miércoles, 17 de octubre de 2007

A los maestros, con cariño/V


De Caligari a Hitler:


una historia psicológica del cine alemán




*Siegfried Kracauer




De los dos tipos de películas en boga inmediatamente después de la guerra, el primero estaba amasado con materias vinculadas a la vida sexual, con innegable tendencia hacia lo pornográfico...


Las películas sexuales daban testimonio de las urgencias primitivas que se despertaron en todos los países beligerantes después de la guerra... Eran sólo películas vulgares que vendían sexo y evasión... Los excesos son, frecuentemente, un intento inconciente de ahogar la conciencia de frustraciones íntimas y profundas. Este mecanismo psicológico parece haberse impuesto a muchos alemanes. Era como si se sintieran paralizados ante la libertad que se les ofrecía y se acogieran instintivamente a los placeres sin problemas de la carne. Los filmes sexuales estaban rodeados de una aureola de tristeza.


Junto al eco favorable que tenían estos filmes se alzó, como es de suponer, una rígida oposicion... En Dresden se hicieron manifestaciones contra el film Fräulein Mutter (Madre Soltera), mientras que en Leipzig,los boy-scouts (Wandergovel) redactaron un manifiesto que censuraba a la escoria cinematográfica presente entre el ambiente de actores y propietarios de salas.


¿Eran estas cruzadas el resultado de la austeridad revolucionaria? El hecho de que la juventud que había hecho manifestaciones en Dresden distribuyera folletos antisemitas revela que esa campaña local era una maniobra reaccionaria calculada para distraer los resentimientos de la sufrida pequeña burguesía contra la vieja clase dominante...


En mayo de 1920, la Asamblea Nacional rechazó varias mociones a favor de la socialización y, simultáneamente, sancionó una ley que regulaba todas las materias cinematográficas del Reich. Se reinició la nefasta censura nacional.




El otro tipo de películas en boga tras la guerra fue el espectáculo histórico. Mientras las películas sexuales colmaban los estratos inferiores del mundo cinematográfico, las de historia se afianzaron pronto en los niveles altos, reservados al arte...


Mientras la guerra se aproximaba lentamente a su fin, Lubitsch dirigió a Pola Negri en dos películas, Die Mumie Ma y Carmen...


El eco que tuvo Carmen fue suficientemente promisorio para alentar una producción posterior de dramas espectaculares...


Sumurun (1920), versión cinematográfica de la pantomima teatral Sumurun de Reinhardt, con Pola Negri de protagonista, prefirió los ambientes fantásticos de Oriente al reino de la historia, haciendo de un jeque ansioso de aventuras sexuales la contrapartida cómica de Amenes y Enrique VIII... Cargada de besos y cadáveres, esta fantasía espectacular pretendía una especie de superioridad sobre su tema, satirizándolo agradablemente...


La recepción internacional dada a cualquier realización depende de su capacidad para desatar, en todas partes, fértiles incomprensiones. Las películas de Lubitsch -las primeras producciones alemanas de posguerra que conocerían en el extranjero- poseían esta condición... Lubitsch fue llamado "el gran humanizador de la historia" y "el Griffith de Europa"...


Todos esos espectáculos históricos alemanes que los norteamericanos confundieron con expresiones del "realismo histórico" saboteaban instintivamente toda inteligencia de los procesos históricos, todo intento de analizar modelos de conducta en el pasado...


Su origen era un enfoque nihilista del mundo, como puede inferirse de la firme determinación con que las películas de Lubitsch y sus semejantes no sólo mataban a gobernantes insaciables, sino destruían también a los jóvenes amantes, representativos de todo lo que cuenta en la vida. Caracterizaron la historia como si ésta careciera de significado. Parecían proponer que la historia es un campo reservado para instintos ciegos y feroces, producto de maquinaciones diabólicas que frustran para siempre nuestras esperanzas de felicidad y libertad.


Este evangelio nihilista concebido para el consumo de las masas debe haber satisfecho necesidades muy generalizadas... conscientemente o no, la mayoría del pueblo vivía con temor a los cambios sociales y, por lo tanto, recibió auspiciosamente las películas que no sólo atacaban a los malos gobernantes sino también a las buenas causas revolucionarias...


Lo que más fascinaba al público era "el indiscutible talento de Lubitsch para manejar masas"... Lubitsch supo cómo manejar esas muchedumbres y también demostró auténtica originalidad para captar un hecho familiar a los alemanes de posguerra: el contraste entre el individuo en la multitud y la multitud misma considerada como una entidad...




*Fragmentos de "La Conmoción de la Libertad", cuarto capítulo del libro De Caligari a Hitler, de Siegfried Kracauer, el mejor ensayo fílmico -junto con La Aventura del Cine Mexicano, de Jorge Ayala Blanco- que he leído -y vuelto a leer. El libro de Kracauer está disponible en español en Ediciones Paidós.


3 comentarios:

Paxton Hernandez dijo...

Ah su mecha! Kracauer o el fundador de la crítica cinematográfica moderna.

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No hay forma de conseguir los volúmenes ABCDE del Cine Mexicano de Ayala Blanco??? Aunque sea en el mercado negro??? :P

Diezmartinez dijo...

Buena pregunta. Yo todavía tengo el ABC en Editorial Posada (papel barato, libros deshojados) y uno de los dos tomos originales de la Busqueda, en Cuadernos de Cine de la UNAM. La Aventura, Disolvencia y la Eficacia en Grijalbo. La Fugacidad y la Grandeza en Oceáno. No tenía idea que era tan complicado conseguir los libros de Don Jorge. Habría que buscar en las editoriales, en Grijalbo y Oceáno.
Por cierto, estoy haciendo una recopilación de cápsulas críticas escritas por JAB en los 70 para Novedades. Esa va a ser la próxima A los maestros, con cariño...

Paxton Hernandez dijo...

OK, gracias por la info.

Esperaremos con ansias...