lunes, 23 de febrero de 2009

Hoy en el FICCO 2009/VII


No sé qué tanto de verdad exista en Corazón de Fábrica (Argentina, 2008), segundo largometraje documental de la pareja -en más de un sentido- formada por Ernesto Ardito y Virna Molina (opera prima también documental Raymundo/2002, desconocida por mí). Es decir, no sé qué tantas libertades se tomaron estos treintañeros cineastas argentinos con la historia que narran en poco más de dos horas. Para ser francos, ni quiero saber: prefiero quedarme con la (¿utópica?) idea de que un grupo de trabajadores puede organizarse por sí mismo, con generosidad, sin corrupción, con humanidad, sin egoísmo.

En plena crisis -una de tantas- en la Argentina, la tradicional fábrica de cerámicas Zanón, de la Provincia de Neuquén, decide cerrar sus puertas. En lugar de que los obreros tomaran sus cheques de liquidación, un grupo de ellos, los más combativos, los que ya habían organizado huelgas y protestas por la falta de seguridad en el trabajo, toman la factoría y deciden seguir operando en ella. La presión no se hace esperar, por vías legales que se dirimen en los tribunales, por vías políticas que terminan en trágicos intentos de desalojo con dos muertos por ahí y otro por allá, y por vías gangsteriles, pues aparecen la intimidación, la tortura y hasta el secuestro de los familiares de los obreros. A ver si así aprenden. No es tanto el valor económico de la fábrica, se entiende, sino el "mal ejemplo" que están dando a los trabajadores de todo el país. Habrase visto: un puñado de proletarios que le dan una patada a sus líderes charros, que se organizan ellos mismos, que deciden tomar la fábrica en sus propias manos, que no conocen de jefes sino de responsabilidades, que destinan los excedentes que ganan a la propia comunidad, que se autogestionan durante cuatro años no sin problemas internos, que resisten convertirse en un botín de la izquierda organizada...

Todo el asunto parece idílico y de alguna manera lo es, por más que los cineastas no dejan de dar cuenta de innumerables contradicciones: juntas sindicales en las que algunos no ponen mucha atención, reclamos y resentimientos que afloran porque aquél no cumplió con sus obligaciones, resabios de machismo obrero cuando algunas mujeres quieren hacerse escuchar, puestos de trabajo que son heredados de padre a hija o de hermano a hermano con aprobación de la "gestión obrera" (¿dónde he escuchado eso antes?).

Según el documental de Ardito y Molina, la heroica lucha de los obreros de Zanón -cuyas cajas de cerámica llevan la leyenda FASINPAT: Fábrica sin Patrones- forma parte de la larga historia de la clase trabajadora argentina por sus derechos. Los testimonios de los actuales trabajadores se mezclan con la reconstrucción de los orígenes de estas batallas ideológicas y políticas, desde inicios del siglo pasado hasta nuestros días, con huelgas, paros, crisis, represiones y muertos. Por supuesto que el hambre y los cadáveres los ponen nada más los obreros.

Corazón de Fábrica se exhibe hoy en Cinemex Altavista a las 15:30 horas.

5 comentarios:

Joel Meza dijo...

Son las 7:30 am del lunes y todavía no sé quién ganó el Oscar. La felicidad.

Tyler dijo...

Como viste los Oscares Ernesto? Te gusto el nuevo formato? te agradó Hugh Jackman como presentador?

Tyler dijo...

A falta de la gustada sección "Sé lo que viste el fin pasado" te lo pregunto aquí Ernesto,

Que demonios tiene Danny Boyle con la mierda Ernesto? Es algún tipo de fetiche personal o le gusta utilizarla para generar alegorías en sus películas?

Paxton Hernandez dijo...

Para ser francos, ni quiero saber: prefiero quedarme con la (¿utópica?) idea de que un grupo de trabajadores puede organizarse por sí mismo, con generosidad, sin corrupción, con humanidad, sin egoísmo.

Palabras de un lector tuyo pesimista: eres un pesimista.

Jeje.

Diezmartinez dijo...

Ya hice una entrada al respecto, Tyler. Y sí, la mierda sirve para muchas alegorías: la más obvia es el dinero. Pero en su cine sirve como pasaje de redención, ridiculización, crecimiento...


Paxton: Sí, supongo que sí. Por eso mejor ni quise averiguar más allá de lo que dice la película. No vaya a ser que descubra que uno de los obreros retratados en la cinta se esté convirtiendo en Elba Esther.