miércoles, 15 de julio de 2009

La Soldadera


En 1966, José Bolaños, uno de los responsables -como coguionista- de uno de los bodrios "revolucionarios" mas intragables -La Cucaracha (Ismael Rodríguez, 1958)-, dirigiría una obra insólita en el cine mexicano y en el cine nacional sobre la Revolución Mexicana: La Soldadera (México, 1966).

A diferencia de todo el cine del "Indio" Fernández acerca de la Revolución, no hay intención didáctica alguna en la cinta de Bolaños. A diferencia del cine industrial restante de la época, la Revolución no es escenario para desplantes machistas/machorros ni para actos heroicos/suicidas. Más que la Revolución, lo que retrata Bolaños en esta cinta es "la bola", es decir, el caos de las batallas, el polvo del camino, los ruidos silbantes de las balas, los cuerpos cayendo pesadamente de los caballos, los muertos regados por doquier.

Silvia Pinal encarna a Lázara, una joven pueblerina que en el mismo día de su boda "la leva" militar se lleva a Juan (Jaime Fernández), su marido. Lázara sigue a Juan hasta que este es muerto en una batalla. Luego, la infortunada mujer sigue al vencedor, un general villista llamado Nicolás (Narciso Busquets), quien también muere en un combate contra las fuerzas carrancistas. Lázara, con una hija de Nicolás en ristre, sigue ahora a otro militar del bando vencedor.

La cinta está filmada en un tono lacónico, semidocumental. Como el hilo argumental es tan tenue, lo que importa en realidad es dejarse llevar por las imágenes, como si se estuviera siguiendo una serie de acontecimientos reales.

Por otra parte, los personajes de esta película están lejos de representar a los típicos habitantes de las películas "revolucionarias". Las intenciones de Lázara son inexistentes. Ella no participa conscientemente en "la bola". Sólo le tocó estar ahí. No entiende qué sucede ni para qué se pelea. En todo caso, si algo quiere, es una casa propia en donde vivir, anhelo clasemediero si los hay. Pero tampoco los revolucionarios tienen muy claro el por qué de su lucha. Nicolás, el rudo general villista, sólo acierta a decir en un diálogo clave: "Luchamos para que si nos 'mueramos' de hambre, que sea pronto". Pues sí, si de eso se trataba la Revolución, vaya que logró sus fines.

7 comentarios:

Paxton Hernandez dijo...

¿Qué carajos? ¿Ni un pinche comentario para esta película?

Yo sí te celebro la reseña, Ernesto. Gracias totales.

:)

Diezmartinez dijo...

De nada totales.

Paxton Hernandez dijo...

¿Uh? Ese comentario es spam!

Diezmartinez dijo...

Sí, ya lo borré, por supuesto. Gracias por notarlo.

Paxton Hernandez dijo...

¿Te sigue llegando publicidad de Viagra?

u_u

Diezmartinez dijo...

Sí, varias veces al día. Me saben algo o mandan el spam a tanteo... ¿O creen que a este blog entra mucha gente que lo necesita?

Paxton Hernandez dijo...

Jejeje.