domingo, 20 de abril de 2008

Oaxaca 2008/III


El inicio de la jornada tercera (en realidad quinta, pero yo llegué a la mitad del Festival) en Oaxaca 2008 fue desafortunado. Tenía dos opciones: ver la chileno-mexicana All Inclusive (Ortuzar, 2007) que ya había visto en Guadalajara 2008 o entrar a revisar la más reciente película de Eliseo Subiela. Elegí contra mis principios la segunda. Pero, en realidad, no había de otra.

No Mires Para Abajo (Argentina, 2008) -o lo que vi de ella: poco más de la mitad- es la summa perfecta de las razones por las cuales se me indigesta el cine de Subiela. Parrafadas en off dizque poéticas, ridículas escenas realista-magicosas y una cursilería sexosa de pena ajena. La trama gira en torno a un joven sonámbulo que acaba de perder a su padre. El tipo, caminando dormido por las azoteas de su barrio, cae en la cama de una jovencita que es experta en el Kamasutra. Yo me salí cuando ella, desnuda por completo, le dice que es necesario bautizar el sexo de cada uno. Ella, por ejemplo, le puso "adoratriz" a su vagina. Él, en un arrebato de genialidad, decide llamar Marlon (en honor de Brando) a su pene. En ese momento salí despavorido de la sala. A eso yo lo bautizo como "graciosa huida".


Enseguida vi Riverside (Colombia, 2007), de Harold Trompetero. Había escuchado muy buenos comentarios de esta cinta por parte de algunos colegas, pero yo no puedo hacerles segunda. La premisa, en todo caso, es novedosa: un matrimonio inmigrante viviendo en Nueva York -él es colombiano, ella es de origen ruso- han terminado en la calle, a pesar de que es obvio que tuvieron momentos de éxito y opulencia. Ahora son dos homeless bien vestidos y orgullosos, que viven entre cartones pero que toman vino en copas elegantes en Central Park. La cinta tiene un buen inicio y su primera parte es muy disfrutable. Por desgracia, hacia el final se desliza un tremendismo que ni siquiera llega a ser genuinamente desgarrador. Una oportunidad perdida, aunque se puede ver completa sin necesidad de huir de la sala. En competencia.


Terminé el día con Lo Bueno de Llorar (Chile, 2007), de Matías Bize, un pequeño, modesto, pero bien hechecito melodrama sobre una pareja que, cierta noche, decide que va a romper su relación. Bize es un cineasta seguro de sí mismo que se toma todo el tiempo necesario para desarrollar la historia de este rompimiento y los orígenes del mismo. Tomas largas, diálogos naturalistas y un par de actuaciones -de Alex Brendemühl y Vicenta Ndongo- intachables. Hay que seguirle la pista a Bize.

3 comentarios:

Carlos Reyes dijo...

Creo que gano un premio Subiela en Guadalajara no?

Pues suena interesante!

No has visto nada de Venezuela?, supuestamente Hugo Chavez esta apoyando mucho al cine, y se dice que la produccion esta subiendo. Pero pues parecen no funcionar, o simplemente no nos llegan.

Diezmartinez dijo...

¿Subiela interesante? Mmmmmm... De Venezuela no vi nada, aunque sí había algo programado.

Joel Meza dijo...

Ya me imagino: "I coulda been a contender, I coulda been somebody..." No no no. Mala elección de nombre.