miércoles, 22 de abril de 2009

Democracy in Dakar


Democracy in Dakar (2007), de Magee McIlvaine, Chris Moore y Ben Herson. Africala 2009 inicia hoy con un documental dolorosamente pertinente para los tiempos electorales que estamos viviendo en México y para las profundas decepciones que hemos sufrido en este país a partir del supuesto "gobierno del cambio" del año 2000.

La primera información que aparece en pantalla nos informa que el Senegal es una suerte de rara avis africana: aunque es asolada por el mismo mal del continente negro -la miseria, el desempleo, la migración-, nunca ha sufrido un golpe de Estado y desde su independencia, en 1960, todos sus gobiernos se han sucedido democrática y pacíficamente. Después de 40 años de haber sido gobernado por el mismo partido de corte socialista, el Senegal vivió un momento de genuina esperanza: la elección, por un amplio margen, del eterno líder opositor Abdoulaye Wade, que llegó a la presidencia de la república en el año 2000, cargando un cúmulo de esperanzas que lo convirtieron, al inicio, en una especie de Mesías que salvaría al país de la pobreza.

El documental no trata, de hecho, de esa histórica elección del año 2000. Más bien, el filme inicia unos días antes de otra elección, la del 25 de febrero de 2007, cuando un desprestigiado Abdoulaye Wade busca la reelección presidencial. Ahora no hay esperanza sino rechazo, indiferencia, abulia. Lo que fue una fiesta en el 2000 es ahora un velorio: los jóvenes que hicieron posible el triunfo de Wade son ahora, se entiende, sus más acérrimos opositores. La pobreza sigue avanzando, la inmigración es más elevada que nunca, los ahogados al tratar de llegar a las costas de España son cada vez más, la ayuda humanitaria valuada en millones de euros no se ven por ningún lado. Parece que Wade será echado de la misma forma en la que llegó: por medio de las urnas.

El lente a través del cual vemos esta típica historia de decepción no es el de los politólogos, historiadores o periodistas -aunque más de uno aparece frente a la cámara-, sino el de los más influyentes y auténticos portavoces de una sociedad cuya mayoría es menor de 18 años: los cantantes de hip-hop. La originalidad de este documental firmado por tres directores radica en que nos muestra los oscuros y turbulentos traumas políticos senegaleses al mismo tiempo que nos acerca a una apabullante manifestación cultural/musical que, nacida en los ghettos afroamericanos en los ochenta, se desarrolló durante los noventa y la primera década de este siglo en ese pequeño país del África occidental.

El hip-hop senegalés no le canta a los gangstéres negros con sus cadenotas, sus drogas y sus bitches. Los más de 300 grupos de hip-hop que existen en Dakar, la capital del país, se mueven entre la militancia religiosa -con todo y sus alabanzas a Alá-, el activismo político, el discurso social y hasta el feminismo. De hecho, los intérpretes entrevistados, aunque no niegan la influencia de los raperos estadounidenses o de sus contrapartes galos, parecen más predicadores o cantantes latinoamericanos de protesta setenteros que cualquier otra cosa. En la medida que avanza el documental, estos mismos grupos que apoyaron en su momento a Wade le han dado ahora la espalda. Y si el hip-hop de hace siete años ayudó a que este tipo llegara a la silla, ese mismo hip-hop hará que se levante de ella... ¿O no?

Llegamos finalmente al día de la elección: Wade se enfrenta a quince opositores. Nadie de los entrevistados espera que Wade gane y menos aún en la primera vuelta. Pero los electores han pensado diferente: con el 55% de los votos, haiga sido como haiga sido, Wade es re-electo y en la primera vuelta. El país se queda estupefacto: no hay protestas pero tampoco festejos. Hasta Wade mismo parece sorprendido.

¿Por qué ganó el despreciado por todos los que aparecen en pantalla? ¿Será que los realizadores del documental sólo hablaron con los desencatados del gobierno de Wade? Un politólogo, una periodista, proponen una explicación: Wade ganó por inercia. Todo mundo está harto de él, pero la oposición no ha demostrado ser mejor. ¿Resultado?: Wade sigue gobernando y el hip-hop de protesta tiene cuerda para rato.

El desenlace del documental provoca una lectura nacional escalofríante: después de 70 años de priísmo, a la buena y a la mala, ¿nos espera 70 años de panismo? ¿O será posible darle la vuelta a la inercia, a la desesperanza, a la abulia?

Democracy in Dakar se exhibe hoy en Lumiere Reforma a las 12 horas, el sábado 25 en la sala Julio Bracho a las 20:45 y el domingo 26 en los Cinemas Lumiere a las 22 horas.

13 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Ah ya... Ganó porque los cantantes de hip hop querían vender más discos (mmm... Qué tonta explicación la mía, y ni graciosa fue).

Cosa chistosa: en los noventa, los politólogos y demás cepa similar, según leí por ahí, comprendieron una cosa por demás impactante... ¡No servían ya para nada! La razón por la que se llegaba a eso fue precisamente por su "incapacidad" para prever el final del bloque comunista en Europa. Nadie lo previa, nadie lo predijo, nadie habló de ello.. Todos seguían y aventuraban asuntos para diez, once ¡Veinte años! La caída del muro de Berlín significó también la caída de los politólogos... ¿O de qué sirvió tanto programa con "especialistas" en las pasadas elecciones? "haiga sido como haiga sido", más de diez se tuvieron que tragarse sus palabras... U olvidarse del asunto de forma gentil y decir: "ya ven, yo lo vi venir."

El indicador: en esta elección ¿Hay tantos programitas y "expertos" hablando? Claro que no. Un ridículo de esa magnitud no lo harían dos veces. El tema es largo y da más para una conversación con vino blanco y cerveza sol que en un comentario de blog... Pero sí, da mucho para pensar... Y bienvenidas estas películas... Aunque no sean nacionales (pues la nacional, quedó más como un bello recuerdo-estampa-técnicamente-notable, que como un documento imperecedero).

Joel Meza dijo...

A mí, curiosamente, ya terminaron por convencerme todos los partidos. Por eso, en las próximas elecciones voy a cruzar todos los cuadritos de la boleta, para que no les quede duda que mi voto es para todos ellos. No sé cómo le hicieron para hacerse igual de buenos todos. Total, haiga sido como haiga sido.

El Duende Callejero dijo...

Bah... Yo votaré, como siempre, por Abif Muñoz. Y ahora, por Joel Meza. Total... Haiga sido como haiga sido, como película de Alien VS Predator: Whoever Wins... We Lose!

José Alonso Torres dijo...

Lo bueno: ¡Qué sabroso post!, está como para salirse al calorón tapatío con una caguama en una mano, un cigarrito en la otra y ponerse a echar mentadas de madre contra los políticos africanos y jalisquillos... pero, ¡qué sabroso post!

Lo malo: Ya todo está tan desgastado que no nos creemos ni a nosotros mismos, como dice el duende, ya nomás decimos ajá, seeee. Y los politólogos siguen cobrando por sus pronósticos que son como los del horóscopo del Vanidades, nomás no dan una.

Lo peor: Chingao Ernesto, relatas saborsas reseñas de películas que difícilmente veremos en Guanatos, como diría aquel, nos dejas como perros en carnicería: viendo la carne y lamiéndonos el ...

El Duende Callejero dijo...

José Alonso: aguas con ese cigarro, que entre las cosas notables que han logrado nuestros políticos avant-garde, es una ley que sólo te permitirá matarte fumando (tomar no, tú sigue cheleando y hasta súbete a un auto y ni pex, todal ¿De quién son la mayoría de los depósitos?), siempre y cuando estés a cinco metros (no más, no menos) de un lugar cerrado o medio cerrado.

Es la primer ley en su tipo en el mundo, sí. Prohibe fumar, pero no que los lugares, como trabajos y demás, pongan un área para fumadores. Ajúa.

Pos claro que si los que los diputados que vienen van a salir así de conscientes y aguerridos, yo también voto por todos (y por Abif Muñoz y por Joel Meza en la rayita esa de abajo).

Ajúa. Vamos pa' Africa.

Anónimo dijo...

Tambien son neoliberales del ITAM estos politicos dakartos?
Leo

Diezmartinez dijo...

Duende: En la rayita esa de abajo... Mmmm... Ok. Aunque no necesitaba tanta información.

Leo: En una de esas, capaz que sí.

Paxton Hernandez dijo...

Más respeto a los que nos sobamos el lomo estudiando en el ITAM.

Anónimo dijo...

pues con todo respeto pero creo que eso es exactamente lo que hacen los graduados del ITAM, sobarse el lomo

Anónimo dijo...

leo

Paxton Hernandez dijo...

Tu comentario aunque con respeto, no me merece ninguna consideración. El ITAM es una chinga, sólo alguien que haya estado dentro puede darte testimonio de lo duro que es, no por nada le apodamos el Instituto de Tortura y Angustia Mental. Y por lo mismo, es una de las universidades con mayor índice de alcoholismo y drogadicción en todo el país, los niveles de stress llegan a ser aberrantes.

Y Fecal es egresado de la Escuela Libre de Derecho, sólo estudió la maestría en el ITAM porque le quedaba a 8 minutos de su casa de Las Águilas.

El Duende Callejero dijo...

Yo conocí a una del ITAM. Me sobó el lomo.

Joel Meza dijo...

Yo una vez me comí una torta de lomo en el DF y de seguro había algún egresado del ITAM en la tortería. Y chance hasta un diputado.