martes, 22 de enero de 2008

Cine en televisión para el miércoles 23 de enero


Compulsión, un Caso Criminal (Compulsion, EU, 1959), de Richard Fleisher. Nathan Leopold y Richard Loeb eran los hijos postadolescentes de un par de millonarios en el Chicago de 1924. Leopold, de 19 años, era un asiduo lector de Nietzsche y creía que podía convertirse en el Superhombre del que hablaba el filósofo alemán; Loeb tenía 18, era un fanático de las novelas policiacas y soñaba con cometer el crimen perfecto. Los dos vivían en Kenwood, la zona residencial más exclusiva de la ciudad.
El 21 de mayo de 1924, Leopold y Loeb transitaban en auto por las calles de Kenwood. Habían decidido matar a alguien por el simple placer de hacerlo. Es más, al primero que vieran. Bobby Franks, un muchachito de apenas 14 años y vecino de ellos se cruzó en su camino. Al día siguiente, el cadáver completamente desnudo de un joven no identificado fue encontrado en el interior de un canal de desagüe, a las orillas del lago Wolf. El muchacho había sido desnucado y le habían vaciado ácido clorhídrico en el rostro y en las manos. De cualquier forma, el cuerpo fue identificado. Era Bobby Franks. No había duda alguna.
El caso criminal de Leopold y Loeb ha sido llevado exitosamente al cine en por lo menos tres ocasiones. La primera fue La Soga (1948), una adaptación muy libre de Alfred Hitchcock; la tercera, Swoon (1992), dirigida por Tom Kalin. En la última, el homosexualismo de la pareja es el eje central del filme; en la primera, apenas es sugerido en las miradas y las relaciones de poder de la pareja protagónica.
En contraste, en Compulsión, la segunda de las cintas sobre Leopold y Loeb, el caso es reducido a un sobrio drama de juzgado en donde la pareja criminal (Dean Stockwell y Bradford Dillman) es acorralada por el implacable fiscal Robert E. Crowe (E. G. Marshall) pero salvada de la horca por el talentoso abogado defensor, Clarence Darrow (Orson Welles en una de sus típicas actuaciones robapelículas), quien con su emotivo discurso final logró una condena perpetua para los muchachos.
La cinta, artesanalmente bien dirigida por Richard Fleisher, es una ejemplar película de época, bien documentada -aunque el homosexualismo de la pareja también es soslayado como en el filme de Hitchcock-, mejor actuada, y dirigida con funcionalidad y prestancia en el cerrado espacio del juzgado, en donde se lleva a cabo buena parte del filme.

Cinecanal Classics, miércoles 23 de enero, 19 horas, tiempo del centro de México.

1 comentario:

Joel Meza dijo...

Pos será el sereno, pero la postura de Dean Stockwell, en la foto con que ilustras, no es muy varonil que digamos...