domingo, 11 de noviembre de 2007

Hoy en la 49 Muestra.../III


El gran silencio (Die Große Stille, Francia-Suiza-Alemania, 2005), de Philip Gröning. ¿Por qué alguien elegiría vivir alejado del mundo, en casi completo silencio, despojándose de toda relación mundana? ¿De dónde vienen, quiénes son, por qué han decidido vivir así los monjes cartujos del apartado monasterio Grande Chartreuse, situado en los Alpes franceses?



Estas preguntas las compartía con una acompañante, después de ver el filme documental El gran silencio, del cineasta alemán Philip Gröning. Estaba a punto de caer en ese feo vicio que es contestarse a uno mismo en voz alta ("Creo que su alejamiento se debe a que han encontrado, a su modo, el sentido de la vida entregándose a Dios en humildad y silencio, y eso no deja de ser admirable"), cuando mi acompañante me dio sus propias y muy pragmáticas razones, tan válidas como las mías: "Esa gente, esos monjes, están huyendo de algo, de alguien: de las responsabilidades, del mundo, de la realidad... Es muy cómodo encerrarse en una celda a rezar".


La disparidad de estas reacciones frente a un filme como El gran silencio es natural: lo que uno entiende de una película contemplativa y religiosa como ésta depende más de uno mismo que de las imágenes. Gröning es un documentalista atípico: no investiga, no editorializa, no demuestra, no propone, no alecciona...


Reseña completa publicada hoy domingo en la página 5 del suplemento cultural El Ángel de Reforma.

3 comentarios:

Picasso dijo...

creo que hacer preguntas sobre una película sin conocer las motivaciones de los personajes (en este caso: no-actores, sino gente de la vida real, es como juzgar un documentar de cigüeñas preguntándose por qué ponen huevos en lugar de parir.
Hay que saber que la vida monacal es una elección de renuncias a través de las cuales, fugándose físicamente del mundo se entra en una comunión más plena con Dios y al mismo tiempo (de un modo místico) más íntima con la humanidad.
En el silencio permanecen profundamente vinculados con la sociedad, sin divorciarse de ella.
Estar en el mundo no es aparecer, sino comprometerse, y tal vez uno de los mayores compromisos sociales es la oración por aquellos que incluso no conocemos.
Ellos hacen eso y no escapan de nada.
Están más al tanto de lo que pasa en el mundo que usted y yo.

Picasso dijo...

al mismo tiempo me pregunto si será capaz de publicar este comentario.

Diezmartinez dijo...

Mi estimado Picasso: antes que nada, gracias por el comentario. Por supuesto que entiendo la elección de los personajes. Y uno entiende esa elección (uno entiende el mundo) haciéndose preguntas. En el inicio de esa reseña incompleta (la completa fue publicada en REFORMA) reproduzco una opinión de alguien que me acompañó a ver esa cinta. Nada más. Por lo demás, me pareció este filme una obra sincera, sencilla y profunda.

PS. No sé por qué dudaba sobre la publicación de su comentario. La única censura posible en este blog es a los insultos personales sobre otros lectores o sobre mí mismo. Saludos.