sábado, 6 de febrero de 2010

Katzelmacher


De vez en cuando reviso mi dvdteca (y vídeoteca, porque aún tengo bastantes VHS) y elijo al azar alguna cinta que ya vi anteriormente para volver a revisarla. Es un buen ejercicio para mantener el músculo crítico flexible. No sólo de la cartelera comercial vive el hombre.
Katzelmacher (Ídem, RFA, 1969), segundo largometraje de Rainer Werner Fassbinder, es uno de los filmes experimentales más representativos de su primera época. Estamos lejos aquí de la mejor obra de Fassbinder -en mi opinión, Las Amargas Lágrimas de Petra von Kant (1972), Alí, o el Miedo Devora las Almas (1974) y la teleserie Berlin Alexanderplatz (1980)- pero muy cerca de los intereses más personales del cineasta germano: el amor y el sexo, las relaciones de poder, la crítica social, la experimentación fílmica.
Sobre una obra de teatro homónima escrita por el propio Fassbinder, la trama de la cinta gira alrededor de cuatro parejas jóvenes que viven en el mismo barrio. Se reúnen, discuten, toman una cerveza, hablan mal de quien no está presente: todo dentro de la normalidad. Este equilibrio se tambaleará cuando una de las parejas aloje en su casa a un inmigrante legal griego, Jorgos (otra vez Fassbinder), quien será "un violador", "un comunista", "un delincuente", o cualquier otra cosa que estos prejuiciosos y alienados alemanes quieren que sea ese "otro".
Fassbinder dirige, como de costumbre en su primera época, casi de forma descuidada: la cinta se realizó en nueve días, con subactuaciones más o menos calculadas, con diálogos dichos mecánicamente, con un montaje que privilegia el corte directo. Los únicos momentos de estilización en el relato provienen de media docena de dolly-backs casi paródicos en el que distintas parejas de personajes discuten sus problemas al ritmo de una melodiosa música clasicista como banda sonora. Fassbinder permanece fiel hasta el final a este juego desdramatizado/brechtiano. La película irrita, sin duda, pero de eso se trataba todo el asunto.

7 comentarios:

el ojo en la cerradura dijo...

Sí, irritante porque estos proyectos dan la sensación de que Fassbinder se los planteaba casi como caprichos, pero igual me gustan.
Justo hoy termino de ver la serie Berlín Alexanderplatz, que no había visto y que desde hace tres sábados la estoy siguiendo. Es extraordinaria...
Saludos!

Diezmartinez dijo...

Ah, claro. Tal vez la obra cumbre de Fassbinder.

Guillermo dijo...

"Estamos lejos aquí de la mejor obra de Fassbinder -en mi opinión, Las Amargas Lágrimas de Petra von Kant (1972), Alí, o el Miedo Devora las Almas (1974) y la teleserie Berlin Alexanderplatz (1980)"


¿Quihubo? ¿Y El Matrimonio de Maria Braun?

El Duende Callejero dijo...

Irritante pero daba en su punto. Precisamente eso es lo interesante de Fassbinder, un director que en tres patadas lograba hacer "su película". Y aunque podrá decirse que luego cuidó más el apartado "estético", sigue siendo la misma bestia arrebatada.

Diezmartinez dijo...

Guillermo: No, y me faltó agregar Effie Briest y Martha y... Lo que pasa es que esas tres son las que me parecen las definitivas de él. Si me obligaran a elegir una de Fassbinder, sería la teleserie Berlin Alexanderplatz, sin duda.

Luis F. Gallardo dijo...

Y "Todos nos llamamos Ali" y "Querelle". Pero yo creo que es un autor que vale la pena completo.

Ernesto Diezmartínez dijo...

Luis: Sí, es uno de esos cineastas que todo cinéfilo debe conocerlo de pé a pa, incluyendo, por supuesto, su teleserie Berlin Alexanderplatz.