martes, 31 de agosto de 2010

Cuéntamela otra vez/XV

Aunque parezca mentira, no he visto un solo programa televisivo completo de Eugenio Derbez. Dicho de otra forma: no soy admirador de su obra como comediante televisivo. Sin embargo, mi rechazo por sus apariciones en la pantalla chica no evitó que viera No Eres Tú, Soy Yo (México, 2010), tercer largometraje de Alejandro Springall. Después de todo, tengo en menos estima aún los trabajos televisivos de Adal Ramones y, sin embargo, sus apariciones cinematográficas no han sido, para nada, lo malas que mis prejuicios habían previsto. Además, No Eres Tú, Soy Yo está dirigido por Alejandro Springall, quien tiene en su haber un par de comedias meritorias, aunque una (Santitos/1999) mucho más lograda que otra (Morirse Está en Hebrero/2007).




No Eres Tú… es el remake de la cinta argentina No Sos Vos, Soy Yo (Argentina-España, 2004), opera prima de Juan Taratuto que, aunque nunca tuvo corrida comercial en México, se ha podido ver en la televisión de paga en múltiples ocasiones. La película original es una muy apenitas comedia romántica que se tarda más de la cuenta en contar las irritantes desventuras de Javi (Diego Peretti, con tics de un Ben Stiller conosureño), un cardiólogo bonaerense que se casa abruptamente con la guapota María (Soledad Villamil, futura protagonista de El Secreto de sus Ojos/Campanella/2009), con el fin de irse a vivir ambos a Miami. María se adelanta en el viaje pero cuando Javi está a punto de abordar el avión para alcanzarla, la mujer le informa, telefonema de por medio, que ya no lo ama, que es mejor así, que está confundida, que él no merece que ella le haga eso pero que… “no sos vos, soy yo”. Lo que sigue es la cansina crónica de la “depre” de Javi, quien logra hartar a sus amigos más fieles, a su psicólogo más paciente y hasta a sus propios papás, hasta que se topa con una joven empleada de una veterinaria (Eugenia Tobal) –con todo y hijito en ristre- con la que, al parecer, podrá rehacer su vida y tan-tán.

La película es demasiado larga para tan poca cosa –dura más de las reglamentarios 90 minutos-, Peretti no es un protagonista particularmente interesante y los interludios musicales, por más que sean escritos/cantados por Jorge Drexler o Andrés Calamaro, agregan muy poco a una trama previsible y facilona. Lo único que redime, en parte, este churrito argentino, es el espléndido trabajo fotográfico de Marcelo Iaccarino, quien logra por lo menos media docena de escenas notables en interiores, con tomas largas de uno o dos minutos de duración, con personajes saliendo y entrando en el encuadre, y la cámara moviéndose con fluidez y elegancia entre los rostros de los actores.




Para mala fortuna de todos, ni siquiera esta buena factura tiene el remake mexicano. Springall ha venido, por desgracia, de más (su debut con Santitos) a mucho menos con este irredimible desastre que es No Eres Tú, Soy Yo.

La trama es básicamente la misma de principio a fin, con algunos cambios tan menores que no tiene sentido señalarlos. Lo que hace empeorar a una historia original que de por sí no daba para mucho es la pobre dirección de Springall, que recurre, nomás porque sí, a transiciones narrativas dizque dinámicas, a la cámara rápida, a inútiles flashbacks e, incluso, en el colmo de la desconfianza a su público, a una especie de resumen visual de la primera media hora cuando Javi (Eugenio Derbez) visita a su psiquiatra (Héctor Ortega) para contarle todo lo que le ha pasado… que es exactamente lo que hemos visto hasta ese momento.

El mismo Derbez nunca encontró el tono adecuado para su interpretación y transita por la película en estado ni-ni: ni gracioso ni dramático. Vi la película en una sala de domingo casi llena (qué bueno para el negocio, por cierto) y el público no paraba de reír cuando Derbez lloraba, lo que no creo que haya sido la intención de él como actor ni de Springall como director. El resto del reparto está peor: las dos actrices que alternan con Derbez, la que lo abandona (Alejandra Barros) y especialmente la que lo rescata (Martina García), hablan con una falta de naturalidad imperdonable, como si pareciera que están recordando sus líneas apenas recién aprendidas. Eso sí, las dos están muy guapas. A lo mejor en eso sí le ganamos a la película argentina.

11 comentarios:

Tyler dijo...

no entiendo algo Ernesto,

básicamente estamos hablando de un producto malo no?

llamémosle simplemente así, un producto malo.

pero si le va bien en taquilla, esta bien porque por el lado del negocio eso es bueno

es como la selección nacional no?

el equipo da lástima, pero no hay bronca porque como los estadios en EU siempre se atascan, el negocio va bien y todos contentos no?

Entonces volviendo al cine y mas específicamente a la películita esta

esta bien que tengamos ese tipo de cine porque como jala gente en la taquilla el negocio va bien y todos contentos no...? es eso?

saludos

Diezmartinez dijo...

Claro, claro: es una película realmente muy fallida, desde mi perspectiva. Pero, bueno, la taquilla la está tratando bien y eso es bueno para el negocio. En una de esas, por el éxito económico, todos los involucrados pueden seguir haciendo cine y hasta mejor, en un descuido. No seré yo quien se rasgue las vestiduras porque la gente entra a ver una película mexicana, por más fallida que me parezca.

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo con Ernesto, la idea es que entre los realizadores hay una curva de aprendizaje.

Otro punto importante, es que como "industria" es importante es que haya autofinanciamiento, es decir, que obtengan ganancias. Lo que parece que puede pasar con esta película.

Si la peli fue mala, pienso (sin ser uno u otro) que ahí está el papel del crítico frente a los realizadores: señalarlo sin contemplaciones, pues no se trata de ser complacientes.

Saludos,

Jorge

P.D. Por cierto, también piesno que este tipo de películas "contribuyen" a pesar de ser fallidas, por el hecho de ser cine de género.

Diezmartinez dijo...

Ayer, por twitter, precisamente, platicaba con Mario Székely, que forma parte del equipo de producción/promoción de la cinta, sobre este mismo tema. Independientemente de lo que nos pueda parecer a los que nos dedicamos de manera profesional a la crítica de cine, este tipo de resultados en taquilla es bueno para el negocio. El Estado no puede -ni debe- financiar todo: está bien que lo haga con las operas primas, con el cine estudiantil, pero debe haber un momento que alguien como Springall -que ya tiene dos cintas en su haber- debe ser conciente de la taquilla. No todos pueden ser Reygadas (que, por otra parte, hace un cine redituable, dentro de los parámetros en los que se mueve).

PS. Aunque habría que aclarar que esta película si tiene algo de dinero del Estado. Supongo que por los resultados en taquilla, finalmente el Estado va a recuperar algo de la lana invertida.

Guillermo dijo...

"Otro punto importante, es que como "industria" es importante es que haya autofinanciamiento, es decir, que obtengan ganancias."

El problema es que en México se hacen películas comerciales, pero lo que es "industria" realmente no tenemos. Y habemos los que no podemos dejar de pensar que se debe a la pésima calidad que productores y directores creen que es condición sine qua non del mercado mexicano.

Diezmartinez dijo...

Guillermo: A eso que dices y a las condiciones de exhibición también. Lo que sería interesante es saber quién ve estas películas, cuál es el público, demográficamente y económicamente hablando. Porque si la cinta resulta un éxito económico (17 millones, aparentemente, en el fin de semana), pues merece ser objeto de estudio.

Joel Meza dijo...

Debería ser objeto de estudio, Ernesto, pero no creo que pase de "pues es que es una película de Derbez, por eso le fue bien".

Esperaba al menos tu reseña para saber si verla o no y, pues, no.
Sobre el efecto de Derbez sobre su público, recuerdo que con La Ultima Luna decías que Derbez no tiene la culpa de que la gente se ría cada vez que aparece en pantalla, aunque su personaje esté bien en una escena seria (por cierto, según recuerdo la actuación de Derbez fue lo único que me pareció bueno de ese insultante churro).

Francamente, como cómico, Derbez me parece muy malo para entregar sus líneas (esos gestos exagerados y esa voz que hace nunca me han llegado, por lo que, por ejemplo, su trabajo como el Burro de Shrek también me parece malo: Derbez es experto en obviar los chistes).

Sólo hay un chiste "de Derbez" que me hizo carcajear en su momento y cada vez que lo recuerdo me sigue pareciendo genial: en los 90s sufrí un VHS de Derbez sobre el mundial de futbol en EUA. Intercalaba tomas del público con apariciones de Derbez en alguno de sus personajes. Uno de los segmentos muestra entrevistas con los aficionados mexicanos entrando al estadio y una mujer, eufórica, grita al micrófono: "¡Hay que estar preparados tanto por si perdemos como si ganamos!" Corte directo a Derbez como Armando Hoyos: "Mmmm... ¿y si empatamos?"

Diezmartinez dijo...

Joel: Lo que sucede es aquí con Derbez es que no resulta gracioso ni tampoco efectivo es las escenas cómicas. En La Misma Luna estuvo mucho mejor, en efecto. Aunque, la verdad sea dicha, la fuente original, la película argentina, también es una plasta. Y el protagónico argentino, igual. Al final, los dos resultan bastante irritantes, más que cómicos.

Joel Meza dijo...

Andale, La Misma Luna. Será que yo deseo con fruición que sea la última...

Anónimo dijo...

Guillermo: Bueno, en todo caso pienso que hay que dejar que los realizadores y productores se equivoquen. La idea es que progresivamente le atinen, pues no se espera que quieran perder dinero a propósito. Y sí, siempre habrá churros, no se pueden evitar.

Ernesto, Joel: En todos países más dados a registrar todo -como el Gabacho- se han hecho estudios incluso sobre la rentabilidad de los actores, es decir, cuales son las ganancias esperadas de que una estrella aparezca en un tipo de película. Me acuerdo que alguien comento que hace unos tres o cuatro años el actor con la tasa de rentabilidad más alta era Matt Damon.

También, hace como dos años me tope con un artículo (académico) sobre el efecto de los críticos sobre el éxito de las películas en las taquillas. Me aceurdo que se analizó el efecto de las críticas de Siskel y Ebert sobre los estrenos de fin de semana.

Saludos,

Jorge

El Duende Callejero dijo...

bluevelvetEntiendo, cine comercial cualquier cosa que eso signifique.

También entiendo: malogrado a pesar de tener la oportunidad de zurcir lo ya deshilado, con estrella de por medio que asegura, al menos para su primer pase, llenos o de perdis colas.

Camarón que se duerme, por siempre y para siempre pues.