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domingo, 30 de noviembre de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../LXII


Lake Tahoe (México, 2008), de Fernando Eimbcke. Mi primera impresión, cuando la vi en Guadalajara 2008, está aquí. Luego, cuando la cinta se exhibió en la pasada 50 Muestra Internacional de Cine, escribí esto. Ahora, ante el estreno comercial, no me queda más que agregar que el segundo largometraje de Eimbcke lo confirma como uno de los más interesantes y sólidos cineastas nacionales del nuevo siglo. Una entrevista en dos partes con Eimbcke, con los camaradas de cinécdoque, por acá.


Una Vieja Amante (Une Vieille Maîtresse, Francia, 2007), de Catherine Breillat. El más reciente largometraje de la provocadora de vocación Breillat es una estática cinta de época que, con todo y la fiera interpretación por parte de Asia Argento, termina por decepcionar. Acabo de escribir de la película in extenso, aquí.


Todo sobre las Mujeres (The Women, 2008), de Diane English. Este churrazo femenil es un descafeínado remake de Mujeres (1939), del especialista en cine femenino George Cukor. Por mi reseña en REFORMA, una lectora me acusó de misógino. Pero si usted decide ver la cinta, verá que el misógino -más bien, la misógina- es quien hizo este bodrio que lima lo único que no ha envejecido del filme de Cukor: las complejas relaciones entre las mujeres que aparecen en la trama y el discurso de clase que, ahora, resulta políticamente incorrecto. Mi reseña, como decía, en REFORMA.


Red de Mentiras (Body of Lies, EU, 2008), de Ridley Scott. Da gusto encontrarse con un filme de Scott de vez en cuando. Se siente bien estar en manos de un auténtico profesional que sabe cómo narrar una trama relativamente previsible -estamos en el terreno del thriller de espionaje y contraterrorismo en el Medio Oriente- y cómo aprovechar al máximo la presencia de sus dos estrellas, Leonardo DiCaprio y Russell Crowe. Aunque, curiosamente, el que termina destacando es el actor inglés Mark Strong en el papel de un agente de la seguridad jordana imposible de engañar. Mi reseña en REFORMA.

Críticos y crítica/III


Josafat Moraila me envía la liga de una reciente entrada en el blog de Roger Ebert. El cinecrítico del Chicago Sun-Times escribe, con la prosa limpia y concisa que lo caracteriza, acerca de la muerte de la crítica fílmica en Estados Unidos, un tema que ha sido tratado en más de una ocasión en varias páginas y blogs estadounidenses a lo largo de este 2008, que ha visto cómo los críticos serios han sido desplazados por un periodismo chafa y amarillista que no encuentra nada más interesante que acosar estrellas. El texto de Ebert, aquí.


PS. Como ya lo he escrito en otras ocasiones, en México los pocos que nos dedicamos a escribir crítica de cine no tenemos esos temores de que el oficio vaya a desaparecer. Desde que estoy escribiendo, hace 20 años, es bien sabido que somos una especie en peligro de extinción. Lo hemos sido siempre.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El cliché que yo ya vi/XL


Joel Meza propone el cliché vampiresco de...


No creas en el cliché: En las películas de vampiros de las últimas dos o tres décadas siempre habrá una escena donde el vampiro explica (validando además el cliché del vampiro parlanchín) que cualquier cosa que uno pueda creer acerca de ellos (que son vulnerables a la luz del Sol o al agua bendita, que le temen a las cruces o a las estacas...) no son ciertas. Ejemplos abundan: Fright Night, Entrevista con el Vampiro, Blade, Vampires, la reciente Twilight...

viernes, 28 de noviembre de 2008

Una Vieja Amante


Con una discutida obra de corte erótico/provocador construida a lo largo de más de tres décadas –y que, en buena parte, permanece inédita en México-, Catherine Breillat ha cambiado relativamente de piel en su accidentado décimo-primer largometraje, Una Vieja Amante (Une Vieille Maîtresse, Francia-Italia, 2007), basado muy libremente en la escandalosa novela homónima del siglo XIX escrita por Jules Amédée Barbey d’Aurevilly (1808-1889).

He escrito el adjetivo de “accidentado” apenas de manera justa: la filmación de Una Vieja Amante se atrasó varios meses debido a que Breillat sufrió una hemorragia cerebral masiva a fines de 2004, ataque que se repitió cuando la cinta ya había sido completada. Con todo y sus limitaciones físicas y de salud, Breillat dirigió la película y, por si no fuera poco, tuvo que afrontar, en pleno rodaje, que su actriz principal Asia Argento sufriera un casi mortal ataque de peritonitis.

Ubicada la trama en París, en 1835, he aquí el apasionado triángulo amoroso entre el joven vividor Ryno de Marigny (Fu’au Ait Aattou, blando), su virginal prometida de alcurnia Hermangarde (Roxane Mesquida) y la vieja amante del título, la española señora Vellini (Asia Argento, nacida para este tipo de papeles), quien conquistó y fue conquistada por Ryno diez años atrás y que no está dispuesta a dejarlo ir al lecho de la bellísima pero desabrida aristócrata Hermangarde.

El centro del filme es, con mucho, lo mejor: en él, la anciana abuela de Hermangarde, la Marquesa de Flers (Claude Sarraute), le exige a Ryno que le cuente, durante una noche de conversación, todo sobre su relación con Vellini. Así, a través de un extendido flash-back –que es interrumpido varias veces por los emocionados comentarios de la curiosa Marquesa- vemos cómo se conocieron los amantes, su flechazo/rechazo inmediato, su furioso intercambio de flirteos/ataques y su escandaloso ayuntamiento climático después de un duelo que terminó en sangre y –literalmente- saliva.

Aunque en la cinta no faltan el erotismo y –tratándose de Breillat- la infaltable sexualidad explícita, el afán provocador de la cineasta está bastante atemperado por las restricciones estilísticas del cine de época, fórmula a la que pertenece Una Vieja Amante. Sin embargo, el clasicismo de la puesta en imágenes no se corresponde con la desigual adaptación de la historia, que cae en no pocos desafueros, como la escena en la que Vellini chupa la herida ensangrentada de Ryno o la trágica secuencia africana que roza con la franca autoparodia.

Es aquí donde aparece, para bien y para mal, la Breillat que ya conocemos: desbocada, sin ataduras, sin límites. Podrá haber sufrido todos los ataques cerebrales que usted quiera, pero en Una Vieja Amante aparece la Vieja Breillat de siempre.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/XI y última


La Quimera del Oro (The Gold Rush, EU, 1925) fue el segundo largometraje dirigido por Charles Chaplin para su propia compañía, la United Artists, fundada en 1919 por el cineasta británico y sus socios David W. Griffith, Douglas Fairbanks y Mary Pickford. La película fue una de las más exitosas de Chaplin tanto en el terreno financiero como artístico, aunque significó también la tácita aceptación de que se había equivocado en su anterior cinta, Una Mujer de París (1923), en la cual Charlot no actuó y que, además, fue concebida como una sofisticada comedia de costumbres y no como la típica comedia sentimental con slapstick que había sido -y seguiría siendo hasta el final- su marca de fábrica como director. Y es que aunque Una Mujer de París fue bien recibida por la crítica -y hoy en día, de hecho, es una de sus cintas más discutidas y alabadas-, la película fue un descomunal fracaso taquillero, hecho que obligó al pragmático cineasta a volver a su fórmula ya probada.

En este sentido, La Quimera del Oro, por supuesto, es una de las muestras más acabadas del estilo fílmico y el discurso dramático chaplinescos. Considerada por algunos como su obra maestra -el mismo Chaplin afirmó que si había una película por la que quería ser recordado, era precisamente ésta- La Quimera del Oro muestra un balance perfecto entre el sentimentalismo romántico y el demencial slapstick del mejor Charlot. Hay varias escenas memorables: el vagabundo (Chaplin) y su compañero de cabaña (el infaltable Mark Swain) devoran con fruición un zapato hervido; enloquecido por el hambre, Swain se imagina a Chaplin como un enorme y suculento pollo; soñando que está divirtiendo a su enamorada Georgia (Georgia Hale) y a sus frívolas amigas, Chaplin "baila" con dos panecillos como improvisados pies y, por supuesto, la emocionante e hilarante secuencia en la que Chaplin y Swain están a punto de despeñarse cuando su pequeña cabaña se balancea en un desfiladero.

Sin embargo, hay otra escena menos recordada, nada hilarante y nada sentimental, que muestra a un Chaplin mucho más sofisticado de lo que aparece a primera vista en casi todos sus filmes. En cierto momento, en la fiesta de Año Nuevo que está festejándose en el bar del pueblo, en medio de las risas, bailes, cantos y gritos, se va imponiendo lentamente el silencio, las lágrimas y las miradas perdidas de los buscadores de oro, de las chicas del pequeño tugurio, de los ancianos estragados por la soledad. Es un privilegiado instante de gran cine que transmite una sensación de sutil melancolía, años luz del desvergonzado sentimentalismo del que siempre fue -y sigue siendo- acusado Chaplin. Sólo por re-descubrir esta escena -y otras más- vale la pena volver a ver este inevitable clásico chaplinesco.


La Quimera del Oro se exhibe hoy miércoles y mañana jueves en la Cineteca Nacional.

martes, 25 de noviembre de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../LXI


Con unos días de retraso...

La Duquesa (The Duchess, GB-Italia-Francia, 2008), de Saul Dibb. El segundo largometraje de Dibb es la biopic de la Duquesa de Devonshire del título (Keira Knightley) que, al parecer, era una especie de Lady Di antes de Lady Di: reina de la moda de fines del siglo XVIII, adorada por el pueblo, seguida por los papparazi de la época, presa siempre de rumores ciertos, con un esposo estirado y distante (Ralph Fiennes)... Nomás le faltó morir en un túnel con un heredero egipcio. La producción es impecable y Fiennes está perfecto, pero a la cinta le sobran convencionalismos genéricos y Dibb es un cineasta que no pasa de la corrección. De todas formas, el filme se deja ver sin dificultad.

El Gran Houdini (Death Defying Acts, GB-Australia-EU, 2007), de Gilliam Armstrong. El más reciente largometraje de la veterana cineasta australiana Armstrong es un filme frustrante. Inicia como un fascinante biopic sobre el escapista Houdini (Guy Pearce, muy convincente) pero termina como un rutinario filme romántico en el que el atormentado mago se enamora de una dizque psíquica/timadora (Catherine Zeta-Jones) con hijita precoz en ristre (perfecta Saoirse Ronan). Mi reseña en REFORMA.

Vecinos en la Mira (Lakeview Terrace, EU, 2008), de Neil LaButte. El séptimo largometraje del dramaturgo y cineasta La Butte parece haber sido realizado en los 80: una amable pareja yuppie recién casada se cambia a su nueva casa sólo para el vecino de al lado le haga la vida de cuadritos. Lo único novedoso es que el matrimonio es interracial y que el psicópata ladilla es Samuel L. Jackson, que le echa todos los kilos a su cliché ambulante. Es un auténtico palomazo, aunque en el desenlace el filme se desbarranca hacia el ridículo. Mi reseña en REFORMA.


50 Muestra Internacional de Cine/X


Fados (Ídem, Portugal-España, 2007), de Carlos Saura. Saura sigue en su veta musical/dancística/teatral inaugurada con Bodas de Sangre (1981) y continuada con Carmen (1983), El Amor Brujo (1986), Sevillanas (1992), Flamenco (1995), Tango (1998) e Iberia (2005). Fados no es la mejor de la serie: como en otras cintas anteriores de Saura, estamos ante una veintena de cuadros musicales en los que varios intérpretes se revientan unos barriobajeros y azotados fados. La música es extraordinaria -mis piezas favoritas son Variaçoes, con Ricardo Rocha y Jaime Santos; Maria Severa, con Catalina Moura; y Foi na Travessa da Palha, con Lila Downs- pero visualmente hablando, la cinta es más bien rutinaria. Eso sí, se antoja comprar el soundtrack.


Fados se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

lunes, 24 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/IX


Import/Export (Ídem, Austria-Francia, 2007), de Ulrich Seidl. El segundo largometraje de ficción del multipremiado documentalista Seidl (en México lo conocemos por su opera prima de ficción, Días Perros/2001, programada en la XXXIX Muestra Internacional de Cine) es una desazonante y deprimente crónica de dos vidas cruzadas que nunca se cruzan: la de la enfermera convertida en afanadora Olga (Ekateryna Rak, guapota) y la del desempleado sin oficio ni beneficio Paul (Paul Hofmann). Ella deja Ucrania para irse a vivir a Austria y ganarse los suficientes euros para mantener a su hijito y a su mamá, mientras él abandona Austria porque ha perdido novia, chamba y amigos, así que la única opción que le queda es acompañar al pesado de su padrastro Michael (Michael Thomas) a Ucrania, a donde llegan en una vieja vagoneta a vender descontinuadas máquinas de videojuegos.

Así, mientras Ucrania exporta enfermeras que sólo pueden trabajar como afanadoras en cierto asilo de ancianitos ga-gá e importa aparatos alienantes que nadie quiere en los países en desarrollo, Austria exporta racistas insoportables como Michael e importa fuerza de trabajo como la luchona Olga, que no se dejará aplastar tan fácilmente por esas reprimidas austriacas que la ven como una amenaza sólo por ser joven y rubia.

Seidl dirige con solvencia a su cuadro de actores profesionales (como Maria Hofstätter, en el papel de una malvada enfermera austriaca) y no profesionales (como los protagonistas Rak y Hofman), mientras la fría cámara observante de Ed Lachman y Wolfgang Thaler nos muestra que la infelicidad está en todos lados, en todas partes, en los países ricos y en los que no lo son. En este mundo globalizado todos compran y venden algo. Y Olga y Paul lo saben muy bien porque forman parte de ese mercado.


Import/Export se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

domingo, 23 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/VIII


Vista en Guadalajara 2008, en donde ganó casi todo (Mejor Película, Mejor Guión, Mejor Actor, Mejor Actriz, Mejor Fotografía, Premio del Público) Desierto Adentro (México, 2008), sólido segundo largometraje de Rodrigo Plá (La Zona, 2007), se exhibe ahora en la Cineteca Nacional, dentro de la 50 Muestra Internacional de Cine. Aquí está mi primera impresión de Desierto Adentro, cuando la vi, hace ya varios meses.

sábado, 22 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/VII


Reprise, Vivir de Nuevo (Reprise, Noruega, 2006), de Joachim Trier. Erik (Espen Klouman-Høiner) y Phillip (Anders Danielsen Lie), amigos desde la infancia, han decidido ser escritores. El mismo día, en el mismo buzón de correo, los veinteañeros camaradas envían sus respectivas novelas. Las dos son aceptadas, publicadas y exitosas. Se convierten en escritores profesionales, se separan un tiempo, se vuelven a encontrar en un café... No, mejor en un parque. ¿O no será más factible en un aeropuerto?... A ver, un momento: volvamos a empezar. Lo cierto es que sólo la novela de Phillip fue aceptada y Erik confirmó sus sospechas: él, a diferencia de su amigo, no tenía talento literario... ¿O sí?

Estamos ante sólo las primeras imágenes, los primeros minutos, de la opera prima del cineasta danés Joachim Trier, un vital ejercicio meta-narrativo que parece buscar la fusión de la corriente literaria de la conciencia con la ironía y la calidez del Truffaut de Jules y Jim (1962). Uno de los mejores filmes de la Muestra. Esperemos que se estrene comercialmente para volver a él en su momento.


Reprise se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

viernes, 21 de noviembre de 2008

A los maestros, con cariño/XVIII


"Buster Keaton afirmaba que todos los cómicos, en el día de su debut, pretenden ser más divertidos de lo que verdaderamente son. Y en esto radica mucho de sus fracasos.

Los críticos de cine tienen un comportamiento muy distinto al de los cómicos; ellos pretenden ofrecerse lo más antipáticos posible. Y en esto suele radicar su prestigio.

Yo pienso que me encuentro más cerca del cómico que del crítico, porque me encanta que me amen. En estas condiciones van ustedes a tener un mal crítico al uso durante un tiempo que yo espero sea largo...

Quisiera señalar otro de mis defectos, ya que si ustedes van a consultar esta columna en el futuro, para ir o no a una sala cinematográfica, bueno será, también, que sepan en lo que gastan su atención. Por lo pronto afirmo que me gusta mucho el cine y que veo, incluso con placer, películas que yo sé que son malas. Por regla general, a los críticos nacionales no les gusta el cine y a muchos no les gustó jamás un solo filme..."


Fragmento de la presentación de Paco Ignacio Taibo I (1924-2008) en su columna de crítica fílmica que tuvo durante varios años en la revista proceso.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Cine en televisión para el jueves 20 de noviembre


ENAMORADA (México, 1946), de Emilio Fernández. Aunque en lo personal yo creo que la mejor cinta del “Indio” Fernández es Pueblerina (1949), entiendo el porqué del entusiasmo generalizado por esta comedia romántica revolucionaria. En primer lugar, estamos ante un “Indio” Fernández menos solemne que de costumbre al grado que, incluso, se permite presumir un buen sentido del humor, como en la célebre secuencia en la que Pedro Armendáriz le ve “el chamorro” a “la Doña”. En segundo lugar, María Félix –que era una personalidad, más que una actriz- nunca estuvo mejor aprovechada en su emblemático papel de indómita fierecilla poblana. En tercer sitio, el filme tiene una de las mejores escenas en la historia del cine mexicano: los consejos de amor que le da el anciano Eduardo Arozamena a Pedro Armendáriz en una cantina, tequilas de por medio. Y, por último, todo lo anterior lo vemos a través de la lente de Gabriel Figueroa. Pensándolo bien: ¿dije que me gustaba más Pueblerina?

De Película; jueves 20, 16:30 horas, tiempo del centro de México.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/VI


Una Dama para Dos (La Fille Coupée en Deux, Francia-Alemania, 2007), de Claude Chabrol. El chorrogésimo filme del incansable maestro Chabrol (70 obras entre cortos, largos y episodios televisivos) nos muestra el triángulo amoroso entre un misantrópico escritor maduro (espléndido Francois Berléand), una jovencita conductora de televisión dispuesta a todo (muy potable Ludivine Sagnier) y un joven ricachón y desequilibrado (Benoît Magimel). Tratándose de Chabrol, el asunto va mucho más allá de las predecibles tensiones sexuales que pueden aflorar en una historia de este tipo. Tratándose de Chabrol, no faltan la violencia ni la perversidad. Ya volveremos a la cinta cuando se estrene comercialmente.


Una Dama para Dos se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

martes, 18 de noviembre de 2008

007 Quantum


He visto todas y cada una de las 24 aventuras jamesbondescas –las 22 “oficiales” y las dos que no lo son- y, aunque no las recuerdo todas perfectamente –las protagonizadas por Timothy Dalton se borraron de mi disco duro en cuanto salí del cine-, me siento suficientemente seguro como para afirmar que la nueva era de Bond, inaugurada con el sólido actor inglés Daniel Craig y la espléndida Casino Royale (Cambell, 2006) es, acaso, un poco –pero sólo un poco- demasiado seria y solemne para mi gusto.

El 007 de Craig es un hombre sin sentido del humor, sin sofisticación ni mundo, sin gadgets apantalladores. Estamos ante un espía rudo, duro y violento que le vale madre qué está tomando, que no tiene amigos ni amores, y que desconfía de todo y de todos. Es el Bond más serio y solitario de toda la historia y, atendiendo el desenlace del Bond número 22, 007 Quantum (Quantum of Solace, EU-GB, 2008), es probable que así seguirá en los próximos filmes.

La cinta dirigida por Marc Forster continúa la historia de Casino Royale: en busca de quien estuvo tras el sacrificio de su enamorada Vesper Lynd (Eva Green), el 007 ha capturado al oleaginoso Mr. White (Jesper Christensen) en Siena, Italia, en donde, en presencia de la mismísima “M” (Judi Dench), Bond pretende sacarle toda la sopa acerca de la organización secreta a la que pertenece. White sonríe, tranquilo, como priísta mirando el 2009: estamos en todas partes, tenemos gente donde sea y vamos ganando de todas, todas. White demuestra que dice la verdad y la película inicia precisamente con su huída.

Así pues, Bond empezará a atar cabos y viajará a Londres, Haití, Austria, Italia, Bolivia y puntos intermedios, tras el falso ecologista y filántropo Dominic Green (perfecto Mathieu Almaric, cual hermano humanizado pero perverso del Abe Sapien de Hellboy/Del Toro/2004 y 2008), quien es el cerebro maestro que mueve los hilos de la organización, levantado y tumbando gobiernos, apoyando a la derecha o a la izquierda, respaldando dictadores feroces o democráticos liberadores, pues a Green y a sus socios no les podría interesar menos la política. Lo que quieren es dinero y poder y, ahora, van tras los recursos naturales de Bolivia, respaldados por el gorila que nunca falta en este tipo de cintas y, por desgracia, también en la realidad (el actor mexicano Joaquín Cossío, muy en su papel).

Forster es un cineasta de talento, pero no es director de películas de acción y, por lo mismo, se protege echándole demasiada crema a los tacos. Por ejemplo, la secuencia del interrogatorio de Mr. White y su posterior huída, está editada paralelamente a una festividad popular que se lleva a cabo en la plaza central de Siena. El porqué de esta elección narrativa se me escapa, por más que no esté mal montada. Lo mismo sucede luego, cuando Bond interrumpe la reunión de Green con su caterva internacional de malosos, mientras todos ellos presencian un extravagante montaje de Tosca: ¿necesitaban Forster y sus guionistas invitar a Coppola a una cinta del 007?

En otros momentos, Forster maneja mucho mejor el filme. Por ejemplo, en la tensa relación materno-filial entre “M” y el 007, que se convierte, de hecho, en la relación central de la película. Esta vez el 007 tiene dos chicas Bond (la ucraniana con rostro latino Olga Kurylenko y la despampanante inglesa Gemma Aterton) pero al espía con licencia para matar lo único que le interesa es la aprobación de su seca jefa de pelo canoso. Así, solitario –más solo que nunca, de hecho-, terminará Bond su vigésimo-segunda aventura, tirando a la nieve lo único que lo ataba a Vesper Lynd, lo único que lo ataba a un pasado que pudo haber sido diferente.

En los créditos finales llega el descanso y la esperanza para los fans jamesbondescos: me refiero a la inevitable secuencia clásica en la que Bond camina de perfil para luego, de improviso, disparar hacia nosotros mientras escuchamos su celebérrimo tema musical. A lo mejor es señal de que para el Bond 23, Craig podría estar más relajado y, ahora sí, por lo menos, aprender a pedir un trago como se debe: “shaked, not stirred”.

lunes, 17 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/V


En la Ciudad de Sylvia (España, 2007), de José Luis Guerín. El fisgón fisgado. El quinto largometraje del catalán Guerín -un cineasta prácticamente desconocido en México- nos ubica en una anónima e idílica ciudad francesa (se trata de Strasbourg) en la cual vemos a él (Xavier Laffite) hospedarse en un hotelito rabón, caminar atentamente por las callejuelas, sentarse en un cafetín y luego en otro, dibujar los bellos rostros de las mujeres que ve... hasta que, a través de un cristal, finalmente la encuentra.

Se trata de la Sylvia del título (Pilar López de Ayala), la mujer por la cual él está de regreso en esa ciudad, pues hace seis años pasó una noche con ella. Convencido que finalmente ha encontrado a Sylvia, él la sigue por esas mismas callejuelas, encontrándose con los mismos personajes (un vendedor ambulante, un hombre con un ramo de rosas, un gordazo malhumorado...), con las mismas esquinas, con las mismas paredes, con los mismos sonidos de la calle.

El cine es la actividad voyeurista por excelencia. Pero aquí, Guerín nos hacemos que miremos a un mirón. A alguien que dibuja frenéticamente en su cuadernillo el hombro de una mujer, el pelo alborotado de otra, el rostro anguloso de aquella... No dibuja rostros precisos ni facciones identificables. Acaso porque Sylvia está en ninguna y en todas ellas.


En la Ciudad de Sylvia se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../LX


007 Quantum (Quantum of Solace, GB-EU, 2008), de Marc Forster. Muy probablemente el más serio filme de Bond de toda la historia. El 007 de Daniel Craig es el menos suave y el más rudo de todos: no sabé qué demontres toma, coloca el cadáver de un amigo en el basurero, provoca la muerte de quien se le acerca y hasta "M" (Judi Dench) termina dudando de él. Nunca Bond ha estado tan solo y nunca ha tenido menos sentido del humor. En unos días, la reseña in extenso.


La Isla de los Dinosaurios (Urmel aus dem Eis, Alemania, 2006), de Reinhard Kloos y Hoger Tappe. Muy mediocre filme animado de origen alemán. El problema no es la calidad de la animación digital -digamos que da el gatazo- sino la inane historia que cuenta: un huevo de dinosaurio sobrevive congelado y llega, incrustado en un iceberg, a una isla habitada por un científico que ha enseñado a varios animales a hablar y a caminar en dos patas. El dinosaurio será adoptado por tal singular familia y san-se-acabó (ah, sí: hay también un dizque villano aristócrata que llega a la isla a matar al susodicho dinosaurio: ajummmm). Y repito lo mismo que escribí en la reseña de REFORMA: ¿los distribuidores no ven las películas? En este filme no hay dinosaurios sino dinosaurio. Uno solo. Mi reseña en REFORMA.


sábado, 15 de noviembre de 2008

Bajo la Sal


Hace unos días reseñamos en este mismo espacio la dispareja pero apreciable opera prima nacional Todos los Días Son Tuyos (2008), de José Luis Gutiérrez Arias, ubicada genéricamente en el thriller hitchcokiano clásico y, ahora, tenemos que dar cuenta de otro afortunado debut, incluso mejor, en un género similar. Me refiero a Bajo la Sal (México, 2008), primera cinta del egresado del Centro de Capacitación Cinematográfica Mario Muñoz.
Estamos en el ficticio pueblito salero de Santa Rosa de la Sal –en realidad, en las salinas de Guerrero Negro, Baja California Sur- donde empiezan a aparecer los cadáveres de varias jovencitas cuyo único punto en común es haber cursado la preparatoria en una escuela dirigida por el traumatizado prefecto Domínguez (Plutarco Haza), hijo de la antigua dueña, fallecida en un nunca aclarado incendio. Hasta ese alejado lugar llegará el comandante capitalino Trujillo (Humberto Zurita), quien ha viajado hasta allá a aclarar los crímenes como una suerte de redención personal, profesional y hasta emocional.
La trama típica del thriller con serial killer suelto se cumple al dedillo: el policía serio y obsesionado por su trabajo, su compañero/contrapunto (Emilio Guerrero) en la investigación, la galería inevitable de sospechosos y, por supuesto, la revelación final del culpable en el infaltable galerón abandonado que los villanos de este tipo de películas siempre tienen a su disposición. La historia, escrita por el propio cineasta al alimón con Ángel Pulido, no guarda, pues, grandes sorpresas.
La realización, sin embargo, es otra cosa: Muñoz se muestra como un director seguro en el manejo de las claves visuales del género –la fotografía es del experimentado Serguei Saldívar Tanaka; la edición, de Jorge García-, mientras que la elección de los escenarios naturales en los que se lleva a cabo la acción no pudo haber sido más afortunada. Los vastos espacios abiertos de Guerrero Negro, con sus inabarcables y blanquísimos bancos de sal, se nos descubre como un espacio insólito, exótico, el equivalente geográfico nacional/existencial del fin del mundo al que llega el detective Stellan Skarsgård en el original Insomnia (Skjoldbjærg, 1997). De alguna manera, lo extraño del escenario ayuda a que nos traguemos la idea –tan ajena para cualquier ciudadano mexicano- de que pueda existir un policía tan dedicado en su trabajo como el comandante Trujillo de Zurita.
Hasta este momento en la reseña, he eludido, no sé bien por qué, escribir sobre lo más interesante del filme. Me refiero al otro personaje principal de la trama, el adolescente dark Víctor Zepeda (Ricardo Polanco), el hijo del dueño de la funeraria local. A ritmo del cover de “Sweet Dreams” interpretado por Marilyn Manson, vemos a Víctor refugiarse en su habitación para hacer cortos slasher en stop-motion –la animación fue realizada por el especialista multipremiado René Castillo- y salir de ella para espiar a una guapa mesera veinteañera (Irene Azuela), quien tiene la clave de los crímenes, pues compartió un oculto pasado con varias de las asesinadas.
La relación entre Víctor y la misteriosa Isabel de Irene Azuela trasciende los convencionalismos. Sí, es cierto, ella tiene melodramáticos secretos inconfesables y él pretende convertirse en su inocente y heroico salvador. Sin embargo, la relación entre ellos no finaliza como uno hubiera pensado y, en ese último vuelco argumental, mórbidamente romántico, la cinta termina ganándose nuestro respeto. Bueno, el mío, en todo caso.

viernes, 14 de noviembre de 2008

El cliché que yo ya vi.../XXXIX


Hoy, que se estrena la más reciente aventura jamesbondesca, Joel Meza propone el cliché siguiente:


El que mucho se despide... En toda cinta de James Bond, desde la primera hasta Casino Royale (Campbell, 2006), después de que el 007 recibe las instrucciones de su jefe para la misiónen turno, "M" no se queda a gusto si no lo despide con un regaño o "consejo" que no tiene que ver con las instrucciones recién dadas. Un breve muestreo: en El Satánico Dr. No (Young, 1962) le pide de regreso la pistola que le acaba de reemplazar, en GoldenEye (Campbell, 1995) maternalmente le pide regresar vivo y en Casino Royale le exige no volver a allanar su casa. ¿Romperá Quantum of Solace (Forster, 2008) el cliché y "M" soltará un simple "goodbye", "so long" o ya de perdis un muy inglés "piss off, Bond"? Hoy mismo lo descubriremos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/IV


Entre los Muertos (Senki, Macedonia-Alemania-Italia-Bulgaria-España, 2007), de Milcho Manchevski. El tercer largometraje del macedonio Manchevski (Antes de la Lluvia, 1994) es una fallida fusión de las preocupaciones propias del cineasta -la responsabilidad histórica, el rechazo al olvido- con las claves genéricas del cine de fantasmas. El joven médico Lazar Perkov (Borce Nacev) "revive" después de pasar cuatro días clínicamente muerto y, después de un año de recuperación, sucede que ahora puede ver "dead people, walking like regular people". Como de costumbre, sólo él puede ver a los muertitos (una anciana llorosa, un hombre cargando un niño, etcétera) y ellos quieres algo de él. Quieren que les regrese algo que les pertenece.

Los primeros minutos del filme funcionan como buen cine de horror fantasmal, pero luego la cinta se vuelve tediosa y repetitiva. Además, Manchevski rompe torpemente las reglas genéricas. Se supone que el resucitado Lazar -qué sutil metáfora, me cae- es el único que puede ver a los muertos y, por lo mismo, nosotros vemos a los fantasmas junto con él. Sin embargo, en alguna ocasión él no está presente y, de todas formas, la narración objetiva a través de la cámara de Fabio Cianchetti nos muestra a los muertitos. Eso sin contar las escenas sexosas injustificadas y un comportamiento incoherente por parte del protagonista.

(Una pregunta: ¿será Macedonia el lugar de las mujeres más guapas de Europa? En toda la película, de principio a fin, abundan las jovencitas despampanantes, sean muertas, vivas, estudiantes, enfermeras o vecinas en minifalda... Dan ganas de visitar Macedonia. O, ya de perdida, un set de Manchevski).


Entre los Muertos se exhibe hoy en la Cineteca Nacional.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/III


Después de ser exhibida hace varios meses en el FICCO 2008 vuelve a las salas mexicanas La Soledad (España, 2007), segundo largometraje del catalán Jaime Rosales (Las Horas del Día, 2003).

Ganadora del Goya 2008 a Mejor Película, no es difícil ver por qué se impuso esta obra de Rosales al sólido pero derivativo filme de horror El Orfanato (Bayona, 2007): a diferencia de la película producida por Guillermo del Toro, en La Soledad es posible notar una voz distinta, distintiva y discutible. Rosales es un cineasta que toma riesgos y que es fiel a ellos hasta las últimas consecuencias narrativas/estilísticas.

Dividida en cuatro episodios y un epílogo, la trama escrita por el propio cineasta en colaboración con Enric Rufas, muestra la historia de dos mujeres de distinta edad que llevan vidas paralelas en el Madrid contemporáneo. Antonia (espléndida Petra Martínez) es una viuda de edad madura que, aunque goza de la compañía de un hombre amable que ve por ella, tiene que lidiar con los egoísmos, problemas y preocupaciones que le provocan sus tres hijas. Por su parte, la joven madre divorciada Adela (Sonia Almarcha) deja su pueblito provinciano para llegar a Madrid con su hijito de 13 meses. Adela comparte un amplio e iluminado piso con la hija menor de Antonia, Inés (Miriam Correa) y este será el único punto concreto en el que se unirán estas dos historias que se van desarrollando simultáneamente.

Sin embargo, aunque puede resultar arbitrario el lazo que une las dos vías narrativas de la cinta, el consistente tono emocional del filme y su estudiada puesta en imágenes justifican sin mayor problema la arriesgada propuesta de Rosales. Durante buena parte de la película la pantalla se divide por la mitad y vemos la misma escena desde dos distintos encuadres, desde dos diferentes perspectivas. La elección de Rosales se antoja artificiosa –un poco al estilo de la tragicomedia romántica Conversando con la Otra (Canosa, 2005)- pero poco a poco uno se va dando cuenta que tiene una razón de ser.

De esta manera, en pocas ocasiones hay más de un personaje en el mismo encuadre, nunca se usa el tradicional campo/contracampo y cuando dos personajes conversan uno de ellos aparece hablando de frente en una parte de la pantalla, mientras en la otra mitad el otro personaje contesta, de perfil. La desorientación que provoca Rosales en el espectador es el mismo que viven las criaturas dramáticas de esta cinta, que pueden sobrevivir al cáncer o a un atentado terrorista sólo para seguir trabajando, sonriendo, acaso hasta bromeando… pero drenadas de toda fuerza de vida. Es normal: se llama soledad.


La Soledad se exhibe hoy y hasta el viernes en la Cineteca Nacional.

martes, 11 de noviembre de 2008

Cine en televisión para el martes 11 de noviembre


MAD MAX II: EL GUERRERO DE LA CARRETERA (Mad Max II: The Road Warrior, Australia, 1981), de George Miller. Esta continuación de la road-movie de ciencia ficción Mad Max (Miller, 1979) es, acaso, la mejor de la serie, aunque es obvio que abreva del clásico western Shane, el Desconocido (Stevens, 1953). Así pues, esta vez el “loco Max” (Mel Gibson) se convierte en una especie de vaquero post-apocalíptico que ayuda a un grupo de “buenos” a librarse del acoso de unos motociclistas “malos” comandados por un tal Lord Humungus (Kjell Nilsson). Algo notable de esta secuela es que tiene varios momentos de buen humor y una galería de divertidos personajes excéntricos: el motociclista gay al que le asesinan a su amor, el extraño nómada que se transforma en el Sancho Panza de nuestro Quijote de la carretera, el niño salvaje que –espléndida vuelta de tuerca- se descubrirá como el narrador de la cinta… Dan ganas de volver a revisarla. El problema es el horario.

Maxprime; martes 11, 11:45 horas (señal este) y 14:45 horas (señal oeste), tiempo del centro de México.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../LIX


El Mundo Mágico de Magorium (Mr. Magorium's Wonder Emporium, EU, 2007), de Zach Helm. En su debut como cineasta, el guionista Zach Helm (Más Extraño que la Ficción/Forster/2006) escribe y dirige este aceptable filme infantil en la que un bicentenario juguetero mágico (Dustin Hoffman, cumplidor), a punto de morir, le hereda el emporio del título en inglés a su empleada Natalia Portman, una frustrada pianista que no ha pasado de Rachmaninnof. Producida por los especialistas en cine familiar Walden Media, la película se coloca por encima del promedio del cine para niños, por su negativa a soslayar los temas de cualquier buen cuento infantil: la soledad, el fracaso, la muerte. Mi reseña en REFORMA.


La Desconocida (La Sconosciuta, Francia-Italia, 2006), de Giuseppe Tornatore. Después de más de seis años de silencio -desde su fallida Malena (2000)-, Tornatore vuelve a la dirección con este filme cuyo centro dramático podría provenir de una telenovela del Canal de las Estrellas. Sin embargo, la ejecución alcanza a borrar todas nuestras objeciones. La trama está realizada con la precisión, el vigor y la maestría de un buen Hitchcock (o, bueno, para no exagerar, de un buen De Palma de los 80). Al final, estamos ante una perfecta fusión de las claves del woman's film con una realización de impecable thriller hitchcokiano.

domingo, 9 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/II


A la Orilla del Cielo (Auf der anderen Seite, Alemania, 2007), de Fatih Akin. No sólo puede ser la mejor película de la 50 Muestra Internacional de Cine sino que, en el momento que se estrene comercialmente, aparecerá en mi top-five personal de lo mejor del año (de éste, del próximo o del 2010, lo mismo da). Como en Contra la Pared (2004) estamos ante un intenso melodrama, esta vez no amoroso/pasional, sino amoroso/paterno-filial. El aleman de origen turco Akin mueve de nueva cuenta sus historias entre la tierra de Goethe y la bulliciosa Estambul y el resultado otra vez es extraordinario. Aunque, ahora, eso sí, un poco más esperanzador. Seguramente volveré a ella en el momento del estreno comercial, en REFORMA, aquí o en el lugar en donde me dejen.


A la Orilla del Cielo se exhibe hoy domingo, mañana y pasado en la Cineteca Nacional.

Cine en televisión para el domingo 9 de noviembre


MADEINUSA (España-Perú, 2006), de Claudia Llosa. Un joven limeño (Carlos de la Torre) llega en plena Semana Santa a un pequeño pueblo remoto del Perú profundo. Detenido por los indios que no quieren ver a ningún “gringo” con cámara en mano, el muchacho es “cuidado” por el alcalde Don Cayo (Juan Ubaldo Huamán), quien lo encierra en algún cuartucho mientras pasa la fiesta. Ahí lo ve la hija mayor de Don Cayo, Madeinusa (Magali Solier), quien acaba de ser coronada como la “Santa Virgen”, para molestia de su rencorosa hermana menor Chale (Yiliana Chong). Muy pronto el limeño se dará cuenta que la celebración de “tiempo santo” tiene poco de ortodoxia católica. Mi reseña, in extenso, aquí.

Cinemax oeste; domingo 9, 20:15 horas, tiempo del centro de México.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Cine en televisión para el sábado 8 de noviembre


BEETLEJUICE, EL SUPERFANTASMA (Beetle Juice, EU, 1988), de Tim Burton. El segundo largometraje de Burton sigue siendo uno de los más redondos y divertidos de toda su filmografía. Una joven matrimonio recién fallecido (Alec Baldwin y Geena Davis) que ahora pena en su propia casa, no haya la manera de librarse de los nuevos habitantes/ladilla de su antiguo hogar. Los muertitos contratan entonces al Beetlejuice del título (Michael Keaton en el papel de su vida), un fantasma chocarrero especializado en asustar incautos. El asunto es que el tal Beetlejuice oculta su propia agenda, que tiene que ver con matrimoniarse con una jovencita dark que está vivita y coleando (Winona Ryder). La escena de la “posesión satánica” a ritmo del “Day-O” de Harry Belafonte forma parte de la antología personal del cine de los 80, así como el calipso final que baila gozosamente en el aire Miss Ryder. Recuerdo cuando vi esta cinta, hipnotizado, en estreno y en pantalla grande. Qué tiempos aquellos, señor Don Simón.


HBO Plus; sábado 8, 14:15 (señal este) y 16:40 (señal oeste), tiempo del centro de México.

viernes, 7 de noviembre de 2008

50 Muestra Internacional de Cine/I


Lake Tahoe (México, 2008), de Fernando Eimbcke. Juan (Diego Cataño) acaba de perder a su papá, su mamá está sumergida en la depresión y su hermanito se refugia en una pequeña tienda de campaña. Pero Juan tiene otras preocupaciones: después de chocar el Tsuru rojo de la familia, tiene que encontrar un arnés para distribuidor que nadie le quiere vender (“no trabajamos”) o que nadie le quiere instalar (“yo te digo cómo lo pongas”).


En este pueblito yucateco en donde vive Juan, el tiempo parece haberse detenido y cada quien tiene sus propios intereses: un joven mecánico está obsesionado con las artes marciales, una adolescente madre soltera quiere ir a un concierto, un anciano no tiene más compañía que su enorme perrazo… Juan se acercará a estos personajes porque necesitan ayuda, atención, solidaridad. Como él mismo.


La puesta en imágenes de Eimbcke –otra vez una mezcla de Ozu y Jarmush- es notable: estáticos planos fijos, escasos movimientos de cámara (yo conté media docena) y un elíptico e ingenioso uso del fundido en negro para movernos a la risa porque -hay que subrayarlo- un tono cómico, absurdo, domina durante buena parte del filme. Incluso en el final, pues para recordar con justicia a quien se fue, hay que recordarlo hasta con cierta calcomanía que “le cagaba”.


Lake Tahoe se exhibe hoy, en la Cineteca Nacional, en la 50 Muestra Internacional de Cine.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Ñero e inocente




En la disparejísima pero meritoria opera prima de José Luis Gutiérrez Arias Todos los Días Son Tuyos (México-España, 2007), se pueden encontrar hallazgos y torpezas en proporciones matemáticamente iguales, entusiasmando al espectador un momento y frustrándolo un minuto después.


Así, a través de una trama cuyo corazón parece provenir de algún antiquísimo filme hitchcokiano con la canónica fórmula del falso culpable (Joven e Inocente/1937, por ejemplo) y con el McGuffin de la (supuesta) sempiterna presencia de ETA en nuestro país, lo mismo sufrimos diálogos impostados que provienen de novelas clásicas hard-boiled, que escuchamos regocijantes intercambios verbales netamente populacheros ("¿Quién chingados es ese fotógrafo, el Hombre Araña?"); igual soportamos la tiesura de un Alejandro Camacho en el papel de un serio oficial mexicano, que disfrutamos de la creación del mejor villano de la cinta, el corrupto judicial El Santanero (espléndido José Luis Ortiz), apodado así por su parecido con el inolvidable vocalista de La Sonora Santanera; nos sorprendemos por alguna genial escena de humor negro (la reconciliación de nuestro fisgón héroe hitchockiano Mario Oliver con su comprensiva novia Maniannela Cataño en el interior de una ambulancia de la SEMEFO con todo y muertito entre ellos), pero después bostezamos cuando Camacho y la femme fatale Emma Suárez fornican en el baño para llenar el expediente de los clichés genéricos...


La cinta, pues, puede ir de cima a sima y de regreso en secuencias consecutivas, siempre en movimiento, no siempre de forma justificada, pero nunca derrumbándose por completo, pues incluso en su convencional desenlace de escéptico thriller setentero, se desliza un mínimo pathos genuinamente conmovedor: el fotógrafo carroñero, acostumbrado a refocilarse con la sangre, la violencia y la muerte, ve el rostro tumefacto de su fidelísima novia madreada, quien yace en una camilla con rumbo al hospital. No todo sufrimiento es espéctaculo.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Impacto Profundo


Publicado en REFORMA el 15 de mayo de 1998 por un servidor:


"Un astronauta vetarro (Robert Duvall) terminará ganándose el respeto de sus jóvenes compañeros de la misión "Mesías" a golpe de lecturas de Moby Dick, una joven periodista (Tea Leoni) limará todas sus diferencias con su progenitor (un reaparecido Maximilian Schell) quien se había divorciado de su madre (Vanessa Redgrave), seremos testigos del amor sublime de dos adolescentes (Elijah Wood y Leelee Sobieski) a prueba de todo desastre, veremos el sacrificio admirable de un grupo de patriotas estadounidenses (más un ruso, faltaba más) que con sus vidas salvarán el mundo, cierto funcionario (James Cromwell) decide vivir los últimos días junto a su agonizante esposa y, en el centro de todas estas subtramas, el auténtico tema de ciencia ficción: el presidente de Estados Unidos es negro y está encarnado por Morgan Freeman...".


Maldita sea: un chiste que ha quedado descontinuado.


martes, 4 de noviembre de 2008

Cine en televisión para el martes 4 de noviembre


Más bien, cine en televisión para el miércoles 5, a primera hora de la madrugada y como sigue:


Atracción Fatal (Fatal Atraction, EU, 1987), de Adrian Lyne. De lejos, la mejor película de Lyne y, sin duda, uno de los más exitosos e influyentes thrillers de las últimas décadas. Un affaire iniciado irreflexivamente por el bien casado padre de familia Dan Gallagher (Michael Douglas) termina en pesadilla cuando la desequilibrada amante de ocasión (una inolvidable Glenn Close, erigida de inmediato en coco de todos los sufridos maridos del mundo) empieza a perseguir y acosar no sólo al pobre coscolino sino también a la abnegada esposa de él (Anne Archer) y hasta a la seráfica hijita de ambos. Sin duda, hay mucho de pánico machista en la trama escrita por James Dearden (la mujer mala es la profesionista, la buena es la sufrida ama de casa), pero el filme funciona a la perfección como emocionante película de género. Antológica la escena del conejito sacrificado vilmente por la vengativa villana.

Cinecanal este; 00:35 horas, tiempo del centro de México.

lunes, 3 de noviembre de 2008

La narrativa y la razón en las campañas



Alguien dijo alguna vez que si las elecciones sirvieran de algo, ya las hubieran prohibido. Pero no dejan de ser interesantes y más cuando se trata de elegir al Presidente de los Estados Unidos. Como desde México no podemos hacer nada -de hecho, tampoco podemos hacer gran cosa en la política nacional- le dejo la voz a David Bordwell, que desde la teoría fílmica entrega un fascinante ensayo sobre la narrativa en las campañas de McCain y Obama, claramente spielbergianas/scorsesianas, según él.

Y más acá, una jeremiada sobre la ignorancia y la ausencia de racionalización del votante promedio en Estados Unidos -y fuera de Estados Unidos, diría yo- escrita por un colérico Michael Atkinson. Lo que dice el cinecrítico Atkinson lo ha argumentado, lúcidamente Adam Curtis en su extraordinaria serie televisiva The Century of Self, reseñada por un servidor aquí.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Sé lo que viste el fin de semana pasado.../LVIII


Originalmente Pirata (Be Kind Rewind, EU, 2008), de Michel Gondry. Una extravagante comedia cinefílica que termina convirtiéndose en un conmovedor Cinema Paradiso (Tornatore, 1988) para la generación de los años 80. Las cintas paródicas sobre los éxitos de hace dos décadas -Los Cazafantasmas, El Chofer y la Señora Daisy, Robocop- que realizan Jack Black y Mos Def se agotan muy rápido, pero la nostalgia cinefílica de la segunda parte permanece intacta. Mi reseña en REFORMA.


Familia Tortuga (México, 2006), de Rubén Imaz. Casi dos años después de su exitosa presentación en el FICCO 2007 -donde ganó el Premio del Público y fue nombrada la Mejor Opera Prima- llega finalmente a las pantallas comerciales el debut del egresado del CCC Imaz. Se trata de un largo y serio melodrama minimalista sobre una disfuncional familia chilanga -viudo, par de hijos, tío anciano discapacitado- que batalla para lidiar con la muerte de la señora de la casa, sucedida un año atrás. Las actuaciones son notables y el poder de observación que demuestra Imaz está fuera de toda duda. Pero dos horas y veinte minutos de todo esto... No sé: no soy tan paciente. Mi reseña en REFORMA.


La Carrera de la Muerte (Death Race, EU, 2008), de Paul W. S. Anderson. El especialista en cintas de accion y ciencia ficción Anderson retoma algunos puntos de la cult-movie setentera homónima producida por Roger Corman para entregarnos una cinta de automóviles veloces, explosiones, muertes y un pasteurizado discurso anti-corporativo. Lo mejor es la presencia del especialista Jason Statham, la convicción de Joan Allen en el papel de una desalmada y glacial villana, y el ombligo de Natalie Martinez, una modelo que aquí debuta como actriz... o algo por el estilo. Palomera. Mi reseña en REFORMA.


Satanás (México-Colombia, 2007), de Andrés Baiz. Impecablemente realizada y con una hipnótica actuación de Damián Alcázar, la opera prima de Baiz termina decepcionando un poco. Sobre un caso verdadero sucedido en Bogotá a mediados de los 80 -un veterano de Vietnam mató a casi una treintena de personas en un solo día-, Baiz nos entrega la crónica de tres historias que se entrecruzarán en el climático y sangriento final, cuando el alienado Eliseo (Alcázar) empieza a asesinar a los comensales de un restaurante, entre los cuales se encuentran los otros dos personajes centrales de la cinta: un sacerdote con problemas de vocación (Blas Jaramillo) y una guapísima muchacha de barrio que servía de carnada para asaltar incautos (Marcela Mar). Las otras dos historias están de más: la que importa es la de Alcázar y sólo por ella vale mucho la pena revisar la cinta.


WAZ: el Amor No Duele... Mata (W Delta Z, GB, 2007), de Tom Shankland. Aparentemente, un mero recalentado de clichés. Una policía novata (Melissa George), cual copia rubia de la Jodie Foster de El Silencio de los Inocentes (Demme, 1991), llega a trabajar con un experto detective (Stellan Skarsgard) que tiene un oscuro secreto en su vida personal y profesional, cual émulo del atormentado cuico sin dormir que el propio Skarsgard interpretó en Insomina (Skjoldbjærg, 1997). Entre los dos tratarán de capturar a un asesino serial moralista y neodarwinista que parece haberse escapado de alguna secuela de Juego Macabro (Wan, 2004). Despreocúpese: la cinta es mucho más que este rosario de saqueos. Además de que está realizada con vigor por el debutante Shankland, la película termina resultando genuina y emocionalmente intensa.


sábado, 1 de noviembre de 2008

El VHS infernal


El descontinuado formato VHS nunca ha sido bien tratado en el cine. Si exceptuamos la fantasía capriana/cinéfila Originalmente Pirata (Gondry, 2008), que acaba de aparecer en cartelera, cuando un casete de VHS aparece en el cine es para mal: es depositario de maldiciones, fantasmas, espíritus (en el J-horror y sus copias americanas), es síntoma de alienación (en el cine de Haneke) o termina fusionándose con el cuerpo humano (en el primer Cronenberg). Y yo que todavía tengo unos doscientos VHS...