martes 8 de diciembre de 2009

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CXIV


Pues vi muy poco, la verdad. Quedan pendientes la nueva versión de Easy Virtue y, por supuesto, el filme animado de Wes Anderson. Por lo pronto, entonces, no queda más que:

Parque Vía (México, 2008), de Enrique Rivero. La multipremiada opera prima de Rivero es una de esas películas que entre menos se sepa de ella, mejor. La vida de un solitario cuidador de un caserón semi-abandonado llamado Beto (Nolberto Coria) se tambalea cuando la dueña de la casa logra finalmente venderla. El final es previsible pero, aún así, Rivero logra sorprender insidiosamente en esa irónica vuelta de tuerca y ese epílogo de carcajada. ¿La opera prima mexicana del año? Puede ser. Mi reseña, in extenso, esta misma semana.

lunes 7 de diciembre de 2009

El evangelio de la década... según David Edelstein/VI


David Edelstein, del New York Magazine, ha elegido, sin más, a Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos como la película de la década. Es dificil estar en desacuerdo: yo habría hecho lo mismo si no existiera... bueno, luego les digo. Después de esa elección, Edelstein ha nombrado otras cinco películas más de las que, más allá de su calidad, estaremos hablando de ellas en diez años... según Edelstein, claro está. Su top-five del cine de la década, en cuanto a importancia/influencia se refiere es, pues, el siguiente:

1) Identidad Desconocida (Liman, 2002) y La Supremacía Bourne (Greengrass, 2004).

2) El Viaje de Chihiro (Miyazaki, 2001)

3) El Ladrón de Orquídeas (Jonze, 2002).

4) Spellbound (Blitz, 2002).

5) Mejor en Exposición (Guest, 2000)

El excelente texto que acompaña a estas elecciones de Edelstein, acá.

domingo 6 de diciembre de 2009

Confesiones Verdaderas/XXVI


"Voy a confesaros una modesta e ingenua predilección que no es sin duda propia de un hombre refinado: yo amo el cinematográfo, el cine, como lo llaman en Madrid; el cinema com lo llaman en París. Quizá porque hay muchos ingenuos, infinitos ingenuos que se hallan en mi caso, este espectáculo adquiere en todas partes un desarrollo incalculable...
¡Qué felices serán nuestros nietos que van a contemplar nuestra existencia, nuestras conquistas y nuestras derrotas, no en estampas de libros ni en páginas parciales o mentirosas, sino como en un espejo que retuviese incólume todas las imágenes que han destilado frente a su cristal misterioso!".

Amado Nervo (1879-1919), escribiendo para El Imparcial, en 1907.

sábado 5 de diciembre de 2009

El evangelio de la década... según Michael Atkinson/V


Michael Atkinson, cinecrítico freelance que escribe en Film Comment, Sight and Sound y otros lugares similares y conexos, ha liberado su top-50 de la década que termina. Aquí, abajito, su top-ten y acá la lista completa, en su abandonado blog Zero for Conduct.

1. La Commune (Paris, 1871) (Peter Watkins, Francia, 2000)

2. ¿Qué Hora es Allá? (Tsai Ming-liang, Taiwán-Francia, 2001)

4. El Ladrón de Orquídeas (Spike Jonze/Charlie Kaufman, EU, 2002)

3. Werckmeister Harmonies (Bela Tarr, Hungría-Italia-Alemania-Francia, 2000)

5. 2046 (Wong Kar-wai, Hong Kong-China-Francia-Alemania, 2004)

6. Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (Michel Gondry/Charlie Kaufman, EU, 2004)

7. Les Temps du Loup (Michael Haneke, Francia-Italia-Alemania, 2003)

8. Batalla en el Cielo (Carlos Reygadas, México-Francia-Alemania-Bélgica, 2005)

9. Observador Oculto (Michael Haneke, Francia-Austria-Alemania-Italia-EU, 2005)

10. El Imperio (David Lynch, EU-Francia-Polonia, 2006)

viernes 4 de diciembre de 2009

El evangelio del 2009... según David Denby.../II


David Denby, de The New Yorker, acaba de publicar su top-ten del 2009. Denby asegura que la lista no tiene un orden específico, aunque el orden en que lo publicó fue este:

The Hurt Locker (EU, 2009), de Kathryn Bigelow.

Das weisse Band (Austria-Alemania-Italia-Francia, 2008), de Michael Haneke.

The Messenger (EU, 2009), de Oren Moverman.

Siempre Hay Tiempo para Reir (Funny People, EU, 2009), de Judd Apatow.

Un Verano Memorable (Adventureland, EU, 2009), de Greg Mottola.

Up, una Aventura de Altura (Up, EU, 2009), de Peter Docter y Bob Petersen.

The Last Station (GB-Alemania, Rusia, 2009), de Michael Hoffman.

Me and Orson Welles (GB-EU, 2009), de Richard Linklater.

El Fantástico Señor Zorro (Fantastic Mr. Fox, GB-EU, 2009), de Wes Anderson.

Up in the Air (EU, 2009), de Jason Reitman.

Los comentarios de Denby, aquí.

Las cuatro generaciones de cineastas...

Según Ermanno Olmi, citado por Abbas Kiarostami en su master-class fílmica 10 on Ten (2004) -disponible como extra en el DVD de Región 1 de su obra mayor 10 (2002), que ya reseñaré por aquí ahora o mañana-, en la historia del cine han existido cuatro generaciones de cineastas. A saber:

1) La primera, formada por autores que veían la vida, lo que pasaba a su alrededor y luego hacían cine.


2) La segunda, formada por cineastas que veían las películas de la primera generación, veían la vida y luego hacían cine.


3) La tercera, formada por cineastas que ven las películas de la primera y segunda generación, hacen cine, pero se preocupan poco o nada de la vida.


4) Y la cuarta, formada por gente que no ve cine de la primera ni de la segunda ni de la tercera generación, que no le interesa la vida y que hace cine a través de los chunches tecnológicos más avanzados que encuentra en el mercado. Esta generación es la que domina el cine en la actualidad.

jueves 3 de diciembre de 2009

Cuéntamela otra vez.../VI

En sus mejores trabajos en la pantalla, Joaquin Phoenix ha sabido combinar un aire rudo, torcido y hasta amenazante, con una buena dosis de vulnerabilidad viril. Sean delincuentes, estrellas musicales o emperadores romanos, las criaturas de Phoenix parecen desear más o menos lo mismo: ser amadas.
Esto es mucho más claro en su nuevo (y supuestamente, último) papel cinematográfico, el del depresivo hijito de mami Leonard Kraditor, pues en esta ocasión Phoenix ha renunciado a toda máscara de dureza para entregarnos el conmovedor retrato de un solitario hombre de tendencias suicidas que aún vive con sus padres y que llena sus días tomando fotos de paisajes en donde no hay gente. Leonard no es exactamente el mejor partido del barrio, por más que a ratos tenga sus momentos de alegría y exaltación, así que resulta hasta cierto punto inexplicable que la guapa Sandra Cohen (Vinessa Shaw), hija de una familia de dinero, se fije en él. Algo es cierto: la muchacha quiere cuidarlo. Lo malo es que Leonard quiere cuidar a alguien más: a la despampanante vecina rubia Michelle (Gwyneth Paltrow), liada insensatamente con un tipo casado y mucho mayor que ella (Elias Koteas).
Amantes (Two Lovers, EU, 2008), cuarto largometraje del neoyorkino James Gray, significa un aparente cambio de registro en una filmografía dominada por tramas dramático-policial-familiares, como los títulos de sus anteriores cintas, Furia de Perros (1994), La Traición (2000) y Dueños de la Noche (2007), lo indican. Sin embargo, como el Scorsese de La Edad de la Inocencia (1993), Gray no ha hecho más que mudar de escenarios para venir a contar la misma historia: la de alguien asfixiado por una serie de responsabilidades con su familia, su entorno, su barrio.
Y aunque el guión está basado, sin darle crédito, en el relato Noches Blancas de Fedor Dostoyevski y en la notable adaptación fílmica homónima de Visconti, Noches Blancas (Le Notti Bianche, Francia-Italia, 1957), la verdad es que Amantes le pertenece, en gran medida, a Gray. Es cierto: lo que vemos es un triángulo –o más bien, polígono- amoroso bastante convencional, pero Gray filma la trama con la misma estilizada urgencia de sus filmes policiales. La otra parte de la cinta le pertenece al dizque retirado Joaquin Phoenix quien, en la toma final, logra cambiar, él solo, el sentido de toda la cinta con esa desesperada/desesperante mirada al vacío. No es un logro menor para Phoenix, tomando en cuenta que está encarnando un papel que interpretara, varias décadas atrás, Marcello Mastroianni en la ya mencionada cinta de Visconti.
Cuando Visconti dirigió Noches Blancas, su quinto largometraje, el aristócrata vuelto cineasta ya era considerado como una de las figuras indisputadas del cine, el teatro y hasta la ópera de continente europeo. En su haber tenía ya la precursora del neorrealismo Obsesión (1943), la obra maestra neorrealista La Terra Trema (1948), la sátira social Bellísima (1951) y el drama amoroso/sociopolítico Senso (1954), además de realizar varios montajes teatrales legendarios –por ejemplo, el Como Gustéis shakespeariano con escenarios y vestuarios diseñados por Salvador Dalí- y algunos montajes operísticos en La Scala de Milán con la mismísima Maria Callas.
Noches Blancas es una cinta atípica de Visconti por varias razones: fue filmada por completo en estudios, en apenas siete semanas y con un presupuesto relativamente bajo. Con esta cinta, Visconti le quería demostrar a los productores italianos que podía hacer cine como el que más, constreñido a los tiempos y dineros de la tambaleante industria fílmica italiana. El asunto es que, con todo y que la crítica europea y el prestigiado Festival de Venecia habían demostrado admiración por su cine, la realidad es que la taquilla no lo había tratado bien: ninguna de sus películas había sido un éxito económico y en algunas de ellas, como La Terra Trema, incluso había perdido dinero propio.
El resultado de esta apuesta personal de Visconti es notable. Es cierto que Noches Blancas carece del esplendor de buena parte del cine que haría posteriormente, pero su proverbial elegancia narrativa está ahí, incólume, especialmente en un par de transiciones retrospectivas, cuando la abandonada e ingenua jovencita Natalia (Maria Schell) le narra sus cuitas amorosas al solidario y solitario Mario (Mastroianni) que, al irla escuchando a lo largo de varias noches, se va enamorando inevitablemente de ella.
El guión, escrito por el propio Visconti y Suso Cecchi D’Amico, es bastante fiel al cuento largo (¿o novela corta?) de Dostoyevski, que narra los varios encuentros nocturnos y las mutuas confesiones amorosas entre un solitario empleado y una muchacha que espera/desespera por un antiguo huésped, quien le prometió volver en un año para declararle su amor. El escenario que pensó Visconti para estos encuentros nocturnos en Noches Blancas es una ciudad anónima cruzada por canales (¿Venecia?), con edificios aún derruidos por la guerra y una vida nocturna despierta, agitada, como se puede ver en la extraordinaria secuencia en la que Mario y Natalia llegan a un bar a bailar al ritmo rocanrolero de moda (secuencia que, por cierto, saquea descaradamente Gray en Amantes, con todo y el desaforado baile de Joaquin Phoenix, ecos del que realiza en Noches Blancas un desatado Mastroianni).
Gray le agrega un elemento central a su adaptación: la presencia de otra mujer que significa, para el personaje protagónico, la posibilidad de una felicidad alterna. Ni en el texto de Dostoyevski ni en la cinta de Visconti hay salida alguna para ese pobre hombre vencido por un fantasma –encarnado por un oscuro Jean Marais en Noches Blancas-, que es adorado tercamente por la desesperante e ilusionada jovencita. Sin embargo, el giro argumental de Gray es, propongo, más terrible que el contenido en el relato original y en la adaptación de Visconti. Al final de cuentas, en Noches Blancas podemos pensar que el Mario de Mastroianni, abatido, abandonado, solitario, tiene la posibilidad de encontrar amor. O, por lo menos, queremos pensar en ello. El Leonard de Phoenix, pensado por Gray, no tiene esa puerta abierta. Esa mirada perdida del desenlace lo dice todo.

miércoles 2 de diciembre de 2009

El evangelio del 2009... según Sight and Sound/I


Sight and Sound acaba de liberar su top-ten del 2009, confeccionado por más de 60 cinecríticos profesionales de todo el mundo. No ha llegado a mis manos todavía la revista -la espero en las próximas semanas- pero In Contention.Com ya enlistó, de todas formas, las primeras diez cintas del año, siempre según S&S y como sigue:

1. Un prophète (Francia-Italia, 2009), de Jacques Audiard.

2. The Hurt Locker (EU, 2009), de Kathryn Bigelow.

=35 Tragos de Ron (35 rhums, Francia-Alemania, 2008), de Claire Denis.

4. Das weisse Band (Austria-Alemania-Italia-Francia, 2008), de Michael Haneke.

5. Déjame Entrar (Låt den rätte komma in, Suecia, 2009), de Thomas Alfredson.

6. Up (EU, 2009), de Pete Docter y Bob Peterson.

=White Material (Francia, 2009), de Claire Denis.

8. Bright Star (GB-Australia-Francia, 2009), de Jane Campion.

=Antichrist (Dinamarca-Alemania-Francia-Suecia-Italia-Polonia, 2009), de Lars von Trier.

10. Bastardos sin Gloria (Inglorious Basterds, EU-Alemania, 2009), de Quentin Tarantino.

Beyond the Canon: los resultados


Ya lo había contado aquí mismo, pero va de nuez: el cinecrítico y blogger británico Iain Sttot se dio a la tarea de hacer una encuesta entre 155 personas de 28 países que nos dedicamos a escribir de cine en diferentes medios -blogs, diarios, revistas...- con la idea de configurar un listado de los mejores 100 filmes que estén más allá del canon cinematográfico. El reto era elegir cien películas que no fueran las típicas (Ciudadano Kane, Metrópolis, La Regla del Juego, El Acorazado Potemkin, et al), de tal manera de tener un listado de filmes más o menos oscuros, no tan conocidos o no tan canonizados como los que siempre hacen su aparición en todas partes. Los 300 filmes excluidos de la lista son estos, mi lista personal de este centenar de filmes "beyond the canon" está aquí y el top-ten que se obtuvo en los resultados está acá, abajito. La lista completa, realizada por Sttot a partir de todas las 155 listas, aquí.

Una lista interesante, a fe mía. Aunque no tan oscura como podría haberse esperado.


1. Ojos Bien Cerrados (Eyes Wide Shut, EU-GB, 1999), de Stanley Kubrick.

2. Mulholland Drive: Sueños, Misterios y Secretos (Mulholland Dr., EU-Francia, 2001), de David Lynch.

3. Casta de Malditos (The Killing, EU, 1957), de Stanley Kubrick.

4. Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos (Eternal Sunshine of a Spotless Mind, EU, 2004), de Michel Gondry.

5. La Sombra de una Duda (Shadow of a Doubt, EU, 1943), de Alfred Hitchcock.

6. Deseando Amar (Huayang Nianhua, Hong Kong-Francia, 2000), de Wong Kar-wai.

7. La Delgada Línea Roja (The Thin Red Line, EU, 1998), de Terrence Malick.

8. Two-Lane Blacktop (EU, 1971), de Monte Hellman.

9. F for Fake (Francia-Irán-RFA, 1973), de Orson Welles.

10. El Rata (Pick Up on South Street, 1953), de Samuel Fuller.