domingo, 29 de noviembre de 2009

Segunda Muestra de Cine Español/II y último


En Paisito (España-Uruguay-Argentina, 2008), el más reciente largometraje de la veterana egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica Ana Díez (mediometraje documental ganador del Ariel Eva Luz Cruz, Pena Máxima/1985 en codirección con Dana Rotberg, documental hispano-cubano Galíndez/2002), la cineasta nacida en Navarra ha decidido transitar por una ruta harto conocida en los dos lados del Atlántico: el del melodrama político-familiar-histórico que trata de conciliar el traumático pasado (franquista/pinochetista/dictatorial, you name it) con el dificil presente más o menos democrático en el que nadie quiere recordar nada. El nombre de Carlos Saura y su obra maestra La Prima Angélica (Saura, 1974) viene a la mente de inmediato -incluso en el desenlace de Paisito, en donde se hace un guiño directo a aquella amarga alegoría política del franquismo-, pero no es un mérito menor el hecho de que el filme de la señora Díez no desmerezca tanto cuando se hacen las inevitables comparaciones.
España, tiempo presente. El futbolista uruguayo treintón Xavi (Nicolás Pauls) llega a jugar al Osasuna como último paso de su ya decaída carrera deportiva. Ahí se encuentra con su antigua vecina e imposible amor infantil, Rosana (María Botto), quien muchos años antes salió del "paisito" (entiéndase Uruguay), huyendo de una tragedia que unió y separó a los dos cuando apenas tenían 11 años de edad. A lo largo de un fin de semana de encuentros, comidas, cogidas y discusiones, Xavi y Rosana tratarán, infructuosamente, de quedar en buenos términos con su pasado, con ellos mismos, con lo que son, con lo que no pueden olvidar.
Los flashbacks subjetivos/objetivos de la cinta, ubicados en el Montevideo de 1973, son por fortuna la parte central de la trama. Y digo que "por fortuna" pues, en realidad, los adultos Rosana y Xavi nunca llegan a ser tan interesantes como sus contrapartes infantiles o la familia que los rodea. En esos largos viajes al pasado, veremos las tensiones políticas crecientes entre la despótica milicia uruguaya y el movimiento radical izquierdista de los tupamaros, que llevaría al Uruguay al golpe militar, a la guerra sucia y a una dictadura igual de atrabiliaria -aunque acaso más discreta- que sus vecinas del resto de América del Sur. Todos estos acontecimientos los vemos a través de los niños Rosana y Xavi: la primera, hija del jefe de la policía Roberto Severgnini (Mauricio Dayulo); el segundo, hijo de Manuel (Emilio Gutiérrez Caba), un emigrado español y antiguo republicano.
El asunto puede parece esquemático pero es dramáticamente mucho más complejo: Roberto es un policía, sí, pero tiene conciencia. No se siente agusto con la militarización de su país ni se traga el simplón discurso anticomunista de sus jefes. Manuel, por su parte, huyó de la Guerra Civil española en su juventud y, aunque su corazón late hacia la izquierda, no está dispuesto a comprometerse con lo que está sucediendo ni quiere arriesgar a su familia. De alguna forma, los dos páter-familias no quieren tomar bando en la división que se avecina pero, de cualquier forma, pagarán la consecuencia de ello. Más aún: el costo lo seguirán pagando, muchos años después, sus hijos.
Díez plantea una historia conocida, pero la ejecución de la misma no tiene tache. Es cierto, la cinta no posee la elegancia de otras obras que manejan de forma similar la estructura retrospectiva -a bote pronto, recuerdo Cadena Perpetua (Ripsten, 1978) y la recientemente descubierta por mí Noches Blancas (Visconti, 1957)-, pero la dirección de Díez es tan funcional como limpia y el reparto es, sin excepción, uniformemente competente. Acaso haya que lamentar lo explicítamente melodramáticos que resultan algunos diálogos de los Xavi y Rosana del presente ("Yo odio estos labios que te besaron", por ejemplo), pero esta deficiencia se compensa, con creces, con esa crónica oscura y tensa del Montevideo de 1973.

Paisito se exhibe hoy domingo en la sala 10 de Cinépolis Universidad, a las 13:30 y 19:40 horas.

7 comentarios:

Joel Meza dijo...

"Yo odio estos labios que te besaron". Explícitamente melodramático.
(Nota a mí mismo: tachar de mi lista de frases para ocasiones especiales.)

Joel Meza dijo...

O como una frase que le oí, al otro lado de la pared de mi departamento, a unos vecinos que tuve hace unos 10 años. Estando yo plácidamente dormido me desperté con el ruido que tenían después de lo que parecía una noche de juerga. La frase, palabras más, palabras menos: "Entiende que tú no eres sólo el hombre con quien me acuesto. Yo te amo."
Lo único raro es que se suponía que estos dos muchachos eran primos.

Diezmartinez dijo...

Bueno, todo quedó en familia...

Daniela dijo...

hahaha! Joel siempre tan simpático. pero sí, en los departamentos se escucha cada cosa

Joel Meza dijo...

(Qué chistoso, Daniela se ríe como el Zorro que salía con el perro cazador en las caricaturas del Rey Leonardo: "hahaha!")

Daniela dijo...

el Rey Leonardo? un zorro? un perro cazador? quienes son esos Joel?

Joel Meza dijo...

Bueno, ya para cerrar el tremendo "fuera de tema":
"El Rey Leonardo, Leonardo el león
De los animales
Monarca y campeón.
El tiene enemigos que no le quieren bien
Como Malas Pulgas y Sinseso también..." etc.
Excelente caricatura gringa de principios de los '70s (en México), con doblaje venezolano (o argentino), muy chistosa.
Y en la presentación del Zorro y el Cazador, aparecían en pantalla escritas las carcajadas del Zorro: "HA HA HA..."
Seguramente en youtube algún ocioso ya ha subido algún video.