domingo, 3 de mayo de 2009

Los Hermanos del Hierro


Los Hermanos del Hierro (México, 1961), largometraje número 38 en la prolífica filmografía del maestro Ismael Rodríguez (1917-2004), es, acaso, la cinta más atípica del populachero creador de ese mito continental que sigue siendo Pedro Infante.

En primer lugar, Los Hermanos del Hierro es un filme realizado dentro de un género -el western- que, a esas alturas históricas del cine nacional, no había dado aún sus mejores ejemplos, como el extraordinario debut de Arturo Ripstein Tiempo de Morir (1966) o la discutida obra de Alberto Mariscal (El Silencioso/1967, El Tunco Maclovio/1970). Es decir, Rodríguez experimentó dentro de los límites de un género que no conocía de primera mano y que el cine nacional no había trabajado de manera seria (los únicos antecedentes dignos de mencionar serían la saga de Los Tres Villalobos/1955, iniciada por el buen artesano Fernando Méndez).

En segunda instancia, estamos ante una película extrañamente sobria por parte de Rodríguez, un cineasta hiperactivo que no podía dejar de mover la cámara en todo momento, que no podía permitirle un par de segundos de silencio a sus personajes, que no resistía la tentación del chistorete genuinamente gracioso, que no dejaba de presumir sus capacidades técnicas, estuvieran o no justificadas. Aquí, bien ayudado por el bien tramado argumento y los lacónicos diálogos de Ricardo Garibay (1923-1999), los personajes hablan más bien poco, dicen mucho cuando abren la boca, se dicen todo con una sola mirada y los modismos norteño-fronterizos (por ejemplo, los "ei" que intercambian los personajes al hablar) son usados justamente, sin exageración, incluyendo variados e ingeniosos giros verbales ("¿Cómo iba yo a saber si no sabía?, "¿Ónde nunca?", "Quisiera no querer ir", "Lo que me urge es prisa"). Por supuesto, Rodríguez no resiste echarle demasiada crema fotográfica a sus tacos narrativos -el uso inicial del zoom distrae, los top-shot de Columba Domínguez en su choza son demasiado enfáticos-, pero estos alardes más bien inútiles se compensan por las otras ocasiones en las que Don Ismael demuestra de manera funcional su maestría técnica, como en cierto flash-back que nos instala, sin corte alguno, en dos diferentes espacios temporales, o la precisa sinécdoque visual en la que la cámara de Rosalío Solano panea sobre las manos de varios personajes, transmitiendo lo que sienten, lo que piensan, lo que sufren.

Y, en tercer lugar, Los Hermanos del Hierro es un filme notable porque se instala en un discurso de reflexión y rechazo a la violencia y a la barbarie que no era -ni es- muy común en el cine mexicano. Aunque este tipo de historias ya habían aparecido en Hollywood antes -pienso en Fiebre de Sangre (King, 1950), con Gregory Peck encarnando a un Jimmy Ringo tratando de dejar atrás su vida de pistolero-, la realidad es que no sería hasta los westerns revisionistas de los 60/70 y, especialmente, a partir de la última obra herética de Clint Eastwood (Los Imperdonables/1992), que el rechazo a quitar la vida y a usar las armas para defenderse o para "civilizar", se convertiría en la nueva convención. En Los Hermanos del Hierro queda muy claro, desde el inicio, que matar no es bueno en ninguna circunstancia, que arrebatarle la vida a alguien -a quien sea- no puede ser aplaudido, que sacar el arma es, pues, de puros "fantoches". Que matar, incluso, es inútil ("El sudor de los muertos... ese sudor que no sirve pa' nada").

Estamos en una época imprecisa en la parte norteño-fronteriza de México, probablemente en Tamaulipas. El buen ranchero Reynado del Hierro (Eduardo Noriega) es venadeado por el siniestro matón Pascual Velasco (Emilio Fernández, nada menos) por razones que nunca sabremos. Los dos hijos de del Hierro, el adolescente Reynaldo y el pequeñito Martín, que acompañaban cabalgando a su papá cantando y tarareando Dos Palomas al Volar, quedarán marcados para siempre. La viuda (seca, oscura, Columba Domínguez) los prepara, de inmediato, para la venganza. Un duro pistolero (Ignacio López Tarso, espléndido) los enseña a manejar el arma. Cuando el mayor, Reynaldo, juega con la pistola cual si fuera charrito cantarín, recibe el primer regaño y la primera verdad por parte del sicario: "Déjese de fantochadas... Matar es cosa seria". Reynaldo, de pocas palabras y concentrado, aprende pronto; Martín, tímido y lloroso, teme el ruido de las balas. Su madre, furiosa, lo obliga a disparar una y otra vez para que se haga hombre.

Los años pasan. Por fin el pistolero que mató al padre ha vuelto a aparecer por el rumbo. Reynaldo (un Antonio Aguilar mejor que nunca) se niega a ir a cumplir la venganza; Martín (Julio Alemán), educado sólo para eso, no resiste ir a cumplirle a su mamá. Cuando los hermanos encuentran al odiado asesino paterno, el tipo es un hombre cansado, harto de esconderse, hastiado de "esta condenada vida". Reynaldo está desarmado y ha decidido no matar a Velasco ("ya para qué"), pero Martín, enloquecido, escuchando en su interior Dos Palomas al Volar, le dispara al hombre por la espalda y se lleva, de corbata, a otro tipo que resultará ser uno de los más peligrosos pistoleros de la región. Cuando la voz se corre, el general robolucionario Pérez Trujano (Pedro Armendáriz, perfecto) saca a Martín de la cárcel y lo contrata para que se escabeche a un molesto rival político (altivo Víctor Manuel Mendoza). Martín cumple su parte pero su imprudencia -lo asesina delante de testigos, gritando que ha sido mandado por Pérez Trujano- lo convierte en un fugitivo, perseguido por la justicia y por su protector. Como una sombra silenciosa, estoica, lo acompaña siempre Reynaldo. En ningún lado estarán tranquilos: los impulsos criminales de Martín o la simple mala fama de ellos dos los obligarán a una errancia continua. Cuando por fin parecen haber encontrado tranquilidad trabajando en un rancho bajo las órdenes del enérgico Manuel (David Reynoso), el amor de los dos hermanos por la misma chiquilla (preciosa Patricia Conde, de efímera carrera fílmica) los obligará a salir huyendo y, ahora, peor aún, divididos por el callado resentimiento de Reynaldo hacia su hermano menor.

En un desenlace digno del último Eastwood (Gran Torino, 2008) -aunque en definitiva más pesimista, más escéptico-, los hermanos cumplirán con su destino fatal, ése que les fue impuesto por el rencor materno y el "maldito oficio" del pistolero sin nombre encarnado por López Tarso. El polvo y la arena terminarán, al final, cubriendo todo. No, no todo: la violencia seguirá ahí y sigue aquí, en el México de hoy, alimentándose del odio, del miedo, del rencor, de la muerte. Una genuina obra maestra.

32 comentarios:

El Pobresor Gafapasta dijo...

Se celebra el descubrimiento de una obra maestra de la que no se tenía noticia.Esos diálogos norteños son puro delirio.

Saludote.

Joel Meza dijo...

Ah, pos a ponerla entre mis westerns por revisar. Una de mis favoritas, por cierto, El Tunco Maclovio.

Diezmartinez dijo...

Pobresor, Joel: Los Hermanos del Hierro está en DVD nacional, editado por Zima. La copia está decente, pero no hay extras de ningún tipo.

El Duende Callejero dijo...

Jo. Yo tengo esa película, pero no la he visto. Si se alarga la alerta contra la Influenza la veo.

Yo quiero reseña de una de Gastón Santos (si alguna vez tuve un ídolo, en mi infancia, seguro que fue ese).

Joel Meza dijo...

Ah, cómo no, Gastón Santos sí parecía vaquero, güero y toda la cosa.

Diezmartinez dijo...

Y estoico, tipo Alan Ladd. Ok. Queda pendiente escribir in extenso sobre El Silencioso. Tengo otros textos pendientes. El siguiente será de otro western nacional. Acaso el mejor debut industrial -y el más joven- en la historia del cine mexicano.

El Duende Callejero dijo...

¿Tiempo de Matar?

Diezmartinez dijo...

Más bien, de Morir.

El Duende Callejero dijo...

Ah... Certo!

tomasinjaja dijo...

Si no mal recuerdo, ésta es una de las películas más elogiadas por Jorge Ayala Blanco.

No sé que opines Ernesto, pero algunas cintas de Alberto Mariscal (como Todo por nada o El tunco Maclovio) son de mis placeres culposos.

Slds!

Diezmartinez dijo...

Tomasinjaja: De hecho, Don Jorge la votó como la mejor película en la historia del cine mexicano en una encuesta levantada hace 15 años por la revista Somos. Ahora, supongo, por lo que he leído, estaría en primer lugar alguna de las cintas de Julián Hernández. En cuanto a Alberto Mariscal, no sólo es bueno recordar sus westerns sino también su cine revolucionario de los 60, como El Caudillo y La Chamuscada que, de hecho, creo que es más logrado.

Paxton Hernandez dijo...

JAB la llamó "la película más perfecta del cine mexicano". Mil nubes de paz cercan el cielo está como en 2o. lugar, por lo que he leído.

¿No hay manera de acceder a esa información de la encuesta, Ernesto? Digo, debe ser mejor que esa farsa que se aventó Nexos el año pasado.

Diezmartinez dijo...

Híjole, Paxton: en una tienda de libros y revistas de viejos, supongo. Es una Somos de julio de 1994. Edición especial. Pero, bueno, deja ver que puedo rescatar de la revista para hacer una entrada.

Joel Meza dijo...

¿Somos no era esa revista donde en las portadas aparecía Lucerito besando a Luis Miguel y cosas de esas?

El Duende Callejero dijo...

Sí Joel... Pero de pronto sacaban especiales temáticos muy buenos. Y los que escribieron en ellas era los mejores (jo).

Diezmartinez dijo...

Mmmm... Supongo que sí, no estoy seguro. Yo tengo varios número porque acostumbraban dedicarle toda la revista, de vez en cuando, a actores/estrellas (Mauricio Garcés, Dolores del Rio, los hermanos Soler, Tin-Tan) y a temas, como ese número en el que listaron las mejores peliculas mexicanas de la historia o ese otro número, sobre "el otro cine mexicano", dedicado a monstruos, luchadores, rumberas. No era mala revista. Por lo menos en esos números que tengo por aquí... Por cierto, ¿todavía existe?

Paxton Hernandez dijo...

Yo recuerdo haber visto los tvcomerciales de la revista SOMOS, cuando niño, y nunca aparecía en la portada Luis Miguel besando a Lucerito.

¿Era un revista dedicada al cine mexicano de antaño, no?

Pensándolo a fondo, esa revista sí que era una anomalía. Y por supuesto ya no existe.

Diezmartinez dijo...

Sí, era una extravagancia. Pero estaba bien hecha y duró varios años.

Anónimo dijo...

Apenas me estoy poniendo al corriente con la entradas...

Creo que Joel està confundido con una revista muy popular entre los jòvenes allà por los años 80's y 90's que se llamaba ERES... yo era un niño/adolescente y me aucerdo perfectamente que la dichosa revista tenìa cualquier cantidad de seguidores, incluso a mi me enganchò algunas veces...

SOMOS era una cosa muuuy diferente. Una joyita la revista y una rareza por su contenido tipo homenaje/revisiòn, y asì como tù, alcancè a tener en mis manos los nùmeros dedicados a Tin Tan, Pedro Infante y Jorge Negrete si mal no recuerdo...

Yo creo que la confusiòn radica en que las dos provenìan de la misma casa, editorial televisa. Lo que de plano no tengo idea es què pasò con ellas. Parece que ERES por ahì anda, pero lamentablemente SOMOS desapareciò del mapa, una làstima...

Saludos
FABIO

Champy dijo...

Ernesto:

Yo sigo revisando Los hermanos de hierro de vez en cuando, no he acabado y nunca acabaré, lo tengo claro. No es mi número 1 de nuestro cine, pero si la posiciono entre las 10 primeras.

Somos publicó el número que tu mencionas en Julio del 94, y la ubica en el lugar 15.

El ITESM mantiene este sitio en la red:

http://cinemexicano.mty.itesm.mx/pelicula1.html

Ojalá te sirva.

Saludos.

Anónimo dijo...

A finales de los 50's en el norte de Tamaulipas fueron muy famosos los hermanos Del Fierro. Tuvieron un trágico final y cuando salió la película de los Del Hierro se comentaba que la trama de la película era basada en los hechos del Rancho La Piedra, cerca de Valle Hermoso, Tamps.

Diezmartinez dijo...

Muchas gracias por la información, Anónimo.

Cholo Rodriguez dijo...

GRAN PELICULA UN GENUINO WESTERN AUTOCTONO MEXICANO ,LO MISMO QUE "EL TUNCO MACLOVIO,DEUDA DE MUERTE " TAMBIEN DE ALBERTO MARISCAL.

Diezmartinez dijo...

Cholo: Tengo pendiente hacer una revisión de la obra de Mariscal. Hace mucho que no veo sus westerns.

Anónimo dijo...

Felicitaciones. Excelente reseña. Los hermanos del hierro contiene auténtico diálogos del rancho norestense; Garibay en varias obras suyas hizo un homenaje al lenguaje seco, lacónico e ingenuo a veces, (que él bien conocía y admiraba, a través de su familia política). Aunque aquí se basó en una familia de la región, no trató de hacer la verdadera historia, es ficción. Cuando Garibay vino a Reynosa, en los 80's, charlamos de ello. Era un deleite escuchar a Ricardo Garibay, gran escritor.

Diezmartinez dijo...

Muchas gracias por su comentario, anónimo. Bienvenido.

Anónimo dijo...

Agregaré que Ricardo Garibay escribió la novela posterior a la película "Par de ases"
También es una gran novela.
Gracias por subirla.
Emmanuel

Luis Jurado dijo...

Aunque 20,000 años después, me parece muy padre que todavía haya críticos serios que escriban de joyas como esta. Yo coincido con Ayala Blanco en que Los hermanos... es quizá el mejor filme mexicano de la historia, incluso, lo considero superior a Los olvidados, de Buñuel y a Distinto amanecer, de Julio Bracho. La considero así, porque técnicamente es superior en todos los sentidos, a estos y otros clásicos. Además, el sólido guión de Garibay, no deja cabo suelto, todo lo resuelve. Es curioso, ni Garibay, ni Rodríguez fueron los mejores guionista y cineasta del la historia, pero en este filme llegaron quizá al límite de su oficio. Es una maravilla. Gracias por revivir este post, me hizo recordar esa excelente película.

Ernesto Diezmartínez dijo...

Luis: Gracias por el comentario.

Manuel Hdz dijo...

Hola, ya hace tiempo nadie comenta en el blog, hasta que encontré uno donde pueda decir algo de esta excelsa obra, magnífica por donde se vea, es tan perfecta así se mantiene en toda la película sin embargo hay partes donde sobre pasa el límite, la parte donde Julio juega "vencidas" con David Silva, pierde, en esa parte su cara refleja primero euforia, luego tristeza, desesperación impotencia, llora a chorros luego la rabia descontrolada (esto no se ve) al matar a David, y vaya!! todo en una solo unos segundos, una escena, me pregunto si algún actor de los galanes llenos de bolas de la actualidad sería capaz de hacer algo siquiera medianamente similar... lo dudo, por otro lado, en esta película creo porque no conozco otra, creo sería la que mas mega estrellas juntó para la obra(sin contar la de "escándalo de estrellas"). No me cansaré de verla!!

Alberto Mtz. dijo...

La obra maestra de Don Ismael Rodriguez, sin lugar a dudas. En su edición de Febrero del año 2005, la revista Conozca más publicó su propio conteo de las 50 mejores películas mexicanas de siempre y posicionó a Los hermanos del Hierro en el lugar 41. Sin embargo, no fue ésto lo que me llamó la atención, sino una anécdota que la articulista Ollin Islas arroja sin ningún tipo de referencia, y cito: "Dentro de sus méritos técnicos se encuentra un plano secuencia donde el director logra relatar veinte años de historia. Este logro, más intuitivo que deliberado de Rodríguez, ha sido utilizado en escuelas de cine norteamericanas". Jamás he encontrado información al respecto y me gustaría que alguien compartiera cuáles han sido estas escuelas. Mi intriga casi obsesiva tiene una razón de ser: yo estudié cine en México y fue para mí decepcionante el poco interés y fascinación que tanto como profesores como alumnos demostraban por la cinematografía nacional, acaso tres o cuatro compañeros estaban medianamente empapados del tema y mostraban curiosidad, muy aparte de la numerosa mayoría que rendía pleitesía a los blockbusters vecinos, así que me interesa conocer cómo fue que Los Hermanos del Hierro sirvió para que los norteamericanos, tan aparentemente encerrados en su medio, teorizaran y enseñaran sobre una película que el propio público mexicano tiende a menospreciar.

Ernesto Diezmartínez dijo...

Alberto: En efecto, una de las mejores cintas de Don Ismael y, por ende, del cine mexicano. No tengo idea sobre esa referencia que mencionas. Si sé que Jorge Ayala Blanco, en el CUEC, usaba la película -o la usa todavía, no sé- para sus clases. Pero en universidades gringas, ni idea.