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viernes, 26 de junio de 2009

Los Albañiles


Ganadora del Oso de Plata a la Mejor Dirección en Berlín 1977, Los Albañiles (México, 1976), quinto largometraje del cineasta populachero y director telenovelero de categoría Jorge Fons (El Quelite/1970, segmento Caridad de Fe, Esperanza y Caridad/1974, El Callejón de los Milagros/1995, telenovelas La Casa al Final de la Calle/1988 y El Vuelo del Águila/1996, entre muchas otras), está disponible para su venta en un muy decente DVD con imagen restaurada y que tiene como extras una entrevista de 15 minutos con el propio Jorge Fons -efectuada por el también cineasta Armando Casas- y otra conversación, más corta, con el actor principal del filme, Ignacio López Tarso.

Es claro que Los Albañiles no provocó, desde el momento del estreno, ningún consenso crítico a su alrededor, pero me resulta curioso que incluso en la muy larga lista de las 100 mejores películas del cine mexicano que presentó la revista Somos en julio de 1994 no haya aparecido este filme ni siquiera en los últimos lugares (aunque, eso sí, no podía faltar en la lista alguna de las barrabasadas hechas por Juan Orol: cosas del "cultismo"). En todo caso, Los Albañiles dividió a la crítica nacional, como era costumbre en ese tiempo: Ayala Blanco dirigió sus baterías contra la película, señalando lo que a su ver, eran debilidades ideológicas y narrativas insalvables ("El jodidismo crístico", en La Condición del Cine Mexicano, Ed. Posada, pp. 35-37) mientras que, en el otro extremo, Emilio García Riera le dio la máxima calificación posible en La Guía del Cine Mexicano (Ed. Patria, pp. 17-18) afirmando, además, que esta era la cinta con la que, finalmente, Fons lo había convencido como un cineasta de recursos.

Yo tenía muchos años que no había visto la película hasta que me decidí revisarla de nuevo, en el DVD respectivo de la Colección Inmicine, y debo confesar que ahora me pareció aún más lograda que nunca. Es cierto, esta deprimente alegoría sobre la sociedad mexicana de los años 70 tiene un dejo de asfixiante fatalismo (jodido eres y jodido continuarás), pero es dificil negar la fuerza de un discurso que ahora, en pleno 2009, parece cada vez más vigente. Las enfermizas relaciones de poder, los abyectos vericuetos de la corrupción, el agachismo vuelto rencor social, la secular ausencia de justicia, la creación de chivos expiatorios bajo pedido... Ninguna de las taras sociales que se muestran en la cinta ha desaparecido. Es más: acaso están todavía más enraizadas en este Vive México del siglo XXI.

La ruta de realización de Los Albañiles fue típicamente tortuosa. Surgida originalmente como una novela escrita por Vicente Leñero (con ella el escritor tapatío ganó el premio Biblioteca Breve de Seix Barral en 1963), el mismo autor la convirtió en una exitosa obra de teatro pocos años después y, luego, fue transformada en guión cinematográfico escrito por, nada menos, José Revueltas (la historia es contada por Leñero mismo en el prólogo de Los Albañiles: un Guión Rechazado, Premia Editora, 1983). Sin embargo, la muy libre adaptación de Revueltas no le satisfizo a Leñero, quien terminó escribiendo él mismo un primer tratamiento fílmico de su novela, que fue completado después por Luis Carrión y el propio realizador Fons, quien había sido contratado por la casa productora Marco Polo S.A. y el gubernamental CONACINE para dirigir la película.

La historia inicia, memorablemente, con el asesinato del velador de una unidad habitacional en construcción, el cojo, borracho, ladrón, pederasta y marigüano Don Jesús (López Tarso sobreviviendo a sus propios tics), quien es ultimado a tubazos por una mano desconocida, todo ello visto a través de la trepidante cámara en mano subjetiva de Alex Phillips Jr. Así comenzará, pues, este singular whodunit a la mexicana, en el que lo que importará menos será saber la identidad del asesino, pues el detestable Don Jesús no es más que el recipiente de toda la mugre social que le rodea y, por ello, de alguna forma todos son culpables del crimen, aunque el que será finalmente señalado sea, por supuesto, acaso el único inocente.

Con una compleja estructura que inicia con el ya mencionado asesinato de Don Jesús, la fluida narrativa de Fons (apoyado en la edición de Eufemio Rivera) irá develando/revelando a cada uno de los personajes que trabajan en esa enorme obra en construcción: el resentido albañil Jacinto (José Carlos Ruiz, espléndido), el corrupto capataz "el Chapo" (Salvador Sánchez), el rebelde albañil alburero "el Patotas" (inolvidable "Resortes"), el junior ingeniero bueno-para-nada Federico (José Alonso), el inocente peón Isidro (José Luis Flores), el conflictivo plomero Sergio (Salvador Garcini) y muchos otros más, pues estos edificios de departamentos que se construyen a lo pendejo (con todo y columnas con cuatro varillas) son un reflejo de la enferma sociedad en la que vivimos, en la que todos traicionan, en la que todos engañan, en la que todos roban, en las que todos matan...

La alegoría social es muy obvia, casi tanto como la propia lectura religiosa que nos propone su anticlimático final: Don Jesús es una suerte de Cristo perverso/pervertido, que está con nosotros para absorber toda nuestra mugre, todos nuestros pecados. Por eso tiene que morir, por más que asegure que habrá una Arcadia futura ("llegará el día que habra todo para todos") aunque, eso sí, resucitará al tercer día para ser visto por el inútil policía honrado (Eduardo Cassab), que nada podra hacer por nadie, empezando por él mismo. Don Jesús ha vuelto o, mejor dicho, nunca se ha ido de nuestro lado.

19 comentarios:

Héctor Gutiérrez dijo...

Que tal.

Los Albañiles, en su momento, marcó el cambio en la ideología del pueblo.

Los Infantes, Negretes, Vargas, Piporros, Lamarques, y los hermanos Soler, dejaron de ser el ícono del mexiacno, dejando a López Tarso, Ruiz, Alonso y el Resortes, el camino abierto para un cine que, para tristeza nuestra, devino en el cine de ficheras, que intentaron renacer los Bichir, Jesús Ochoa, Estrella, Luna, García Bernal y todos (por no haber más)los que han hecho el nuevo cine mexicano.

Lamentablemente traigo demasiado alcohol en la sangre para recordar los títulos exactos, pero han habido algunas películas 100% mexicanas que pueden servir para decir que el cine mexicano no ha muerto del todo.

Sin embargo, como corolario, hay un fenómeno malinchista muy curioso: en México las películas extranjeras son un éxito. Lo mismo pasa con las películas mexicanas en el extranjero.

En fin, el cine mexicano sube y baja. Y toda subida o bajada terminan por ser demasiado subjetivas como para decir cual ha sido la época de oro del cine mexicano.

Salud.

Diezmartinez dijo...

Pos salú, Héctor... Y gracias por el comentario.

Tyler dijo...

The King is dead! Long live the King!

Michael Jackon murió!

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esto no hubiera pasado con Lopez Obrador...

Joel Meza dijo...

Las enfermizas relaciones de poder, los abyectos vericuetos de la corrupción, el agachismo vuelto rencor social, la secular ausencia de justicia, la creación de chivos expiatorios bajo pedido...

Desgraciadamente (y vergonzosamente) no la he visto aún y a pesar de saber de ella desde que estaba en la secundaria; lo que apuntas, Ernesto, básicamente la descripción de México a través de los siglos (como la enciclopedia). Entonces debe ser una gran película.
(Déjenme destapar también un bote... <¡CLICK! ¡PTSSSS!> ¡Salud, Héctor y Ernesto!)

Champy dijo...

Efectivamente, y no solo entonces, también ahora me parece que este título de Fons es..... extrañamanete ignorado.

A mi lo que me gustó en su momento y ahora le otorgo un mérito enorme fue a la estructura del guión, me pareció chingónamente inovador, y como tu dices, al final no sabías a quien otorgarle ese crédito.... pero un par de años mas tarde Leñero me dejo boquiabierto con Cadena Perpetua, y concluí que él era el responsable de la grandiosidad del de Los albañiles.

Tambien me parecería injusto no subrayar el trabajo de Katy, por supuesto que es una historia y un tratamiento muy masculino, pero su aporte es escencial y básico para lo conseguido, estoy de acuerdo que es un papel muy parecido al de Caridad, pero su "naturalidad" es admirable.

2046

Anónimo dijo...

peliculononon. He visto pocas peliculas mexicanas con una buena direccion de actores y aqui fons lo hace perfecto. Los albañiles, canoa y el lugar sin limites son las peliculas que los three amigos quisieran tener en su CV.
leo

Diezmartinez dijo...

Leo: Sí, lo pienso igual. Yo agregaría Cadena Perpetua.

Joel: ¡Salú!

Champy: Sí, la Jurado está perfecta, como de costumbre.

tomasinjaja dijo...

He leído la novela, he leído la obra de teatro, pero la película, no la he visto ... la próxima semana me la saco de encima.

Joel Meza dijo...

(Ah sí, en lo que estaba antes de que mi esposa me pusiera a trabajar en sábado... y se me borrara el mensaje.)
Anoche remedié la omisión y me aventé Los Albañiles en un DVD R4 de una colección que se llama México en Pantalla, de On Screen Films (también me hice de Nazarín y La Ilusión Viaja en Tranvía, de la misma colección, por cierto; no traen ningún extra pero con la película me doy -transferencias apenas aceptables pero peor es nada y a 27 pesos, no está mal).
Mis impresiones rápidas.
En cuanto a la historia y su presentación: sí, un azote. Pero efectivamente (desgraciadamente) pinta un retrato nacional harto conocido, como dices.
Sobre las actuaciones, no estoy de acuerdo con Leo. Creo que lo que tiene Fons en pantalla es una capirotada de estilos. Lo mejor, sin duda es José Carlos Ruiz, contenido y real; López Tarso y Resortes exagerados pero no molestos, aunque no en la misma sintonía de, como dije, Ruiz; Salvador Sánchez y José Alonso parejos pero afectados (pierden la naturalidad por momentos, a diferencia de, nuevamente, Ruiz); el plebe que hace a Isidro es una papa, como la chamaca que hace a Acelerina, tal para cual; excepto por el papá de José Alonso (se me escapa el nombre) y Katy Jurado, el resto me parecen acartonados (el plomero, los policías, etc.); nuevamente ¿teatrales? en el sentido peyorativo, que no debería ser, pero tal vez la presencia de la cámara los delata.
Y ya que hablo de la cámara... no me gustó lo disparejo que resulta la puesta en imágenes en algunas secuencias, con cambios evidentes en iluminación de un encuadre al siguiente, aunque reconozco que no sé si es problema de la iluminación o del laboratorio a la hora de la impresión. Pero sí me gustó la versatilidad del trabajo de cámaras de Alex Philips Jr.
Finalmente, no me gusta (aún, no sé si con el tiempo) para ser una de las grandes películas mexicanas, pero su planteamiento es mucho más que anecdótico y por ello sé que volveré más de una vez en el futuro.

Diezmartinez dijo...

El papá es David Silva, mi estimado. Y si no él no es el ejemplo perfecto de un actor natural (en el más amplio sentido del término), no sé quién es.

En cuanto a las actuaciones, en efecto, los dos muchachos están fatales. López Tarso y Resortes no me molestaron: están excesivos pero creo que justificados.

En lo personal, sí me parece la obra mayor de Fons y una de las grandes cintas mexicanas de los 70.

Joel Meza dijo...

Eso: David Silva. Se me escapó por un momento mientras escribía. Siempre me ha parecido muy bueno en donde lo he visto.
De Fons... me gusta mucho más El Vuelo del Aguila. Algún día la conseguiré.

Diezmartinez dijo...

De lo que ha hecho en la tele, El Vuelo del Águila sí es lo mejor, y con mucho. Tal vez la mejor telenovela histórica mexicana (bueno, recuerdo con cariño aquella miniserie sobre María Conesa con Ofelia Medina, pero la vi en la infancia, así que quién sabe) aunque la primera parte, la de la infancia/juventud de Don Porfirio, es malona. Sin embargo, a partir de que inicia la guerra de Reforma, ya con Zurita como el coronel Díaz, la novela toma su ritmo. Yo no la vi completa en los salinistas tiempos en los que se exhibió, pero la compré hace unos dos años en DVD y me la eché religiosamente. No me arrepentí. Uno de los escasos buenos momentos de Televisa y tenía que ser en una reivindicación de Don Porfirio (Salinas de Gortari): un modernizador fallido que por mera terquedad y delirio de poder dejó al país peor de lo que esperaba y quería.

Ernesto dijo...

Como dicen, una de las grandes cintas mexicanas de los 70s. Quizá rechazada por muchos por sus superficiales semejanzas con el cine de ficheras, pero una obra consumada de Fons, con una deliciosa combinación de cualidades actoriles, además de ser un retrato bastante natural de lo mexicano.

CLNY dijo...

A propósito de Berlín y Presunto Culpable, recién la veo después de un par de décadas, países y ciudades diferentes... y no puedo creer que siga tan vigente, qué merece un remake! Impresionante!

Diezmartinez dijo...

Sí, Christian. Sigue siendo una gran película. De lo mejor de esa década.

fantasma2003 dijo...

saludos a todos, en el sentido de novelas historicas a mi gusto la novela "el carruaje" donde el papel de juarez lo hace jose carlos ruiz, es aun mejor que el vuelo del aguila...los albañiles cinta excepcional, muy bien lograda, pero con una muy pobre actuacion de isidro y celerina.. y catty jurado, enorme, grandiosa..

Diezmartinez dijo...

Sí, fantasma2003, esas son las debilidades inocultables del filme: la actuación de los muchachitos. Por lo demás, gran cinta. Bienvenido a los comentarios, por cierto.

Víctor dijo...

Tendrá una semana que vi por primera vez la película. La compré un poco por azar y porque la historia y el guión son de Vicente Leñero, pensando con esto que cuando menos la historia tendrá un mínimo de calidad. Mis expectativas se vieron superadas y por mucho.

Sin contarte la historia de mi vida, te comento que durante toda mi vida he estado vinculado al mundo de la construcción, he estado en "obras" desde los cinco o seis años (como espectador, mi papá era el contratista), trabajando ya como desde los 10 (desde esa edad ya tenía la estatura de un adulto chaparro), en vacaciones escolares y fines de semana, y la última vez que pise una obra para chambear fue mientras estaba la huelga 99-2000 de la UNAM. Todo este choro lo saco a colación para señalarte que he visto y vivido ese ambiente, difícilmente me iban a convencer unos actores de televisa hablando como si les pagaran las groserías a destajo. Por lo anterior, quiero señalar que me gustó bastante la película sobre todo la definición de cada uno de los personajes: Así como en un salón de primaria siempre hay un gordo, un ñoño, un desastroso, un flaco, uno que huele feo y uno al que le dicen pollo, Vicente Leñero nos deja ver que conoce perfectamente el mundo de la construcción y retrató muy bien a los singulares y diferentes personajes que trabajan en una obra. No los repito, en tu reseña ya los señalas. En el mismo tenor, me gustó que no se fue por un discurso de "pobrecitos los pobres" , ni por tratarlos como si fueran personas de segunda categoría; los muestra como son: seres humanos que hacen un trabajo muy pesado (y que a la larga termina embruteciendo los sentidos) con los recursos con que cuentan, las más de las veces muy limitados. Seres humanos que son buenos y que también pueden ser malos, ser el sapeado y el sapeador, dependiendo el contexto. Seres humanos no tan diferentes a los que hacen otra labor en la vida, sólo que menos cuidadosos de las formas.

Muy buenas actuaciones, por ahí uno que otro pecado, una que otra exageración, pero buenas en general, a cada uno le creo su papel y eso es lo que importa al aspirante a cinéfilo, como aquí tu servidor.

Acabo de descubrir tu Blogg gracias a la columna de Luis Tovar. Creo que regresare seguido.

Diezmartinez dijo...

Victor: Antes que nada, bienvenido al blog y a los comentarios. Y gracias, además, por la larga y sustanciosa apreciación que escribiste. Bienvenido de nuevo.