domingo, 30 de marzo de 2008

Seré Breve.../III (porque hoy inició Grandes Ligas y con un juego de alarido)


Si hay un deporte netamente estadunidense, ése es el beisbol. Este juego originalmente campirano y bucólico inventado poco antes de la Guerra Civil estadunidense está tan solidamente unido a la historia y al ser americano que apenas le hace justicia la definicion que hizo de él Franklin D. Roosevelt: "Es tan grande como el espíritu de America".

En el terreno de juego, en el diamante -como se le conoce en la jerga beisbolística-, se pueden reconciliar padre e hijo lanzando la pelota en un fantástico campo de maiz vuelto pequeño estadio, como en la sentimental e irresistible El Campo de los Suenos (Alden Robinson, 1989), o bien se puede aprender el sentido de la vida y crecer mental y emocionalmente, como en la divertídisima La Bella y el Campeon (Shelton, 1988).

Por supuesto, el deporte tiene sus héroes y a través del cine se puede ser testigo de las hazañas de estos jugadores que están ya más alla de la leyenda, como Babe Ruth (en Babe/1992, de Arthur Hiller), Lou Gehring (en la clásica El Orgullo de los Yanquis/1942, de Sam Wood, con Gary Cooper en el papel principal del querido y desafortunado "caballo de hierro"), Jackie Robinson (The Jackie Robinson Story/1950, de Alfred E. Green, o La Corte Marcial de Jackie Robinson/1990, de Larry Peerce, en la que se describe un crucial episodio de la vida del jugador antes de convertirse en el primer pelotero negro en Ligas Mayores), o Jim Thorpe (Hombre de Bronce/1951, de Michael Curtiz, con Burt Lancaster como el celebre indio pielroja convertido en estrella del beisbol profesional).

Pero no todos es limpieza en el juego. Algunos ensalivan la pelota, batean con maderos rellenos de corcho o de plano, se inyectan lo que sea. La mayor verguenza del deporte nacional, traicionado por sus peloteros, comprado por la mafia y ensuciado por sus mezquinos empresarios, fue retratada fielmente por John Sayles en Ocho Fuera de Linea (1988), sobre la Serie Mundial de 1919 vendida por los apodados "Medias Negras de Chicago" -jugadores que tendran su redención fantasmagórica en El Campo de los Suenos, complemento ineludible de la cinta de Sayles.

Por otro lado, la mas inquietante biografia deportiva del cine hollywoodense la logró el especialista Ron Shelton con la magnifica Cobb (1994), una suerte de Ciudadano Kane beisbolistico y, a la vez, un extraordinario acercamiento al más grande pelotero de todos los tiempos que fue, al mismo tiempo, el más desagradable de todos. Cobb, efectivamente, fue racista, violento, golpeador, deshonesto, pero tambien el más voluntarioso y talentoso jugador que haya pisado jamas algún diamante. Sayles y Shelton lograron con este par de películas anticomplacientes hacer un homenaje a la grandeza del propio deporte, sin menoscabo de mostrar sin tapujos la pequeñez humana de quienes lo juegan.

Asi, cuando al reticente biógrafo (Robert Wuhl) del insoportable Ty Cobb (Tommy Lee Jones magnífico) le preguntan sus companeros periodistas cómo era realmente el gran Ty, todo esto hacia el final de la película antes mencionada, el periodista de marras apenas alcanza a balbucear: "fue un gran hombre, una leyenda en vida".

Y tambien, al final de Ocho Fuera de Linea, cuando un aficionado cree reconocer al prodigioso "Shoeless" Jackson, que sigue jugando bajo pseudonimo en polvosos campos no profesionales rehuyendo de esta forma su castigo de no jugar de por vida, un excompanero (John Cusack) de Jackson le dice al capcioso fanático: "no, ese no es Shoeless, él fue el mejor".

Como dijera John Ford: siempre será preferible la leyenda.

13 comentarios:

Joel Meza dijo...

Para regalarle la colección al Dío Murillo... a ver si se aliviana.

d-47 dijo...

yo quiero comprarme la serie de ken burns a raiz de una reseña tuya de la misma, baseball... (nomas q esta un poco cara)

Siempre que hablan del beisbol en el cine, mencionan las mismas (la de The natural es clasica) Buena seleccion de peliculas. Nomas agregaría la de Raimi, for love of the game, igual es un placer culpable, jejeje...

Gracias a Dios por el beisbol. Pero Ernesto, tengo que preguntar, a quien le vas?...
(entre dientes: cualquiera menos boston)

Joel Meza dijo...

D-47, supongo entonces que aborreces Fever Pitch, a pesar de Drew Barrymore... bueno, va con dedicatoria: "Sweet Caroliiiine!, ta-ta-raaa!"

Diezmartinez dijo...

D-47: Baseball, la serie, es extraordinaria. La he visto unas cuatro o cinco veces. Supongo que este año la volveré a ver.
Por Amor nunca me gustó. Es más: la premisa es que Costner va a ser cambiado, si mal no recuerdo, pero un veterano como él no puede ser cambiado así nada más. Hay agencia libre hace muchos años, ¿no? En fin. Le voy a los Yanquis en la Americana y a Chicago o San Luis o Arizona en la nacional.

Joel: a pesar de que los Medias Rojas no son santitos de mi devoción, la verdad que Fever Pitch es muy buena. El fervor fanático por tu equipo de beis está muy bien retratado, la verdad. Y la secuencia inicial, cuando el tío le da un libro al morrito, para hacerlo fan de Boston, es genial en su advertencia: "Lee con cuidado, te van a romper el corazón".
Y Drew Barrymore siempre me ha parecido encantadora, por cierto. Esa sonrisa chueca...

Joel Meza dijo...

Por cierto, Ernesto, la semana pasada saludé, comiendo en Los Arcos (de Mexicali) en su mesa a Don Mario "La Chueca" Hernández y créeme que estuve a punto de pedirle, por favor, que le comprara el equipo de regreso al Dío. Hablando de romperle el corazón a los fans...

d-47 dijo...

Ernesto: No se como rebatir. Digo, la premisa de Por amor es eso en general.. pero no es tan simplona como esa descripcion, jejeje... ¿Hay otro aparte de los Yankees?

Joel: Si la vi y si me rei... hasta su epilogo con la mencion de que "ay mis amados red sox rompieron la maldicion del bambino"... ahi me perdio... No detesto la pelicula, detesto a los Red sox...

Spoiler....

Hasta deje de ver la serie de Lost un rato despues de que mencionaran el mismo hecho

Joel Meza dijo...

Como dices, Ernesto, a mí me molesta cuando una película basada en el beis sale con cosas que no ocurren de verdad en el juego (lo demás, pues se entiende, si no, no habría película). Parece como si estuvieran hablando de otro juego que también se llamara beisbol, en otro país que también se llama EUA.
Por cierto, una que me hizo reír mucho es Mr. Baseball, con Tom Selleck.
(Y a ver si hacen alguna vez una biografía de Mike Piazza o de John Kruk, para que salga cuando jugaron con Mexicali.)

Diezmartinez dijo...

Joel: en El Fanático, de Tony Scott eso de que dices es evidente. Se nota que Scott no conoce el beis ni le interesa. Y eso distrae de la trama -aunque, a decir verdad, la trama misma es chafísima.

Tyler dijo...

Con respecto a este tema del beisbol solo puedo decir que aunque no lo sigo mucho ni lo domino demasiado me gusta bastante.

Prefiero los juegos de palazos tipo los Yankees en buena forma que los juegos de pitcheo tipo Atlanta en sus buenos tiempos.

Y finalmente, le voy a los Indios de Cleveland gracias a que alguna vez ví una película con Charlie Sheen y Wesley Snipes bastante regular pero en su momento me divirtió muchísimo. Y desede ahí nuca he visto a los condenados Indios ser campeones, chale...

Joel Meza dijo...

Ah, Major League, también con Tom Berenger. Muy divertida.
Las que no tienen pierde son las de beis con niños, como las de los Bad News Bears (las originales y el refrito), Angels in the Outfield, The Rookie of the Year, The Sandlot...

d-47 dijo...

Esa de Major League nos la pasaban a los chavos del equipo cuando eramos chavitos... Y al terminar la cinta, todos nos creíamos Wild Thing o queriamos hacer rituales con pollos (y no del KFC)

Hasta la segunda era divertida. Ya a la tercera no le entre

José Alonso Torres dijo...

¿De qué va y dónde puedo conseguir esa serie de Baseball?

PD: Uno de los mejores post que te he leído Ernesto, me pongo de pie.

¿Algún día alguien se animará a hacer un documental sobre el Mago Septien?

Diezmartinez dijo...

Uchale, José Alonso: Yo la vi en la tele hace muchos años, en el Discovery o algo así. Y luego la compré -más bien, me la regalaron- en una Navidad. La puedes comprar al otro lado, en gringolandia. Y, supongo, se puede encargar en las tiendas del señor Slim.