jueves, 31 de julio de 2008

Made it, Ma! Top of the world!


"Los actores son ganado", reza el célebre dictum hitchcokiano. En sentido contrario, el gran James Cagney (1899-1986) pensaba otra cosa: de todos los directores con los que trabajó en sus más de 60 filmes, sólo Raoul Walsh se salva y eso porque a él, a Cagney, lo dejaba en paz mientra el cineasta preparaba la cámara y coordinaba la acción en la obra maestra noir Alma Negra (1949). Cagney despreciaba a los jefes y guardaba su solidaridad y afecto para sus compañeros actores, técnicos, cinematógrafos, escritores... ¿Los directores?: una bola de lambiscones buenos-para-nada.

John McCabe, en la canónica biografía Cagney (Da Capo Press, 1999, 464 pp.) recoge la siguiente declaración del combativo y difícil actor neoyorkino: "direction is implicit in the writing, and if you've got a good script, competent actors, and a fine cameraman you barely need a director".

Para Cagney, Mervin LeRoy era un tipejo que explotaba a todo mundo para quedar bien con los dueños de los Grandes Estudios; Anatole Litvak, un dictador alemán tan engreído que comía solo; John Ford, un borrachales que tuvo que ser sustituido por su aborrecido LeRoy en Mister Roberts (1955) -la versión oficial afirma que Ford tuvo que dejar la filmación por enfermedad, algo que no necesariamente contradice el dicho de Cagney-; Billy Wilder, un obsesivo que obligó a Cagney a repetir unas líneas de diálogo casi 60 veces en la subvalorada sátira anticomunista Uno, Dos, Tres (1961)...

Además de Walsh, el otro director que medio se salva en la diatriba de Cagney es Michael Curtiz, quien dirigió al chaparrín actor en el filme que le dio su único Oscar, Yankee Doodle Dandy (1942): Curtiz "was a pompous bastard... but he sure as hell he knew how to treat the camera... He left me alone because he knew I'd knock him on his ass if he didn't... A bright man. Intelligent. Yet he never learned one of life's -and art's- basic rules: be good to actors, and they'll be good to you".

Cagney perteneció a la generación pre-Actor's Studio y detestaba intelectualizar su trabajo: "How do you become an actor?: Just become one. Don't sit around thinking about it. Do anything that will let you sitck around so you can soak it up".

Dicho de otra manera, los que afirman que Brando es el ejemplo perfecto del actor talentoso, carismático pero difícil de manejar... no conocieron a Cagney.

18 comentarios:

Joel Meza dijo...

Yo también pienso (lo aprendí de la manera dura haciendo comerciales) que el guión debe resolverlo todo antes de encender la primera luz. Pero también creo que es indispensable un director que otorgue interpretación al material mientras se está fotografiando y postproduciendo. Bueno, para el caso, interpretación en todo el proceso, desde la pre-producción. Me suena a que el desprecio de Cagney nace del sistema de estudio que intercambiaba directores como de carpinteros. Recordando una vez más a Lumet, cuenta el horror que era (¿es?) trabajar así.

El Villamelon dijo...

Let the games begin. Tal vez aqui encaje uno de los quotes de Tony Montana: "Amigo, the only thing in this world that gives orders is balls. Balls. You got that?"

Paxton Hernandez dijo...

Los actores son bultos intercambiables. Eso le daría a Cagney algo sobre que rabiar.

Y bueno, aunque le pese a Arriaga y congéneres, sin el director, la película es nada. No es posible concebirla nada más en papel y tinta. Lástima.

Saludos,

El Duende Callejero dijo...

Cagney es de esa generación que trabajaba en estudios como en las panaderías (todo era intercambiable, pero el star system hollywoodense hacía mitos a los actores, eran quienes estaban frente a la cámara, no al resto del crew). Hasta la fecha existe eso... Sin embargo, ni una cosa ni otra... Un buen actor no salva, por sí mismo, una película (la hace visible, nada más), ni un bien director salva, por sí mismo, una película (la hace, igual, visible o cosa rara, nada más).

La definición y ejemplo de a eso, es R-Rated, así que así la dejo.

El profesor Gafapasta dijo...

La opinión es disparatada. Sin embargo, quiero enfatizar la general buena opinión que todo el mundo (¡hasta Cagney!) parecía tener de Raoul Walsh, que lo dirgió de maravilla no sólo en White Heat, sino en ese peliculón impresionante que es The Roaring Twenties, donde también aparecía Bogart. Walsh era mucho Walsh.

Un saludote.

Diezmartinez dijo...

Joel: de hecho, los apodos más rudos los tenía Cagney para los dueños de los estudios. Eso sí: siempre logró Cagney los aumentos salariales que quería.

Villamelón: En efecto. De hecho, la estrategia de Wilder para "romper" a Cagney fue esa: hacerlo repetir líneas tras línea una y otra vez, para decirle: "yo mando". Nunca se lo perdonó Cagney, por supuesto.

Paxton: Imagínate la opinión de Cagney sobre el cine de autor. Ahora que, autores hay muchos: en general, entendemos que es el director, pero el productor puede tener mucha influencia. O la casa productora: Walden Media en el cine familiar/religioso/infantil, Pixar en la animación del siglo XXI...

Duende: Da ejemplo y definición, hombre.

Profesor: Efectivamente, Cagney sólo tiene elogios para Walsh. Por algo será.

Paxton Hernandez dijo...

Jejeje, si estuviera vivo se volvería a morir, Ernesto.

Y es interesante, por lo menos para mí, mucho de este sistema hollywood "intercambiable", fue inspiración para la formulación de la teoría de autor.

De acuerdo con lo que dices, muchas veces el productor es el autor (Arriaga produciendo el bufalito) o la productora.

P.D. No hay Huésped. Oh, iluso de mí. :/

Joel Meza dijo...

Paxton, ya de plano búscate al amigo o la amiga que tenga la pantalla más grande, llega con un seis y estrena tu copia de The Host. Es demasiada espera...

Josafat M. dijo...

Llega con un barril de Indio, mejor.

Diezmartinez dijo...

Paxton: Exacto. La provocación intelectual de los críticos del Cahiers fue proponer precisamente eso: que los autores fílmicos existían y que el mejor ejemplo era gente como Ford, que estuvo bajo contrato por los Grandes Estudios y que, de todas formas, logró transmitir un estilo, unos temas, unas preocupaciones. Y, claro, el autor (o autores) de un filme puede que no sea sólo el director: Selznick se imponía a sus directores, como ahora la fórmula "Bay" se impone sin importar si él mismo dirige o no.

Joel Meza dijo...

Me pregunto si hay por ahí algún grip (jalacables, pues) haciendo su propia teoría de autor...

Paxton Hernandez dijo...

Je. Siento como si el prof me hubiera dado un 10 en clase.

= )

El Duende Callejero dijo...

Un tema tan interesante y tan pocos comentarios... Lástima. Deberé solucionar eso:

¡Batman!

¿Listo?

Paxton Hernandez dijo...

Jajaja. Ah, qué Duende.

Joel Meza dijo...

Tienes razón, Duende. Va el mío:

Made it Ma! KING OF THE WORLD!!!

(ay, perdón, película equivocada...)

El Duende Callejero dijo...

Por cierto... Esa escena, donde Cagney dice eso, sigue poniéndome en disyuntiva: ¿Lo odio o lo comprendo? Maldita situación.

Joel Meza dijo...

Ahí sí no puedo opinar: no la he visto, Duende.

Guido dijo...

La escena donde los presos van en cadena contándose uno a otro el chisme de la muerte de Ma Jarrett y la subsecuente reacción de Cody es uno de mis momentos favoritos de todos los tiempos.

Aunque me falta mucho por ver de Cagney, mi actuación favorita suya es en The Roaring Twenties. Bogart encontró en Cagney al único que podía robarle cámara.

Aunque One, Two, Three es una de las de Wilder que menos me gustan, creo que es un admirable homenaje a ese estilo de comedia de 100 palabras por segundo de His Girl Friday. Cagney es lo mejor de la película, sin duda.

Saludos!