miércoles, 29 de julio de 2009

Cuéntamela otra vez.../IV


Ya lo dejé escrito hace varios años en cinevertigo.com, mi bodega de reseñas particular. Cuando se estrenó Terminator 3, la Rebelión de las Máquinas (Terminator 3: Rise of the Machines, EU-Alemania-GB, 2003) volví a ver el original Terminator (The Terminator, 1984), segundo largometraje de James Cameron. No tenía el mejor recuerdo de este filme, la verdad, así que no fue una sorpresa menor cuando la exitosa cinta ochentera me pareció, con todo y sus deficiencias, una muy disfrutable B-movie de ciencia ficción especulativa/paranoica. Lo mejor de la película -la acabo de volver a ver para escribir estas líneas- sigue siendo el impecable ritmo narrativo de Cameron, recién graduado de la casa Corman, y la hierática presencia de un Arnold Schwarzenneger en el papel que lo haría mundialmente famoso.

Como se recordará, en ese primer Terminator, Arnold es un exterminador cibernético enviado desde el futuro -el 2029, para ser precisos- con la finalidad de asesinar a Sarah Connor (Linda Hamilton), la futura madre de John Connor, el líder que dirigirá la rebelión en contra de las máquinas que provocaron -¿o provocarán?- en 1997 el Holocausto nuclear.

Este galimatías espacio-temporal se complicará aún más porque el propio John Connor envió a Los Ángeles de 1984 a un compañero de armas humano, un tal Kyle Reese (Michael Biehn), para para proteger a la susodicha Sarah Connor, de cuya leyenda Kyle se ha enamorado. Por supuesto, usted recordará la irresoluble paradoja quema-cocos: Kyle resultará ser no sólo el compañero de armas de John Connor sino su propio padre, pues este combatiente del futuro tendrá su efímera noche de pasión con Sarah, ayuntamiento -dirían los clásicos- de donde nacerá el futuro Mr. Connor.

La secuela, Terminator 2 (Terminator 2: Judgment Day, EU-Francia, 1991), es vista por algunos como la mejor película de toda la serie, no sin razón. Además de que técnicamente hablando es la cinta más lograda -hay que recordar la sensación que provocó en su momento por el uso de la tecnología digital en la conformación del letal T-1000 (Robert Patrick), construido de metal líquido multiforme-, la historia se beneficia del capcioso guión auto-referencial escrito, en parte, por el propio director James Cameron.

Y es que a estas alturas del juego, en 1991, el futuro Gobernator se había convertido en una auténtica estrella hollywoodense, por lo que ahora su obsoleto Terminator-800 no era el organismo cibernético que tenía como misión eliminar al adolescente John Connor (Edward Furlong) sino, por el contrario, había sido enviado para protegerlo a él y a su machorra mamá paranoica Sarah (Linda Hamilton, pero con bíceps). En esta ocasión, pues, el otro Terminator, el T-1000, invencible, mimético, implacable, era el maloso. Así, en esta oscareada continuación, Arnold tenía que aparecer más humano, por lo que era instruido por el jovenzuelo Connor en no matar a nadie, en cómo chocarla amistosamente, en decir alguna que otra leperada y, por supuesto, hasta en pergueñar una celebérrima one-liner ("Hasta la vista, baby") apenas comparable con la primera, la original, del Terminator de 1984: "I'll be back".

Incluso, en este segundo episodio de la saga, el Terminator de Schwarzenegger es la perfecta figura paterna del dificil adolescente John Connor, quien cree que su recluída mamá biológica Sarah está completamente loca por creer que él es "el líder elegido" que dirigirá a la humanidad en algún momento del futuro. El cambio de Schwarzenegger de villano a héroe es de tal grado que, de hecho, termina convertido en un crístico cibernético que tiene que sacrificarse para que la pérfida corporación Cyberdyne no tenga acceso a él y al chip que le daría la clave a esa capitalista compañía militar para crear Skynet, la mega-computadora que cierto día se rebelará para intentar destruir a la humanidad entera.

Por supuesto, para realizar esta secuela, sus hacedores se desentendieron de una información clave que se da a conocer en el primer Terminator: que la máquina del tiempo a través de la que viajaron el robot y el humano hacia 1984 fue destruida en el futuro, por lo que no sólo era imposible regresar al 2029 sino hacer otro viaje en el tiempo. En todo caso, en Terminator 2 no se explica cómo es que el Terminator reformado y su invencible rival T-1000 viajaron al pasado y hay todavía menos explicaciones al respecto en Terminator 3: la Rebelión de las Máquinas, que ya no contó con la dirección de James Cameron sino del muy competente artesano Jonathan Mostow.


La historia de esta segunda secuela es básicamente la misma de Terminator 2, sólo que esta vez Linda Hamilton está fuera de escena (nos enteramos que su Sarah Connor murió de leucemia en México). Ahora, el próximo líder del futuro, John Connor (Nick Stahl), ya no es un adolescente confundido sino un joven adulto confundido; y el cyborg maloso que envía al presente Skynet ya no es un T-1000 joven y atlético, sino una indestructible T-X (Kristanna Loken, hija de la modelo que aparecía en los comerciales cerveceros mexicanos de los 80 como “la rubia superior”), que resultará ser una terminatrix más temible que Elba Esther y Martita juntas.

Para entonces, en 2003, 20 años habían pasado desde el primer Terminator y eso se notaba. Y no lo digo sólo porque al T-800 encarnado por Arnold se le notaban las patas de gallo, sino porque el “blockbuster” de acción ya había transformado mucho desde el exitoso díptico de 1984/1991 y esa transformación se debía, en buena parte, a los dos primeros Terminators.

Vista ahora, en 2009, queda claro que Terminator 3 no quiere ser -no quiso ser- más que un buen filme de acción con corretizas, explosiones y las balaceras de rigor. En este sentido, el director Mostow logra algunas secuencias bastante efectivas: una persecución en el free-way y en la ciudad con la T-X manejando una grúa de demolición; un duelo de los dos cyborg, el bueno y la buenísima, en unos baños con todo y mingitorios hechos añicos; y la aparición de Arnold cargando un ataúd con armas y neutralizando a decenas de policías sin lastimar a ninguno (hay que recordar que desde Terminator 2, el T-800 era el héroe y, además, para entonces, Schwarzenegger ya había mencionado que quería ser gobernador de California).

Hay otro elemento que deja aún más claro los años transcurridos entre el primer Terminator y esta tercera parte: la cinta de 1984 era, como ya mencioné, una efectiva B-picture de ciencia-ficción desprovista casi por completo de humor. En contraste, en T3, la autoparodia se hace de manera festiva y conciente: el T-800 (Arnold, pues) aparece desnudo como de costumbre, pero en esta ocasión entra a un lady’s-bar con decenas de mujeres aullantes, en donde el hierático cyborg le quita la ropa a un desnudista, con todo y lentes negros coquetones. En contraparte, la rival T-X sale en cueros (¡y qué cuero!) del aparador de una boutique, le quita su Lexus de lujo a una incauta y hace crecer sus pechos para ser igualita a una modelo de Victoria’s Secrets.

Hay otros elementos que uno puede disfrutar de esta secuela: varias one-liners dichas por Arnold en su tiesísimo estilo ya perfeccionado ("She'll be back", para referirse a la T-X), la buena presencia de la juvenil Claire Danes en el papel de la bravía futura esposa de John Connor y una duración que apenas pasa, insólitamente, de los 100 minutos. Y en cuanto a Arnold… Bueno, en este filme ya parecía pieza de museo. De hecho, si se le compara con los héroes forzudos hollywoodenses del nuevo siglo como Vin Diesel o La Roca, la verdad es que a Arnold, y no es broma, se le extraña.

24 comentarios:

Joel Meza dijo...

Ahjijuela, no me acordaba que en la primera dicen que se echaron la máquina del tiempo... la voy a tener que ver otra vez, maldición.
(... más temible que Elba Esther y Marthita juntas... Este... si te refieres a la manejadora de Fots, va sin hache... a menos que estés mencionando a otra temible Marthita...)

Diezmartinez dijo...

Sí, yo tampoco, hasta que la volví a ver ahora. Es la primera vez que veo las tres de manera consecutiva. La verdad, las tres se sostienen todavía... aunque no tienen mucho sentido, por supuesto.

(Chin... Me traicionó el subconciente... Ya borré la evidencia).

El Duende Callejero dijo...

Pues pa' la cuarta, una nota: que se untan la tercera. O bueno, que ahora resulta que no es parte de la saga o que no la toman "muy, muy, muy en cuenta".

Ergo: la cuarta es, más que una secuela, un borrón y cuenta nueva de esos que tanto les están gustando últimamente, pero sobre las bases medio conocidas de siempre: las máquinas se rebelan, los humanos se defienden... Etcétera.

O sea... No es la cuarta, cuarta... Sería la 3 1/2 o la 0.1 o algo así.

Total: hay que preparase para olvidar todo esto, y para entender que John Connor no es el líder que tanto nos quisieron vender que era, además que el personaje de la Danes, esposa o mujer del Connor, no es el mismo ahora con la Howard y esperar el cameo digital del Gobernator. Y bueno, los chistes autoreferenciales de todos, menos del por siempre jetón Bale.

Jo.

Tyler dijo...

Yo lo que sigo sin entender es como carajos le encargaron la dirección al tal McG ese

queseso queseso? que vamos a ver? exterminadores volando por los aires en motocicletas con musica de Pink, al mas puro estilo de Angeles de Charlie Full Throttle???

Joel Meza dijo...

Tyler: ¿McG? ¿Full Throttle? Hablas en lenguas.

Hay dos antídotos perfectos a todas esas discusiones de los viajes en el tiempo de películas como estas: Los Cronocrímenes y la novela de Wells, La Máquina del Tiempo.

Joel Meza dijo...

Por cierto, me gustó cómo en Star Trek voltearon el cliché del viajero en el tiempo que evita por todos los medios encontrarse consigo mismo para, en palabras de Emmet Brown, no provocar una paradoja temporal que puede destruir el universo (o al menos destruir al viajero y a su otro yo del tiempo que visita, como en Time Cop, por ejemplo). Spock viejo (Spock "Prime", ya lo bautizaron los trekkies... perdón, trekkers) le dice a Spock morro que no hay bronca, todo era un truco para que Kirk y Spock morro se hicieran compas.

Por otro lado y pensándolo bien, qué güevos del Spock Ruco, ¿no? ¿Qué tal si no le sale el albur y Kirk y Spock morros se matan el uno al otro, o los mata el Nero? Lo que debió haber hecho es hacer un homenaje a su amigo Kirk (Kirk "Prime" supongo) y matarse en duelo con Nero, en lugar de arriesgar no sólo al Spock morro, sino a toda la galaxia con el mentado hoyo negro.

En la que nos ocupa ahora: chinche John Connor; a ver, ¿por qué no viajó él en el tiempo en la primera, cuando todavía servía la máquina del tiempo, para destruir de una vez el inicio de todo, es más, sin involucrar a su jefa? Por ejemplo, al menos viajar justo al momento antes de que las máquinas iniciaran el viaje en el tiempo del primer terminator, para tronar la máquina y dejar fuera de peligro a su mamá.

El Duende Callejero dijo...

Pero ya quedamos, Joel, que en la saga del Extremidathör el tal viaje en el tiempo un un McGuffin... O sease, diría alguien que yo conozco: ni "pex" con él, simple "herramienta" pa' poner a los "endividuos" a hacer algo. Y en esta nueva ni viaje en el tiempo hay (bueno, sólo de los espectadores, que se van al 20 no sé qué... 18... Creo.... O sease, dentro de poco).

Anónimo dijo...

Esta cuarta parte, si amarra con la primera, aqui sale el padre Reese con 17 años y el hijo de 35 Connor, y Connor esta en camino de convertirse en el lider de la resistencia, sale varias cosas de las que se hablaron en la primera, he estado viendo la una y la dos estos dias, para estar al cien el viernes, espero disfrutar Salvation, me voy tengo una cita en Dorsia, atte. American Psyco.

Joel Meza dijo...

¿2018? ¿O sea que ya sólo nos quedan dos sexenios pa' que se nos pongan las peras a veinticinco?
Me voy, tengo una cita pa' comer unos McMuffins en el McDonald's.

Joel Meza dijo...

Perdón, quise decir: ¿o sea que ya nomás nos falta este sexenio y el de Jimmy Neutrón pa' que todo se vaya al caño? M'ta, ya ni pa' qué nos peleamos por dónde va a ser la refinada...

Tyler dijo...

Joel,

jajajaja!

El Duende Callejero dijo...

Joel: no viaja en el tiempo porque a él lo matan y un T-800 que se cree humano ocupa su lugar, cual Cid Campeador, pueh... Pa' que la "rebelión" no se acabe.

Bueno, en la versión que yo vi, que era la original hasta que las funciones de prueba la reprobaron. Apenas veré cómo quedó el final de la nueva versión, mañana.

Mmm... ¿Eso es spoiler?

Joel Meza dijo...

Por eso cuando veo que hay comentarios del Duende sobre un estreno los empiezo a leer con los ojos entrecerrados, para que se active rápido el mecanismo de defensa anti-spoilers...

Diezmartinez dijo...

Duende: Pues sí era spoiler pero, por lo qué, un spoiler balín, porque la historia no es exactamente así. Bueno, mañana veremos, en todo caso...

El Duende Callejero dijo...

"Era"... Antes de que mi visa expirara me tocó ver la "versión de prueba"... Y la gente reprochó varias cosas, así que convocaron a gran parte del elenco de última hora, se re-grabaron unas cosas y ahora se supone que la cambiaron.

Y ya... No tengo visa ni fecha para cambiarla.

Sniff... Ah no, Jo.

kolinazo dijo...

Yo la verdad prefiero la primera, por b-movie seria, por la historia de amor escrita tal vez con las patas pero actuada muy dignamente por Biehn y por Hamilton, por esa textura visual de grano definido y contrastes dramaticos autenticamente ochentera (que luego cameron revisitaria en Aliens), por esas secuencias de stop motion en donde el terminator se arregla a el mismo, por esa escena final en la fabrica (simbolo elocuente de la lucha/dicotomia hombre-maquina), por su regressus ad infinitum que ni note como tal si no es porque lo mecionan los maecstros de cinecdoque (http://cinecdoque.wordpress.com/2008/08/31/kung-fu-panda-la-parte-por-el-todo/) y por otras razones.

Al mismo tiempo, no le menosprecio a la segunda sus logros/placeres tecnologicos y narrativos, y creo que la incoherencia inherente a su trama queda mas como una buena expresion de su dizque tema central de "hacerse su propio futuro" que como namas otra tonta incoherencia.

El novelista David Foster Wallace escribio un ensayo de porque la primera era muy buena y porque la segunda no solo es muy mala, sino que fue el comienzo de las peores tendencias del cine de accion norteamericano; yo no estoy de acuerdo del todo, pero tiene un punto el hombre, se los recomiendo, he aqui el link:

http://www.badgerinternet.com/~bobkat/waterstone.html

Con respecto a las demas: la autoparodia de T3 me supo a hueco, y pues como cinta de accion no sobresale tanto, y la cuarta que salio hace poco a mi me decepciono de sobremanera, john connor no es mas que un personaje secundario y todo lo demas, hasta los personajes protagonicos, dan la sensacion de ser prescindibles (aparte la trama es incoherente en maneras mucho mas impresionantes y confusas que T2)

Joel Meza dijo...

Más o menos en el tema e invadiendo un poco los terrenos de "¿Tú le crees a los cineastas?", hace algunas semanas estaba viendo los extras del DVD de Aliens y las entrevistas con Michael Biehn son bastante reveladoras respecto al trabajo, por lo contrastantes con las de Cameron y el resto del reparto de Aliens, que platican, cada uno por su lado, de cómo se preparó a conciencia todo el concepto, la historia, los personajes, el entrenamiento militar para los actores, etc. y uno piensa "órale, pura inspiración artística" y cosas así.
Pero luego llega la entrevista con Michael Biehn, que cuenta cómo le llamó Cameron por teléfono un fin de semana desde Londres, donde se filmaba Aliens, porque habían corrido al actor que hacía el personaje que hizo Biehn finalmente y necesitaba que se presentara a trabajar el Lunes siguiente. Biehn aceptó y cuando llegó el Lunes al set, no tuvo problemas con el vestuario porque el otro actor era de su talla; se medio aprendió los diálogos para hacer sus escenas y se carcajea cuando platica que no tuvo que pasar por todo el entrenamiento que pasaron los demás ni las sesiones de "mística de grupo" y etc.
Básicamente uno parece estar oyendo a un mecánico platicar cómo le cambia las bujías a un carro mientras se echa unas cheves y se burla del oficio, admitiendo que, después de todo, sólo está cambiando las bujías, no necesita saber qué tenía el diseñador del carro en la cabeza.

Tyler dijo...

off topic,

ya viste que Wes Anderson va sacar una película en stop-motion Ernesto?

bizarro no?

habrá que ver...

El Duende Callejero dijo...

Algo similar pasa con Viggo en LOTR... Que llegó cuando ya todos habían pasado meses no sólo entrenándose, sino metiéndose en el papel porque el anterior Aragon nomás no... O el propio Sheen en Apocalypse Now! cuando mandaron a freír plátanos a Keitel.

Diezmartinez dijo...

Tyler: ¿Que no dirige a todos sus actores así, en stop-motion?.... Ok, ok... Mal chiste para todos los fans de W. Anderson.

Duende: Y los cambios infinitos en Fitzcarraldo, de Herzog, que dieron para un documental casi tan extraordinario como la película misma.

Tyler dijo...

Ernesto,

jajajaja

Joel Meza dijo...

Pues se supone que Biehn iba a ser originalmente el Terminator, pero lo cambiaron por Ah-nold y después lo contrataron para Reese.
Bueno, al menos se roló con Linda Hamilton...

Joel Meza dijo...

Hace varios años, en un seminario con Alejandro Parodi nos platicó cómo los traía Herzog en la selva; a Claudia Cardinale y algunos otros los llevaban y los traían en una avionetita que siempre parecía que se iba a caer; y siempre terminaban todos enlodados, golpeados y de orate no bajaban a Herzog.
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Por cierto, en ese documental de Aliens cosas parecidas dicen los técnicos del estudio inglés, pero las razones que dan es porque Cameron no respetaba los horarios de los sindicalizados para tomar el té y salir a las 4 pm...

El Duende Callejero dijo...

¿Quién es Wes Anderson?

a) El director de La Vida Acuática de no sé quién, pero sale Bill Murray fumando mota y queriendo con una falsamente embarazada Blanchett...

b) El director de Petróleo Sangrante: La Verdadera Historia de PEMEX... Con Daniel no sé qué de villano reventón...

c) El director de una de las de Resident Evil, con la otrora interesante Milla tampoco sé qué sigue... Y "escritor" (jo) de las que le siguieron...