martes, 3 de febrero de 2009

El cliché que yo ya vi.../XLII


Christian Guisa, un lector habitual de este blog, propone:


El café americano apesta: Siempre que en alguna película sale un personaje francés y éste prueba un cafe hecho en Estados Unidos, el francés de marras (aunque, en realidad, puede ser casi cualquier personaje europeo) procede a escupirlo o, cuando menos, a proferir alguna barbaridad en contra de tal porquería que no le llega ni a los talones al buenísimo y delicioso café de su país. Esto lo podemos observar en Godzilla cuando Jean Reno prueba el café norteamericano (de hecho hace muecas y gestos dos veces) y me parece que el detective francés de El Transportador 2 hace lo mismo cuando visita los Estados Unidos...

10 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Quizá sea cliché, jo. Pero es una realidad.

Igual que los tabacos. Sin comparación.

Rackve dijo...

soy fan del cafe y creo que tiene razon, aunque no se mucho.

saliendome un poco del tema, ¿sabes que peliculas se estrenaran en marzo además de Watchmen?

Diezmartinez dijo...

Los estrenos cambian mucho de semana a semana. Fuera de los estrenos realmente grandes -o sea, mundiales, como Watchmen- no hay manera de prever la cartelera nacional.

Joel Meza dijo...

Siempre que hago el café en la casa mi esposa repite el cliché después de probarlo. Es decir, le sale lo francesa y dice: merde.

Tyler dijo...

a mi tampoco me queda el café como en los restaurantes o como en el punta del cielo... no sé como le hacen demonios!

Tyler dijo...

Oye Ernesto y abusando de tu confianza y de tu agenda de crítico de cine profesional, no sabrás de pura casualidad si ya viene pronto la de 'Slumdog Millionaire'?

Diezmartinez dijo...

Se supone que este mes se estrena, Tyler.

Tyler dijo...

woohoo!!!

El Duende Callejero dijo...

Tyler: la receta es la mezcla de granos. Con cafés comerciales, sabiéndolos mezclar, sacarías un fenomenal café.

Oh... Qué tonto tema.

Vidal Mendoza dijo...

A lo mejor un poco tarde, pero apenas ayer por la noche me topé con la perla de la cinematografía mexicana "Amar te Duele" (Ay estos dramas adolescentes!). Una buena y una mala. La mala: por designios del Dios del zapping, el control del cable se quedó sin baterías y no pude cambiar de canal.La buena: estaba a punto de terminar, además de que alcancé una escena donde la jovensísisma protagonista posa frente al espejo con pechugas a granel (espero que sea mayor de edad, pa no sentirme tan mal).

Pero bueno, el cliché que yo ya vi: siempre que la historía trata de un amor imposible, en que impenetrables fuerzas (unos padres burgueses que se oponen al encuentro sensual de castas más caducas que el formato Beta) frsutran el democrático y poco prometedor idilio , un personaje intenta matar a punta de pistola al plebe; sin embargo, sin razón física aparente ni justificable, el proyectil termina hiriendo fatlamente a la doncella protegida de los demonios que significa una vida libre de cirugías apresuradas (quién "by the güey" se encontraba fuera de alcance de cualquier tirador con problemas de psicomotricidad) .Lo de siempre: a)el slow motion, b) la cara con la quijada floja y ojos de borreguito del mercenario del amor,C) el gesto de estreñido por garnachas de chicharrón del pobretón y prieto enamorado, d) el instante de plena conciencia de la doncella, quien con los ojos apretados y una mano sobre la herida (que en un segundo ya provocó la mayor hemorragia de videojuego) voltea hacia su Romeo de la Agrícola Oriental apuntando con el pensamiento "sé feliz, la vida sigue, amor mío, no me olvides jamás"; d)el que más disfruto: el grito estereofónico del Romeo: JULIEEEEETTTAAAAAA!!!!!

Corte y después el sepelio de la doncella, con lo que llegamos a otro cliché repetido por la cultura popular: "para la muerte, mija chula, todos somos iguales".

Propongo un contracliché: una histora en que la oposición venga de la familia del jodido: pero como con esa güerilla millonaria... qué quieres tener unos hijos de revista y vivir como nunca lo creiste posible, píensalo bien, hijito...eso sería horrible.

Un saludo, señor Diezmartinez.