miércoles, 25 de marzo de 2009

Guadalajara 2009/Día seis


Tema similar, resultados muy distintos. El Ciruelo (Mexico, 2008), largometraje documental de Emiliano Altuna y Carlos Rossini, trata de las repercusiones que tiene la construcción de una presa -en concreto, "El Cajón"- en los habitantes de El Ciruelo, Nayarit, quienes tienen que abandonar sus casas y terrenos que están a punto de ser inundados. De algo parecido trata la docu-ficción Remontando el Yangtzé (Chang, 2007), acerca de la construcción de la monumental Presa de las Tres Gargantas. Por desgracia, aquí se acaban las comparaciones entre estos dos filmes: la cinta de Altuna y Rossini no pasa de ser un correcto acercamiento a los testimonios de los habitantes de ese pueblito que con molestia y resignación han dejado todo su patrimonio, su memoria y sus muertitos, para irse a vivir a los cerros, pues la planicie ha sido inundada. Una película pequeña, modesta, sin mayores ambiciones ni mayores logros.

De todas formas es abismalmente mejor que Autonomía Zapatista: Otro Mundo es Posible (México, 2008), de Juan E. García Gutiérrez. Estamos ante una suerte de mezcla de informe de gobierno de los MAREZ (Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas) con vídeo institucional del EZLN. Fechas y datos bien conocidos, voces de los varios comandantes y de cierto célebre subcomandante, testimonios de las bases de apoyo y afirmaciones maravillosas como esta: "en las comunidades sigue habiendo violaciones a los Derechos Humanos, pero no en los municipios autónomos". Órale: como en Suiza. Abrumado por ese paraíso terrenal, me salí a la mitad de la película. Mi segundo walkout de Guadalajara 2009.

Cuando tuve tentación de salirme de El Quinto Mandamiento (México, 2009) ya era demasiado tarde: la película -presentada fuera de concurso- estaba finalizando. El segundo largometraje de Rafa Lara (La Milagrosa, 2008) tiene un prólogo sensacional y una factura artesanalmente correcta. Por lo demás, abundan los clichés: secuencia de créditos a la Saw (Wan, 2004), un asesino serial suelto con obsesiones bíblicas a lo Se7en (Fincher, 1995), un policía obsesivo y alcohólico en su persecución, una heroína que se salva de ser asesinada porque es seriecita y recatada, etcétera. El asesino (efectivo Guillermo Iván) es producto de la estricta educación religiosa de su fanática madre reprimida (Angélica Aragón) y de la violación de un sacerdote pederasta (Ernesto Gómez Cruz, impecable). Por lo mismo, no sólo merece la conmiseración del cineasta/guionista Lara sino que termina convertido, en una torcida vuelta de tuerca ética, en una especie de crístico vengador/redentor al que habría, casi casi, que aplaudir, aunque en el camino haya matado a doce muchachas que ni la debían ni la temían. Quien les manda -lo dice el forense- llevar "vestimenta sexy o provocativa".

El Enemigo (Venezuela, 2008), de Luis Alberto Lamata, es una de las pocas cintas iberoamericanas en concurso que he visto. Y, sin ser nada del otro mundo, resultó mejor que buena parte de la ficción mexicana que he revisado. En las primeras escenas de esta película, la aplicada estudiante de Derecho Elisa (Daniela Alvarado) defiende frente a sus compañeros de clase la idea de que la pena de muerte no sólo es inútil sino que va contra la dignidad humana. “En una guerra moral”, dice Elisa, “si actúas como el enemigo, eres el enemigo”.

Sobre una didáctica obra de teatro acerca de la violencia, la venganza, la culpa y la redención, Lamata entrega un filme compulsivamente visible, por más que algunas actuaciones no sean tan convincentes y su factura no pase de un funcionalismo apenas discreto. Al final de cuentas, la película le pertenece a Lourdes Varela y a Elva Escobar, las madres de una muchacha y un muchacho, respectivamente, que son víctimas de la violencia y la venganza. El monólogo de Escobar (“¿Qué soy yo si no soy madre?”) es genuinamente electrizante.

El que aburre, con todo y que apenas dura 14 minutos, es el cortometraje Mujer Atrapada en Habitación con Tormenta (México, 2008), de Ianis Guerrero. Un escritor agonizante se refugia en su ficción, en su imaginación, mientras muere entre intensos dolores. Pretensión y vacuidad.

Y, por fin, llegó la que podría ser la ganadora del Mayahuel en la floja sección mexicana de ficción: Oveja Negra (2009), opera prima de Humberto Hinojosa Ozcariz. El joven cineasta debutante Hinojosa conoce bien y usa mejor los personajes y las situaciones del cine populachero clásico mexicano y logra adaptarlos a la perfección al México de hoy: un rancho ovejero en algún lugar del norte del país, el huérfano recogido por el rudo patrón y criado por el sacerdote del lugar, la rivalidad inevitable del huérfano con el abusivo hijo del patrón, el amigo chistoso y respondón (ecos de Mantequilla), el padre regañón y picaresco (ecos de Carlos Orellana)... La historia, sencilla pero no mal tramada, gira alrededor del citado huérfano, un hosco y resentido muchacho que, hastiado de tantos malos tratos, decide vengarse. Volveremos a ella, in extenso, cuando se estrene comercialmente.


2 comentarios:

Joel Meza dijo...

Ah, gracias por el aviso sobre "Autonomía Zapatista: Otro Mundo es Posible". Es el largometraje que me tocaría en la Muestra de la FIL UABC en Mexicali este sábado que viene. Mejor me lo salto y te cito en mis reseñas de la muestra. Para Suiza, mejor me como unas enchiladas en el Sanborn's.

Rackve dijo...

Si me dan ganas de ver Oveja Negra vi el trailer y no entendi nada pero ya con tu explicacion si dan ganas.

Una pregunta, que sabes de la pelicula "sleep dealer" donde sale Luis Fernando Peña el de amar te duele.