domingo, 14 de diciembre de 2008

Kurt Cobain: Sobre un Hijo


Por supuesto que tenía idea quién fue Kurt Cobain (1967-1994) y claro que había escuchado a Nirvana. Pero debo confesar que la música grunge que le dio fama mundial a Cobain y a su banda nunca me interesó gran cosa. Por lo mismo, pareciera que el segundo largometraje del documentalista AJ Schnack no podía estar destinado para espectadores como el que esto escribe. Nada de eso: resultó ser todo lo contrario.

Kurt Cobain: Sobre un Hijo (Kurt Cobain: About a Son, EU, 2006) es la capciosa edición sonora de más de 20 horas de conversaciones que tuvo el periodista Michael Azerrad entre diciembre de 1992 y marzo de 1993 con el vocalista de Nirvana, pláticas que le sirvieron a Azerrad para escribir su best-seller biográfico “Come As Your Are: The Story of Nirvana”. Lo que hizo el cineasta Schnack con esa veintena de horas de audio fue editarlas y hacerlas acompañar de una serie de imágenes tomadas por la cámara de Wyatt Troll y algunas ocasionales fotos de archivo.

El resultado nunca deja de ser interesante, incluso para un lego de Nirvana y Cobain como un servidor. Mientras escuchamos las confesiones/reflexiones más personales del cantante y compositor –su infancia, el traumático divorcio de sus papás, su padre siempre distante, su madre alcohólica, sus episodios maniaco-depresivos ¡a los 9 años!, su caída en las drogas cuando empezaba a disfrutar del éxito comercial, su matrimonio con la polémica Courtney Love-, las imágenes que acompañan la voz de Cobain pueden pasar de lo más literal (Cobain hablando de su afición por los gatos y la pantalla muestra imágenes de felinos) a lo no tan directamente ilustrativo (Cobain comentando las dificultades que tuvo en la adolescencia para definir su identidad mientras vemos a un jovencito nadar en una alberca) y de ahí a lo pretendidamente poético (Cobain haciendo la crónica de la evolución de la banda mientras vemos imágenes campiranas que no vienen demasiado al caso).

El filme está dividido claramente en tres actos, marcados por las tres ciudades del estado de Washington en las que se desarrolló Cobain: Aberdeen –en donde nació-, Olympia –en donde empezó su carrera musical- y, finalmente, Seattle, en donde saltaría a la fama mundial y en donde se suicidaría en abril de 1994, prácticamente un año después de tener las extensas conversaciones que escuchamos, editadas, en esta cinta de hora y media de duración.

La narración en off de Cobain está beneficiada enormemente por el trabajo de la supervisora musical Linda Cohen. Contra lo que pudiera esperarse, no se escucha música de Nirvana –incluso las fotos de Cobain y de la banda son escasas- pero sí de influencias, almas gemelas, voces amigas: Ario Guthrie (“The Motorcycle Song”), Queen (“It’s Late”), Bruce Springsteen (“Something in the Night”, entre otras), Creedence (“Up Around the Bend”), Big Black (“Kerosene”) y un largísimo etcétera que enriquece de manera notable este fascinante acercamiento a la vida musical truncada –a la vida a secas truncada- de Kurt Cobain.


Kurt Cobain... se está exhibiendo, comercialmente, en una sola sala en la Ciudad de México. Para ser más específicos, en Lumiere Reforma.

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