jueves, 30 de julio de 2009

El Joven Frankenstein


Tal vez no la mejor comedia del guionista/productor/cineasta/actor/escritor/dramaturgo y -uf- stand-up comedian judío-neoyorkino Mel Brooks, El Joven Frankenstein (The Young Frankenstein, EU, 1974) es, de todas formas, la más controlada y redonda de todas sus películas. Realizada a partir de una idea original de Gene Wilder, de cuyo argumento partió después Brooks para re-escribir el guión, se trata, sin duda, de la mejor parodia fílmica dirigida por el autor de Los Productores (1968) y una de los homenajes paródicos más logrados en la historia del cine, comparable, por ejemplo, al contemporáneo Monty Python y el Santo Grial (Gilliam y Jones, 1975) y muy por encima de la plaga de Scary Movies y demás fauna nociva y de acompañamiento.

El éxito del cuarto largometraje de Brooks se debe, creo yo, al profundo respeto que tiene el guión de Wilder y Brooks por la fuente original -el extraordinario díptico de la Universal Frankenstein (Whale, 1931) y La Novia de Frankenstein (Whale, 1935)-, lo que hace posible que la cinta tenga un sólido y coherente empuje narrativo, algo que siempre fue la gran debilidad de Brooks, incluso en sus comedias más logradas. Ese conocimiento del tema, la historia y los personajes parodiados llevó a Brooks a duplicar con una precisión visual impresionante no sólo el diseño de producción de su película -de hecho, se rentaron varios aparatos de la cinta original de 1931- sino hasta la elegante fotografía en blanco y negro -cámara de Gerald Hirschfeld-, que nos remite no sólo a los clásicos del horror de la Universal de los años 30, sino a escenas específicas de otros filmes de la época, como queda claro en la hilarante puesta en imágenes de la despedida del Dr. Frankenstein (Gene Wilder) y su novia (Madeline Khan) en la estación de ferrocarril.

A partir, entonces, de esta devoción a la historia y a las infinitas secuelas que dio vida, el filme de Brooks ofrece sus mejores gags en la re-imaginación de algunos momentos bien conocidos de la trama original -el encuentro del Monstruo (genial Peter Boyle) con un bondadoso pero despitado ciego (inolvidable cameo de Gene Hackman)-, en la puesta en ridículo de algún insumergible cliché -los caballos relichantes cada vez que alguien dice el nombre de la temible ama de llave Frau Blücher (Cloris Leachman perfecta)- o en la personalidad irrefrenablemente anárquica de Igor (Marty Feldman), el deforme asistente de joroba movible, que se equivoca en la tarea de robarse el cerebro de un genio y santo y que, en su lugar, toma la masa encefálica de un tal A. B. Normal -o, mejor dicho, abnormal.

Otros gags son menos sofisticados, pero igual de efectivos: la creciente histeria del Dr. Frankenstein cuando se da cuenta que ha usado el cerebro equivocado para crear a su Monstruo, la reacción infantil del mismo doctor ante el comentario que le hace su sexy asistente Inga (Teri Garr) de que no ha tocado su comida, y hasta el juego de "caras y gestos" que inicia cuando Frankenstein trata de decirles a Igor e Inga que seden al Monstruo que lo está estrangulando... En lo personal, creo que el gag más arbitrario y más absurdo es, también, el mejor de todos: la interpretación de Frankenstein y el Monstruo de "Putting on the Ritz", de Irving Berlin, con el Monstruo interpretando el papel de Fred Astaire con todo y zapatos de tap frente a un teatro repleto de personas, show que termina en desastre cuando el desafortunado Monstruo se asusta con una luz que estalla, por lo que exigente público lo ataca con varios kilos de lechuga orejona.

Finalmente, para todos aquellos que siempre nos preguntamos qué pasa en las películas de horror cuando hay transplantes de cerebro o de otro tipo entre un personaje y otro, queda claro, al final, que el Dr. Frankenstein le ha dado algo de su intelecto a su domesticada criatura -la última imagen que vemos de ella es que lee, aburrido, el Wall Stree Journal mientras la jariosa Madeline Khan, con todo y apostura de Elsa Lanchester, está a punto de caerle encima- mientras que el Monstruo le pasó a su creador algo más que su cabeza... O, mejor dicho, le pasó precisamente su... Eeeh... En fin.

El DVD que acabo de revisar de El Joven Frankenstein tiene sonido e imagen impecables y una colección más que respetable de extras: spots y trailers originales, escenas borradas, varios out-takes (los más divertidos tienen que ver con una improvisación de Marty Feldman que hace reír una y otra vez a Gene Wilder), unas curiosas entrevistas realizadas por la televisión mexicana a Feldman y a Wilder, y un largo documental de 42 minutos (Making FrankSense of Young Frankenstein) que resulta más informativo que el propio comentario en audio de Mel Brooks, quien se pierde en anécdotas y halagos que no van a ningún sitio. Por lo mismo, apenas si lo escuché durante media hora o poco más.

6 comentarios:

Joel Meza dijo...

"Oh-oh-oh, sweet mystery of life - at last I found you!"

Joel Meza dijo...

(¿No hubo comentarios? Será porque a esta juventú no le gustan las películas en blanco y negro.)
Esta es la película que más me hace reír (y a madíbula batiente) de Mel Brooks.
Acá en el radio tocan más o menos seguido una versión medio electrónica de "Putting on the Ritz" y cada vez que la oigo, obviamente visualizo a Peter Boyle entonando lo mejor que puede: "¡Mmmmmng mn m Mmtz!"

Diezmartinez dijo...

Pues era algo así como "suuupa-du-paaaaa", cerrando los ojos de tanto esfuerzo de concentración.

No sé todavía cuál me hace reír más: si Los productores o El Joven Frankenstein. Pero sí es mejor película El Joven... Se nota un cineasta más hecho.

Joel Meza dijo...

Los Productores me hace reir mucho también, pero no como ésta y el final es muy abrupto. Lo que más me hace reir es cada vez que Gene Wilder habla, desde que aparece por primera vez y hasta el final.
Mi escena favorita (creo, al menos en este momento) es cuando grita "¡Estoy mojado, tengo dolor y SIGO HISTERICO!"
O cuando, justo antes del estreno de la obra, no puede reprimir un grito "THIS IS IT!!!"

De Zero Mostel, definitivamente la línea que más me hace carcajearme es cuando dice: "Where did we go RIGHT?"
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Pero volviendo al Joven Frankestein, Cloris Leachman es una joya. ¿La has visto como la abuela en la serie de tele "Malcolm in the middle"? Nomás faltan los relinchidos de los caballos cada vez que aparece.
También me hizo reir mucho en Spanglish, del otro Brooks.

Joel Meza dijo...

Frankenstein (Frankenshtin, como insiste Wilder.)
Ah, otra genialidad (de tantas): cuando encuentra el libro de su infame ancestro, titulado: "Cómo lo hice".

Diezmartinez dijo...

Nunca he visto esa serie, Joel. En Spanglish sí esta genial, como de costumbre.