Envíos gratis a México

viernes, 30 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el viernes 30 de noviembre


Tumba al Ras de la Tierra (Shallow Grave, GB, 1994), de Danny Boyle. Opera prima de Danny Boyle. El proyecto del filme nació a partir del poco original pero brillantemente escrito guión de John Hodges. El guión fue adquirido por el prestigiado Channel Four inglés, que organizó un casting de posibles directores. Boyle llegó a la audiencia, vio, y ganó: la trama de Shallow Grave le recordaba, dijo en la entrevista de rigor, a los hermanos Coen de Simplemente Sangre (1987). Efectivamente, la ácida visión amoral y el impávido humor negrísimo de la trama provienen de manera inmediata de los hermanos Coen pero también nos remite al John Huston de El Tesoro de la Sierra Madre (1948).

Tres amigos veintiañeros -el tímido contador David (Christopher Eccleston), el ojete periodista Alex (Ewan McGregor) y la cínica doctora Juliet (Kerry Fox)- viven en un espacioso depto en Edimburgo, la capital escocesa. Como tienen una habitación libre, el trío de camaradas acepta un cuarto compañero, un misterioso pero solvente cuarentón llamado Hugo (Keith Allen) quien, a la mañana siguiente, amanece muerto en su habitación, presumiblemente a causa de una sobredosis.

Para mayor sorpresa, bajo la cama del muertito, el trío de sorprendidos amigochos encuentra una maleta llena de billetes. Por supuesto, los tres amigos deciden desaparecer el cuerpo, quedarse con el dinero y... bueno, lo que pasará después es tan viejo como la transformación de McTeague en el clásico Avaricia (Von Stroheim, 1925): los tres se convertirán en auténticas fieras, buscando cada uno de ellos quedarse con toda la pachocha sin importar sobre quién o cuántos cadáveres haya que pasar.

La historia, tan poco original como suena, logra, no obstante, cautivar desde un inicio, gracias a la muy inteligente evolución dramática del guión de John Hodges. En el prólogo, la magnífica y muy divertida secuencia inicial nos coloca en una suerte de comedia juvenil con tres desmadrosos amigos que realizan una serie de hilarantes audiencias para escoger un compañero de cuarto. Las escenas transpiran vitalidad y buen humor. Sin embargo, lo que a continuación sucederá en la cinta nos obliga a matizar el concepto de buen humor. De hecho, a partir de la muerte de Hugo, la naciente comedia juvenil se convertirá en una despiadada y amoral comedia de humor negro.

La secuencia, por ejemplo, de la desaparición física del cadáver de Hugo (envolver el cuerpo con plásticos y cintas, cargar con él por las escaleras, desmembrarlo a la mitad del bosque y bajo la luz de una pequeña linterna, destruir los dientes a martillazo limpio para evitar la identificación, incinerar los pies y las manos) reclama un realismo estremecedor que no renuncia a la mirada burlona de la cámara.

Por otra parte, el diseño de arte de Kave Quinn, la virtuosa edición de Mashahiro Hirakubo y la música lúdica de Simon Boswell, sitúan a Tumba al Ras de la Tierra años luz del tradicional horror gótico, marca de fábrica del cine de horror británico clásico. Los colores brillantes y cálidos del departamento en donde se lleva a cabo el 80 por ciento de la acción, los ligeros acordes de la música de Boswell y el propio montaje del filme, que mantiene un acezante ritmo de principio a fin, transforman a esta cinta en una ejemplar muestra de hiperrealismo fílmico.

No se distorsionan los elementos escenográficos o de iluminación al modo expresionista, no se trata con personajes extravagantes o raros, la trama no tiene un solo elemento de horror fantástico y aún así (o más bien por ello mismo), el filme impresiona, apabulla. Lo que pasa entre esos tres muchachos es inquietantemente plausible. Una pequeña obra maestra.

Cinemax; viernes 30, 16:45 (señal este) y 19:45 (señal oeste), tiempo del centro de México.

jueves, 29 de noviembre de 2007

Pídala cantando: Ciudad en Tinieblas/I


Hace unas entradas (no sé cuantas; llevo más de cien en menos de dos meses) se discutía las virtudes de Ciudad en Tinieblas vis-a-vis Matrix y alguien me pidió que escribiera sobre las dos películas. Bueno, no llegué a tanto de volver a verlas para escribir la reseña comparativa que me propusieron. Pero sí rescaté de mi archivo muerto lo que escribí en el momento del estreno de Ciudad en Tinieblas. Recuerdo que me gustó bastante, por cierto. Va la complacencia, pues (luego publico la reseña de Matrix).


Ciudad en Tinieblas (Dark City, EU, 1998), segundo largometraje del australiano hollywoodizado Alex Proyas (El Cuervo/1994), sorprende de forma muy grata. Es una película madura, tanto en el estilo -deudor en el buen sentido de la palabra de lo mejor del cine de ciencia ficción desde Metropolis (Lang, 1926) hasta Brazil (Gilliam, 1985), pasando por Blade Runner (Scott, 1982)-, como en su historia -aunque parezca increíble, basada en un argumento original escrito por el propio director.
En una oscura ciudad sin nombre, un hombre llamado John Murdoch (el virtualmente debutante Rufus Sewell) despierta en la habitación de un pequeño hotel junto al cadáver de una prostituta. Murdoch no recuerda nada de su pasado pero de cualquier forma es perseguido por el tenaz detective Frank Bumstead (William Hurt adecuadamente gélido, como de costumbre) y por un grupo de extravagantes seres largiluchos enfundados en largos abrigos negros, quienes parecen poseer extraños poderes telequinéticos que el mismo Murdoch comparte. La verdad se le irá revelando a Murdoch poco a poco: los tipos forman parte de una raza extraterrestre en vías de extinción quienes se dedican a jugar con la memoria y los recuerdos de los seres humanos, pues buscan sobrevivir a través del conocimiento de la inasible "alma humana".
El diseño de producción del filme -responsabilidad de George Liddle- es perfectamente coherente con la trama y la progresión dramática de la cinta, lo que resulta un acierto difícil de minimizar -en otras palabras, aunque estilísticamente apabullante, el diseño de la cinta resulta, al final de cuentas, más funcional que otra cosa. Lo mejor de todo es que la compleja historia sobre este hombre perdido en una ciudad artificial, construida en base a los retazos de la memoria humana, nunca se vuelve confusa y permanece fiel a la demencial lógica construida por la propia trama.
Y aunque a primera vista las similitudes con el clásico Blade Runner son las más evidentes (ambiente estilístico de film-noir, héroe solitario, mundo artificial, reflexión sobre la memoria y lo que significar SER humano), en realidad Ciudad en Tinieblas se hermana mejor con El Truman Show en la creación de este asfixiante mundo autosuficiente en el cual se mueve nuestro desconcertado protagonista. Sólo que, a diferencia del happy-end del filme de Peter Weir, aquí el final no encierra escape alguno sino, más bien, el refinamiento del mencionado mundo artificial. Es decir, si no hay salida posible de la trampa, por lo menos volvámosla más habitable.

Cine en televisión para el jueves 29 de noviembre


Valor y Repugnancia en Las Vegas/Pánico y Locuras en Las Vegas (Fear and Loathing in Las Vegas, Estados Unidos, 1998), de Terry Gilliam. Otra cinta nunca estrenada comercialmente en México. La trama está basada en un libro de Hunter S. Thompson, un periodista de culto que realizó una autobiográfica crónica de los años 60 y 70. Estamos en 1971, en Las Vegas, a donde llegan el excéntrico periodista Raoul Duke (Johnny Depp) y su gordazo abogado extranjero, el Dr. Gonzo (Benicio del Toro). Aparentemente, Duke va a cubrir cierta carrera de motos, aunque en las casi dos horas de duración de la cinta, no vemos otra cosa más que una serie de delirantes "pasones", uno tras otro y sin descanso. Mariguana, pastillas, éter, LSD, alcohol, cocaína y hasta algún inofensivo cigarrillo pasan por las manos de Duke y Gonzo, cuyo comportamiento errático es el corazón cómico/terrorífico del filme. Un pasonón.

Cinema Golden Choice; jueves 29 de noviembre, 23 horas, tiempo del centro de México.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

El cliché que yo ya vi.../IX


Cliché propuesto por Joel Meza:


Principio romántico Kathleen Turner: Cuando la mujer es Kathleen Turner, la relación amorosa, matrimonial o de pareja se va al pozo. Y ni siquiera tiene que ser un thriller. Ver Body Heat, The Man with Two Brains, Prizzi's Honor, The Accidental Tourist, The War of the Roses... La excepción (si no, no sería regla) es cuando sólo aparece como voz: Who Framed Roger Rabbit?



Yo agregaría al cliché propuesto por Joel otro más o menos similar:

La ley Jennifer Connelly: Si la actriz es Jennifer Connelly, su personaje nunca va a ser feliz y tendrá relaciones de pareja de la fregada. Será drogadicta y carne para orgía en Requiem for a Dream, en A Beautiful Mind será la esposa de un esquizofrénico, tendrá un novio que se pone verde -además de un papá agresivo y militarista y un suegro desquiciado- en Hulk, en House of Sand and Fog le caerá el mundo encima por la babosada de no leer su correo (además de atraer la atención de un cuico de muy malos modales), le pondrán los cuernos en Little Children (¡a Jennifer Connelly, por favor!), verá fantasmas infantiles en Dark Water... Digo, ¡que alguien la rescate, carajo!

Hoy en la 49 Muestra.../VIII


The Go Master (Wu Qingyuan, China-Japón, 2006), de Tian Zhuangzhuang. Tian Zhuangzhuang (o Zhuangzhuang Tian, si se escribe su nombre al estilo occidental), Zhang Yimou (o Yimou Zhang) y Chen Kaige (o Kaige Chen) son los tres cineastas chinos más importantes de su generación, la quinta en número egresada de la Academia de Cine de Beijing, la primera que terminó sus estudios después de la catastrófica Revolución Cultural maoísta (1966-1976). Los tres, Tian, Zhang y Chen, vivieron, sufrieron y fueron víctimas directas de la “Gran Catástrofe Nacional” –como se le llama de manera eufemística a esa década de caos político, económico y social- y en sus primeras obras fílmicas realizadas en los ochenta, dieron cuenta de ello, para escándalo de la gerontocracia china que congeló o, de plano, prohibió la distribución de algunas de sus cintas en China.
Así, los tres han tenido que lidiar con brutales censuras, enfrentamientos directos y cooptaciones más o menos sutiles por parte del gobierno. Por ejemplo, el enfant terrible Zhang hace tiempo que entró al redil, al grado de que se ha convertido en el cineasta favorito del gobierno chino y será el responsable de dirigir la ceremonia de apertura de los próximos Juegos Olímpicos de Beijing 2008; Chen, por su parte, después de los problemas políticos que enfrentó por su obra maestra Adiós, Mi Concubina (1993), ha dejado de lado toda crítica directa para centrarse en la dirección de suntuosas épicas históricas.
Tian, desde el inicio, fue el menos políticamente “peligroso” de los tres maestros de la Quinta Generación. De hecho, su primera obra mayor, El Ladrón de Caballos (1986), no sólo se alejaba de temas sociopolíticos escabrosos, sino que está ubicada miles de kilómetros lejos de Beijing en las enormes estepas chinas. En contraste, su segunda obra maestra, El Papalote Azul (1993), no sólo fue prohibida por el gobierno chino sino que Tian fue castigado y no pudo dirigir ninguna otra cinta durante casi una década. Eso explica que en sus siguientes filmes, La Primavera de una Infidelidad (2002) y el documental Delamu (2004), Tian no sugiera, de ninguna forma, la más leve crítica al totalitarismo capitalista rapaz que gobierna en la China contemporánea.
Eso explica, también, el tono decididamente apolítico de su más reciente filme, The Go Master, con el que se cierra hoy la 49 Muestra Internacional de Cine. A pesar de que la cinta podía servir como pretexto para que Tian tratara temas histórica y políticamente complicados como las traumáticas relaciones entre China y Japón, o la castrante política cultural de las administraciones chinas del siglo pasado -tanto del Kuomingtang nacionalista como del maoísmo comunista-, Tian optó por sacarle la vuelta a todo análisis de este tipo para, en su lugar, entregarnos una contemplativa, elíptica y morosa biopic -eso sí, extraordinariamente fotografiada por Wang Yu- de uno de los más grandes jugadores de Go de todos los tiempos, el chino “ajaponesado” Wu Qingyuan (el astro chino Chen Chang) quien, incluso, aparece, vivito, coleando y con 92 años encima, en el brevísimo prólogo del filme.
El Go es un juego chino de estrategia en el que dos oponentes colocan pequeñas cuentas o piedras en un pequeño tablero cuadriculado. Cada jugador tiene piedras de diferente color (blancas o negras) y gana el partido –que puede durar horas o días- el que logra dominar más territorio.
Para ser francos, en mi vida he jugado el susodicho Go y la explicación del jueguito de marras tuve que obtenerla leyendo por aquí y por allá, pues en The Go Master Tian da por un hecho que todo mundo sabe de qué trata “el ajedrez oriental” y, perversamente, no muestra más que mínimos fragmentos de los innumerables juegos y de las decenas de torneos que Wu ganó desde que era un niño en su natal China. Asombrados por su genio natural para el juego, patrocinadores japoneses se lo llevaron al archipiélago nipón en donde se convirtió en un maestro imbatible. Lidió con la guerra sino-japonesa sin comprometerse políticamente –su vida parece la de un monje dedicado a su fe en el Go- y, de hecho, el mayor de sus escándalos ocurrió cuando formó parte de una secta de fanáticos religiosos que explotaron su fama y popularidad.
The Go Master es, sin duda, la cinta más difícil de Tian porque está hecha claramente para un público que conoce no sólo el sentido del juego sino el contexto histórico de la larga vida de Wu. Por lo mismo, se antoja como un proyecto personalísimo por parte del perseguido Tian Zhuangzhuang: como el tributo a un artista que logró superar todas las dificultades políticas de su tiempo para sobrevivir de pie, sonriente, y a pesar de todo. ¿Tian se estará viendo en ese espejo?

martes, 27 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el martes 27 de noviembre


A la Hora Señalada (High Noon, EU, 1952), de Fred Zinnemann. Will Kane (Gary Cooper), el sheriff de un anónimo pueblo del Oeste, se ha casado con la jovencita Amy Fowler (Grace Kelly) y piensa retirarse a vivir como granjero o comerciante. Ese mismo día, un antiguo delincuente que Will puso en prisión, ha avisado que regresará al pueblo a buscar venganza. Son poco después de las diez y media de la mañana cuando Will y Amy reciben esta noticia y ellos y todo el pueblo saben que el criminal Frank Miller (Ian McDonald) llegará en el tren de las 12 del día. Durante los 85 minutos exactos de duración del filme veremos los intentos de Will por buscar apoyo entre los ciudadanos del pueblucho de marras, quienes deciden por buenas y malas razones, abandonar a quien había sido su salvador.
Gary Cooper ganó el segundo Oscar de su carrera con la muy humana encarnación del Marshal Kane, quien se siente obligado a quedarse a enfrentar su destino, aun cuando nadie quiere que lo haga: ni el cínico juez, ni el anciano sheriff anterior, ni la práctica ex amante de Kane (Katy Jurado), ni su celestial esposa, ni un solo ciudadano del pueblo. Rodeado de cobardes, ingratos, escépticos, cínicos o resentidos, Kane se queda en el pueblo porque, en última instancia, no puede renunciar: es un hombre valiente porque hace lo que tiene que hacer, venciendo sus debilidades, sus dudas, su propia cobardía. Estamos ante uno de los héroes más profundamente humanos que nos haya entregado el western hollywoodense, a la par del Ethan Edward/John Wayne de Más Corazón que Odio o del Will Munny/Clint Eastwood de Los Imperdonables. Ojo a la actuación de Jurado, que le valió ganar el Globo de Oro en 1953.

Cinecanal Classics; martes 27, 23:45 horas, tiempo del centro de México.

lunes, 26 de noviembre de 2007

Hoy en la 49 Muestra.../VII


Locos por el Baile (Mad Hot Ballroom, EU, 2005), de Marilyn Agrelo. En el archicovencional pero palomero melodrama juvenil Toma Mi Mano (Friedlander, 2006), Antonio Banderas encarna a un carismático profesor de baile de salón que, a través de los ritmos del fox-trot, el tango, la rumba, el merengue y el swing, atrae al “buen camino” a un grupo de problemáticos niños neoyorkinos. La fórmula melodramática-edificante del “maestro milagroso” es seguida con precisión milimétrica aunque, para ser justos, la mencionada cinta –estrenada en México en junio de 2006 y disponible en DVD de Región 4 desde más de un año- no resulta más que una suerte de “remake” más o menos fiel de la realidad mostrada en el celebrado filme documental Locos por el Baile, opera prima de Marilyn Agrelo, cinta que se exhibe hoy en la 49 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional.

En su documental, Agrelo renuncia a todo protagonismo explícito –no hay voz narrativa “en off”, no se nota la presencia de la cineasta en las diversas entrevistas- y de esta manera se acerca de manera muy sutil al montaje de una “verdad realista” que atisbamos a través de la eficaz cámara de Claudia Raschke...

Reseña completa publicada hoy en la sección cultural del diario REFORMA.

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../IX

CARTELERA DE CINE AL 23 DE NOVIEMBRE

Olga (Ídem, Brasil, 2004), de Jayme Monjardím. Esta bien producida biopic de la lideresa comunista carioca de origen judío-alemán Olga Benário (la guapa actriz de telenovelas Camila Morgado) sufre por una dirección elemental por parte de Monjardim -su nivel estilístico es el de una telenovela cualquiera- y por una trama simplona que termina cayendo en el humorismo involuntario. Tengo entendido que a los brasileiros les encantó a tal grado que la convirtieron en un éxito de taquilla. Reseñada en REFORMA.

El Títere (Dead Silence, EU, 2007), de James Wan. El Juego del Miedo (2004), el gore-film que hizo famoso al malayo Wan, no era nada del otro mundo, pero se sostenía por el impecable clasicismo de la trama y por una ejecución lo suficientemente sanguinolenta como para darle gusto a todos los fans de la moronga y el salpicón. El Títere es todo lo contrario: la trama es ridícula, carece de toda coherencia interna y la dirección de Wan, aunque muy elegante en la forma -en especial en el manejo del sonido-, le falta la visceralidad requerida para el subgénero. Un desperdicio. Reseñada en MURAL.

Bienvenidas al Paraíso (Vers le Sud, Francia-Canadá, 2005), de Laurent Cantet. Aunque inferior a su extraordinaria Tiempo de Mentir (2001), este fatalista melodrama femenino muestra al Haití de los años 70 convertido en un gran burdel en donde mujeres solitarias frustradas y/o ganosas se refocilan con los jóvenes "acompañantes" negros. El obvio discurso político es el único punto débil de una cinta que, por lo demás, presume una dupla de espléndidas interpretraciones por parte de Charlotte Rampling y Karen Young. Reseñada en Cinevertigo.

Desapareció una Noche (Gone Baby Gone, EU, 2007), de Ben Affleck. ¿Ben Affleck dirigiendo?: sí, y además muy bien. Probablemente la más grande sorpresa fílmica del año. Sobre una novela de Dennis Lehane -el mismo autor de Río Místico (Eastwood, 2003)- he aquí un oscuro thriller en el cual el misterio no es descubrir quién es el culpable sino qué es lo correcto. Casey Affleck -hermano menor de Ben- nos entrega otra espléndida actuación, al nivel de la de El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford (Dominik, 2007). Reseñada en REFORMA.

El Sospechoso (Rendition, EU, 2007), de Gavin Hood. El primer filme hollywoodense del sudafricano Hood (Totsi, 2005) es un bien hechecito thriller político-liberal en el cual un honesto funcionario y con buena voluntad (Jake Gyllenhaal) logra aliviar las injusticias cometidas por el sistema, personificado aquí por una gélida Meryl Streep. La trama es más compleja que lo anterior, por supuesto, y su narrativa no sólo es paralela sino asincrónica. Con todo, el desenlace tiene un regusto griffithiano nada anacrónico. Qué curioso: el acezante final a lo Intolerancia (1916) sigue funcionando casi un siglo después. Reseñada en REFORMA.

domingo, 25 de noviembre de 2007

A los maestros con cariño.../X


James Agee (1909-1955) fue novelista, periodista, guionista -de La Reina Africana (Huston, 1955), nada menos-, poeta... pero, sobre todo, crítico de cine. El más importante e influyente en el Hollywood de los años 40, "nuestro santísimo patriarca estadunidense", como escribiría alguna vez Jorge Ayala Blanco. He aquí una muestra de sus textos, contenidos en Agee on Film; Criticism and Comment on the Movies (Modern Library, 2000), dentro de una serie de libros sobre cine editados por Martin Scorsese.


I

George Stevens's last film as a civilian (The More the Merrier) is partly nice and partly disappointing... Stevens has a free, pretty feeling for business (like Jean Arthur's awkwardeness after the love scene of the steps), for special colorations of talk (there is some good adlibbing), and for gratuitous satire... Yet the film as a whole is a tired soufflé, for unfortunately Stevens doesn't know where to stop. Farce, like melodrama, offers very special chances for accurate observation, but here accuracy is avoided ten times to one in favor of the easy burlesque or the easier idealization wich drops the bottom out of farce... The Nation, junio 12 de 1943.


II

... I saw The Ox-Bow Incident... Ox Bow is one of the best and most interesting pictures I have seen for a long time, and it disappointed me... It seems to me that in Ox-Box artifice and nature got jammed in such a way as to give a sort of double focus, like off-printing in a comic strip. Here was a remarkably controlled and intelligent film; and in steady nimbus, on every detail, was the stiff over-consciousness of those who made it of the excellence of each effect, to such a degree thet the whole thing seemed a mosaic of over appreciated effects wich continually robbed nature of its own warmth and energy, and the makers of the ambitious claims which they had made on nature... Let me al least pay my respects to this film by adding that I find the same arteriosclerotic fault-of-attitude harming still better things: nearly all the good writing of this century, the films of Pudovkin and Pabst, and some of the music of Brahms... The Nation, julio 3, 1943.


III

...In the line of plain "entertainment" there was no indication that anybody realizes that entertainment and artistry are inseparable and virtually synonymous. The musicals I saw gave perhaps twenty seconds of genuine pleasure whith each tow hours of annihilation. The More the Merrier was fair fun until the whole cast began dancing the joke into my ribs... I can recommend Lassie Come Home to any dog who will check his interests in films in the theater lobby. But if you want simple pleasure you may as well go to another Masie picture or a Laurel and Hardy or an Abbott and Costello... The Nation, 25 de diciembre, 1943.


IV

Frankly, I doubt I am qualified to arrive at any sensible assesment of Miss Elizabeth Taylor. Ever since I first saw the child, two or three years ago, in I forget what minor role in what movie, I have been choked with the peculiar sort of adoration I might have felt if we were both in the same grade of primary school. I feel I am obligated to this unpleasant unveiling because it is now my duty to try to review her, in National Velvet, in her first major role.

So far as I can see on a exceedingly cloudy day, I wouldn't say she is particularly gifted as an actress... She strikes me, however, if I may resort to conservative statement, as being rapturously beautiful. I think she also has a talent, of a sort, in the particular things she can turn on: which are most conspicuosly a mock-pastoral kind of simplicity, and two or three speeds of semi-hysterical emotion, such as ectasy, an odd sort of pre-specific erotic sentience, and the anguish of overstrained hope, imagination, and faith. Since these are precisely the things she needs for her role in National Velvet ... and since I think it is the most hopeful business of movies to find the perfect people rather than the perfect artists, I think that she and the picture are wonderful, and I hardly know or care whether she can act or not... The Nation, 22 de diciembre, 1944.


V

... Pan-Americana is another of those buckets of good-swill that make wish some Latin American movie people would come north, for a change, and take fair vengeance on the United States; a job at which I would be only too happy to help out. In some other respects, however, I rather liked the picture... The Nation, 3 de marzo, 1945.

Viejas muy listas... Perdón: Listas muy viejas: 2000/VII


Y nos acercamos al presente. He aquí la lista del año 2000. Curiosamente, sólo películas americanas y británicas... ¿Qué paso con el cine del resto del mundo? ¿No lo vi o no me gustó al nivel de las abajo listadas? Supongo que una combinación de ambas razones.


En orden de preferencia:


1. Belleza Americana (EU, 1999), de Sam Mendes.
2. El Informante (EU, 1999), de Michael Mann.
3. Pollitos en Fuga (GB, 2000), de Nick Park y Peter Lord.
4. El Impostor: El Talentoso Mr. Ripley (GB, 1999), de Anthony Minghella.
5. El Ocaso de un Amor (GB, 1999), de Neil Jordan.
6. ¿Quieres ser John Malkovich? (1999), de Spike Jonze.
7. Vidas al Límite (EU, 1999), de Martin Scorsese.
8. El Lunático (EU, 1999), de Milos Forman.


Y en cuanto a cine mexicano, también en orden de preferencia, sólo tres películas en la lista y una entró con trampa (La Línea Paterna es de 1994, pero si aparece aquí es que hasta el 2000 la pude ver):
En orden de preferencia:


1. La Ley de Herodes (1999), de Luis Estrada.
2. Amores Perros (2000), de Alejandro González Iñárritu.
3. La Línea Paterna (1994), de José Buil y Maryse Systach.

Cine en televisión para el domingo 25 de noviembre


ESCUELA DE VAGABUNDOS (México, 1955), de Rogelio A. González. Acaso la mejor comedia urbana protagonizada por Pedro Infante. En esta eficaz tropicalización de la clásica “screball-comedy” hollywoodense Porfiada Irene (La Cava, 1936) co-escrita por –nada menos- Fernando de Fuentes, un muy simpático Infante es tomado equivocadamente como vagabundo –en realidad es un famoso compositor- por una locochona familia dirigida por unos hilarantes Óscar Pulido y Blanca de Castejón. La hija mayor de ellos, una bellísima Miroslava, es atraída por el falso vagabundo Infante, quien tiene unas graciosísimas escenas con Pulido, de Castejón y el infalible Óscar Ortiz de Pinedo. Es en esta cinta donde Pedro interpreta la celebérrima “Nana Pancha” rodeado de un boquiabierto cortejo de criadas. El actor vuelto cineasta Rogelio A. González dirige con la eficiencia acostumbrada esta película que, en su tiempo, fue un trancazo en la taquilla nacional.


De Película; domingo 25 de noviembre, 20:15 horas, tiempo del centro de México.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el sábado 24 de noviembre


LA DAMA DESAPARECE (Lady Vanishes, GB, 1938), de Alfred Hitchcock. Una de las más logradas cintas británicas de Hitch, antes de que éste cruzara el Atlántico hacia Hollywood. En esta deliciosa comedia/thriller de espionaje, vemos lo que el cineasta llamaba “el McGuffin”, es decir, el pretexto argumental para que la trama avance y tenga el mínimo sentido dramático, aunque la historia sea del todo inverosímil. En este caso, el susodicho McGuffin es una clave que se transmite a través del ritmo de una canción folclórica que una amable anciana, Miss Froy (Dame May Whitty), una supuesta institutriz que en realidad es una espía, trata de llevar de los Balcanes hacia Londres. En un tren en el que viaja por el centro de Europa, la mencionada señora desaparece de improviso, y una audaz muchacha, Iris Henderson (Margaret Lockwood), y un simpático investigador musical, Gilbert (Michael Redgrave), se dan a la tarea de buscarla. Entretenimiento garantizado.

Canal 22; sábado 24 de noviembre, medianoche, tiempo del centro de México.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el viernes 23 de noviembre


El Plan Perfecto (Inside Man, EU, 2006), de Spike Lee. Filme insólitamente convencional del eterno rebelde Spike Lee. Estamos ante una espléndida "heist-movie" -película de asalto, pues- con un reparto de tal magnitud -¡Denzel Washington, Clive Owen, Jodie Foster y Christopher Plummer juntos!- que Willem Dafoe aparece en un papel apenas de soporte. La trama es perfecta: lo suficientemente ridícula para no ser tomada muy en serio y lo adecuadamente brillante para no ofender nuestra inteligencia. De hecho, por el absurdo McGuffin que le da sentido al robo, por las innumerables vueltas de tuerca del guión y por el persistente buen humor, esta cinta me recordó algunas de las películas de espionaje del primer Hitchcock: obras entretenidas, sin demasiadas pretensiones, bien actuadas, mejor ejecutadas y más interesantes de lo que podrían parecer a simple vista. Definición exacta para El Plan Perfecto.

Movie City; viernes 23 de noviembre, 20:35 horas (señal este) y 23:35 horas (seal oeste), tiempo del centro de México.

jueves, 22 de noviembre de 2007

El cliché que yo ya vi.../VIII


Cliché propuesto por el exigente Duende Callejero:

La terapia conyugal al estilo Hollywood. En los thrillers hollywoodenses, entre más cortada o separada está la pareja al iniciar la película (si están o estarán divorciados, mejor), más posibilidades tienen de sobrevivir. En caso contrario (que se lleven bien, que sean dos abejitas enmieladas), mínimo uno se muere. Por tanto, el terrorismo, los secuestros, los robos y demás, son mejores que los psicólogos a la hora de reunir parejas.

Cine en televisión para el jueves 22 de noviembre


Los Últimos Zapatistas, Héroes Olvidados (México, 2002), de Francesco Taboada Tabone. Este documental está centrado en recoger los decires de una decena de veteranos zapatistas que, desdentados, muertos-de-hambre, más o menos lúcidos, más o menos delirantes, cuentan sus anécdotas, emiten juicios, lanzan sus rollazos y hasta se mueren frente a la cámara exhalando un último y postrero ¡Viva Zapata! Aunque la cinta quiere ser una emocionada añoranza-homenaje del movimiento zapatista, en realidad la película termina funcionando como un rosario testimonial de un grupo de ancianos que no sabían bien porqué se metieron en "la bola". Así, uno de ellos confiesa que la mamá lo mandó con Zapata para que los federales no se lo llevaran, este otro presume la manera en la que cargaba su 30-30 y aquel otro dispara desde su silla de ruedas su revólver, nomás para darle gusto al gatillo.

Canal 11; jueves 22, 22:00 horas, tiempo del centro de México.

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Viejas muy listas... Perdón: Listas muy viejas: 1999/VI


Continuamos con las listas. Ésta es la de 1999, en dos divisiones: el six-pack de lo mejor de lo mejor y otras siete de segunda división (segunda categoría suena francamente despectivo). No sé por qué vi hasta 1999 Adios, Mi Concubina, El Cumpleaños y Antes de la Lluvia. Estoy seguro que estas cintas se programaron en alguna Muestra o Foro de la Cineteca, pero no sé si tuvieron corrida comercial hasta 1999. En fin: en todo caso, las vi hasta ese año, 1999.


En las dos listas, los filmes están en estricto orden alfabético.


Lo Mejor de lo Mejor


1. Adiós, Mi Concubina (China-Hong Kong, 1993), de Chen Kaige.
2. Los Amantes del Círculo Polar (España, 1998), de Julio Médem.
3. El Cumpleaños (Japón, 1993), de Akira Kurosawa.
4. Festen, la Celebración (Dinamarca, 1998), de Thomas Vinterberg.
5. Ojos Bien Cerrados (EU, 1999), de Stanley Kubrick.
6. Toy Story 2 (EU, 1999), de John Lasseter.


Lo Mejor de la Segunda División


1. Amor a Colores (EU, 1998), de Gary Ross.
2. Antes de la Lluvia (GB-Francia-Macedonia, 1994), de Milko Nachevsky.
3. Babe, el Puerquito va a la Ciudad (EU-Australia, 1998), de George Miller.
4. Elizabeth (GB, 1998), de Shekar Kapur.
5. Corre, Lola, Corre (Alemania, 1998), de Tom Tykwer.
6. Shakespeare Apasionado (EU-GB, 1998), de John Madden.
7. La Trampa (EU, 1998), de David Mamet.


PS. Revisando mis notas de ese año, también hay que destacar dos espléndidas operas primas nacionales: Santitos (1999), de Alejandro Springall; y Del Olvido al No Me Acuerdo (1998), de Juan Carlos Rulfo.

Hoy en la 49 Muestra.../VI


Cállate y Canta (Shut Up and Sing, EU, 2006), de Barbara Kopple y Cecilia Peck. Poco después de haber iniciado la invasión estadounidense en Irak, recuerdo que escuché a Jay Lenno afirmar que la ocupación de la antigua Babilonia estaba provocando el rechazo mundial hacia Estados Unidos en general y hacia George Bush en particular. “A nuestro presidente no lo quiere nadie. Y déjenme decirles algo: esta guerra tiene que estar mal si la critican Noam Chomsky, el Papa y las Dixie Chicks”. Risas generalizadas del público.


Debo confesar que, aunque sabía que las susodichas Dixie Chicks cantaban música country, desconocía el porqué de su nombramiento entre célebres opositores a la guerra en Irak como Juan Pablo II o Mr. Chomsky. Y es que, al mismo tiempo que las tropas estadounidenses tomaban Bagdad, la vocalista de las Dixie Chick, Natalie Maines, afirmó, en un concierto londinense y casi como una mera puntada, que le avergonzaba que el Presidente Bush hubiera nacido en Texas, el estado de ellas tres. Los fans británicos de las Dixie aplaudieron a rabiar, las muchachas siguieron cantando y todo mundo feliz de la vida… Hasta que la declaración llegó a las tierras del sur profundo estadounidense, a las rurales estaciones de radio, a las iglesias ultraconservadoras y a los patios familiares olorosos a barbecue. ¿Resultado?: el público que había convertido a las Dixie Chicks (Martie Maguire, Emily Robinson y Natalie Maines) en el grupo femenino con más discos vendidos en la historia, el que las llevó a cantar el himno americano en el Super Bowl 2003, el mismo que las hizo ganar el Grammy, les dio la espalda de inmediato. Las Dixie Chicks eran ignorantes, bobas, antipatriotas, zorras y, de plano, ¡francesas! Es más: ¡que se callen esas viejas y que canten! (Aunque… ¿cómo podrían callar y cantar al mismo tiempo?).


Cállate y Canta, décimo largometraje de la documentalista doblemente oscareada Barbara Kopple (por Harlan County U.S.A./1976 y American Dream/1990) –codirigido esta vez con Cecilia Peck-, cuenta precisamente esta historia...
La reseña completa fue publicada hoy en la sección cultural de REFORMA.

martes, 20 de noviembre de 2007

Hoy en la 49 Muestra.../V


La Casa de Alicia (A Casa de Alice, Brasil, 2007), de Chico Teixeira. Exhibida en marzo pasado en el XXII Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2007 –en donde ganó el Premio Especial del Jurado-, regresa a México, a través de la 49 Muestra Internacional de Cine de la Cineteca Nacional, La Casa de Alicia, primer largometraje de ficción del experimentado cineasta documentalista Chico Teixeira (Favelas/1989, Criaturas que Nacen en Secreto/1995).

Acaso esta impronta documental en la filmografía de Teixeira es lo que provoca que en el êthos que transmite su opera prima de ficción aparezcan de manera natural la honestidad, la comprensión, la solidaridad. Y que su estilo fílmico esté marcado, también, por una realista puesta en imágenes en donde abundan las tomas largas no elaboradas, cortes más bien bruscos y una ágil y naturalista cámara en mano.

En La Casa de Alicia abundan las claves temáticas/escénicas del melodrama latinoamericano más convencional –la infidelidad de un marido taxista bueno-para-nada, el egoísmo de un trío de hijos cuervescos-que-te-sacan-los-ojos, la precariedad económica en la que viven todos los personajes, la marginalización de la abuela que es tratada como mueble viejo e inservible-, pero Teixeira las trata desde otra perspectiva y las ve a través de otro cristal, de tal manera que nunca alecciona, moraliza, ni da mensajes. Lo suyo es tratar de entender, no juzgar con dedo flamígero a nadie...


Fragmento de la reseña publicada el día de hoy en el suplemento cultural de REFORMA

Confesiones Verdaderas/VI


En su blog, Paxton Hernández dice que, de plano, salió despavorido de Eros: una Vez María (Magaña, 2007). Y yo, discutiendo con algunos lectores las diferencias y similitudes entre Dark City (Proyas,1998), Matrix (Hermanos Wachowsky, 1999) y Dunas (Lynch, 1984) -en esta entrada-, recordé que me quedé jetón en el estreno de esta fallidísima cinta lyncheana.

Entonces, pues, van mis confesiones verdaderas: no acostumbro salirme del cine ni menos quedarme dormido pero confieso (culpa, culpa, por mi gran culpa) que me quedé dormido en mi butaca al ver la ya mencionada Dunas y, también, al ver Kundún (Scorsese, 1997) y Rescatando al Soldado Ryan (Spielberg, 1998).

¿Mis últimas huídas del cine?: hasta donde recuerdo, en El Patriota (Emmerich, 2000) y en Lara Croft: Tomb Raider (West, 2001). Por supuesto, en el caso de las cintas en las que me quedé jetón, volví a ver cada una de ellas. Ninguna de ellas me gustó, por cierto, pero cumplí con mi deber. En el caso de los filmes que no terminé de ver porque salí por piernas, nunca los he vuelto a revisar y nunca los reseñé, por supuesto.
(PS. ¿Alguien se anima a hacer su lista de películas-nembutal y/o películas-huída?).

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el lunes 19 de noviembre


LOS OLVIDADOS (México, 1950), de Luís Buñuel. Dice la leyenda que después del moderado éxito económico de El Gran Calavera (Buñuel, 1949), el productor del filme, Óscar Dancigers, le dijo al gran cineasta aragonés exiliado en México: “Don Luís, ahora sí hay que hacer algo serio”. Ese “algo serio” resultó ser Los Olvidados, la película con la que Buñuel recuperaría el prestigio bien ganado por sus, en ese entonces, ya lejanas cintas surrealistas. Casi 60 años después, Los Olvidados conserva intacta, por desgracia, su lacerante denuncia social y, por fortuna, su penetrante fuerza subversiva, poética. Hay que recordar que, en su momento, la “intelligentsia” nacional –con la notable excepción de Octavio Paz- se lanzó contra este filme, acusándolo de estar denigrando al país. Cuando Don Luís ganó la Palma de Oro en Cannes 1951 todos los ataques se convirtieron en elogios y la cinta arrasaría en la entrega de los Arieles. Todo tan típicamente mexicano.

De Película; lunes 19 de noviembre, 20:30 horas, tiempo del centro de México.

domingo, 18 de noviembre de 2007

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../VIII


CARTELERA AL VIERNES 16 DE NOVIEMBRE

Hannibal, el Origen del Mal (Hannibal Rising, EU-GB-Francia-República Checa-Italia, 2006), de Peter Webber. Sobre un guión del propio novelista creador de Hannibal Lecter, Thomas Harris, he aquí a un juvenil Hannibal "el canibal" (Gaspard Ulliel) convertido en una suerte de justiciero “batmanesco” que, traumatizado por el asesinato de su hermanita en su natal Lituania, se educa a sí mismo para vengar su muerte, entrenándose como si se tratara de cualquier novia tarantinesca. El planteamiento es más ridículo que amoral y así lo entendió todo el mundo: la cinta se estrenó con el rechazo unánime de crítica y público hace casi un año y está disponible en DVD de Región 1 desde hace más de seis meses. Sólo a nuestros amables distribuidores nacionales se les pudo haber ocurrido rescatar este maloliente cadáver cinematográfico. Que ellos se lo coman. Reseñada en Mural.

Fraude: México 2006 (México, 2007), de Luis Mandoki. En rigor, una suerte de continuación/ampliación de sus discutidos video-filmes ¿Quién Es el Señor López? (2006), este largometraje documental de Mandoki será aún más discutido. Nada de lo que se ve en pantalla es nuevo para cualquier persona bien informada -el inmoral comportamiento del "Alto Vacío" Fox y de su señora esposa, la grotesca intentona del desafuero que ni los más lúcidos críticos del lopezobradorismo aplaudieron, la ilegal participación del Consejo Coordinador Empresarial en la campaña de miedo-, pero resulta catártico verlo en pantalla grande. Por supuesto, se trata de una película militante y aunque se desliza un par de críticas hacia López Obrador y su equipo de campaña -la ausencia de representantes de casilla, el bloqueo de Paseo de Reforma-, para Mandoki no hay duda: no fueron solamente los errores de AMLO los que causaron su derrota, sino un fraude planeado desde arriba. El 42 % de los mexicanos (Fuente: El Universal, encuesta domiciliaria nacional publicada el 2 de julio de 2007) le creen a Mandoki. Reseña (próximamente) en Cinevertigo.

El Asesinato de Jesse James por el Cobarde Robert Ford (The Assasination of Jesse James by the Coward Robert Ford, EU, 2007), de Andrew Dominik. Estamos ante un moroso western contemplativo que se coloca en las antípodas de la otra reciente cinta del oeste 3:10 Misión Peligrosa (Mangold, 2007): aquí no hay acción relampagueante, personajes heroicos, ni sacrificio de último minuto. El relato de cómo el tímido y balbuciente Robert Ford (un tímido y balbuciente Cassey Affleck) asesinó por la espalda a su admirado/temido ídolo Jesse James (Bradd Pitt) pertenece más al terreno del drama psicológico o al de la meditación sobre la fama y su explotación que al tradicional cine del oeste. Notable, pero no para todos los gustos (¿hay algo que lo sea?). Reseñada en Reforma.

Confesiones Verdaderas/V


Vi una película modesta, titulada The Killing (Casta de Malditos). Una cinta de exiguo presupuesto y que dio exiguos beneficios. Su estructura era insólita, el estudio no tenía fe en ella y la lanzó tímidamente. Pero despertó mi curiosidad y quise conocer al director, Stanley Kubrick, un chico que había iniciado como fotógrafo a los diecisiete años, en la revista Look. Le pregunté si contaba con otros proyectos. Me dijo que tenía un guión, Paths of Glory (Patrulla Infernal), de Calder Willingham y Jim Thompson, basado en la novela de Humphrey Cobb (1935), que trata de la sed de fama del alto mando de Francia en la Primera Guerra Mundial y que causó tantas muertes innecesarias. Stanley me dijo que había fracasado en sus intentos de filmarla, pero que le gustaría msotrarme el guión. Lo leí y me enamoré de él.

-Stanley-le dije-, no creo que esta película dé un céntimo, pero tenemos que hacerla.

Traté de conseguir que la financiaran. No fue fácil. El proyecto había sido rechazado en todas partes. Yo tenía buenas relaciones con United Artists. Les hice picar el anzuelo diciendo que estaba en negociaciones con MGM y que si no querían hacerla me lo hicieran saber de inmediato. Por último decidieron rodarla, con un presupuesto limitado de unos tres millones de dólares.

(...)

Stanely Kubrick y su socio, James Harris, el hombre que reunió el dinero para desarrollar el guión, partieron hacia Alemania para los preparativos de Paths of Glory. Cuando llegué al hotel Vierjahrzeiten de Munich, fui recibido por Stanley y un guión vuelto a escribir de pe a pa. Lo había corregido él con Jim Thompson. Era catastrófico, una versión barata de lo que a mí me había parecido un guión soberbio. Los diálogos eran atroces...

(...)

Llamé a Stanley y a Harris a mi habitación.

-¿Tú has escrito esto, Stanley?

-Sí -Kubrick siempre mantenía la calma. Nunca lo oí levantar la voz, ni exaltarse ni evidenciar nada. Siempre se limitaba a mirarte con sus enormes ojos.

-¿Por qué lo has hecho, Stanley?

Muy serenamente respondió:

-Para volverla comercial. Necesito ganar dinero.

Empece a subirme por las paredes. Le solté todos los insultos que se me pasaron por la cabeza.

-Me mostraste un guión escrito por otros. Se basaba en un libro. Me encanta ese guión. Te advertí que no creía que fuese comercial, pero que de cualquier manera quería llevarlo al cine. Dejaste en mis manos la posibilidad de hacer la película. Conseguí el dinero basada en ese guión. ¡No en esta mierda! -arrojé de nuevo el guión por el aire-. Volveremos al original o no haremos la película.

A Stanley no se le movió un pelo. Rodamos el guión original. Creo que la película es un clásico, una de las más importantes -probablemente la más importante- que haya hecho Stanley Kubrick.

Stanely puede ser exasperante, pero tiene talento. Y un ego inmenso. Esto no tiene nada de malo. Un buen ego, si uno no se excede, es saludable. Á mí lo único que me importa es el talento.


Fragmento del capítulo 23 de la autobiografía de Kirk Douglas, El Hijo del Trapero (Ediciones B, 1988).

Cine en televisión para el domingo 18 de noviembre


LOS TRES HUASTECOS (México, 1948), de Ismael Rodríguez. El décimo-primer largometraje del genio popular/populachero Rodríguez fue el séptimo -de un total de 17- en el que el cineasta dirigiría a Pedro Infante. Con todo y sus sermones ultra-conservadores y machistas (¿se puede esperar otra cosa de una película mexicana de 1948?), el filme se sostiene sin dificultad por la genuina gracia de “Mantequilla” (“¿paupérrimo?: eso me suena a papá de los perritos”), por los varios números musicales montados con vivacidad e imaginación por Don Ismael, por la antológica secuencia de Infante y Pavón cantando “La Burrita” de Ventura Romero, por los chistosos diálogos ideados por Rodríguez y su colaborador habitual Rogelio A. González y, por supuesto, por el carisma de Pedro quien resulta menos convincente como “malo” –es decir, como el bigotón delincuente Lorenzo Andrade- que como sus otros dos hermanos, el cura regañón Juan de Dios y el alegre militar mujeriego Víctor.
De Película; domingo 18 de noviembre, 21 horas, tiempo del centro de México.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el sábado 17 de noviembre


¿Dónde Estás Hermano? (O Brother, Where Art Thou EU-Francia, 2000), de Joel Coen. En los créditos iniciales de ¿Dónde Estás, Hermano?, de los hermanos Coen (Joel, director; Ethan, productor; los dos hermanos, guionistas), éstos nos informan, sin temor, cuál ha sido la fuente de inspiración de la cinta (La Odisea, nada menos), pero no confiesan la segunda influencia que tiene el filme: se trata de Por Meterse a Redentor (1941), una de las comedias más incisivas, divertidas y profundas que haya dirigido Preston Sturges.
En este filme, Sturges nos relata la historia de un cineasta especialmente dotado para la comedia (Joel McCrea) que un buen día decide hacer cine “serio”, es decir, dirigir una película sobre la pobreza, la insalubridad, el sufrimiento, la miseria. La cinta se llama, precisamente, O Brother, Where Art Thou -el título original del filme de los Coen-, y para conocer mejor su “tema”, el director de marras decide disfrazarse de vagabundo e irse por los caminos americanos con diez centavos en el bolsillo. Lo que sigue en sus apretados 90 minutos de duración, es una feroz sátira sobre el arte “comprometido” y una declaración de amor a la comicidad hollywoodense más ingenua.
De alguna manera, los Coen han hecho algo similar con ¿Dónde Estás Hermano? Es decir, a pesar de que los cineastas han tomado un punto de partida muy prestigiado, en realidad las intenciones de los Coen son otras, menos pretenciosas y más lúdicas. Y es que el hecho de que el filme esté basado muy libre y vagamente en La Odisea es más una puntada o un mero juego de distracción que cualquier otra cosa. Es cierto, tenemos a nuestro Ulises que regresa a casa y que se llama Everett Ulysses McGill (George Clooney); a una Penélope llamada Penny McGill (Holly Hunter), quien espera no muy pacientemente que digamos a su marido; a tres sirenas/prostitutas que distraen a Ulysses y a sus dos acompañantes; a un tuerto vendedor de biblias (John Goodman), tan terrible como el mítico cíclope de La Odisea; y hasta el profeta ciego Tiresias tiene su equivalente aquí en un ferrocarrilero (in)vidente que les informa a nuestros presidiarios en fuga de los peligros que se enfrentarán antes de encontrar “el tesoro”.
Sin embargo, la idea de adaptar el poema homérico a los terrenos del sur americano de la Depresión, en plenos años 30, es una idea más inteligente que plenamente lograda. De cualquier forma, esto les sirve a los Coen como pretexto perfecto para explorar -como lo habían hecho en Simplemente Sangre (1984), Educando a Arizona (1987) y Fargo (1997)- costumbres, lenguajes, modos de vivir y morir en un contexto cultural muy específico. Así, los dos cineastas nos entregan un delicioso retrato paródico del modo de hablar, los acentos, las costumbres, el racismo y hasta la cultura política del sur profundo americano, todo ello enmarcado en una maravillosa selección de música tradicional de esos lares (country, blues, gospel, bluegrass) interpretada por auténticos músicos de esos sitios (especialmente memorable es la interpretación de “I’m a Man of Constant Sorrow” por parte de Clooney y compañía haciendo perfecta fonomímica).
El único gran problema de la cinta es que, como película de viaje que es, la trama avanza a través de una serie de disparejas viñetas apenas enlazadas por el pretexto argumental de la vuelta a casa de Ulysses. El filme alcanza su clímax (no sólo dramático, sino narrativo y hasta visual) a partir del encuentro de los viajeros con el Ku-Klux-Klan, la huída de nuestros héroes y su inesperado concierto que los catapulta a la gloria, todo hasta llegar al surreal desenlace con un valle inundado de agua y una vaca descansando en el techo de una casa. Es en esta última media hora cuando el genio de los Coen, la verdad, nos terminaron conquistando por completo.
Cinema Golden Choice; sábado 17 de noviembre, 21 horas, tiempo del centro de México.

Yo sí vi Los Sopranos (ya lo sé: who cares?)


**En un capítulo clave de Los Sopranos (1999-2007), Carmela (Edie Falco) hace una cita con un anciano psicólogo en busca de consejo. Ya no soporta a su marido, Tony Soprano (James Gandolfini), el jefe de la mafia de New Jersey: ya no quiere vivir con él y teme que su nefasta influencia destruya a los hijos de ambos, la determinada Meadow (Jamie-Lyng Sigler), y el pasivo Anthony Júnior (Robert Iler).
El viejo psicólogo ve a través de Carmela. Palabras más, palabras menos, le espeta a la vulgar y fiera mujer: “usted nunca va a dejar a su marido: usted desea el dinero, vive por él y para él, está perdida y también lo están sus hijos. La única oportunidad que tiene es irse: no se lleve un centavo de su casa, meta a sus hijos en un auto y no vuelva nunca más. Pero yo sé que no lo hará. Por eso no quiero su dinero. Y, por cierto, esta es la única ocasión en que la veré”.

**Esa memorable escena encierra el corazón moral de la más grande teleserie que ha producido la televisión norteamericana en toda su historia (¿exagero?: acaso un poco): estamos ante los avatares de una familia estadounidense cualquiera, común y corriente (padre confuso, perdido y permisivo; madre estricta cuya autoridad se va diluyendo; hijos adolescentes/jóvenes que están madurando) cuya actividad es el crimen, el robo, el fraude, el contrabando, el gangsterismo sindical… Sabemos que nunca debimos sentirnos atraídos por un tipo como Tony Soprano –lo vimos asesinar en más de una ocasión- y entendemos que Carmela nunca fue la seria matrona moralista que a veces pretendió ser –es manipuladora, agresiva, materialista-, pero nunca los pudimos hacer a un lado. Nos comprometimos demasiado con ellos. Como Carmela con su vida de lujos.

**Hace apenas unos meses terminaron de exhibirse en México los nueve episodios finales de Los Sopranos en donde vimos cuál fue el destino de Tony, su familia de sangre y su otra “familia” (o “famiglia”), la que le dio tantos o más dolores de cabeza. O, mejor dicho, no vimos nada , pues el desenlace de Los Sopranos fue, para bien o para mal, fiel a la premisa dramática de la serie creada por David Chase: nunca cumplir con las expectativas del espectador.

**Desde el lejano “piloto” hasta su debatido episodio final, Los Sopranos se caracterizaron por romper todas las expectativas del público: he aquí un jefe mafioso que va con una psicóloga (Lorraine Bracco) debido al estrés de su trabajo (¿cuando hizo eso Don Corleone?); he aquí a grupo de gángsteres que no conocen de complejas maniobras económicas/políticas como sus similares creados por Coppola, pues sus actividades son tan prosaicas como robar un trailer o hacerse de un motel; he aquí a un grupo de personajes que en el momento en el que aprendemos a quererlos, su creador nos recuerda que son asesinos desalmados que pueden matar hasta por una propina; he aquí, finalmente, uno de las más complejas crónicas socio-culturales que haya entregado la televisión estadounidense en el nuevo siglo: el retrato de una sociedad que ha perdido todo sueño de grandeza.

**Las cosas no son como antes, dice Tony Soprano: ya no existe más el ideal del vaquero estoico y callado, como el Gary Cooper que todos quisiéramos ser. Ahora todos vamos con el psicólogo para que se compadezca de nuestros fracasos, de nuestras ansiedades, de nuestro conformismo. El sueño americano está muerto, dice Tony. Y él, mostrándose ante nosotros cada fin de semana en HBO durante los últimos ocho años, fue la mejor, la más fascinante, muestra de ello.

**La verdad, extraño mucho a este mafioso, asesino y sociópata: los gángsteres reales, ésos que nos tienen rodeados en los sindicatos, en nuestra ciudades en nuestros estados , en nuestro país, nunca han sido, ni de lejos, tan interesantes.

Una versión de este artículo se publicó en REFORMA el fin de semana en el que terminó Los Sopranos.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Viejas muy listas... Perdón: Listas muy viejas: 1998/V


Y seguimos visitando el pasado: he aquí la lista de lo mejor de 1998 o, en todo caso, lo que me gustó más de lo que vi en 1998. No son "las doce magníficas" ni el tradicional "top-ten". Sólo siete. Exigente estuve ese año, al parecer. En orden alfabético:


Los Angeles al Desnudo (EU, 1997), de Curtis Hanson.

Ciudad de Tinieblas (EU, 1998), de Alex Proyas.

Los Enredos de Harry (EU, 1997), de Woody Allen.

Hombre Muerto (EU-Japon-Alemania, 1996), de Jim Jarmusch.

La Mirada de Ulises (Grecia-Francia-Italia, 1995), de Theo Angelopoulos.

El Rio (Taiwan, 1997), de Tsai Ming Liang.

El Sabor de la Cereza (Iran, 1997), de Abbas Kiarostami.

miércoles, 14 de noviembre de 2007

El cliché que yo ya vi.../VII


Clichés fronterizos propuestos por Joel Meza:


La frontera es Tijuana: Cuando en una película mexicana de azote la acción ocurre o se traslada a la frontera con los EUA, invariablemente es Tijuana. Las excepciones son las setenteras de aventuras de mojados, desde Pedrito Fernández hasta Lucía Méndez, pasando por los Almada, en que se usan fronteras de Tamaulipas con Texas.


De Tijuana al DF hay teletransportación: Cuando la acción ocurre en Tijuana, los personajes tienen acceso a un portal instantáneo entre el DF y esa ciudad bajacaliforniana, sin tener que atravesar más de medio país (dos días completos por carretera) para llegar de un lado a otro.

Hoy en la 49 Muestra.../IV


El Custodio (Argentina-Uruguay-Francia-Alemania, 2006), de Rodrigo Moreno. Exhibida hace ya más de un año en el XXI Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2006 –en donde la cinta obtuvo el premio FIPRESCI a la Mejor Película y el Mayahuel a Mejor Guión-, ha regresado a México, a través de la 49 Muestra Internacional de Cine, El Custodio, segundo largometraje –aunque primero que dirige en solitario- del bonaerense Rodrigo Moreno (episodio en película colectiva Mala Época/1998, “opera prima” co-dirigida con otros dos cineastas El Descanso/2002).

Perteneciente a la creciente inclinación que tiene un sector del cine argentino del nuevo siglo por una suerte de minimalismo dramático-estilístico que raya con lo exasperante –como obras mayores recientes que hemos visto por aquí como Los Muertos (Alonso, 2004), La Niña Santa (Martell, 2004) o El Otro (Rotter, 2007)-, El Custodio es la asfixiante crónica de un malestar que se extiende con parsimonia y tranquilidad, sí, pero también con una peligrosa, fría, insidia...

Reseña completa publicada hoy en la sección cultural del diario REFORMA.

martes, 13 de noviembre de 2007

Cine en televisión para el miércoles 14 de noviembre


Crash, Extraños Placeres (Crash, Canadá, 1996), de David Cronenberg. El décimo-segundo largometraje de Cronenberg es un inclasificable filme/provocación: un "tecno-porno-thriller" que nos ofrece una descripción desazonante, más que perversa, de una sicopatología sexual que une a los autos y al hombre o, mejor dicho, que une sexualmente al ser humano a través del auto. Basado en la legendaria novela de ciencia ficción homónima escrita por el británico James G. Ballard en 1973, con absorbente música metálica de su inseparable colaborador Howard Shore y con la fotografía en tonos oscuros de Peter Suschitzky, Cronenberg creó una hipnótica cinta que rechaza toda narración cinematográfica tradicional y que está desarrollada a partir de la sucesión de diversos actos sexuales que tienen como tercero en discordia al automóvil. Acaso la mejor película de los 90 de Cronenberg.

Cinemax este; miércoles 14 de noviembre, 19 horas, tiempo del centro de México.

¿Tú le crees a los cineastas?: ¡Yo tampoco!.../II


El periodista y cinéfilo Mauricio González, uno de los responsables del invaluable blog cinécdoque, tuvo la oportunidad de conversar con Francis Ford Coppola en la reciente visita que hizo el director de El Padrino (1972) a la Ciudad de México. Coppola dice -no es la primera vez que lo afirma- que a él no le interesa el cine de gangsters y que no ha visto Los Sopranos. Ajá. Pero es Coppola, qué caray. La conversación, completa, se puede leer aquí, en el otro blog de Mauricio, altaempresa.com. De nada.

Confesiones Verdaderas/IV




(El productor Jesús) Grovas... me pidió una cosa ligerilla. Ligerilla en argumento y ligerilla en presupuesto... Me propuso probar con Cantinflas (que tenía) mucho jalón en el teatro, no en el cine. En dos años, de 1937 a 1939, había aparecido en unas cuatro películas. La primera, episódicamente, No te engañes corazón. Las otras, como coestrella de Manuel Medel. Lo dirigieron Manuel Contreras Torres, Arcady Boytler y Chano Urueta. El último de esos guiones, El signo de la muerte, era de Salvador Novo. Y a pesar de todo, pasó sin pena ni gloria. Por lo tanto, no me sentí bien dispuesto para tal prueba.

-En Cantiflas se esconde un as -me atajó don Jesús. Lo que ha pasado es que en esas cintas lo han dejado suelto. Lo han parado ante la cámara sin el respaldo de un buen script y lo han dejado improvisar como lo hace en el teatro. En el teatro tiene la guía de las reacciones de su público. En el cine no ha contado con esa inspiración. Escríbele algo realmente chistoso.

-Ya está muy mal acostumbrado -le observé-. ¿Querrá estudiar un libreto y aprenderse el texto?

-Pregúntaselo. Vamos a verlo al teatro Garibaldi.

Fuimos. Yo, casi a la fuerza. Tenías vistas todas sus películas... Confieso que nunca se me ocurrió verlo en un foro teatral. Esta primera vez, a pesar de los aplausos, no le concedí tamaños de estrella cinematográfica... Tenía ingenio y hacía reír. No mostraba cualidades de verdadero actor, sino solamente de bufón. Era siempre el mismo. No variaba nunca de indumentaria, ni de gestos ni de ademanes. Imitaba en todo a los pillos del pueblo y a su socarronería...

... Francamente no se me ocurría de dónde cogerlo para una película. Mi costumbre era el trato con actores a lo tradicional, como Herrera, como Ortín, como Soler y como Pardavé.

-Cantinflas se sale de la buena escena -le susurrré a Jesús Grovas-. Lo suyo es la plazuela.

-Por eso es un tesoro. ¿No te das cuentas?

No me la daba, la verdad. Para consecuentar, seguí a mi productor al camerino de Cantinflas. Hasta que lo tuve frente a frente lo reconocí. ¡Si era el Chato Moreno! El Chato Moreno, un holgazanillo de mis barrios de la niñez...

El Chato Moreno no me reconoció cuando lo saludé. No se lo tomé a mal porque nunca intimamos...

... Después de pocas frases le hice la pregunta principal. ¿Podría sujetarse estrictamente a un diálogo especial?

-De eso pido mi limosna -contestó-. Si aquí no hago caso de los libretos e improviso constantemente, es porque tienen poco chiste. Tráigame su script. Si el argumento y los diálogos son realmente de chispa, me canso de aprendérmelos y de sujetarme a lo que sea.

Sobre la marcha, Grovas contrató a Cantinflas. Me vi comprometido a escribir un argumento y unos diálogos "realmente de mucha chispa", para un cómico que no me convencía. No quise "rajarme" por vergüenza y porque aquello no dejaba de ser un desafío...

...

Pusimos como título a este pasatiempo la muletilla de que se valía Cantinflas en el teatro para rematar sus malicias, o sea Ahí está el detalle. Y lo filmamos en los CLASA, a partir del martes 25 de junio de 1940 y hasta el martes 16 de julio de ese año... Fue mi cinta 14 y la 242 del catálogo mexicano.

... rodeamos a Cantinflas de un reparto extraordinario para su mayor brillo. Y Cantinflas brilló por fin en toda su capacidad. Dándose cuenta de lo que se le cuidaba, Mario Moreno fue un modelo de disciplina y de empeño. Hizo gala de buena memoria en sus parlamentos, pero no me libré del todo de su colaboración. De vez en cuando deslizaba alguna agudeza de su ingenio, siempre graciosa pero a veces fuera de la situación. Si ocurría lo primero, dejaba yo correr la escena; si lo segundo, detenía la filmación, modificaba el diálogo de modo que la ocurrencia viniera a bien y proseguíamos. El ingenio de Cantinflas era tan espontáneo que solía olvidar una "chuscada" que se le había venido a la boca durante un ensayo y no tenía yo manera de que la recordara.

Ahí está el detalle inició su carrera en el cine Palacio, el 11 de septiembre de 1940. No tengo a mano las crónicas, que tampoco recuerdo. Los resultados en la taquilla, modestos al principio, crecieron rápidamente. Al poco tiempo se convirtieron en arrolladores.

Extractos del capítulo 14 de la autobiografía de Juan Bustillo Oro (1904-1989), Vida Cinematográfica (Cineteca Nacional, 1984).

Cine en televisión para el martes 13 de noviembre


Carmen de Fuego (Carmen Jones, EU, 1954), de Otto Preminger. La historia de Georges Bizet es llevada al cine con una visión tan innovadora como provocativa. Este clásico del cine musical americano convierte a la mítica Carmen española en Carmen Jones (Dorothy Dandridge), una joven negra que en lugar de ser cigarrera, como la Carmen de la ópera de Bizet, trabaja haciendo paracaídas, muy cerca de una zona militar. El soldado es el cabo Joe (Harry Belafonte) y el torero se ha convertido en un invencible boxeador, Husky Miller (Roy Glenn). La película nunca resulta inverosímil en su efectiva transmutación a la cultura afroamericana.

Cinecanal Classics; martes 13, 12:55 horas, tiempo del centro de México.

lunes, 12 de noviembre de 2007

A los maestros con cariño.../IX


El casi octogenario Andrew Sarris -alguna vez crítico de cabecera del Village Voice, hoy escribiendo semanalmente en The New York Observer- es uno de los auténticos dinosaurios de la crítica fílmica mundial. Si exceptuamos al nonagenario Stanley Kauffman -a quien le dedicamos la entrada anterior de esta serie- no hay un cinecrítico en activo con la historia intelectual de Sarris: colaborador cercano del legendario Henri Langlois en la Cinemateca Francesa; co-autor de la teoría del cine de autor junto con los críticos -y luego cineastas- Francois Truffaut, Jean-Luc Godard et al; y brillante polemista que tuvo una rivalidad de toda la vida con la influyente cinecrítica del New York Times Pauline Kael, con la que intercambió razones e insultos. (Ah, otra cosa: acuñó el término "Antoniennui" para señalar la aburrición que le provocaba buena parte del cine de Antonioni: fue ahí cuando se convirtió en uno de mis héroes, hace casi dos décadas, cuando empecé a escribir profesionalmente de cine). Con el paso del tiempo, Sarris se ha vuelto más moderado, más amable y menos creyente en su infabilidad. Buena lección si queremos llegar, como él, a los 80 años de edad y escribiendo sobre cine. A continuación, una muestra de su trabajo. Como siempre, su juicio se mezcla con confesiones personales, opiniones que van más allá del cine y una petición al cinéfilo/lector: que use su propio criterio. Después de todo, los críticos nos equivocamos:


Theo Angelopoulos’ The Weeping Meadow, from a screenplay by Mr. Angelopoulos, Tonino Guerra, Petros Markaris and Giorgio Silvagni, is presented as the first film of a projected trilogy set against the background of 20th-century Greek history, beginning here with the flight of Greek refugees from Odessa to Thessaloniki after the final victory of the Bolsheviks in Russia. I know a little bit about this period in Greek history, because my father fought in the first Balkan War and told me many stories about his experience. Or was it his brother who fought in the Balkan War? I forget. Actually, there may have been two Balkan Wars; Greek history from 1821 onward is all about regional wars and internal discords.The Weeping Meadow follows its characters at a great distance in a series of lengthy lateral camera movements that track them through Fascist dictatorships, the war against the Italians in Albania, World War II, the German occupation, the British liberation and the civil war that followed, all the way to 1952. It is clear from scattered comments here and there that Mr. Angelopoulos is an artist of the left, as are most filmmakers around the world who get their major recognition from international film festivals and all the cinematic intelligentsia who assemble there. In these circles, at least, Mr. Angelopoulos is regarded as Greece’s greatest filmmaker.


In this context, I hate to strike a sour note in the symphony of praise that has resounded around the world over his efforts. But I must confess that I haven’t liked an Angelopoulos film since his second feature, Days of 36 (1972), a farcically satirical jab at the Metaxas dictatorship, which ruled Greece through the 30’s and early 40’s, until the Germans overran the country—fatally delaying their invasion of Russia, my father always insisted. As it happens, I was brought up by parents who were Monarchists in Greece and rock-ribbed Republicans in America. Indeed, my stand-up comedy line at political gatherings is that we were the only relief family in Brooklyn to vote for Alf Landon in 1936.


But my differences with Mr. Angelopoulos are not political but aesthetic. According to Angelopoulos admirer David Thomson in his invaluable The New Biographical Dictionary of Film, the Greek director declared that his strongest influences were Murnau, Mizoguchi and Welles. Certainly, his exclusive reliance on camera movement seems to place him in the anti-montage category so favored by the late André Bazin; still, I much prefer the camera movements of Max Ophüls and Kenji Mizoguchi over those of Angelopoulos and Stanley Kubrick. With Ophüls and Mizoguchi, the camera follows the characters, whereas with Angelopoulos and Kubrick, the characters follow the camera.


His triumphs, if any, lie in the realms of pictorialism (landscapes and seascapes) and epical ambition, but not in dramatic narrative or emotional projection. In The Weeping Meadow, he stays so far away from his characters that there’s hardly any trace of physical sensuality. Also, his films are so relentlessly slow that he makes the much-criticized Antonioni and Dreyer seem like speed demons by comparison. And to think that I once coined the expression “Antoniennui” in what I now regard as an ill-considered jest.


But don’t take my word for it; if you’re at all serious about cinema, you must see The Weeping Meadow for yourself. Who knows? I’ve been wrong before. It’s not that I doubt Mr. Angelopoulos’ sincerity and conviction. His life has been poured into his art—but I simply haven’t been moved by the effort.
Publicado en The New York Observer el 6 de octubre de 2005.

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../VII


CARTELERA PARA EL 9 DE NOVIEMBRE

O más bien: sé lo que NO viste el fin de semana pasado. Entre las películas de la 49 Muestra que tengo que ver, entre las que vi pero que no se estrenaron (como el aburrido melodramón revolucionario Olga), entre las que pude ver pero que no vi porque mis editoras -por fortuna- no me las encargaron (los churrazos Mi Ex y El Regreso), entre las que pude ver pero decidí saltármelas (Leones por Corderos) y entre las que tengo pendientes por falta de tiempo (Eros, una Vez María, cuya primera media hora vi en Guadalajara 2007 antes de salir corriendo a otra función -creo que de El Violín), este fin de semana sólo pude revisar una sola cinta de la cartelera comercial. Y hasta eso, creo que fue la mejor:


El Mundo Mágico de Terabithia (Bridge to Terabithia, EU, 2007), de Gabor Csupo. Una verdadera sorpresa, por lo menos para mí, que desconocía prácticamente todo acerca del filme: de su sensible e inteligente trama que defiende el valor de la imaginación y la validez de la solidaridad, que está basado en un exitoso libro infantil de Katherine Peterson, que es la segunda adaptación cinematográfica de la historia (hay un telefilme de 1985 que no he visto, pero mi hija sí). Un buen filme infantil para niños -y adultos- maduros. Reseñada en Reforma y Mural .

Cine en televisión para el lunes 12 de noviembre


Casi Famosos (Almost Famous, EU, 2000), de Cameron Crowe. Estamos ante una suerte de crónica semi-autobiográfica de un precoz periodista adolescente y rockero, William Miller (Patrick Fugit), quien a los 16 años recibe el encargo de la influyente revista Rolling Stone de escribir un artículo sobre una banda de medio pelo, la Stillwater, que empezaba a despuntar a inicios de los 70. Más que nostalgia, Casi Famosos transmite una gozosa visión de una época de maduración y descubrimiento del jovencito William, alter ego del propio Crowe. La visión del ambiente rockero de 1973 que nos entrega esta cinta está lejos de la sordidez y más aún de la crítica, aunque por ahí se deslizan señalamientos sobre el fin de la época dorada del rock y el inicio de la mercadotecnia más ramplona, con el dominio de las disqueras, los publicistas y los medios de comunicación. Con todo, Crowe no profundiza en ello y es que, la verdad, al cineasta no se le da el rigor, sino la alegría y la buena voluntad: ¿le podemos reprochar por ello? La mejor película de Crowe hasta el momento.

Cinemax este; lunes 12, 19 horas, tiempo del centro de México.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Hoy en la 49 Muestra.../III


El gran silencio (Die Große Stille, Francia-Suiza-Alemania, 2005), de Philip Gröning. ¿Por qué alguien elegiría vivir alejado del mundo, en casi completo silencio, despojándose de toda relación mundana? ¿De dónde vienen, quiénes son, por qué han decidido vivir así los monjes cartujos del apartado monasterio Grande Chartreuse, situado en los Alpes franceses?



Estas preguntas las compartía con una acompañante, después de ver el filme documental El gran silencio, del cineasta alemán Philip Gröning. Estaba a punto de caer en ese feo vicio que es contestarse a uno mismo en voz alta ("Creo que su alejamiento se debe a que han encontrado, a su modo, el sentido de la vida entregándose a Dios en humildad y silencio, y eso no deja de ser admirable"), cuando mi acompañante me dio sus propias y muy pragmáticas razones, tan válidas como las mías: "Esa gente, esos monjes, están huyendo de algo, de alguien: de las responsabilidades, del mundo, de la realidad... Es muy cómodo encerrarse en una celda a rezar".


La disparidad de estas reacciones frente a un filme como El gran silencio es natural: lo que uno entiende de una película contemplativa y religiosa como ésta depende más de uno mismo que de las imágenes. Gröning es un documentalista atípico: no investiga, no editorializa, no demuestra, no propone, no alecciona...


Reseña completa publicada hoy domingo en la página 5 del suplemento cultural El Ángel de Reforma.

Cine en televisión para el domingo 11 de noviembre


LO QUE QUDA DEL DÍA/LO QUE RESTA DEL DÍA (The Remains of the Day, EU-GB, 1993), de James Ivory. El decimoctavo largometraje del californiano mimetizado británico James Ivory es una obra maestra de apabullante delicadeza descriptiva/psicológica.

Es por lo menos curioso que el cine de Ivory, considerado fuera y dentro del Reino Unido como emblemáticamente británico, sea realizado por tres extranjeros: una guionista alemana criada en la India (Ruth Prawer Jhabvala), un productor indio (Ismail Merchant) y un director estadounidense (Ivory). No obstante, acaso por eso mismo -por esta visión desde afuera- la descripción del comportamiento y las actitudes de los ingleses han resultado irónicamente certeras. Es el caso del libro en el que está basado Lo que Queda del Día, escrito por Kazua Ishiguro, un novelista inglés nacido en el Japón. Lo británico, según Ivory e Ishiguro, está personificado en el muy profesional mayordomo Mr. Stevens (Anthony Hopkins), tan eficiente como aberrante, un monigote cero-a-la-izquierda y autocastrado por convicción y voluntad propias, que puede abandonar a su padre agonizante con tal de cumplir con su deber; que permite ser humillado sin asomo de rebelión alguna por un invitado de su señor; que justifica la germanofilia de su amo y que acepta sin chistar que se corra a dos muchachas de la servidumbre por ser judías; que no tiene opiniones propias porque "no está capacitado para ello"; que ve impasiblemente cómo se le va la vida de las manos sin hacer nada para evitarlo; que piensa que los amos son superiores en rango, condición y moralidad y que no hay mayor placer que servir, "y servir bien"; que sacrifica todo vestigio de vida emocional hasta el extremo de darle instrucciones de limpieza a la llorosa ama de llaves, frustrada por su amor no correspondido -más bien no externado-; que intenta remediar el gran error de haber rechazado una vida propia con Miss Kenton (Emma Thompson), la serenamente bella ama de llaves.

El decimoctavo largometraje del trío Ivory-Merchant-Jhabvala sería impensable sin ese par de actuaciones más allá de todo elogio de sir Anthony Hopkins y Emma Thompson. Más allá de los logros individuales -ella logra un retrato verdaderamente conmovedor con su Miss Kenton; él logra provocar un arrollador sentimiento de conmiseración con su imperturbabilidad enfermiza y degradante-, la pareja Hopkins/Thompson se presenta como dignísima heredera de otras parejas similares: Trevor Howard y Celia Johnson, Conrad Veidt y Vivien Leigh, Trevor Howard y Ann Todd... Un star-system, el británico, basado en la mayor intensidad romántica con el menor contacto físico posible.


Cinemax, señal este; domingo 11 de noviembre, 19:15 horas, tiempo del centro de México.

sábado, 10 de noviembre de 2007

Hoy en la 49 Muestra.../II


Cobrador: In God We Trust (Ídem, México-España-Argentina-Brasil-Francia, 2006), de Paul Leduc. En su regreso a las pantallas nacionales -prácticamente desde Dollar Mambo (1995) no sabíamos nada de él- Paul Leduc nos entrega esta ambiciosa alegoría sobre la gratuita violencia cotidiana y la neoliberal violencia global. Peter Fonda es un malévolo capitalista que gusta de atropellar mujeres por las calles de Miami y, en contraparte, un anónimo trabajador minero (Lázaro Ramos) se convierte en un asesino que se escabecha todo lo que se mueve. Supongo que a través de esta trama -basada en una serie de cuentos de Rubem Fonseca- Leduc nos quiere decir algo muy importante y muy original. Ajá. En lo personal, junto con Morirse Está en Hebreo (Springall, 2006), la decepción más grande de la temporada en cuanto a cine mexicano se refiere. El colega y amigo Carlos Bonfil ha escrito en La Jornada una espléndida reseña que un servidor suscribe por completo. Cuando se estrene comercialmente la cinta, escribiremos in extenso sobre ella... o a lo mejor no.