lunes, 2 de noviembre de 2009

Séptimo Festival Internacional de Cine Judío/II y último


Secretos (Ha-Sodot, Francia-Israel, 2007), décimo-cuarto largometraje del veterano cineasta israelí internacionalizado Avi Nesher es varias películas en una aunque no todas, por desgracia, son igual de interesantes.

Israel, tiempo presente. La seria y estudiosa Noemi (Ania Bukstein), que acaba de enterrar a su su sufrida mamá silenciosa, está a punto de casarse con Michael (Guri Alfi), el piadoso protegido de su barbado papá rabino (Sefi Rivlin). Noemi quisiera hacer otra cosa que seguir los pasos de su madre: convence a su papá que la matricule en un seminario femenino ubicado en la sagrada ciudad de Safed, con el fin de estudiar la Cábala, mientras pasa el periodo debido en el que debe guardar luto por la madre fallecida. En el fondo, Noemi sueña con convertirse, ¿por qué no?, en la primera rabina. Ya en Safed su vida cambiará de forma radical al entrar en contacto con la rebelde Michel (Michal Shtamler), una atractiva muchacha francoparlante que ha sido enviada a ese mismo seminario por su acaudalada familia. Su carácter abierto, su postura desafiante y el dominio del francés hará que Michel entre en contacto con una misteriosa mujer llamada Anouk (Fanny Ardant), que carga como fardo con uno de los secretos del título de la película.

Crónica del despertar existencial/sexual de una reprimida e intelectualoide hija de papi, retrato ¿fiel? del papel que tiene la religión para definir los roles femeninos en el Israel contemporáneo, reiterativo melodrama femenino acerca de la culpa y la redención dentro de la religión judía, frustrada historia de amor lésbico debida a los temores e indecisiones del miembro (dizque) más sofisticado de la pareja, Secretos es una película que se tropieza y se levanta dramáticamente cada quince minutos.

Hay inteligencia en el guión escrito por el propio cineasta en colaboración con Hadar Galron: las expectativas que se van creando, en la medida que avanza la trama, son matizadas por las decisiones inesperadas de los personajes; el retrato crítico que se hace de la ortodoxia religiosa y las tradiciones culturales nunca se desliza hacia la burla facilona; la comprensión y la solidaridad aparecen ahí donde menos se esperaba; el happy-end se niega a serlo completamente en la terquedad de un personaje que se niega a perdonar... Y, sin embargo, la presencia de Fanny Ardant y la subtrama que la rodea desbalancea el filme por completo: el misterio que sigue a Anouk, su búsqueda de paz espiritual, la ayuda que le ofrecen Noemi y Michel, el tiempo que la cinta invierte en todo ello, termina por hacer peligrar el sentido del filme.

Es realmente chocante cuando un crítico, desde su muy particular y arbitrario púlpito, dice que tal director debió haber cortado (o agregado, lo mismo da) media hora o quince minutos o una hora a la película (¿pues quién se cree -nos creemos-?: ¡que haga y edite su propia cinta!) pero, qué remedio, aquí va: Secretos se habría beneficiado enormemente si la subtrama protagonizada por Madame Ardant se hubiera reducido en tiempo y peso dramáticos. Esta parte de la película nos termina distrayendo de lo más importante: el dificil despertar al mundo, a la sensualidad, al amor, por parte de Noemí.

Secretos se exhibe hoy, a las 2o:30 horas, en el Cinépolis Diana. El resto de las fechas y sedes, aquí.

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