sábado, 21 de agosto de 2010

Los Hombres que No Amaban a las Mujeres


Hacia el desenlace de Los Hombres que No Amaban a las Mujeres (Män som hatar kvinnor, Suecia-Dinamarca-Alemania-Noruega, 2009), quinto largometraje del cineasta danés desconocido en México Niels Arden Oplev, la andrógina heroína excéntrica Lisbeth Salander (Noomi Rapace, todo un descubrimiento) le pide a su socio/amante/protegido/protector Mikael Blomkvist (Michael Nyqvist) que no sienta lástima por el asesino serial recién desenmascarado, uno de los hombres que no amaban a las mujeres del título en español.
Dicho en otras palabras, la antisocial Lisbeth le pide al carismático periodista Mikael que, por favor, no convierta ahora al victimario en víctima: el tipo que acaban de descubrir es un brutal y sádico asesino y merece su castigo. Más allá de los matices que uno pueda hacerle a esta aseveración, resulta refrescante ver que, en este sólido thriller con serial-killer en ristre, no hay el menor intento de justificar al villano. En todo caso, se le explica; pero nunca se le disculpa.
La primera de tres cintas basadas en el fenómeno mundial literario Millennium escrito por el ya fallecido Stieg Larsson (1954-2004) -extendidos los tres filmes a una miniserie sueca de seis capítulos y con el ineludible remake hollywoodense programado para el año que entra- es un clásico filme de género que no tiene empacho en echar mano de los clichés que le resultan útiles sin que, en ningún momento, la cinta caiga en la mera rutina. A esto ayuda, además de un muy competente reparto, la ágil dirección del cineasta danés Oplev, quien no pierde el hilo de la enredada trama policial, bien ayudado por la espléndida edición de Anne Osterud, que usa todos los recursos a su alcance (disolvencias, fotomontajes, narrativa paralela, documentos en pantalla) para transmitir toda información necesaria sin abrumar al respetable.
El octogenario empresario retirado Henrik Vanger (Sven-Bertil Taube) contrata al famoso pero caído en desgracia periodista de investigación Mikael Blomkvist para que resuelva el enigma de la desaparición y/o asesinato de su sobrina favorita Harriet, sucedida hace más de 40 años en la isla de Hedeby, en donde están las casas de vacaciones de todos los Vanger. El día en que Harriet se evaporó, la única vía de comunicación con tierra firme estaba bloqueada. Henrik cree, por ello, que sólo un miembro de la familia pudo haber asesinado a la muchacha, así que le pide a Blomkvist que, cual Poirot escandinavo, resuelva ese caso que ha enloquecido al anciano desde hace más de cuatro décadas. Blomkvist encuentra nuevos datos y pistas, pero no puede avanzar mucho más hasta que se encuentra con Lisbeth Salander, una hacker delgadita, veinteañera y bisexual, que había sido contratado por Vanger para investigar a Blomkvist antes de ofrecerle la chamba. De alguna manera, Salander -quien puede entrar como Pedro por su casa a la computadora de Blomkvist- se deja contactar por el periodista, quien la convence para que le ayude a resolver ese probable crimen. Así, se formará la pareja detectivesca más extraña desde... desde... ¿desde siempre?
Lo más interesante de Los Hombres que No Amaban a las Mujeres -de la cinta pero también del libro, editado en español por Destino- es el retrato frío y descarnado de una Suecia que, desde los subdesarrollados purgatorios en los que vivimos, siempre hemos idealizado como el parangón de la democracia, el liberalismo y la civilización más avanzada. Sin embargo, en el libro de Larsson -hasta donde entiendo, un periodista reconocido en su país por sus investigaciones sobre la ultraderecha sueca: ¿el Álvaro Delgado de allá?- y también en esta lograda adaptación fílmica, Suecia podrá ser, sí, la séptima nación con mayor índice de Desarrollo Humano de acuerdo con el informe del PNUD 2009 de la ONU, pero también es el mismo país cuya buena parte de su población y de su élite gobernante/empresarial simpatizó abiertamente con los nazis en la Segunda Guerra Mundial, el mismo país cuya brutal misoginia aflora a la primera oportunidad que se presenta, el mismo país cuyos hombres de negocios burlan al fisco o comercian con droga o armas si el Estado se descuida, el mismo país cuyos ejemplares servicios sociales -la envidia del resto del mundo- no evitan que detrás de ellos acechen monstruos como el tutor legal de Lisbeth, un perverso abusador quien recibirá una sopa de su propio y enfermo chocolate en una de las secuencias claves de la película.
Lisbeth Salander -qué gran personaje, por cierto- no quiere tenerle lástima a los verdugos: ni al de ella ni al de las demás. Esperemos que en la adaptación hollywoodense que ya se prepara no nos vayan a pedir que le tengamos conmiseración al asesino. Ya lo han hecho antes con villanos de tanta tradición como Leatherface, Freddy Krueger o Jason Vorhees. Ya nomás falta que nos pidan que le tengamos lástima a Salinas... Yo, por lo menos, paso.

14 comentarios:

El Duende Callejero dijo...

Y que no se olvide a Hanibal Lecter. No he leído el libro, espero que bajen de precio o de plano, mejor comprarlos en inglés, pero ya vi la película y vaya Interesante en verdad, esa frescura no hollywoodense entrampada más en "tramas" que en personajes a la hora de este tipo de cintas. Punto y aparte la revelación de la novela negra sueca convertida en materiales audiovisuales. No sólo en películas, también en seriales, como la saga Wallander de Mankell, la original y el remake británico. Geniales ambos.

Diezmartinez dijo...

Yo sólo he leído el primer libro. Entretenido pero nada del otro mundo. Me dicen que el segundo es mejor. Eso sí: es mucho mejor como libro y bestseller que esa basura de Códigos Da Vinci y demás. Y sí, me ha llamado la atención esa vertiente de literatura sueca que confieso desconocer: su muy decente tradición -hasta donde sé- de novela negra. Se me hace que ya me voy a comprar mi Kindle.

El Duende Callejero dijo...

iPad mi estimado. Cuesta más, pero es mejor. El kindle jamás me entusiasmó mucho.

El Duende Callejero dijo...

Por eso no me han entusiasmado los 300 y tantos pesos que vale cada uno de los libros. Nombre. Ya bajaran. Leí casi la mitad del primero de una sentada y dije: nombre, ni frieguen, hay cosas mejores y más baratas en el horizonte. Y sí, las hubo.

Las novelas negras suecas son así: muchas, pero algunas sobrevaloradísimas. Quizá la mayoría. Claramente su vida es la mesa de novedades, la remesa de botadero y en el inter, su posible venta para la adaptación. Ya entrados en eso, una fregada novela que me extraña que ande perdida por ahí y sin tutor, de esa avalancha de títulos, es la de La Casa de Hielo de Inger Frimansson. Me atrapó más que esta novela de Larsson, y sin tener su boom editorial registrado en no sé cuántos medidores. Y no tiene película. Sniff...

Diezmartinez dijo...

Duende: Tü lo has dicho: cuestá más. Además, si nomás me interesan los libros (digo, para imágenes está el DVD y para internet, la laptop), ¿realmente necesitaré gastar más?

Anónimo dijo...

Película muy interesante y entretenida, a pesar de su duración. Nunca me sentí aburrido.

Me sorpendió un poco el trabajo del director: dirección austera en imágenes y con buen manejo del ritmo. Además, como señala Ernesto, mantuvo las convencionaliades del género, pero sin caer en los clichés de Hollywood.

Por otro lado, el iPad y el Kindle son cosas diferentes. El segundo es sólo un lector de libros y el iPad tiene más cosas. Me han comentado que no es buena idea usar el iPad como lector, pues puede llegar a cansar la vista.

Saludos,

Jorge

El Duende Callejero dijo...

Yup... Yo pensaba así (hasta que tuve un chunche de esos en mis manos).

Tyler dijo...

demonios Ernesto no tenía la más mínima intención de verla y ahora ya me hiciste una inception y ya me dieron ganas de verla...

Tyler dijo...

hablando de esta película y su inminente remake gringolizado, tengo una apuesta con mi esposa Ernesto,

le dije que el personaje de Lisbet Salander en la versión gringa se lo iban a dar a Ellen Page y ella me sigue y me sigue diciendo que no da el perfil, pero yo digo que si

es bajita, espiritiflautica y tiene el pelo negro,

solo necesita un peinado emo, unos cuantos aretes y tatuajes falsos y listo no?

tu que dices? crees que le den el papel o se lo van a dar a angelina jolie o kate beckinsale o quien crees que daría el perfil?

saludos

Diezmartinez dijo...

Pues creo que ya perdiste la apuesta, Tyler (con las esposas uno siempre pierde): tengo entendido que la elegida es una tal Rooney Mara, que protagonizó la nueva Pesadilla en la Calle del Infierno. Yo no vi la película, así que no puedo opinar. En las fotos, sin embargo, como que sí da el tipo.

Tyler dijo...

oh bollocks...

Tyler dijo...

orale, el director es David Fincher...

eso va estar interesante

José Alonso Torres dijo...

Es una pena que, ya que seguramente echarán a perder alguna parte de la trama en aras de darle un aire joligudesco al asunto, no vayan a hacer el remake con la misma actriz en el papel de Salander.

Aunque Fincher sea el director, yo no le tengo mucha fe a los productores gringos, mucho menos después de saber que el papel de Mikael Blomkvist se lo dieron al Bond Metrosexual Daniel Craig (¿también en esta cinta hará sus pucheros?)

zombidromo dijo...

Eso fue lo que me aburrio un poco Ernesto, los cliches, porque eso de descubrir el lado oscuro de la sociedad sueca, tampoco es nuevo, Blue velvet me ha dejado la leccion de buscar por debajo de las cosas de hace tiempo asi que aquí no hay tanta sorpresa, pero la confeccion es buena, los actores tambien, asi que bueno que nos llegue cine de otros territorios, sobretodo de donde se dio Let the right one in, mucho por Suecia…
Salu2