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viernes, 29 de febrero de 2008

Your Movie Sucks!/IX (con perdón de Roger Ebert)


Acostumbro escribir de los estrenos semanales hasta el lunes, en Sé lo que Viste el Fin de Semana Pasado, pero ante la posibilidad de que algún lector del blog caiga en el mal camino y entre a ver Posdata: Te Amo, quiero adelantar una información importantísima: esa película apesta. Cambio y fuera.

jueves, 28 de febrero de 2008

Oaxaca 2008


No se termina el FICCO 2008, estamos preparándonos para irnos una semana a Guadalajara 2008 y recibimos información del Segundo Festival de Cine Latinoamericano de Oaxaca 2008 (del 15 al 20 de abril), que tendrá como país invitado a Chile. A ver cómo está la competencia de este festival que apenas va por su segundo año. Después de todo, cubre un terreno similar que el Guadalajara Cinemafest. Por lo pronto, he aquí la lista de las cintas preseleccionadas del país invitado, Chile:


Lo Bueno de Llorar, de Matías Bize

Fuga, de Pablo Llarain

Fiesta Patria, de Luis Vera

Casa de Remolienda, de Joaquin de Eyzaguirre

Padre Nuestro, de Rodrigo Sepúlveda Urzúa

Calle Santa Fe, de Carmen Castillo

Mas Fuerte Kel Otro, de Marco Cabello y Rodrigo Selles

Y qué nos Pasó, de Patricia Méndez y Felipe Barra

Todas Íbamos a Ser Reinas, de Marialy Rivas

Desierto Sur, de Shawun Garry

Malta con Huevo, de Cristóbal Valderrama

Las Niñas, de Rodrigo Marín

Corazón Secreto, de Carlos Flores Delfino

All Inclusive, de Rodrigo Ortúzar

Reinalda del Carmen, Mi Mama y Yo, de Lorena Quianchino Torrens


Sé que de vez en cuando algunos camaradas chilenos se dan la vuelta por este blog. ¿Algo que aportar acerca de esta línea de pre-seleccionadas a Oaxaca 2008? ¿Que no deberíamos dejar de ver si nos decidimos ir para allá?

miércoles, 27 de febrero de 2008

Guadalajara 2008: Sección oficial mexicana


Ya empezamos a caracolear por la chamba (Ambulante, FICCO, óscares, cartelera comercial...) y ya tenemos la lista de lo que revisaremos próximamente en Guadalajara 2008. Esperemos que el cine nacional de este año sea, por lo menos, de la calidad de lo que se exhibió en 2007 en el festival tapatío. Van las 12 en competencia:

*40 Días
* All Inclusive
* Arresto Domiciliario
* Aurora Boreal
* Como No Te Voy a Querer
* Conozca la Cabeza de Juan Perez
* Desierto Adentro
* El Viaje de Teo
* Enemigos Íntimos
* Lake Tahoe
* Más Allá de Mí
* Mejor es que Gabriela no se Muera

martes, 26 de febrero de 2008

El cliché que yo ya vi/XXII


Joel propone:


El cliché del desafinado: Cuando en una película se requiera que un personaje sea desafinado al cantar, nunca desafinará de manera "normal", es decir, cantando algo parecido a la tonada correcta. En el cine, el actor que debe dar un canto desafinado lo hace tan exagerado, que algo como O Sole Mío puede sonar como La Marcha de Zacatecas. Ejemplo: la joven casada que pega berridos en la audición junto a su afinado esposo en A Chorus Line (Attenborough, 1985). O, por supuesto, Cameron Díaz en La Boda de Mi Mejor Amigo (Hogan, 1997).

lunes, 25 de febrero de 2008

Hoy en el FICCO 2008/VII


Zoo (Ídem, EU, 2007), de Robinson Devor. El tercer largometraje –aunque primer documental- de Robinson Devor trata de un asunto tan escabroso que no estoy muy seguro que el cineasta haya justificado de manera suficiente la elección del tema. La verdad, no sé cómo escribirlo pero ahí va: en 2005 un hombre fue dejado, muy grave, en un hospital de un poblado del estado de Washington. El tipo –un ingeniero apodado “Mr. Hands” de quien nunca sabemos su verdadero nombre- murió debido a una hemorragia interna provocada por el encuentro sexual… con un caballo.
Cuando Aristóteles propuso, hace más de dos mil años, que los seres humanos, por naturaleza, teníamos una compulsión por saber y conocer, supongo que no se refería a la zoofilia o el bestialismo, porque, de verdad, ¿queremos tener conocimiento sobre lo que piensan los que quieren montar (más bien lo contrario) un semental? Devor cree que sí.
Zoo, sin duda alguna, es bastante original en la elección del tema y su realización es, contra todo pronóstico, nada amarillista. Sin narración en off pero con los testimonios orales de dos de los “amantes” –sí, en ese sentido- de los animales, además de la presencia en la película de uno de ellos –apodado, ¿adecuadamente?, “coyote”-, el filme es una incómoda inmersión en una forma de vida que, honestamente, no sé si puedo entenderla.
Tengo la sensación que Devor tampoco supe qué hacer, bien a bien, con el tema. Eso sí, la película nunca deja de ser interesante aunque la duda persiste: ¿era necesaria? La cinta forma parte de la competencia en la sección documental del FICCO 2008.

Zoo se exhibe hoy en la sala 1 de Antara, a las 12 del día. Mi reseña de La Soledad (Rosales, 2007) se publica hoy en la sección cultural de REFORMA.

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../XXII


Pues sí, vimos muchas cosas –uno de los fines de semana más intensos del año- pero, la verdad, hicimos a un lado esta vez la cartelera comercial: entre el material del FICCO 2008 que tuvimos que ver y los oscares, apenas si nos dimos abasto. Pero ahí van unas cuantas líneas, de cualquier manera.

Frágiles (España-GB, 2005), de Jaume Balagueró. Exhibida hace unas semanas en la televisión de paga, llega a las salas comerciales este meritorio filme de horror y fantasmas del especialista catalán Balagueró. Ya había escrito de la película in extenso aquí mismo.

La Vida en Rosa (Francia-GB-República Checa, 2007), de Olivier Dahan. Apasionada y truculenta, esta biopic sobre la “niña gorrión” francesa Edith Piaf (una Marion Cotillard justicieramente oscareada) dura 140 minutos y se antoja para que haya durado más. El guión –del propio cineasta e Isabelle Sobelman- pasa por algunos momentos históricos con la misma arbitrariedad que los excesivos saltos temporales de la narrativa. La producción es impecable, Cotillard está maravillosa y la Piaf se sigue escuchando mejor que nunca. Mi reseña en REFORMA.

domingo, 24 de febrero de 2008

Oscar 2008: Predicciones


Van mis predicciones en prenda, voy por ellas. Por supuesto, se trata de quienes creo que van a ganar, no necesariamente quienes me gustaría que ganaran.


Mejor Película: Sin Lugar para los Débiles.


Mejor Director: Hermanos Coen.


Mejor Actor: Daniel Day-Lewis


Mejor Actriz: Marion Cotillard (o Julie Christie).


Mejor Actor Secundario: Javier Bardem


Mejor Actriz Secundaria: Ruby Dee (o Cate Blanchett).


Mejor Guión Original: Diablo Cody, por Juno.


Mejor Guión Adaptado: Los Hermanos Coen, por Sin Lugar para los Débiles.


Mejor Película Animada: Ratatouille.


Y he dicho.

La explicación de por qué de mis elecciones se publica hoy en el suplemento especial de los óscares del diario REFORMA.

Hoy en el FICCO 2008/VI


Precedida de su inesperado triunfo en la entrega del Goya 2008 –ganó tres premios: Mejor Película, Mejor Director y Mejor Actor Revelación-, se exhibe en la sección competitiva del Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México La Soledad (España, 2007), segundo largometraje del catalán Jaime Rosales (Las Horas del Día, 2003).

No es difícil ver por qué se impuso en los Goya esta obra de Rosales al sólido pero derivativo filme de horror El Orfanato (Bayona, 2007): a diferencia de la película producida por Guillermo del Toro, en La Soledad es posible notar una voz distinta, distintiva y discutible...


La reseña completa, en la sección cultural de REFORMA mañana lunes. Hoy se publica en El Ángel de REFORMA mi reseña de El Hombre de Londres, que también se exhibe hoy dentro del FICCO.

sábado, 23 de febrero de 2008

Hoy en el FICCO 2008/V


El sexto largometraje de Aki Kaurismäki, Ariel (Ídem, Finlandia, 1988), fue el primero de su abultada filmografía que recibió extensa distribución mundial. Estamos, en el mejor estilo lacónico de Kaurismäki, frente a una impávida versión finlandesa de algún film-noir americano de serie B. Después de que la mina en donde trabaja es cerrada en Laponia, el solitario Taisto (Turo Pajala) toma el cadillac que le obsequió un compañero –éste ya no necesita el automóvil: se acaba de pegar un tiro- y se dirige, con su liquidación, hacia la maléfica Helsinki. Como quien dice, del rancho a la capital. Ahí, todo lo que podía resultar mal, resulta peor, aunque Taisto se encontrará con una pequeña rendija de felicidad –algo con lo que nunca se topó su alma gemela, el vagabundo malapata de Detour (Ulmer, 1945)- y hasta la posibilidad de ser parte de una familia con todo y comprensivo hijo postizo. Así, con Over the Rainbow cantado en finlandés y con rumbo al paradisíaco México, la suerte de Taisto, a lo mejor, habrá cambiado finalmente.

Ariel se exhibe hoy, dentro de la retrospectiva de Kaurismäki que ofrece el FICCO, en Casa de Arte a las 15 horas.

viernes, 22 de febrero de 2008

Yo no lloro en el cine...


... que quede claro. Pero, a veces, se me humedecen los ojos frente a una película. Es una cuestión médica, ocular, no sentimental, insisto. Recuerdo que me pasó en la adolescencia, cuando vi, de estreno, E.T., el Extraterrestre (Spielberg, 1982), pero en los últimos meses el fenómeno se ha venido repitiendo de manera harto escandalosa: en El Mundo Mágico de Terabithia (Csupo, 2007), en Ratatouille (Bird y Pinkava, 2007) o en el final de La Vida de los Otros (von Donnersmarck, 2007). Pero no son lágrimas... es una cuestión médica. En serio.

Confesiones Verdaderas/IX


"Nunca concebí a Chigurh como un personaje real; lo entendí más bien cómo un símbolo de lo que la violencia representa y como mensajero del destino. El reto fue trasladar esta idea a un comportamiento humano. Al inicio traté de crear una historia para él pero me di cuenta que me estaba tomando demasiadas libertades, que nada de eso estaba en el guión.

La idea del peinado vino de un libro que Tommy Lee Jones le dio a los Coen. Era un libro de fotografías que fueron tomadas en unas casas de putas del sur de Estados Unidos en los años 70. Ahí estaba una foto de un cliente en un burdel, en Nuevo México, en 1979. Vi la foto y me estaba fijando en la vestimenta del tipo, pero los Coen me dijeron: 'ése es el peinado que queremos'. Yo dije: 'Ah, que la chingada'.

Por cierto, eso que ven es mi cabello, nunca llevé una peluca. Tuve que vivir con ese peinado durante tres meses. Pero más allá de que algunos lo pueden ver gracioso, la realidad es que ese tipo de peinado trasmite muy bien lo enfermo que está Chigurh".


Fragmento de una entrevista a Javier Bardem que aparece en el Sight and Sound de febrero (p. 49). La libérrima traducción es mía.

Hoy en el FICCO 2008/IV


“Realmente no me interesa
la narrativa fílmica convencional”.
Béla Tarr

¿Para qué sirve el Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México sino para mostrarnos un tipo de cine que, en otras condiciones, no veríamos nunca? Es el caso de El Hombre de Londres (A London Férfi, Hungría-Alemania-Francia, 2007), el más reciente largometraje del gran maestro húngaro Béla Tarr quien, después de ocho años de silencio (casi) absoluto, regresa con esta muy peculiar adaptación de la novela negra de Georges Simenon L’Homme de Londres (1934), que ha sido llevada al cine en, por lo menos, un par de veces anteriores...

La reseña completa, el próximo domingo, en el suplemente El Ángel de REFORMA.

jueves, 21 de febrero de 2008

Hoy en el FICCO 2008/III


Vista en Guadalajara 2007, Opera (2007), opera prima de Juan Patricio Riveroll, se exhibe hoy en la sección México Digital del FICCO 2008 (sala 3, Cinemex Real, 19 horas). Aunque la cinta muestra a un cineasta que sabe dónde colocar la cámara y aprovechar bien sus locaciones, la trama -un escritor cincuentón se va de fin de semana al interior del país, acompañado por una estudiante veinteañera: el tipo está escribiendo una guía turística- no me interesó en lo más mínimo. Su aburrido escritor me terminó aburriendo a mí, para ser francos. De hecho, me molestó que el tipo viajara con una máquina de escribir en lugar de una lap-top: me pareció un anacronismo absurdo y un cliché sobadísimo, como de cinta europea de los 60/70. Sin embargo, un colega al que estimo y respeto me reprochó, en Guadalajara, que no había entendido el filme y que la máquina de escribir tenía mucho sentido. Será el sereno. No sería la primera vez que se me escapa una obra maestra.

miércoles, 20 de febrero de 2008

The Legend of the Bat


Lucía Morgan, sinaloense, se gradúa en la School of Creative Arts, de la University of the West of England, situada en Bristol, Inglaterra. Su cortometraje animado, The Legend of the Bat, aquí. Felicidades, Lucía. A ver si te vemos al rato alternando con Nick Park. Por lo menos.

Hoy en el FICCO 2008/II


Wong Kar-wai siempre vuelve al mismo sitio. O, más bien, nunca sale de ese lugar. Toma una historia, unos personajes, unos encuentros/desencuentros y hace una película con todo ello. Pero, en el camino, le sobran esa situación, esa secuencia, aquel personaje. Y con esas sobras, hace otra cinta… Y si haciendo la anterior no encuentra cómo terminarla, mejor empieza otra historia y deja pendiente la finalización de la segunda. En algún momento la terminará… o hará un corto con ella. O la usará para otro largometraje.
La lógica de trabajo de uno de los más grandes estilistas fílmicos de finales del siglo XX e inicios del XXI es tan errática como los ires y venires de sus propios errabundos personajes. Así que si su injustamente ninguneado noveno largometraje Noches Púrpura (My Blueberry Nights, China-Hong Kong-Francia, 2007) salió de lo que le quedó en el tintero a Wong de Chunking Express (1994), no hay razón alguna para extrañarse...

La reseña completa está publicada hoy en la sección cultural de REFORMA.

lunes, 18 de febrero de 2008

Hoy en el FICCO 2008/I


¿De plano se cambió de carril David Cronenberg? ¿El auteur obsesionado por la fusión del cuerpo y la tecnología (Videodrome/1983, Crash, Extraños Placeres/1996, eXistenZ/1999) quiere ser no más que en un reputado cineasta de género? ¿El perverso mind-fucking, fascinado por el horror provocado por la rebelión de nuestra mente y nuestro cuerpo (Telépatas: Mentes Destructoras/1981, Zona Muerta/1983, La Mosca/1986, Spider/2002) ha sido finalmente domesticado por la industria?

Las preguntas surgen porque, en estricto rigor, su largometraje número 18, Promesas Peligrosas (Eastern Promises, EU-GB-Canadá, 2007), no es más que una película de mafiosos cuya bien tramada historia toma elementos comunes de muchas otras cintas similares...

El resto de la reseña, en la sección cultural del REFORMA de hoy.

El evangelio del 2007... según la ALCM/XXX y (uf) último


Carlos Reyes, de cineazteca, me invitó hace unos meses a participar en la evaluación de las cintas mexicanas que se estrenan comercialmente en el país. Luego, con el entusiasmo y la energía que lo caracterizan, organizó la creación de una Asociación de Críticos en Línea de México (ACLM), a la que, generosamente, tuvo a bien invitarme (a pesar de que soy un recién llegado a la blogósfera: cosas de la edad). Finalmente salieron los resultados de lo mejor del cine mexicano del 2007. Los resultados, aquí.

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../XXI

CARTELERA AL 15 DE FEBRERO

Los Ladrones Viejos: Las Leyendas del Artegio (México, 2007), de Everardo González. Esta es la película mexicana con la que deben competir, en mi gusto personal, todas las demás que se estrenen comercialmente en este año. Un brillante documental nostálgico/mitificador sobre una generación de cacos con estilo y decencia profesional, el segundo largometraje de González –después de su no menos notable opera prima La Canción del Pulque (2002)- es una ratificación de su talento como documentalista. Mi reseña aquí.

Juno: Crecer, Correr y Tropezar (Juno, EU-Canadá-Hungría, 2007), de Jason Reitman. Esta comedia de crecimiento y maduración juveniles –con embarazo de pilón- no es nada mala, pero parece desproporcionado que se haya colado hasta la terna de Mejor Película del Oscar 2008. Eso sí, los diálogos son muy vivaces –acaso demasiado- y la canadiense veinteañera Ellen Page demuestra arrestos de estrella cinematográfica en ciernes. Mi reseña en Cinevertigo.

27 Bodas (27 Dresses, EU, 2008), de Anne Fletcher. Una chick-flick de lo peor. Se redime a ratos por la simpática presencia de Katherine Heigl, que presume un timing cómico irreprochable, pero la trama es convencional hasta la náusea y la realización de Fletcher apenas si resulta funcional. Mi reseña en REFORMA.

Rambo: Regreso al Infierno (Rambo, EU-Alemania, 2008), de Sylvester Stallone. La cuarta aventura del marine renegado y monosilábico John Rambo no es del todo inepta (el Stallone cineasta sabe montar una buena carnicería como el que más) pero la premisa y algunos diálogos son de risa loca. Mi reseña en Cinevertigo.

domingo, 17 de febrero de 2008

¿La Época de Oro es un invento de Televisa?


No es la primera vez que lo dice. De hecho, cada vez que puede afirma que la auténtica Época de Oro del cine mexicano se dio durante el echeverriato, en la década de los 70, y no en el lapso que va del estreno de Allá en el Rancho Grande (De Fuentes, 1936) a la muerte de Pedro Infante, en 1957.

El flamante Premio Nacional de Ciencias y Artes 2007, Felipe Cazals, dio una entrevista a Omar Cabrera (REFORMA, 15 de febrero) que no tiene desperdicio. "Lo que Televisa llama Época de Oro (dice Cazals) eran películas que duraban dos semanas en cartelera, pero que se vendían en toda América Latina porque era la Segunda Guerra Mundial y no había otro cine. Televisa inventó esa historia sustentada en Cantinflas, Dolores del Río, Pedro Infante y otros, pero el cine realmente comprometido fue el de los 70".

Cazals está en su derecho de defender el cine de esa década que, tiene razón, no sólo es lo mejor que ha hecho en su filmografía (en esa época dirigió Canoa/1976, El Apando/1976 y Las Poquianchis/1976) sino el punto más alto de muchos otros compañeros de su generación como Arturo Ripstein (El Lugar sin Límites/1978, Cadena Perpetua/1979), Jaime Humberto Hermosillo (El Cumpleaños del Perro/1975, La Pasión según Berenice/1976, Matiné/1977), Jorge Fons (Los Albañiles/1976) o Gonzalo Martínez Ortega (El Principio, 1973), sin olvidar que en esos años andaba por aquí Jodorowsky (El Topo/1970, La Montaña Sagrada/1973) y Miguel Littin (la nominada al Oscar Actas de Marusia/1976).

Sin embargo, su afirmación de la no-existencia de La Época de Oro no pasa de ser una provocación, por decir lo menos. Es cierto que la Segunda Guerra Mundial empujó el desarrollo industrial del cine mexicano de los 40, pero independientemente de cuál haya sido la causa, el efecto fue que De Fuentes, Rodríguez, Fernández, Galindo, Gavaldón, Bracho, Bustillo Oro, et. al, lograron desarrollar un corpus fílmico envidiable, rico y extenso durante los 30, 40 y 50. Y si bien es cierto que muchas de las cintas de esa época duraban sólo dos semanas en cartelera (no todas, claro: Cazals exagera), ¿a poco los filmes de Ripstein, Hermosillo o el propio Cazals permanecían más tiempo exhibiéndose en los 70?

En fin. Felicitaciones a Don Felipe, de todas formas, por su premio. Y ojalá volviera a hacer películas con la fuerza de Canoa, El Apando, Las Poquianchis... Y que declare lo que dé la gana. Al final de cuentas, lo más importante de un cineasta no es lo que dice sino el cine que hace.

sábado, 16 de febrero de 2008

Berlin 2008


Se anunciaron hace un par de horas los ganadores de Berlin 2008 y entre ellos aparece, otra vez, Fernando Eimbcke y su segundo largometraje ¿Te Acuerdas de Lake Tahoe? (2008), que obtuvo el Premio Alfred Bauer 2008 por "abrir nuevas perspectivas al arte cinematográfico". Ayer, Eimbcke había ganado ya el FIPRESCI, premio paralelo y no oficial del Festival. La lista completa de ganadores, aquí. Por cierto, como la ganadora del Oso de Oro es Tropa de Elite (2007), una cinta brasileira del conocido José Padilha (Omnibús 174, 2002), esperamos verla programada en Guadalajara 2008, aunque sea fuera de concurso.

El cliché que yo ya vi.../XXI


Tyler propone el siguiente cliché:

La música romanticona oportunísima. Por lo general, siempre que dos personajes -hombre y mujer- estan en la pista de baile, milagrosamente empieza a ser tocada una canción lenta y romántica, dándoles la oportunidad perfecta a los personajes para bailar de "cachetito", no importa que sean dos perfectos extraños que acaban de conocerse. En vez de ir a sentarse y esperar a una melodía mas movida para seguir bailando alegremente, invariablemente van a bailar esta canción lo mas pegaditos posible. Dando pie, por supuesto, al posterior enamoramiento. Como si fuera tan fácil... sí, como no. (Este último comentario amargoso es de Tyler, que quede claro: para mí, siempre fue fácil... Ajá... Se...).

viernes, 15 de febrero de 2008

Felicitaciones...


... a Fernando Eimbcke, quien acaba de ganar el FIPRESCI en Berlín 2008 por ¿Te Acuerdas de Lake Tahoe? (México, 2008). Esperemos poder revisar su segundo largometraje en Guadalajara 2008.

¿Y con qué se come?/II

Crónica de un Verano (1962)


Un asiduo visitante de este blog, Tyler, pregunta que es eso del cinéma-verité. En The Film Encyclopedia de Ephraim Katz (Harper, 1994) -¿por qué la gente no cita sus fuentes de información, por cierto?- se define como el estilo fílmico a través del cual se intenta capturar la "verdad" a través de la observación directa y sin adornos de los acontecimientos. Es decir, se supone que el director debe renunciar al uso de técnicas narrativas convencionales que afecten la veracidad de lo que está mostrando.


El primer antecendente de esta propuesta ética/estética es el cine de Dziga Vertov y sus teorías del cine-ojo (Kino-Glaz) y cine-verdad (Kino-Pravda) pero, en realidad, el cinéma-verité tal como lo entendemos nace casi simultáneamente en Estados Unidos y Francia a fines de los 50 e inicios de los 60. Aparentemente, el término se usó por vez primera en Francia para referirse al documental Crónica de un Verano (Rouch y Morin, 1962), cinta que consiste en una serie de entrevistas callejeras con parisinos comunes. En Estados Unidos ya se usaban técnicas similares al cinéma-verité desde fines de lo 50, aunque los cineasta americanos llamaban a sus filmes ejemplos del cine directo.

jueves, 14 de febrero de 2008

¿Y con qué se come?/I


En mi reseña de Expiación, Deseo y Pecado, publicada el pasado viernes en REFORMA, anoté en un párrafo lo siguiente:


"Adaptado por el dramaturgo/guionista/cineasta Christopher Hampton de la celebrada meta-novela de Ian McEwan Expiación (Anagrama, 2002), el segundo largometraje del apabullante nuevo maestro del cine de época Joe Wright (Orgullo y Prejuicio, 2005) es una fastuosa 'película-de-papá' que se convierte, en su epílogo rompe-cocos, en una provocadora meditación sobre la propia cinta y sobre lo que significa el cine mismo: sobre lo que relata, sobre lo que oculta, sobre lo que muestra".


Ese mismo día recibí un correo de un asiduo lector de este blog, preguntándome sobre lo que significaba exactamente el término "película de papá". En el web-site de cinevertigo tengo un Pequeño (e incompleto) Glosario de Pedantería Cinéfila, pero en este blog podremos ir acrecentando el citado glosario con preguntas (y espero que respuestas) pertinentes. Va la primera:


El término "cine-de-papá" ha sido usado, despectivamente, para referirse a las películas académicas, tradicionales y "de calidad", realizadas no por "autores fílmicos" como Hitchcock o Bresson, sino por "artesanos sin personalidad" como Zinneman o Allegret. Se afirma que el término fue usado por los cahieristas (Truffaut, Godard, et al) aunque, a decir verdad, la primera vez que se usó ese calificativo fue en 1962, en el Festival de Oberhausen, cuando un grupo de jóvenes cineastas declaró que "el cine de papá está muerto", significando con ello que el cine alemán de la segunda posguerra no proponía nada nuevo y que era un lastre que estaba hundiendo al cine de ese país. Uno de los impulsores de esa feroz crítica al cine "académico" y "de calidad" fue el cineasta y crítico Alexander Kluge (arriba, en la foto), punta de lanza del nuevo cine alemán de los años 60/70.

Cine en televisión para el jueves 14 de febrero


El Ocaso de un Amor (The End of the Affair, GB, 1999) de Neil Jordan. Basada en la novela semiautobiográfica de Graham Green El Fin de la Aventura, he aquí la historia del escéptico y pragmático novelista Maurice Bendrix (Ralph Fiennes en su especialidad de amante sufrido), quien se enamora de la esposa de su vecino, Sarah Miles (Julianne Moore, justicieramente nominada al Oscar), una apasionada mujer que sobrevive, aburrida, en un matrimonio diríase casto y puro, pues su marido, Henry (el espléndido Stephen Rea), es un seco burócrata del Ministerio del Interior. La pareja de adúlteros se conoce poco antes de iniciar la Segunda Guerra Mundial y el filme, entonces, pasará de los meses previos a la Guerra al júbilo del triunfo aliado y de ahí al terror de los bombardeos londinenses, en un fascinante ir y venir narrativo, que cubre tanto los momentos más apasionados que vive la pareja como su abrupto e inexplicable rompimiento, el re-encuentro fallido de los amantes y los efímeros momentos de indecible felicidad que vive la pareja, los patéticos arranques de celos de Bendrix y el descubrimiento de las razones de ella para dejarlo...
Especie de cinta-summa de obsesiones e intereses de Jordan, en El Ocaso de un Amor se conjuga la presencia inasible pero constante de un ser sobrenatural (Dios, nada menos), con secuencias de inclinación hiperrealista (las escenas eróticas en pleno bombardeo de la ciudad) y una virtuosa ambientación de época que nos remite a un Londres oscuro, lluvioso y opresivo, una ciudad en guerra, perpetuamente solitaria, con sus atormentados habitantes empapados por una inclemente lluvia que no parece dejarles un solo espacio de felicidad y calidez humanas.
El libro de Graham Greene es extraordinario y la película de Jordan le hace plena justicia a un texto que el mismísimo William Faulkner llamó “una de las novelas más conmovedoras de mi época”. Estamos ante una obra maestra de narrativa clásica: súbitos flash-backs subjetivos cuando Bendrix llega a la casa de su examante, fluida narración visual que nos cuenta diversos momentos de la trama desde varios puntos de vista, autoflagelatoria voz en off de Bendrix que nos advierte de su derrota desde el principio del filme, obsesivos acordes musicales de Michael Nyman que siguen y acorralan a los tres personajes, virtuosa fotografía de Roger Pratt que transmite la desazón y el fracaso de Bendrix, Sarah y Henry ante el Gran Manipulador del Destino y la Vida: el todopoderoso Dios católico de Graham Greene.
Y es que el gran personaje de esta película no resulta ser, al final de cuentas, ninguno de los vértices del mencionado triángulo amoroso, sino Dios mismo, quien toma muy en serio el sublime juramento de Sarah (“Sálvalo Dios mío, y soy capaz de abandonarlo si queda con vida"), a tal grado de arrasar con cualquier posibilidad de re-encuentro entre ella y Bendrix. Así, al final, el “insidioso” Dios –como lo llama el iracundo novelista— ha triunfado sobre todo y todos, a tal grado de darle la bendición a la fallecida Sarah, al convertirla, enigmáticamente, en una suerte de santa que hasta obra milagros. Pero, ¿qué esperaba Bendix? ¿Que podía rebelarse contra Dios y salir triunfante? En nuestro asfixiante universo católico, eso, ya lo sabemos, es imposible.
Una de las mejores películas que vi el año 2000. Por cierto, la lista de las otras grandes cintas que vi ese año, aquí.


Cinemax; jueves 14, 14:15 horas (señal este) y 18:15 horas (señal oeste), tiempo del centro de México.

miércoles, 13 de febrero de 2008

Hoy en Ambulante 2008/IV


Jonestown: la Vida y la Muerte de Peoples Temple (Jonestown: The Life and Death of Peoples Temple, EU, 2006), de Stanley Nelson. El cuarto largometraje documental del especialista Stanley Nelson es una absorbente crónica del infame suicidio masivo de más de 900 personas que dirigió el célebre líder mesiánico Jim Jones en la Guyana, un 18 de noviembre de 1978. Sin voz narrativa y con la participación de más de 40 testigos –incluyendo los testimonios claves de los únicos sobrevivientes de la macabra ceremonia del “kool aid” envenenado-, Nelson nos muestra sin un ápice de sensacionalismo el lento pero seguro encumbramiento de Jones, un carismático joven de Indiana que, a pesar de ser blanco, “predicaba como negro”.
Audaz y adelantando a su época, Jones promovió desde fines de los 50 las congregaciones integradas racialmente –blancos y negros sentados unos junto a otros en la misma banca de la iglesia- hasta terminar convertido en una figura clave de la política y la religión a mediados de los 70 en la muy liberal y abierta ciudad de San Francisco. Después de que una revista destapara sus manejos poco claros dentro de su congregación –abusos sexuales incluidos, por supuesto- Jones y “su familia” volaron a Guyana en 1977, a levantar su paradisíaco experimento de “socialismo apostólico”. La utopía se derrumbaría muy poco tiempo después, cuando el congresista Leo Ryan visitara la comunidad “perfecta” para terminar acribillado a los pies de su avión.
La historia es más o menos conocida y Nelson no presenta nada que no sepa nadie que haya leído, por ejemplo, el número respectivo que El Sumario del Crimen le dedicó a Jones. Lo notable del documental, en todo caso, es la seriedad con la que el cineasta se acerca al tema, lo articulado que resultan los testimonios de los muchos participantes y el rescate del audio del suicidio colectivo, editado paralelamente a los dichos de los sobrevivientes: escuchar la voz de Jones dando indicaciones de cómo proceder al suicidio (quién va primero, quién después, cómo deben colocarse todos) detiene el aliento. Porque lo terrible no es lo que ordena. Lo terrible es que 909 personas lo obedecieron.

Jonestown… se exhibe hoy en Cinépolis Diana.

martes, 12 de febrero de 2008

Cine en televisión para el miércoles 13 de febrero


Munich (EU, 2005), de Steven Spielberg. ¿Por qué Spielberg hizo una cinta que sabía que no iba a dejar contento a (casi) nadie? ¿Qué lo llevó a desafiar al establishment judío-estadounidense con un filme del mainstream que pone en duda la validez de las estrategias del Estado de Israel frente a sus enemigos? ¿Qué empujó al director de encantadoras fantasías como ET, el Extraterrestre (1982) a elaborar una elemental pero muy pertinente reflexión ética sobre las razones del terrorismo y su imagen especular, el contraterrorismo de Estado? Muy sencillo: la bendita libertad que da el poder económico en Hollywood. Spielberg, en Munich, mostró un rostro que no se le conocía: el de un polemista que, por más que sus argumentos no sean muy sutiles, da en el blanco y con precisión. De ahí la iracundia de no pocos politólogos palestinos e israelíes que despreciaron ruidosamente esta extraordinaria cinta al momento del estreno. Una apasionada defensa de esta cinta, aquí.


Cinecanal, miércoles 13 de febrero, 19 horas (señal este) y 22 horas (señal oeste), tiempo del centro de México.

El cliché que yo ya vi.../XX


Joel Meza propone el cliché:


Del directorio telefónico. En cualquier cinta, quienes buscan a una persona, entran a una cabina telefónica, encuentran el directorio y le arrancan una o varias hojas como si éste fuera cajita de kleenex. Por una vez me gustaría ver al potencial vándalo, encontrar que la página que busca YA ha sido arrancada por alguien más. O, entodo caso, al empleado de la telefónica, revisando si le faltan hojas a los desdichados directorios públicos.

lunes, 11 de febrero de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../XX


CARTELERA AL 8 DE FEBRERO

Un fin de semana oscareable, como sigue:

Sweeney Todd: el Barbero Demoníaco de la Calle Fleet (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, EU-GB, 2007), de Tim Burton. El décimo-segundo largometraje de Burton, basado en el homónimo musical de Broadway de Stephen Sondheim, es una gótica historia de horror slasher-gore que no toma prisioneros en su desafiante teatralidad, su apabullante cinemática y su desesperanzadora crueldad. La mezcla no es lo lograda que uno quisiera, pero el resultado final es admirable. Acaso la cinta más arriesgada que ha hecho Burton en toda su carrera. Mi reseña, aquí.

Sin Lugar para los Débiles (No Country for Old Men, EU, 2007), de Joel y Ethan Coen. La mejor cinta de los Coen, han dicho algunos. Honestamente, yo me sigo quedando con Simplemente Sangre (1984), Barton Fink (1991) y Fargo (1996). Con todo, Sin Lugar para los Débiles no queda muy atrás de estas tres cintas. Acaso demasiado fielmente basada en la novela de Cormac McCarthy No Es País para Viejos (Mondadori, 2006), la película no podría sobrevivir sin Javier Bardem y su Anton Chigurh. Más que el Mal Invencible, Chigurh es el Mal Inevitable. Mi reseña en REFORMA.

Expiación, Deseo y Pecado (EU-GB-Francia, 2007), de Joe Wright. La mejor película de la semana y, acaso, del año. El segundo largometraje de Wright es una elegante y suntuosa cinta-romántica-y-de-época al estilo Merchant-Ivory que se transforma en un impresionante filme bélico (¡ese plano secuencia de más de cinco minutos en las costas de Francia!) y, hacia el final, en el avieso comentario postmoderno de todo lo que hemos visto. Y no diré nada más… a no ser que me acabo de enterar que Expiación, Deseo y Pecado ganó ayer domingo el BAFTA a Mejor Película. Mi reseña en REFORMA.

domingo, 10 de febrero de 2008

A los maestros con cariño.../XIII


"Maldito", dice el Capataz Iglesias... "volveré y te partiré en dos"...

¿Quién es el Maldito?, se pregunta el espectador. Corte a Iglesias haciendo antesala en el antiguo Palacio de Comunicaciones. Un ujier lo conduce al despacho del Ministro que en ese momento está diciendo a un grupo de personas una frase que en la vida real le hubiera valido un cese fulminante: "El desierto de Altar es un obstáculo infranqueable".

"El Maldito es el Secretario de Comunicaciones", piensa el espectador. Nada, el Sr. Secretario es una bellísima persona, como lo demuestran los tres o cuatro parlamentos siguientes. "El Maldito es Rodolfo Landa, que anda allí entre los presentes, muy sospechoso, nomás mirando, sin decir palabra". ¿Pero cómo iba a ser maldito el hermano del Secretario de Gobernación? Rodolfo Landa es el jefe de Ingenieros y el Madito es el desierto de Altar; pero esto lo sabe uno hasta pasada la mitad de la película...

Es decir, la película comienza con una frase ambigua. Una frase que hace suponer la existencia de una larga historia dramática, de un pasado no revelado y en la posibilidad de que se produzca una revelación o una venganza terrible. Nada de esto existe porque la película trata de cómo se hace un ferrocarril y cómo murieron unos ingenieros al trazarlo.

Esto es un detalle aparentemente sin importancia, pero característico de la actitud de los productores de ésta y de todas las películas mexicanas con pretensiones. Es un fruto de un complejo de inferioridad o de un delirio de persecución. Los productores están convencidos de que la historia que están contando no tiene interés, de que si la cuenta tal cual es, el público saldrá en estampida y de que la únic manera de evitar su estampida es engañarlo y darle esperanza de que va a recibir lo que le gusta: la historia de interés humano, con villanos y héroes, la trama complicada, la venganza terrible.

La película fue hecha en el desierto de Altar, pero aunque estuviera filmada en Marte, sería lo mismo. Habría un momento en el que el joven ingeniero entraría al despacho de su padre y le diría:

-No comprendo su actitud para con mi madre y conmigo: Dígame: ¿es que usted la engaña o es que ella lo ha engañado a usted?

Y en Marte, el padre se volvería en su sillón giratorio y le contestaría al hijo:

-Cállese la boca, no tiene usted derecho a juzgar a sus padres...

... El ritmo es completamente falso. El escenario es natural, pero la gente se muere como si estuviera en los Estudios Churubusco. Nadie ha caminado así en el desierto, ni ha gritado así en el desierto, ni ha pensado así en el desierto.


Fragmentos elegidos de la extensa y regocijante reseña de Jorge Ibargüengoitia (1928-1983) sobre Viento Negro (1964), de Servando González, publicada en la Revista de la Universidad de México, en mayo de 1966.

Cine en televisión para el domingo 10 de febrero


EL GRAN TRUCO (The Prestige, EU-GB, 2006), de Christopher Nolan. Londres, fines del siglo XIX. Una pareja de aprendices de magos, Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Borden (Christian Bale), inician una mortal rivalidad cuando el segundo provoca la muerte de la esposa del primero. Aunque la solución de los muchos misterios planteados se deja entrever hacia la última parte de la cinta, lo importante no es tanto la resolución de estos enigmas de magia (o hechicería) sino la crónica de esa obsesión que lleva a estos dos hombres a destruirse mutuamente o a pagar un altísimo precio por “vivir el acto”. Es la obsesión, se entiende, de los más grandes científicos, de los más arriesgados artistas, pero también de los enloquecidos vengadores -como el de Memento (2000)-, de los psicópatas y justicieros -como los de Insomnia (2002)- o de los multimillonarios vestidos en traje de murciélago –como el oscuro Bruce Wayne de Batman Inicia (2005). Mi reseña in extenso, aquí.

HBO; domingo 10, 15:35 horas (señal este) y 19:35 horas (señal oeste), tiempo del centro de México.

sábado, 9 de febrero de 2008

El cliché que yo ya vi/XIX


Alejandro Frías, de Pantalla Nueve, propone varios clichés del cine animado de antaño:


**Los criminales que se fugan de la cárcel, siempre lo harán vestidos con traje a rayas negras y blancas, y un grillete con una bola de acero inmensa enganchada a un pie.


**El ladrón dispuesto a entrar a robar a una casa, lo hará con antifaz negro, boina negra, un gran saco a sus espaldas y una linterna. Ah, y siempre será experto en abrir cajas fuertes.


**Siempre que un personaje (por lo regular un niño) se disponga a huir de su casa, lo hará con sus cosas envueltas en una manta, amarrada a una vara y la llevará apoyada en el hombro.


**Los extraterrestres de cualquier teleserie animada, siempre vendrán de Marte, serán verdes, pequeñitos y de orejas puntiagudas.

viernes, 8 de febrero de 2008

Confesiones Verdaderas/VIII


Vi mis primeras doscientas películas haciendo trampa, escapándome de la escuela y metiéndome al cine sin pagar -a través de la salida de emergencia o de la ventana de los baños- o aprovechándome de que mis papás habían salido por la noche... Pagué por esos grandes placeres con dolores de estómago, sobresaltos, migrañas, sentimientos de culpa, lo que hace más intensas las emociones al recordar los filmes que vi en esa época.

Sentía una enorme necesidad de entrar a las películas. Me sentaba cada vez más cerca de la pantalla... No veía filmes de época ni bélicos ni westerns porque me era más dificil identificarme con ellos. Me concentraba en películas románticas y de misterio. A diferencia de los cinéfilos de mi edad, nunca me identificaba con los héroes, sino con los fracasados y, en general, con cualquier personaje que estuviera del lado equivocado. Es por eso que el cine de Alfred Hitchcock, devoto del miedo, me ganó desde el principio; y después de Hitchcock, el de Jean Renoir, cuyo trabajo está dirigido hacia la comprensión de los demás... "Lo terrible es que cada quien tiene sus razones" (La Regla del Juego). La puerta estaba completamente abierta y estuve listo para Jean Vigo, Jean Cocteau, Sacha Guitry, Orson Welles, Marcel Pagnol, Ernst Lubitsch, Charlie Chaplin, por supuesto, y muchos otros que, sin ser inmorales, "dudan de la moralidad de los otros" (Hiroshima Mon Amour).

Francois Truffaut en The Films in My Life (Da Capo Press, NY, 1994). Libre traducción del regenteador de este blog.

jueves, 7 de febrero de 2008

Hoy en Ambulante 2008/III


Taxi al Lado Oscuro (Taxi to the Dark Side, EU, 2007), de Alex Gibney. Veo en el noticiero matutino de hoy que la Casa Blanca defiende el uso del famoso “pocito” –es decir, la “técnica” de meter la cabeza del prisionero en una pileta de agua para provocarle el sentimiento de ahogo- como método para interrogar sospechosos. Es más, ni siquiera considera que esta práctica sea tortura.
La verdad, no sorprende esta declaración proveniente de la criminal administración Bush y menos aún después de ver el documental nominado al Oscar Taxi al Lado Oscuro, cuarto largometraje del especialista Alex Gibney (Enron: The Smartest Guys in the Room/2005), centrado en las prácticas de tortura aprobadas tácitamente por las más altas esferas gubernamentales, incluyendo Runsfeld, Cheney, Gonzáles y, por supuesto, Bush el pequeño. Esos terroristas, dicen estos criminales de guerra estadounidenses que permanecerán impunes, son "lo peor de lo peor", así que “hay que quitarse los guantes”, meterse en terrenos “sucios” y no tener miedo de transitar por el “lado oscuro” de la naturaleza humana.
El documental es más que un mero desfile de cabezas parlantes con torturados (el británico-paquistaní Moazam Begg, liberado gracias a la presión del Renio Unido), torturadores (soldados rasos Willie Brand, Damien Corsetti y Thomas Curtis, condenados en corte marcial por los abusos cometidos en Bagram, Afganistán), abogados, periodistas, militares y políticos, por más que no haya un solo testimonio que esté de más, que salga sobrando.
No falta el pietaje –no sé si exclusivo pero yo no lo había visto nunca- de los obscenos abusos cometidos en Abu Ghraib, fotos de autopsias de uno de los asesinados –el inocente taxista afgano Dilawar, que le da el título a la cinta-, escenas de las audiencias del senado dirigidas por el demócrata Carl Levin y el republicano John McCain (el interrogatorio de McCain al exProcurador/Torturador Alberto Gonzáles es antológico), además de memorandos claves que aconsejan, bajita la mano, no tener demasiados escrúpulos con los prisioneros que llegaron tras las rejas “gracias” a que fuerzas afganas e iraquíes los entregaron.
Hacia el final de Taxi al Lado Oscuro emerge, dominante, la presencia de John McCain, veterano de Vietnam y prisionero de guerra durante varios años. La jugada de Gibney es maestra: quien habla en contra de la tortura (de lo moralmente incorrecta que es) no es un pacifista mechudo, barbón y con morralito en el hombro, sino un militar que fue torturado en su paso en las cárceles vietnamitas. Seguramente no fue el objetivo de Gibney al hacer este documental –después de todo, la cinta fue realizada mucho antes de la emergencia de las nominaciones del Partido Republicano a la Presidencia de la República- pero no creo que pueda existir un mejor apoyo político para McCain que ver su imagen juvenil, delgada, llorosa, mientras le pide a quienes lo rescataron que le diga a su mujer que se va poner bien. Sólo él sabe lo que vivió. Él puede hablar, con conocimiento de causa, lo que sucede cuando alguien decide tomar un taxi hacia el lado oscuro de la naturaleza humana.

Taxi al Lado Oscuro se exhibe hoy en Cinépolis Diana y mañana en Cinépolis Perisur y en la Cineteca Nacional.

miércoles, 6 de febrero de 2008

Soy botana de zombies...

No debí haber hecho el test. Ahora resulta que soy el perfecto extra ingerible, listo para aparecer en la quinta película zombiesca del maestro Romero.


36%

martes, 5 de febrero de 2008

El cliché que yo ya vi.../XVIII


Cliché propuesto por Roger Ebert en su Ebert's Little Movie Glossary:

Cliché del soldado enamorado: nunca compartas una trinchera con un soldado que ande mostrando a la primera provocación la foto de su novia/esposa/amante. Este tipo de personajes atraen las balas.

lunes, 4 de febrero de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../XIX

CARTELERA AL 1 DE FEBRERO


Cloverfield: Monstruo (Cloverfield, EU, 2008), de Matt Reeves. Sobre un par de premisas narrativas/estilísticas ya exploradas con anterioridad (en La Dama en el Lago/Montgomery/1946 y El Proyecto de la Bruja Blair/Myrick y Sánchez/1999, por lo menos), he aquí una muy convencional monster-movie narrada desde el punto de vista de un personaje que maneja una pequeña cámara digital. Creo que es mejor como idea que como realización, pero David Bordwell –nada menos- opina todo lo contrario en este espléndido ensayo. Mi reseña en REFORMA.

El Custodio (Argentina-Uruguay-Francia-Alemania, 2006), de Rodrigo Moreno. Exhibida hace más de un año en el XXI Festival Internacional de Cine en Guadalajara 2006 –en donde obtuvo el premio FIPRESCI a la Mejor Película y el Mayahuel a Mejor Guión- y luego presentada hace unas semanas en la 49 Muestra Internacional de Cine, se estrena ahora comercialmente el segundo largometraje de Moreno, un interesante drama minimalista muy en la veta del cine argentino de los últimos años. Hay que subrayar la presencia de Julio Chávez como el callado guarura protagónico y el manejo del encuadre por parte de la cinefotógrafa Bárbara Álvarez. Mi reseña en Cinevertigo.

Párpados Azules (México, 2007), de Ernesto Contreras. La opera prima de los hermanos Contreras (Ernesto, director; Carlos, guionista) es una bien hechecita comedia romántica à-la-Kaurismaki. Una aburrida y aún joven mujer (Cecilia Suárez) se gana un premio para dos personas a una idílica playa pero no tiene con quién ir, así que invita a un antiguo compañero de la secundaria (Enrique Arreola) de quien ni se acordaba que existía. Muy probablemente, una de las mejores películas mexicanas de este año. Mi reseña en REFORMA.

Gángster Americano (American Gangster, EU, 2007), de Ridley Scott. El más reciente filme de Scott es una buena pieza de género –el gangster film- y una puntillosa relectura de la vieja fórmula del auge y caída de un gran mafioso. Basada en un fascinante reportaje del New York Magazine acerca de Frank Lucas (Denzel Washington), el gángster negro que inundó de heroína el Nueva York de inicios de los 70, esta cinta se enfoca en los más nimios detalles del negocio de las drogas: cómo entra, como se distribuye, qué se tiene que hacer, a quién se tiene que comprar. Así, la trama del clásico Scarface, la Vergüenza de una Nación (Hawks, 1932) es narrada con un obsesión por el detalle digno del Zodiaco (2007) de Fincher. Mi reseña en REFORMA.

domingo, 3 de febrero de 2008

El 2006, corregido y aumentado


Ya lo he escrito en otra parte: como crítico de cine no siempre se ve lo que uno quiere sino lo que se puede. Acorralado por la cartelera semanal, las novedades en DVD, los screeners enviados de aquí o de allá y la asistencia a uno que otro Festival de Cine, de vez en cuando se me pasa algo que debí haber visto en el momento del estreno. Ese fue el caso de Orgullo y Prejuicio (Pride and Prejudice, GB-EU-Francia, 2005), opera prima de Joe Wright. Así pues, dos años después de su exhibición comercial, la veo ahora en DVD, a raíz del estreno de la extraordinaria segunda cinta de Wright, Expiación, Deseo y Pecado (2007).

Al grano: Orgullo y Prejuicio me pareció uno de los mejores filmes "austenianos" que me ha tocado ver -sino es que el mejor- y Wright un genuino talento en el terreno de dirigir estas complicadas y demandantes cintas de época (algo que refrenta en Expiación..., por cierto). Por lo mismo, no tengo más remedio que agregar Orgullo y Prejuicio a lo Mejor de 2006.

La lista original de 2006 está aquí y el debut de Wright, pues, merece estar junto a esas otras películas que me parecieron lo mejor de lo mejor de ese año. Más vale tarde que nunca.

Hoy en Ambulante 2008/II


EUA vs. John Lennon (USA vs. John Lennon, EU, 2006), de David Leaf y John Scheinfeld. Con la convencional estructura de un típico “rockumental” televisivo –infaltables cabezas parlantes, reveladoras imágenes de archivo, canciones bien elegidas y estratégicamente editadas-, esta película producida por el canal de música VH1 no trata, en realidad, de Lennon el músico, sino del Lennon activista político quien, en plena guerra de Vietnam, se convirtió en el blanco perfecto de la Administración Nixon que, a través del anteojudo exBeatle, le quería dar un escarmiento a todos los rojillos, hippiosos y mariguanos que andaban sueltos en las calles y universidades de los Estados Unidos. Bajo vigilancia especial, con teléfonos intervenidos y con una ridícula orden de deportación por haber sido encontrado en posesión de mota en la Gran Bretaña, Lennon fue, pues, el más conocido, excéntrico y entretenido de todos los perseguidos políticos en los Estados Unidos nixonianos.
El documental de Leaf y Scheinfeld entrevista a los izquierdistas de siempre –Chomsky y Vidal en primer plano- pero también a los de la acera contraria –a gente del FBI y de la Administración Nixon- además de allegados, amigos, activistas políticos, periodistas y, ni modo, Yoko Ono. En sentido estricto, hay poca información que no conociéramos antes, pero la cinta está hecha con eficacia, la edición de Peter S. Lynch no tiene debilidad alguna y la música y la presencia de Lennon son, por lo menos para mí (y parte de mi generación, que se enteró del asesinato de Lennon en la secundaria) una garantía de terminar con el inevitable nudo en la garganta. Qué tiempos aquéllos, señor Don Simón.

El documental se exhibe hoy, en la Ciudad de México, en el Parque España de la colonia Hipódromo Condesa a las 19:30 y el próximo 9 de febrero, en tres funciones, en Cinépolis Diana.

sábado, 2 de febrero de 2008

El cliché que yo ya vi/XVII


Joel Meza propone el siguiente cliché:


La Fortaleza Anti-Monstruos: Siempre que en una película se muestra el funcionamiento de los accesos fortificados de un lugar (cercas electrificadas, compuertas selladas, puertas y ventanas de seguridad, etc.) que, se supone, servirán para mantener al monstruo en turno afuera, júrenlo que en una escena posterior vamosa ver a dicho monstruo (o monstruos, si es película de zombies) irrumpiendo a través de las mentadas protecciones. ¿Ejemplos?: desde King Kong, pasando por La Noche de los Muertos Vivientes y Parque Jurásico, hasta el ejemplo más reciente, Soy Leyenda.

viernes, 1 de febrero de 2008

Cine en televisión para el viernes 1 de febrero


SUBE AL AUTOBUS (Get on the Bus, EU, 1996), de Spike Lee. Una de las obras más abiertamente políticas de Lee, la cinta trata sobre el viaje que emprende una decena de negros californianos, quienes rentan un camión para ir desde Los Ángeles hasta Washington, D.C., con el fin de asistir a la Gran Marcha del Millón. El camión funge como un microcosmos de la comunidad afroamericana: así, entre los pasajeros veremos a un padre de familia con hijo esposado por orden de la Corte, un joven aprendiz de cineasta, un egocéntrico actor homofóbico, un policía mulato, un expandillero, un par de orgullosos gays, un anciano amable y sabio… Sin duda, lo mejor de la película reside tanto en el excelente "ensamble" de interpretaciones, como en la energética dirección del cineasta, capaz de convertir a una interminable serie de diálogos y conversaciones dentro y fuera del camión en una genuina exploración sobre la política y cultura negras en los Estados Unidos.


Cinemax este; viernes 1, 23:30 horas, tiempo del centro de México.

Hoy en Ambulante 2008/I


Los Ladrones Viejos: La Leyenda del Artegio (México, 2007), de Everardo González. En La Canción del Pulque (2002), González había dirigido su interés hacia una tradición casi extinguida: la ingesta del prehispánico tlachicotón. En su segundo largometraje documental, el egresado del CCC nos descubre un mundo igual de desconocido –para las mojigatas clases medias, por lo menos-: el de los ladrones “de antes”, un puñado de “artistas” del engaño, la transa, la prestidigitación y el “artegio”.
Los Ladrones Viejos... -vista en Guadalajara 2007 y que no conoce aún estreno comercial- es una fascinante travesía por el universo de un grupo de ancianos ladrones que, confiesan, hacían su “trabajo” por gusto, por emoción, por orgullo. Es cierto que alguno se justifica diciendo haber sufrido hambres y privaciones (“nunca supe lo que era un cumpleaños”), pero ese mismo afirma abiertamente que ha vivido como ha querido, sin disculparse de nada, aceptando existencialmente que lo bueno y lo malo que ha tenido se debe a las decisiones que ha tomado.
González echa mano con sentido del humor, con dramatismo, con inteligencia, de innumerables imágenes documentales, fílmicas y televisivas, además de una magnífica banda sonora (Luis Alcaraz, Los Ángeles Negros, Pérez Prado et al) y las intercala con maestría con las entrevistas a las auténticas estrellas de su película: los viejos ladrones Jorge Calva “el Fantomas”, Arcadio Ocampo “el Xochi”, Raymundo Moreno “el burrero” y la leyenda viviente Efraín Alcáraz “el Carrizos”, un articuladísimo zorrero (es decir, ladrón de casas) que “trabajó” siempre con una regla inviolable: nunca usar la violencia.
La mirada de González es, sin duda, complaciente –como lo fue en La Canción del Pulque-, pero esto no es un defecto sino una posición moral, justiciera y, finalmente, política. Cuando nos enteramos que “el Carrizos” llegó a robar la casa de Echeverría (“le tuve que regresar todo”) o en la celebérrima Colina del Perro (“me robé todo: centenarios, joyas, dólares, y no le regresé nada”), una franca sonrisa aparece en nuestro rostro. Y es que, como el mismo Carrizos dice en una entrevista televisiva: “Yo no soy ratero, soy ladrón”. Es cierto: los rateros salen de Harvard, tienen hijastros incómodos, (dizque) escriben libros en inglés, atracan elecciones... Usted los conoce.