viernes, 11 de julio de 2008

A 50 Años de la Nueva Ola Francesa/IV


Para cuando Alain Resnais dirigió su primer largometraje oficial, Hiroshima Mi Amor (Hiroshima Mon Amour, Francia-Japón, 1959) -en realidad se trata del segundo, porque su primer largo, Ouvert pour Cause d'Inventaire (1946), se ha perdido por completo-, el cineasta bretón ya era reconocido como uno de los grandes creadores del avant-garde galo de los 40/50: su cortometraje Van Gogh (1948) había ganado el Oscar 1950; otro de sus cortometrajes, Guernica (1950), había revolucionado el cine sobre arte; su documental Nuit et Brouillard (1950), sobre el Holocausto nazi, había sido unánimemente reconocido por su originalidad.
Sobre un guión excesivamente literario de Marguerite Duras, la cinta muestra el banal y fugaz encuentro amoroso de una actriz francesa (Emmanuelle Riva) con un arquitecto japonés (Eiji Okada) en la Hiroshima del título. La mujer se encuentra ahí filmando una "película de paz" y aunque afirma ser feliz en su matrimonio -el japonés dice lo mismo-, ello no la detiene para hacer el amor con el desconocido arquitecto al que probablemente nunca verá más en cuanto salga de Japón. En varias conversaciones, la anónima actriz le confesará al también anónimo arquitecto un secreto que ha permanecido sepultado durante varios años y que concierne a un amor que tuvo en la ocupación alemana de Francia, en la Segunda Guerra Mundial.
Aunque casi desde el inicio fue considerada por muchos como la primera obra maestra de la nouvelle vague, debo confesar que, en mi opinión, la cinta ha envejecido mal. Los primeros 15 minutos siguen siendo, eso sí, extraordinarios -se trata de las imágenes de una pareja hablando y haciendo el amor, alternadas con terribles imágenes documentales de los estragos de la bomba en Hiroshima-, pero a continuación, cuando la pareja se encuentra, habla, se vuelve a encontrar, vuelve a hablar y se vuelve a encontrar... Honestamente, llega un momento que todo el asunto me parece tedioso.
El mismo Resnais ha dicho que Hiroshima... es un filme "anticuado" y no podría estar más de acuerdo, si por "anticuado" entendemos como "pasado de moda" o, mejor aún, "sobrepasado". Resnais haría mucho mejor cine a continuación y, de hecho, acabamos de disfrutar de su más reciente obra maestra, Pasiones Privadas en Lugares Públicos (2006). Pero, bueno, si no ha visto Hiroshima, Mi Amor, debería de todas formas darle una revisada. No crea todo lo que lea... mucho menos en este blog.

Hiroshima Mi Amor se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

6 comentarios:

Luna dijo...

La ví hace muchos años en una "semana del cine francés".
Recuerdo que me encantó. Quizás por el momento en que la ví, no sé.
Creo que las historias de amor ya no son como antes.
Saludos y gracias por el recuerdo

d-47 dijo...

Ernesto, debo confesar que tenía muchas ganas de ver Hellboy, pero como va a estar un rato en cartelera, mejor me lanzo a ver (en su unica semana) "En el gran silencio". Muy interesante la reseña que hiciste y el documental se oye por demas intrigante, por encima de sus peros (su duración, su pasividad)

Nada mas algo, jejeje... ¿antidoto?, jaja.. de plano el cine de verano es una enfermedad?

Saludos

Diezmartinez dijo...

Ninguna de amor es como antes, luna. Y gacias por la visita.

D-47: Pues no, no es veneno, pero sí es empacho. En el Gran Silencio es para des-empacharse. Pero conste: es todo lo contrario a un filme veraniego.

d-47 dijo...

Ok... me quedo grabado el "conste" o sobre advertencia no hay engaño. Gracias

Paxton Hernandez dijo...

¡Ey! ¿Qué pasó con eso de "entusiasmo por el verano" y "no desgarrarse las vestiduras"? "Antídoto" me suena a un desgarramiento.

Es pregunta.

Yo leo tu reseña hasta mañana. A ver si me guardaron el Reforma.

Y sobre Resnais...una mentada de madre que su catálogo sea tan inaccesible.

Diezmartinez dijo...

Paxton: insisto: no es veneno, es empacho.