martes, 14 de abril de 2009

Los Cronocrímenes


Me había negado a escribir in extenso sobre la opera prima de Nacho Vigalondo, Los Cronocrímenes (España, 2007) -innecesariamente titulada en nuestro país como Rewind-, debido a que para escribir algo más que un mero párrafo de la película, hay que contar buena parte de la trama y revelar, inevitablemente, alguna de las vueltas de tuerca del guión, escrito por el propio cineasta debutante. Pero ni modo: un lector recordó cierta promesa que hice, así que no hay más remedio que cumplirla. Pero sobre aviso no hay engaño: al reseñar Los Cronocrímenes tendré que develar buena parte de sus sorpresas.

Estamos en alguna parte de España, en una casa de campo a la que llegan a pasar el fin de semana la madura pareja casada de Héctor (el veterano Karra Elejalde) y Clara (Candela Fernández). El pobre tipo no sabe el laberinto cósmico/temporal en el que está a punto de entrar: bobeando con sus binoculares en el jardín, Héctor descubre a una mujer que se quita su playera, mostrando sus bien torneados pechos. Al ir a averiguar qué está sucediendo -su mujer acaba de salir de la casa en automóvil-, Héctor ve a la misma muchacha sin nombre (Bárbara Goenaga) completamente desnuda e inconciente, tirada junto a una roca. Cuando se acerca a ella, el hombre es atacado por alguien que cubre su rostro con una extraña venda de color rosa. Héctor, herido, huye hacia una casa cercana que parece deshabitada. Ahí, se encontrará con un joven barbado (el propio director Vigalondo) que parece estar enterado de todo lo que le está sucediendo: sabe del tipo que lo sigue, sabe que debe ocultarse, sabe que peligra su vida. Ya es de noche. El barbón de marras le ordena a Héctor que se esconda en un extraño tanque que se encuentra en el centro del sitio en el que ambos se ocultan. Cuando Héctor sale del tanque, ya no es de noche, sino de día. Algo extraño ha sucedido: al intentar a volver a su casa, Héctor no puede hacerlo porque ya está en ella. Toma sus binoculares y, en efecto, ahí está él, llegando a la casa de campo. Habla por teléfono y él mismo se contesta. ¿Qué está sucediendo?

El número de paradojas temporales que acumula el guión escrito por Vigalondo va aumentando en la medida que la cinta avanza. Pronto nos daremos cuenta que empezamos a ver esta película, para decirlo con un latinajo, in media res: es decir, a mitad de la historia. También sabremos que la mujer que vio Héctor desnudándose lo hizo bajo órdenes del mismo Héctor... O más bien, de otro Héctor que es él mismo... Si esto le parece confuso, no se preocupe: todavía aparecerá un tercer Héctor en otro momento de la historia. Y el desenlace, resuelto con un plano secuencia impecablemente ejecutado, no renuncia a la posible aparición de otro Héctor más. Después de todo, en el demencial universo espacio/temporal de Los Cronocrímenes, todo puede ser posible.

Vigalondo podría afirmar que tomó su inspiración de distintas fuentes -las aventuras de Marty McFly en la trilogía de Volver al Futuro (Zemeckis, 1985/1989/1990), el pesadillesco universo temporal alterno propuesto por Ray Bradbury en el clásico relato A Sound of Thunder, las reflexiones filosófico/poéticas borgianas- y le creeríamos. Hay algo de ese fervor narrativo hollywoodense que no se detiene hasta el final, hay algo de ese negro fatalismo del cuento de Bradbury, hay algo de juego intelectual borgiano con ese doble (más bien triple) al que no se puede vencer porque es uno mismo.

Por supuesto, las paradojas planteadas no tienen solución -y, como ha escrito un lector frecuente de este mismo blog, Tyler, tal vez no tengan tampoco sentido-, pero ¿quién piensa en ello cuando está en medio de un absorbente relato que nos lleva de sorpresa en sorpresa, sin descanso alguno? Por lo mismo, cuando Héctor 1 (¿o es Héctor 2?) se da por vencido y, al final, decide dejar de luchar contra lo inevitable, parece invitarnos a hacer lo mismo. Seguimos en el centro del laberinto, perdidos, sin salida, sin escape. Atrapados en el tiempo.

41 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Hace muchos, muchos años, Juan José Arreola en poquísimas líneas, preño la idea central precisamente de ese "problema" central en este suculento thriller:

"CICLISMO

SE ME rompió el corazón en la trepada al monte Ventoux y pedaleo más allá de la meta ilusoria. Ahora pregunto desde lo eterno en el hombre: ¿Cómo puedo emplear con ventaja los tres segundos que logré descontar a mi más inmediato perseguidor?"

... Y bueno, hablando de eso, también debemos recordar al buen Julio Cortázar, que en su texto EL PERSEGUIDOR nos receta una breve idea sobre "la elasticidad del tiempo":

"-Esto del tiempo es complicado, me agarra por todos lados. Me empiezo a dar cuenta poco a poco de que el tiempo no es como una bolsa que se rellena. Quiero decir que aunque cambie el relleno, en la bolsa no cabe más que una cantidad y se acabó. ¿Ves mi valija, Bruno? Caben dos trajes y dos pares de zapatos. Bueno, ahora imagínate que la vacías y después vas a poner de nuevo los dos trajes y los dos pares de zapatos, y entonces te das cuenta de que solamente caben un traje y un par de zapatos Pero lo mejor no es eso. Lo mejor es cuando te das cuenta de que puedes meter una tienda entera en la valija, cientos y cientos de trajes, como yo métela música en el tiempo cuando estoy tocando, a veces. La música y lo que pienso cuando viajo en el metro."

Y, finalmente, está lo propuesto por Chris Marker en su celebrado corto: El Muelle (bueno, bueno, La Jetée)... Que por cierto, para acabar con este embrollo... Igual no debemos descuidar ese fenomenal soliloquio del Dr. Manhattan en Marte (que en la pútrida película Watchmen: The Watchmen recién estrenada-desahuciada, el tal visionario hacen menos que "merde"). Ese fenomenal capítulo IV: The Watchmaker... Que inspiró, según parece, un cuento de Antonio Ortuño.

Jo.

Rackve dijo...

Cuando la fui a ver a un festival, como a la mitad de la película me iba a salir, pero por algo me quede y me gusto, aunque el titulo en mexico fue malisimo y eso hizo que pasara sin tanto embrollo

Joel Meza dijo...

Exactamente: ¿por dónde empieza uno? Bien dicen por ahí (disculpa del güevón para evitar buscar sus fuentes) que la mejor prueba de que el viaje en el tiempo es posible es que no se pueden cambiar los hechos. A ver, parpadeo y acabo de viajar en el tiempo; fui a mi pasado, leí sobre ésto y me dije que lo escribiría aquí. Regresé al mismo instante de mi parpadeo. Aquí está el texto. Niéguenmelo.

El Duende Callejero dijo...

Leí hace años, en un artículo científico, el resumen de una teoría que un físico alemán estaba desarrollando sobre los viajes en el tiempo... Lo malo, que ya no le di seguimiento (y supongo que nadie... Puesto que jamás la he visto tratada en la ficción, lo cual es una lástima. La teoría es muy buena para hacer una historia).

Para este alemán, los viajes en el tiempo eran posibles siempre y cuando fueran viajes no-físicos... Para él (y a ver si puedo explicar el punto), la vida "física" de las personas era una cosa, mientras que la vida "mental" de las personas era otra. La vida física estaba determinada por cuestiones "físicas" (nacer, crecer-desarrollarse, suplir sus necesidades básicas, morir), mientras que la vida "no-física" estaba determinada "por otras cuestiones" (adquirir experiencias, conocimiento, moldear el temple... etcétera).

Aunque nosotros tenemos una vida "física" determinada (nacimos un día, morimos un día)... ¿Qué pasaba con nuestra vida "no-física"? Ahí estaba el centro de su teoría... ¿Qué tal si se pudiera, entonces, de alguna forma, volver "consciente" esos momentos de vida "no-física" en las diversas etapas de la vida "física", así como los sueños "lúcidos"? Tendríamos, dice él, una explicación para los "deja-vu", también para las "regresiones inducidas", en las que las personas logran detallas mejor ciertos eventos con mayor detalle que en el estado consciente del recuerdo, mismo que, por cierto, el fulano este simplemente deja de lado pues, dice, al ser el recuerdo algo consciente e inducido, lo manipulamos de mejor forma.

Por ahí iba la cosa...

En fin... Supongo que la tal teoría no pasó a mayores. Sigo pensando que sería genial una historia con ella.

Seguiré esperando.

Joel Meza dijo...

Pos me recuerda La Jetée, Duende.

Anónimo dijo...

Los viajes en tiempo son posibles, de menos en funcion de leyes fisicas y matematicas, pero aun no tenemos la tecnologia para realizarlos. La pelicula me gusto mucho. en un principio la cara del guey me saco de onda porque se me hacia mas de pelicula comica.
Leo

El Duende Callejero dijo...

Pero ese "viaje" sí fue físico... El chiste es "no-físico"... Yo morrito adquiero noción de que ya viví eso... Por ello, simplemente altero algún evento...

Insisto... Me gustaría verlo en una historia...

Joel dijo...

Lo más inquietante para mí en Los Cronocrímenes es la aparente facilidad con que Héctor toma la decisión de hacer daño y matar (inicialmente a sí mismo, pero después al muchacho -Vigalondo- y por supesto, a la muchacha sin nombre, cuando "trata" de arreglar los hechos trágicos del techo -que en primer lugar lo más probable es que de todos modos pasaron así desde el principio). Claro que realmente no sabemos nada de él, excepto lo que vemos en la película. Para nosotros es un hombre sin pasado y por la forma en que toma estas violentas decisiones podríamos elaborar muchas teorías de quién es Héctor fuera de esa capsulita en el tiempo.

El Duende Callejero dijo...

Ahora sí, hablando sobre la película en cuestión... Resulta interesante, y aquí pongo el tema a debate ¿Será Cronocrímenes la primer película que trata sobre un viajero en el tiempo, luego de Quantum Leap, claro, y no del "viaje en el tiempo" per se? Eso, creo desde la primera vez que la vi...

Regularmente las películas con viajes en el tiempo tratan específicamente sobre "el viaje en el tiempo"... Back to the Future era el problema de "regresar al presente-futuro"... Que luego, cuando se logra, con los cambios producidos, necesitarán "más de un viaje" para resolverlos... Pero siempre a favor del personaje, claro.

Y de esa forma, el canon, para llamarlo de una forma, de qué significa "viajes en el tiempo" cinematográfico.

Sin embargo aquí el tal "viaje en el tiempo" es apenas un McGuffin... Lo interesante es ver cómo el personaje, ese gris, osco y casi de membrete español clase-mediera, va cambiando con cada viaje... Adquiriendo, si así se quiere, más que un "conocimiento" sobre lo que significa vivir-a-tiempo-y-aprovechar-el-tiempo, una especie de pathos precisamente sobre lo que significa estar-vivo.

Un ejercicio sobre la teoría del caos, pues.

Jo... Qué verbero.

Joel Meza dijo...

(¿Hay película de Quantum Leap?)
Ya no recuerdo los detalles de la película de los 60s de La Máquina del Tiempo, pero la novela tiene mucho de instrospección del viajero.

Paxton Hernandez dijo...

¿Nadie vio Primer?

El Duende Callejero dijo...

Joel: No, no hay. La serie quedó "mocha"... Bueno, la cerraron con calzador. Y sí, en la novela hay una clara inferencia con respecto al personaje... Pero en cuestión visual-cinematográfica, la verdad no encuentro otra cinta-o-lo-que-fuera, en la que el viaje en el tiempo sea eso: un simple McGuffin...

Paxton: Sí, yo la vi... Y por más twisted que quiere parecer, cae irremediablemente en el canon... Lo importante es precisamente el "viaje en el tiempo"... Las "paradojas" creadas "por un error que, obvio, no fue error"... Pero esa historia es simple y sencillamente otro robo en despoblado a ciertos motivos del buen Philip K. Dick (y para colmo, no es "robo", quesque es "homenaje": por ahí un personajillo hasta se llama Philip... Según recuerdo por un apunte que hice. Chale)... Concretamente a Martian Time-Slip, Paycheck y a ciertos momentos de The Golden-Man. Aunque en el fondo, el escenario sea una calca de ese texto grandioso (aunque espero que nunca se les ocurra adaptarlo) llamado: Flow my Tears, The Policeman Said.

Diezmartinez dijo...

Paxton: No, no la he visto. Por ahí la tengo, pendiente, como muchas otras...

Miguel dijo...

Ernesto, una pregunta off-topic: ¿Tú cuál versión the Gold Rush recomiendas, la original o la reeditada con narración de Chaplin?

Saludos.

Diezmartinez dijo...

La original, por supuesto. Está en DVD con un chorro de extras, en el paquete de las obras completas de Chaplin.

el ojo en la cerradura dijo...

Groundhog day, una película nonevtera de Harold Ramis y con un Bill Murray desatado, plantea más o menos los mismos tópicos, sin tantas pretensiones y con mucha gracia, creo (bueno, aunque aquí es un día en la vida de un Murray sangronazo que se repite casi hasta el infinito). Los Cronocrímenes me gustó hasta la segunda vuelta

¡Saludos!

Diezmartinez dijo...

A mí, en lo personal, me gusta más Hechizo del Tiempo (como la titularon Groundhog Dog en México) aunque no estoy seguro que trate el mismo tópico. Digamos que genéricamente son distintas: Hechizo... es una comedia fantástica/metafísica. Murray tiene que revivir una y otra vez el mismo día como una especie de bendita maldición (digo bendita por la forma en la que termina). Los Cronocrímenes es un thriller fatalista de ciencia-ficción y es más convencionalmente genérica, creo.

el ojo en la cerradura dijo...

A mí también me gusta más Groundhog...Hacía la comparación porque la primera vez que vi Los Cronocrímenes inmediatamente me acordé de aquella, no obstante sus diferencias genéricas y de tono.

Anónimo dijo...

Hay varias películas, parecidas que tratan de lo mismo,incluso Cuaron estuvo bien en Harry P., pero lo que hace genial a LOS CRONOCRIMENES, es la simplesa de como se cuenta sin tanta faramalla, no es pretenciosa,sin efectos especiales, ni ediciones rapidas, es solamente seguir al protagonista y dejarse llevar, muchas gracias por el escrito EDM, me tengo que ir tengo una reservación en DORSIA, American Psycho.

Diezmartinez dijo...

Hay algo cierto: es una cinta que habrá costado unos cuatro pesos(bueno, euros): cuatro actores, locaciones sencillas, cero efectos especiales sofisticados...

El Duende Callejero dijo...

Lo más caro: la grúa para el final.

Joel Meza dijo...

Bueno, algo habrá costado desinfectar el pasteurizador de leche después de que Karra Elejalde se metió...

Daesu dijo...

No sé si Borges se haya amparado tanto en esta "elasticidad del tiempo" para plantear una parte de su narrativa (hay otra que tiene un evidente tono local). Sí planteó la realidad como una noción donde podían confluir diversas "realidades". Claro que pensaba en el tiempo, pero no tanto como un elemento relevante en su obra. Lo de Cortazar y "El Perseguidor" sí es determinante (usando la idea del tiempo subjetivo y tiempo objetivo, tan en boga en Francia durante el existencialismo gracias a la relectura que se hizo de Heidegger en esa época), en este caso se trata de una explicación extraordinaria de lo que fue el BEPBOP de Charlie Parker: cómo en una sóla frase podías meter más armonías y melodías.

Creo que el Director de la movie más bien hizo uso de mucha literatura de ciencia ficción (¿pudiera ser el peso que tiene el tiempo lo que incline la balanza para distinguir la literatura fantástica de la literatura de ciencia ficción?. Cuando vi la película pensé más bien en Donnie Darko, en un cuentito que leí hace muchos años de un naufrago que llegaba a una isla y veía como su barco se hundía en altamar, en las películas de Martin McFly. Un saludo.

PS El Libro

Joel Meza dijo...

Ahora, generalmente se maneja la idea de que un viajero en el tiempo de evitar la paradoja temporal de tener contacto con su "yo" pasado o futuro. Más notablemente en la segunda película de Back to the future.
Yo digo: ¿cuál es la bronca con ésto? La paradoja ya ocurrió (la misma persona en dos lugares en el mismo momento), independientemente de que uno tenga contacto consigo mismo en el pasado o futuro, ¿no?

El Duende Callejero dijo...

Concuerdo con el Poeta. Vigalondo exhuma más literatura de sci-fi que referencias cinematográficas. El suyo es un bonito cuento de ciencia ficción sin mayor algarabía que contar su historia y hacernos tragar el anzuelo. Por ello se agradece (no pretende ni quiere que uno se ponga a filosofar sobre las metaexistencias sensoriales, whatever that means, aunque uno al final, necio y todo, lo termina haciendo).

Por cierto mi estimado, ya me llegó su regalo vía Amazon y sin haberlo pedido (ya saben cómo son ellos): ando pidiendo los libros de Roth de The Library of America, que se los recomiendo (22 dólares la pieza y vienen como tres o cuatro novelas, más notas y el tomo en pasta dura), y en el último paquete me llegó, sin pedirlo ni estar registrado, una lujosa copia, con extras y todo, como le gustan, de esa maravillosa película llamada: City of the Living Dead de su bien amado Lucio Fulci. Ya la tengo... Por ello inmediatamente pensé en regalarla a alguien que, seguro, la verá no una, no dos... Sino hasta siete veces seguida (y sin límite de tiempo), cada fin de semana. Se acepta, si así lo desea, como trueque por tan flamante regalo, toda su colección de The Wire. Jo.

Anónimo dijo...

Yo ví primer y me cago. Me caga que los directores le intenten dar un look científico a sus películas de ciencia ficción pero les de hueva hasta checar la wikipedia para saber como hacerlo. En primer lo que logran es teletransportarse, no? Y lo hacen através de ultracongeladores REVCO y se regodean fotografiando maquinas de extraer sangre e intrumentos de biología molecular. Lo mismo el guey de la sangre iluminada y Claire Denis en su película de vampiros, que se pasa horas filmando las incubadoras de bacterias. A cronocrimenes se le agradece la simpleza. Lo que importa es la ficción dentro de ciencia-ficción y el aparato solo tiene la complejidad de cubrir al tipo completamente y tener un interruptor para su encendido.
Leo

Joel Meza dijo...

Lo que dice Leo me recuerda las teleseries inglesas de ciencia ficción de los '70s: La Gente del Mañana - Los Telépatas (The Tomorrow People) y, por supuesto, Dr. Who (creo que cuando la transmitían en México se llamó Dr. Misterio). Los efectos especiales (perfectamente risibles) nunca eran lo importante, sino las historias de los personajes.
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Sé que especialmente Dr. Who continúa a la fecha y nunca he visto un capítulo de las encarnaciones que siguieron a esa versión de hace casi 40 años, pero esperaría que la tradición continuara: sustancia en historia y personajes, no en efectos elaborados e impresionantes.
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Es chistoso, por ejemplo, cómo recordamos mucho de Back to the future a partir de las escenas de efectos ("el carro que vuela", más de un niño en mi familia la ha descrito así a través de los años). Sin embargo la película original de 1985 tiene muy pocas, poquísimas, escenas de efectos especiales. El dilema de Marty McFly y sus corretizas y caídas por todo 1955 son suficientes para mantenerlo a uno entretenido.

Tyler dijo...

Gracias por la mención je!

Vi la cinta por segunda vez sólo para ver el dichoso plano secuencia y cuando finalmente lo vi entendí porque no lo noté la primera vez, es demasiado imperceptible, pero bueno, a lo mejor es como dices Ernesto, un plano secuencia no se tiene que notar, se tiene que "fundir" con la trama

En fin, me sirvió para entender algunas cosas pero lo que dije desde un principio lo sostengo, el comportamiento de la chica (muy guapa por cierto) es completamente inverosímil

Con tanto loco por ahí suelto y esa mujer ahí tan inocente...

Diezmartinez dijo...

Poeta: La cinta me remitió al Borges de la Nueva Refutación del Tiempo. Pero acaso soy yo. En efecto, Borges estuvo más ocupado en las diferentes realidades (incluso las oníricas) que en el tiempo en sí mismo.

(PS. ¿Cuál libro?)

Duende: ¿Alguien tiene todo The Wire? ¿Qué hay que hacer -y que sea decente- para tenerla?

Joel: De hecho, el carro volador que aparece al final de la primera Volver al Futuro era como el equivalente del money-shot porno: había que mostrar la ciencia ficción efectos especiales que sólo los gringos podían (¿pueden?) hacer, pero la comedia funciona no por los efectos sino por la historia, el reparto, la fluida dirección de Zemeckis...

El Duende Callejero dijo...

Mmmm.. No me entendió mi estimado... Pero resumo: me llegó una película de Fulci... (por cierto, de las piores... La paso con calzador, aunque supongo que es por lo mal que trata a Lovecraft), ya la tengo... No la pedí (y no me la van a cobrar, ya lo comprobé)... Así que se la regalaré para que vea como lo estimo y quiero.

A cambio, sólo lo vacunaré con lo que tenga de The Wire.

Falta: Jo.

Diezmartinez dijo...

Ajá, Duende. Ya vi porque no te entendí. Very funny... Se...

Joel Meza dijo...

Hay países donde nuestras indecencias son pan de todos los días. Y viceversa.

Joel Meza dijo...

Por cierto ("Very funny... Se...") dénse una vuelta por el blog de Ebert. Estamos contando chistes de Pepito y de pingüinos.

El Duende Callejero dijo...

Un pingüino fue a un autolavado... Jo... La foca... No... Es nieve... Jo... Jo... Jo...

Esto ya se degeneró.

Oh mi estimado, usted acepte el regalo (y la vacunada), porque si se la doy al Poeta, que también quiero y estimo, pues la va a usar de frisbee o de porta vasos. Si se la regalo a Joel, la va a ver y chance y le guste. Si se la doy a mi Nigga, lo desgracio porque seguro y pasa lo mismo que con Joel, pero se la a querer aprender de memoria o algo así.

Usted es el único que puede aceptarla.

(Y el único que tiene algo de The Wire)...

Jo.

Diezmartinez dijo...

Ok, ok, el regalo está aceptado... The Wire... Bueno, eso lo discutimos después.

Àlex Frias dijo...

De acuerdo contigo Ernesto, es de lo más inútil haberla titulado Rewind. Parece que los anglicismos también se dan de vez en cuando en México a la hora de titular películas. Saludos!

El Duende Callejero dijo...

Mmm... Por cierto... Estaba hoy en el cine a punto de ver esa cosa llamada Voy en Carro y No Tengo Freno Parte 9 o la que fuera, que al caso es la misma, no acaba... Cuando recordé que sí hay otra película en la que el viaje en el tiempo es un condenado McGuffin (y por cierto, que en parte tiene algo que ver con estos "Crono-crímenes")... Terminator.

Diezmartinez dijo...

Claro, tienes razón: Terminator. Y sigue la mata dando. Ahí viene el nuevo, con Christian Bale gritoneando.

Joel Meza dijo...

Dirigida por McG... me pregunto si el terminator va a salir moviendo el trasero para la cámara como Cameron Díaz en Los Angeles de Charlie.

Carl Zand dijo...

Mi nigga, no le regale Fulcis al Ernesto. Tráigalas pa´acá y lo discutimos con puros, whisky y Jolly Ranchers...

El Duende Callejero dijo...

Le faltó cervezas sin alcohol. Jo.