domingo, 6 de diciembre de 2009

Confesiones Verdaderas/XXVI


"Voy a confesaros una modesta e ingenua predilección que no es sin duda propia de un hombre refinado: yo amo el cinematográfo, el cine, como lo llaman en Madrid; el cinema com lo llaman en París. Quizá porque hay muchos ingenuos, infinitos ingenuos que se hallan en mi caso, este espectáculo adquiere en todas partes un desarrollo incalculable...
¡Qué felices serán nuestros nietos que van a contemplar nuestra existencia, nuestras conquistas y nuestras derrotas, no en estampas de libros ni en páginas parciales o mentirosas, sino como en un espejo que retuviese incólume todas las imágenes que han destilado frente a su cristal misterioso!".

Amado Nervo (1879-1919), escribiendo para El Imparcial, en 1907.

2 comentarios:

marichuy dijo...

Ernesto

Confesión no pedida... ignorancia admitida: nunca habría imaginado que Amado Nervo le hubiese declarado su amor al Cine. Y debo admitir que estos versos suyos, no me sonaron cursis ni melosos… como casi todo lo suyo (tú perdonarás, mi estimado Ernesto, pero la poesía de este hombre siempre la he sentido al borde el empalague).

Saludos

El Duende Callejero dijo...

Interesantes palabras... Pero lo que me da curiosidad es qué comentarios habrán sacado este comentario. Y no entre la gente, entre los miembros de las mismas huestes... Jo... Con esto de citas, siempre nos quedamos a la mitad...