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viernes, 17 de abril de 2015

El Hombre de Mimbre



La Cineteca Nacional ha iniciado en estos días un ciclo titulado "Gótico: el lado oscuro del cine", formado por filmes gótico británicos y en la lista no podía faltar la cult-movie El Hombre de Mimbre (The Wicker Man, GB, 1973).
Si el lector no puede ver la película en pantalla grande, el está disponible en un espléndido DVD de Región 4 que ofrece como extras varios trailers, una entrevista televisiva de los años 70 con el protagonistas Christopher Lee y el director Robin Hardy, y un buen documental de media hora de duración, The Wicker Man Enigma, que relata las vicisitudes de una película que fue negligentemente echada a un lado por sus propios productores pero que terminaría convertida en filme de culto debido a su continua exhibición en los auto-cinemas de Estados Unidos.
Dirigida con mano firme por Roger Hardy y escrita por el buen guionista Anthony Shaffer (guión del Frenesí/1972 hitchcockiano y de varias adaptaciones de novelas de Agatha Christie), El Hombre de Mimbre es una brillante mezcla de thriller detectivesco, cinta de horror y filme de “soft-porno”. 
A una pequeña isla situada alejada de las costas de Escocia llega un estirado policía, el sargento Howie (Edward Woodward), a averiguar la supuesta desaparición de una niña. Howie se encontrará con una sociedad pagana que ha enterrado –para horror del devoto oficial- todo rastro del cristianismo para regresar a adorar a las arcaicas deidades celtas de la fertilidad. Dirigida por el excéntrico Lord Summerisle (Christopher Lee, perfecto), la sociedad isleña con la que se topa Howie educa a sus niños en los significados de los símbolos fálicos, tiene una festividad relacionada con el Sol y, en un momento dado, pareciera que buscan sacrificar a un ser humano (¿a la niña perdida?) para recobrar la gracia de sus dioses.
Woodward está formidable como ese policía mojigato que presencia con turbación apenas controlada la exaltación sexual en la que viven esos misteriosos isleños que los lleva a hacer orgías a plena luz de luna o a provocar a nuestro moralísimo héroe a golpe de danzas eróticas (¡esa escena con la guapísima sueca Britt Ekland bailándole desnuda a Howie en la habitación contigua!). El desenlace es perturbador en más de un sentido: por su crueldad, es cierto, pero más todavía porque la cinta se puede leer como una perversa alegoría contracultural hecha en los muy reventados años 70. 

miércoles, 15 de abril de 2015

El cliché que yo ya vi/CXXVII

Joel Meza que, irresponsablemente, tenía muy descuidada esta sección, propone: 
Ay Diosito, qué oficinota...: En las películas, cuando el protagonista necesita consejo espiritual, siempre habrá una plática con un sacerdote en medio de una iglesia vacía, sentados en las bancas, con un Cristo presidiendo el asunto desde la gran cruz sobre el altar. Desde luego, la escena no resultaría tan impactante si se mostrara como ocurre en la vida real: los curas atienden consultas en una oficina normal, con todo y secretaria.
Ejemplos hay muchos y hasta la nueva televisión por internet sigue el mandamiento: en la temporada 3 de House of Cards, el presidente Underwood (Kevin Spacey) se encuentra con el obispo de D.C., en el centro del dicho templo desierto, para hacer preguntas teológicas.
Acá, la escena:

lunes, 13 de abril de 2015

Ariel 2015... en un vistazo




Como en años anteriores, he aquí la lista de las cintas nominadas al Ariel 2015 en orden de preferencia. Como de costumbre, las calificaciones positivas van de uno a cuatro asteriscos; las negativas, de una a dos cruces:


Güeros (México, 2014), de Alonso Ruizpalacios: ***. Mi crítica en Reforma. 

Pelo Malo (Venezuela, 2013), de Mariana Rondón: *** 

La Isla Mínima (España, 2013), de Alberto Rodríguez: *** 

Conducta (Cuba, 2014), de Ernesto Daranas: *** 

Eco de la Montaña (México, 2013), de Nicolás Echevarría: **1/. La vi en Guadalajara 2014 y escribí esto. 

H20mx (México, 2013), de José Cohen y Lorenzo Hagerman: ** 1/Escribí esto en el momento del estreno.

Relatos Salvajes (Argentina-España, 2014), de Damián Szifrón: ** 1/2 

Obediencia Perfecta (México, 2014), de Luis Urquiza: **

González (México, 2013), de Christian Díaz Pardo: **. Mi crítica en Reforma.

Las Horas Contigo (México, 2014), de Catalina Aguilar Mastretta: **. Mi crítica en Reforma.  

Las Oscuras Primaveras (México, 2014), de Ernesto Contreras: **

Los Años de Fierro (México-Alemania-Canadá-EU, 2013), de Santiago Esteinou. 

La Dictadura Perfecta (México, 2014), de Luis Estrada: **

La Tirisia (México, 2014), de Jorge Pérez Solano: * 3/4. La vi en Guadalajara 2014 y escribí esto. 

El Palacio (México-Canadá, 2013), de Nicolás Pereda: * 3/4. La vi en el FICUNAM 2014 y escribí por acá unas líneas.  

Los Bañistas (México, 2014), de Max Zunino: *1/2. La vi en Guadalajara 2014 y escribí esto por acá. 

Seguir Viviendo (México, 2014), de Alejandra Sánchez: *1/La vi en Guadalajara 2014 y escribí una líneas por acá. 

Eddie Reynolds y los Ángeles de Acero (México, 2014), de Gustavo Moheno: * 1/2. La vi en Morelia 2014 y esto escribí.

Somos Mari Pepa (México, 2013), de Samuel Kishi Leopo: *. La vi en Morelia 2013 y escribí esto por acá. 

Guten Tag, Ramón (México-Alemania, 2013), de Jorge Ramírez Suárez: *. Mi crítica en Reforma.

Visitantes (México, 2014), de Acán Coen: * 

Bering. Equilibrio y Resistencia (México, 2013), de Lourdes Groubet: *

Cuatro Lunas (México, 2014), de Sergio Tovar Velarde: *. La vi en Guadalajara 2014 y escribí estas lineas por acá. 

Cantinflas (México-España, 2014), de Sebastián del Amo: +. Mi crítica en Reforma.

Navajazo (México, 2104), de Ricardo Silva: +. Mi rechazo a esta cinta lo expresé cuando la vi en el FICUNAM 2014 por acá. 

La Fórmula del Dr. Funes (México, 2014), de José Buil: +. La vi en Guadalajara 2014 y escribí esto de la cinta. 

El Crimen del Cácaro Gumaro (México, 2014), de Emilio Portes: + 

La Guerra de Manuela Jancovic (México, 2014), de Diana Cardozo: + 

Más Negro que la Noche (México-España, 2014), de Henry Bedwell: +

domingo, 12 de abril de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXXXIII



En el Último Trago (México, 2014), de Jack Zagha Kababie. El segundo largometraje de Zagha Kababie (opera prima mucho más lograda Adiós Mundo Cruel/2011), es una comedia en el formato del ensemble de la tercera edad, que ya no es novedad en el cine mexicano del nuevo siglo desde Por Si No Te Vuelvo a Ver (Villaseñor, 2000). 
Cuatro ancianos que se reúnen todos los días a jugar dominó ven cómo uno de ellos, Pedro (Pedro Weber "Chatanuga") muere sin cumplir su sueño: que la servilleta en la que el mismísimo José Alfredo Jiménez escribió su primera versión de "Yo" y que le regaló a Pedro en alguna borrachera, sea exhibida en el museo dedicado al compositor en Dolores Hidalgo, Guanajuato. Así pues, los tres viejitos restantes (José Carlos Ruiz, Luis Bayardo y Eduardo Manzano) salen de la ciudad de México hacia Guanajuato a cumplir el último deseo de su fallecido cuate. 
La intención es hacerle un homenaje a la música de José Alfredo Jiménez a través de esta amable road-movie gerontofílica y, por supuesto, siempre será un placer escuchar las canciones de José Alfredo. Sin embargo, la cinta no funciona: no es suficientemente emotiva ni me pareció particularmente graciosa. Eso sí, la realización es muy funcional y los veteranos intérpretes están irreprochables.

¡Qué Extraño Llamarse Federico!: Scola Cuenta a Fellini (Che Strano Chiamarsi Federico: Scola Racconta Fellini, Italia, 2013), de Ettore Scola. El más reciente largometraje del maestro Scola es una oda nostálgica al extrañado -por Scola y por quien guste del cine- Federico Fellini. Dominado por una inspiración claramente fellinesca, Scola nos presenta al joven Federico llegando a la Roma de la pre-guerra para trabajar como caricaturista en el magazine satírico Marc'Aurelio, mismo sitio al que llegará Scola a trabajar ocho años después siendo apenas un adolescente. 
Con todo y sus diferentes edades y sus temperamentos distintos, Scola y Fellini compartieron no solo la misma chamba original en la citada revista, sino también inclinaciones artísticas similares y un mismo actor icónico, Marcello Mastroianni, que aparecía muy guapo con Fellini y muy feo con Scola, tal como se lo reclama a este último la madre de Marcello. La película es un conmovedor homenaje no solo al amigo que falleció en 1993 sino, también, al cine que hizo y que sigue vivo y vigente en la memoria, por lo menos en la de quien esto escribe. 

Zonas Húmedas (Feuchtgebiete, Alemania, 2013), de David Wnendt. Una encantadora cinta escatológica -y no, no es un oxímoron- en la que una jovencita (extraordinaria Carla Juri en un papel que podría convertirla en una estrella) explora su cuerpo como una forma de rebeldía y auto-exploración no sólo física sino existencia. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

sábado, 11 de abril de 2015

58 Muestra Internacional de Cine... en un vistazo




Terminó la 58 Muestra Internacional de Cine y, como siempre, aquí fui colocando las cintas que vi en orden de preferencia. Como siempre, las calificaciones positivas van de uno a cuatro asteriscos; las negativas, de una a dos cruces. Si hay una "H", esto significa huída. O sea, no terminé de verla.


El Juicio de Vivian Amsalem (Gett, Israel-Alemania-Francia, 2014), de Ronit Elkabetz y Schlomi Elkabetz: *** 1/4

El Niño y el Mundo (O Menino e o Mundo, Brasil, 2013), de Alê Abreu: ***

Radicales (Night Moves, EU, 2013), de Kelly Reichardt: ***

Amar, Beber y Cantar (Aimer, Boire et Chanter, Francia, 2013), de Alain Resnais: **

Hermosa Juventud (España-Francia, 2014), de Jaime Rosales: **

El Capital Humano (Il Capitale Umano, Italia-Francia, 2013), de Paolo Virzi: **

La Tirisia (México, 2014), de Jorge Pérez Solano: **

El Pequeño Quinquin (P'tit Quinquin, Francia, 2014), de Bruno Dumont: * 3/4

Moebius (Moebiuseu, Corea del Sur, 2013), de Ki-duk Kim: H.

viernes, 10 de abril de 2015

58 Muestra Internacional de Cine/II



Sin hace demasiado ruido, Kelly Reichardt (Miami, Florida, 1964) ha ido creando una de las más importantes obras cinematográficas estadounidenses de finales-inicio de siglo. No he visto su opera prima River of Grass (1994) pero a partir de su segundo largometraje, la nunca estrenada en México Old Joy (2006), hasta la más reciente Radicales (Night Moves, EU, 2013), pasando por Wendy y Lucy (2008) y Meek's Cutoff (2010), Reichardt ha demostrado una gran consistencia, tanto en los temas elegidos, como en los personajes que pueblan sus filmes y en la estrategia narrativa que sigue.
Las criaturas dramáticas de Reichardt suelen ser excéntricos, en el sentido primigenio del término, es decir, no acostumbran estar ni ser el centro de atención: son rebeldes que han perdido sus sueños (los amigos de Old Joy), personajes solitarios y (auto)marginados (la joven protagonista de Wendy y Lucy), o alguien que está en la periferia pero que luego pasa a tomar decisiones importantes (la colonizadora del western femenino Meek's Cutoff).
Radicales está dividida en dos partes: en la primera, vemos a los radicales del título, a tres activistas ecológicos transformados en terroristas, planear la destrucción de una presa en algún lugar de Oregon. No sabemos gran cosa de ellos: Josh (Jesse Eisenberg) trabaja en una cooperativa que cultiva y vende productos orgánicos, su amiga Dena (Dakota Fanning) es la encargada de un spa, y Harmon (Peter Sarsgaard), que vive aislado en alguna cabaña, fue alguna vez marine y estuvo un tiempo en la cárcel. 
Nunca vemos a los personajes discutir sus razones ideológicas para hacer lo que hacen, más allá de algún comentario suelto por ahí; nunca los vemos platicar de ellos mismos -Dena viene de una familia de dinero, pero eso lo sabemos porque Josh y Harmon lo comentan-; no es claro que los tres pertenezcan a otra organización más grande o estén actuando solos, por sus pistolas o, mejor dicho, sus explosivos. La cámara de Christopher Blauvelt, el escamoteador montaje de la propia cineasta y el elíptico guión escrito por Reichardt y su colaborador de siempre, Jonathan Raymond, nos obligan a compartir la mirada de los personajes y su forma de ver el mundo. De hecho, no hay un sola escena de la cinta en la que no veamos a uno, dos o a los tres activistas/terroristas ecológicos. 
En la segunda parte de la cinta, la atención se centra en Josh, acosado por su paranoia después de que la acción salió bien pero mal -y no diré más que esto. Lo cierto es que en este segundo segmento, Josh tiene que replantear su relación con Dena y Harmon y decidir cuáles son sus siguientes pasos. Cierta escena inicial que parecía sin sentido -el encuentro de Josh y Dena con una cierva atropellada- nos dará la clave de lo que está dispuesto a hacer el joven activista.
Desde su filme anterior, Reichardt parece estar moviéndose hacia la exploración de los géneros cinematográficos clásicos: el western visto a través de la mirada femenina en Meek's Cutoff, el thriller setentero en Radicales. En estas dos películas, la cineasta ha podido imprimir su propia huella, sea por la puesta en imágenes en Meek's Cutoff que trata de reproducir la mirada femenina o, en Radicales, por el desafío de las expectativas genéricas -por ejemplo, el escamoteo flagrante de cierto momento crucial. Reichardt sabe, por cierto, manejar a la perfeccción los resortes del género: crea un genuino suspenso cuando los protagonistas están colocando la bomba en la presa y logra montar una escena dramáticamente impecable cuando Dena tiene que usar todo su carisma para hacerse de 500 libras de nitrato de amonio que el dueño de un negocio de fertilizantes no le quiere vender sin la documentación debida. 
Es claro, pues, que Reichardt sabe su negocio: dirige bien a todos sus actores, escribe historias que siempre son interesantes y es capaz de manejar con seguridad todos los mecanismos narrativos más tradicionales -la épica del western, lo ominoso del thriller- sin caer en lo obvio. Puede hacer un cine más elemental, pero quiere hacerlo. Acaso por eso, fuera de los circuitos culturales chilangos, su obra sigue siendo prácticamente desconocida en México. 

martes, 7 de abril de 2015

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXXXII



Engañando (Cheatin', EU, 2013), de Bill Plympton. ¿Esta es el primer largometraje de Plympton estrenado en México? Probablemente: en todo caso, se trata de un sólido filme animado que, como es común en la obra plymptoniana, se sostiene por la imaginación de su proteica animación, más que por la historia. Mi crítica, en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

Tocando la Luna (Flores Raras, Brasil, 2013), de Bruno Barreto. El veterano cineasta brasileño Bruno Barreto dirige con funcionalidad este melodrama biográfico-lésbico sobre la relación de la poeta americana Elizabeth Bishop (Miranda Otto) -ganadora del Pulitzer en los años 50- y la arquitecta brasileña Lota de Macedo Soares (Glória Pires) en el Río de mediados del siglo pasado.
Al inicio, cuando una tímida y distante Bishop llega de visita a Río a vivir unos días con una antigua amiga de la universidad, Mary (Tracy Middendorf), esta le advierte a su pareja, la brusca arquitecta Lota, que tenga cuidado con la poeta-mosquita-muerta: es más peligrosa de lo que parece. Y, en efecto, así sucede: en poco tiempo Bishop se colocará en medio de Lota y Mary, con quienes terminará formando un tenso triángulo amoroso, con todo y niñita adoptada incluida.
Debo confesar que no tenía idea de la existencia de Bishop -mea culpa: nunca he sido gran lector de poesía-, así que esta convencional biopic tuvo la gracia de resultar bastante informativa y de despertar mi curiosidad por la obra de la señora Bishop, en especial por su poema The Art of Losing, que ocupa un lugar clave en el filme. La cinta se beneficia, además, del buen trabajo de Otto y Pires en los papeles de las tormentosas amantes lésbicas.