jueves, 25 de febrero de 2010

Los Límites del Control


Al hacer la entrada del día de ayer sobre los dichos de Jim Jarmusch acerca de las críticas negativas que se publicaron sobre su más reciente largometraje, Los Límites del Control (The Limits of Control, EU-Japón, 2008), recordé que no había escrito nada sobre ese filme. Vamos a resarcir la omisión.

Los Límites del Control puede ser interpretada como una variación menor pero esperada en la filmografía más reciente de Jarmusch: como en El Camino del Samurái (1999), aquí seguimos a un personaje violento y solitario; como en Café y Cigarrillos (2003), toda la cinta puede verse como una serie más o menos interesante de intercambios verbales y cameos de actores famosos; como en Flores Rotas (2005), estamos en los terrenos de una road-movie a la que no le interesa tanto el camino como el simple acto de caminar.

Si tuviéramos que colocar una etiqueta –aunque con Jarmusch, ¿para qué?- tendríamos que apuntar que estamos ante un thriller desprovisto de thrills. El matón anónimo que encarna el actor habitual de Jarmusch y Claire Denis, Isaach De Bankolée, tiene una misteriosa misión que luego descubriremos. Pero lo importante no es esto, en realidad: se trata de atestiguar, en escenas que pueden verse como abstractos juegos formales, una serie de rutinas seguidas por el Hombre Solitario frente a sus múltiples contactos.

El tipo va al Museo Reina Sofía, estudia un Juan Gris, regresa a descubrir que Paz de la Huerta se encuentra en su cama desnuda y empuñando un arma, recibe sus órdenes a través siempre de la misma pregunta (“¿Usted no habla español, verdad?”), intercambia cajitas de cerillos para luego comerse literalmente el pedazo de papel en donde están anotadas sus órdenes, pide un par de expressos y nunca un expresso doble, y cada uno de sus contactos (Alex Descas, Luis Tosar, Tilda Swinton robándose la película, John Hurt, Gael García Bernal: por cameos no paramos) conversa con él de cualquier cosa menos de su chamba: sobre Schubert, el cine clásico y La Dama de Shangahi (Welles, 1947), sobre la ciencia de las moléculas, sobre el arte y la vida bohemia, y hasta sobre el peyote y los huicholes (adivine quién platica de eso).

El sicario que interpreta De Bankolée es, pues, no más que una suerte de reductio-ad-absurdum del personaje del matón profesional con todo y su código personal que nunca rompe (“nada de sexo y nada de teléfonos celulares”), con todo y su cualidad de infalible llevada al extremo (¿cómo entró al búnker en donde se encuentra Bill Murray?: “Usé mi imaginación”).

En Los Límites del Control Jarmusch juega con los mismos elementos que tendría cualquier thriller más o menos convencional, más o menos clásico –él ha declarado que se inspiró en la obra mayor A Quemarropa (Boorman, 1967)- para dinamitar al género desde su interior. ¿Dinamitarlo?: no, nada de eso. Más bien: relajarlo, difuminarlo, abstraerlo.

7 comentarios:

el ojo en la cerradura dijo...

Siempre he tenido a Jarmusch como el típico cineasta que le gusta a los snobs, pero a pesar de eso me gusta. Ya he visto todo Jarmusch, menos ésta, y, con todo y la distancia crítica, personalmente creo que ya hizo su "obra maestra": Mistery Train. Lo demás es lo de menos. Creo que Jarmusch es el Godard que nos merecemos, con tooodo lo que ello implica. El ombligo ante todo pues...
Saludos!

fritzio dijo...

Dinamitar, o difuminar un género. Eso está por verse. Tiene que ver con la capacidad, el genio, o el duende, como hubiera dicho don Federico. No hablemos de los snobs ni de las obras maestras. Lo del Godard que nos merecemos, whatever that means, eso si cala. Quizá si hubiera aludido al Godard que todos llevamos, a querer o no, cuando se ama al cine, otra cosa pudiera haber sido. Al final, cada quien su alucine. O, hay de ombligos a ombligos. Si de eso se tratara...

Tyler dijo...

hola enfermeeera!

Rackve dijo...

A mi me ha gustado Jarmush (aunque el ojo en la cerradura diga que soy un snob, ja ja ja), pero Los limites del control es la película del tedio sobre el tedio y la repetición al infinito. Creo que esta ha sido la película de Jarmush que no me ha gustado (esta en está y Flores Rotas).
Y si Tilda se lleva la película y Gael esta espantoso.

Tyler dijo...

peyote y huicholes? vientos!

la veré...

El Duende Callejero dijo...

Ojo: pues a varios snobs les caga Jarmusch. Dicen que es demasiado snob para ellos, cualquier cosa que eso signifique. A mí me gusta, aunque eso no quiere decir que no me desespere o de plano le pida serenidad momentánea, a pesar, claro, de toda su "serenidad". Eso sí, sus Límites del Control me agarraron, diría, mal parado. Entiendo que no es su mejor película, que esté lejos de serla, pero es mi favorita desde que la acabé de ver.

zombidromo dijo...

Tarde o temprano terminare viendo esta peli de Jarmush, ya las he visto todas siento, en cable o en festivales, menos Down by law y Year of the horse creo asi se llama, y siempre se deja ver la cinta...