sábado, 1 de agosto de 2009

Revisando a Chaplin.../XVIII


La primera compañía para la que Charles Chaplin actuó -y, posteriormente, dirigió- sus primeros filmes -la mayoría, one y two-reelers, con la excepción del largometraje El Idilio Roto de Tillie (Sennett, 1914)-, fue la seminal Keystone, de Mack Sennett.
Chaplin llegó a la Keystone en diciembre de 1913, con un contrato anual asegurado y un sueldo de 150 dólares a la semana, el triple de lo que acostumbraba ganar el comediante en el music-hall. Visto a casi un siglo de distancia, ese prolífico 1914 es visto por los especialistas chaplinescos como un mero año de dificil aprendizaje y entrenamiento cinematográfico. Sin embargo, la realidad es que el público de entonces encumbró de tal forma a Chaplin durante ese 1914 que, cuando finalizó su contrato en la Keystone, la Essanay sedujo al cineasta con un sueldo semanal de 1,250 dólares y un bono "de llegada" de 10 mil dólares. Ahí nomás pa' completar el gasto.
Cruel, Cruel Amor (Cruel, Cruel Love, EU, 1914), estrenada el 26 de marzo de 1914, es un one-reeler en el que Chaplin fue dirigido por su patrón, Mack Sennett, y por George Nichols, otro de los actores y cineastas bajo contrato en la Keystone. Chaplin aquí no es el vagabundo Charlot, sino un emperifollado ricachón que, al ser rechazado por su prometida (Minta Durfee), decide suicidarse. El mayordomo malora (la futura estrella Edgar Kennedy) engaña a Chaplin diciéndole que el vaso que ha ingerido está lleno de veneno cuando en realidad es agua pura lo que, al final, provocará el caótico e inevitable slapstick en el que Chaplin demuestra su perfección en eso de las patadas voladoras. De cualquier forma, la cinta no tiene mayor interés que el histórico. Eso sí, como me dijo mi hija al ver el filme: "qué raro se ve Chaplin de rico y sin su bigote".
Vida Matrimonial de Mabel (Mabel's Married Life, EU, 194), estrenado el 20 de junio de 1914, fue el primer filme escrito por Chaplin y el quinto que dirigió para la casa Sennett. Se trata de una cinta de poco más de un rollo de extensión en el que Charlot no es tampoco vagabundo pero sí un borracho redomado, una de sus encarnaciones favoritas de sus primeros tiempos. La Mabel del título es, por supuesto, la encantadora y también comediante Mabel Normand, quien le da una lección a su alcohólico pior-es-nada (Chaplin) al comprar un fornido maniquín al que viste de pantalón, suéter y cachucha. Después de hacer esto, Mabel coloca a la botarga en la sala de su casa, lugar en donde lo ve su celoso marido borrachales. Esto dará pie al virtuosismo chaplinesco: un torpe borracho bravero enfrentado a un maniquí que devuelve cada golpe que recibe.
Charlot Pintor (Face on the Bar Room Floor, EU, 1914), estrenado el 10 de agosto de 1914 y octavo filme dirigido por Chaplin para Sennett, no es una comedia slapstick sino un intento de parodia/homenaje de un popular poema de la época, escrito por Hugh D'Arcy. La trama es la de un pobrediablesco bohemio (Chaplin con su atuendo de Charlot) que, en el bar del título original, les cuenta a los que le están disparando los tragos, su tragedia personal: él era un pintor de cierto renombre, pero un cliente mofletudo y de billetes le baja a su interesada novia, interpretada por la guapa Cecile Arnold. Más melodrama que comedia propiamente dicho, este one-reeler se deja ver con interés por el experto manejo del flash-back por parte del Chaplin cineasta. Y algo más: en este filme, arriesgado y de ciertas ambiciones, se prefiguran escenario y tono de la mayor apuesta dramática que haría Chaplin varios años después: su ninguneada obra maestra Una Mujer de París (1918).
Recreation (EU, 1914), noveno filme dirigido por Chaplin y estrenado tres días después de Charlot Pintor, el 13 de agosto de 1914, es, en contraste, una sencillísima obra que no llega ni a un rollo de extensión (la película dura apenas 7 minutos). El escenario es común: un parque con todo y lago en el centro, en el cual Charlot -sí, aquí Chaplin es el vagabundo de siempre- se agarra a patadas y ladrillazos con un rival en amores (un marinero que, de hecho, es uno de los borrachines del bar en Charlot Pintor) y con un par de policías.
Se nota que la película se hizo en una tarde, al ahí se va, improvisando sobre la marcha. Y aun así hay dos escenas muy rescatables: la forma en la que Charlot sube primero una pierna y luego la otra a una cerca (genial momento del más puro y absurdo slapstick) y, sobre todo, la escena en la que Charlot es sorprendido, a punto de tirar un ladrillo, por un policía. Al darse cuenta que es vigilado, Charlot baja el tabique, lo ve con cuidado, lo limpia con la manga de su ropa y luego lo tira distraídamente: prácticamente la misma rutina que años después, en una situación muy similar, repetirá Jackie Coogan en El Chico (1921).

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