martes, 10 de agosto de 2010

Un Profeta


Han transcurrido hora y media de Un Profeta (A Prophète, Francia-Italia, 2009), quinto largometraje del consolidado maestro Jacques Audiard (Un Héroe Muy Discreto/1996, Lee Mis Labios/2001, El Latido de Mi Corazón/2005) y un servidor se empieza a sentir, si no aburrido, sí levemente cansado. Durante 90 minutos he estado viendo un sólido thriller carcelario sobre un semi-analfabeta joven francés de origen árabe, Malik El Djebena (Tahar Rahim), que poco a poco, sin hacer mucho ruido, ha convertido la cárcel, en la que purga una condena de seis años, en una escuela de la que va a salir "un poco más preparado".
Los elogios leídos y escuchados -que una cinta digna del mejor Scorsese o del Coppola de El Padrino (1972)- parecen a, estar alturas, totalmente desproporcionados. La película, hasta este momento, no es más que un buen ejercicio de estilo dentro de un género largamente explorado en los dos lados del Atlántico. Sin embargo, en su última hora, el concienzudo desarrollo argumental de personajes y situaciones, empieza a rendir frutos. Y viene la gran escena de la cinta, una que, como bien escribió en su momento el sagaz Anthony Lane en The New Yorker, tiene atisbos de comedia chaplinesca.
Malik se encuentra en su día "libre" de la cárcel: por buen comportamiento, una vez a la semana, sale de prisión, durante 12 horas, para dizque trabajar en un taller mecánico. En realidad, Malik sale a cumplir las tareas que le encarga el poderoso mafioso corso César Luciani (espléndido Niels Arestrup), de quien se ha convertido en sus "ojos y oídos" dentro de la prisión. Ese fin de semana tiene que ir a Marbella y por avión. Malik se compra su tacuche, se peina, se rasura y, por un instante, parece gente decente. Pero sólo parece: al cruzar la línea de seguridad del aeropuerto, un guardia le pide que extienda sus piernas y sus brazos para pasar el detector de metales. Malik obedece mecánicamente, con rapidez y eficiencia. Es más: abre la boca y saca la lengua por completo frente al guardia, para que vea que no esconde droga ni armas ni nada raro. Estamos ante un momento de cine puro: esta sola imagen dice más del personaje que mucho de lo que hemos visto en los 90 minutos anteriores. Sí, Malik puede estar fuera de la prisión, pero la cárcel, sus reglas, su cultura, sus formas de vida, su "ecología", no lo dejarán nunca. Y él no se ha dado cuenta de ello.
A partir de esta escena realmente memorable, Un Profeta sube un peldaño más. Ya no estamos ante un mero thriller carcelario con influencias scorsesianas bien asimiladas -la atractiva banda sonora, el eficaz uso del freeze-frame, el mundo gangsteril de cualquier goodfella- sino ante la fascinante crónica existencial del ascenso de un joven marginal franco-árabe "mátalas-a-tientas" que, detrás de su máscara de tranquilidad y timidez, esconde un diabólico anti-héroe digno del Hammett de "Cosecha Roja" y de sus varias encarnaciones cinematográficas. Sí, es cierto, Un Profeta no es, ni de lejos, El Padrino (Coppola, 1972), pero Malik sí se da un quién vive con un Michael Corleone o con un Henry Hill en su infinita capacidad de sobrevivir, de aprender, de salir adelante.
En esta última hora vemos el rostro del joven actor Tahar Rahim trabajar horas extras: sus ojos se abren maravillados al ver las nubes desde su ventanilla del avión, sus inofensivos gestos se vuelven duros, su mirada escanea comportamientos en un simple parpadeo... La dinámica puesta en imágenes de Audiard -cámara siempre móvil, uso constante de primeros planos, anacrónica utilización del iris para encerrar a sus personajes- se fusiona con el fondo de la cinta, con ese retrato del inestable mundo cambiante y peligroso en el que Malik empieza a sentirse como en casa.
Así, después de pasar varios años en el bote, haciéndola del "corre-ve-y-dile" de Luciani -nunca aceptado por los corsos y despreciado también por los árabes-, Malik está listo para empezar a recoger sus ganancias: para cobrar todas las ofensas, todas las traiciones, todas las humillaciones que ha recibido. No se trata de vengarse visceralmente: al final de cuentas, todo es un asunto de negocios -como diría Michael Corleone- pero también existencial.
Al final, al salir de la cárcel, Malik ha encontrado -no, perdón: ha construido con sus manos bañadas de sangre- un espacio en donde es respetado y en donde se respeta a sí mismo. Tiene una nueva familia heredada, unos carrotes buchonescos que lo cuidan y los acordes de Mack the Knife -entonados por Jimmie Dale Gilmore-que lo acompañan. Dan ganas de convertirse en gangster, me cae.

27 comentarios:

Leobardo dijo...

Grande, Audiard. Impresionante su cine, lo sigo desde que vi una rareza suya llamada A self made hero, con Vincent Cassell.
Un Profeta, como dices, no es El Padrino, pero que otra película en los últimos 20 ano, digamos, ha estado tan cerca? Ojalá la historia de Malik si sea trilogia'
Mas desproporcionados eran (son) los arrodillamientos a Nolan y su Origen.
La de Audiard debió ganar Cannes en 2009, con todo y que Haneke hizo un peliculon.
Saludos

Leobardo dijo...

Ahhh, y Audiard creo, Ernesto, que si es maestro pero no joven. Tiene 58 anos y no creo que este en la flor de la edad. O la neta no entendí a que te referías,
saludos

Diezmartinez dijo...

Yo acabo de volver a ver -por enésima ocasión- El Padrino y sí, hay algo en la transformación de Malik que hace recordar a Michael Corleone. De hecho, a un pero Michael Corleone, porque Malik nunca pierde la apostura de un jovencito tímido y agradable. Es mucho más peligroso, si uno lo piensa.

PS. Sí, hay que tener en cuenta los clásicos para no derrapar y soltar barrabasadas a diestra y siniestra. Acabo de ver Cuatro Hermanos de Ford y qué barbaridad: entiendes de dónde sacó Coppola ciertas imágenes para El padrino 2 o Kubrick para Patrulla Infernal.

Diezmartinez dijo...

Ah, es que apenas es poco más que una década mayor que yo. En la flor de la edad, como quien dice.

PS. Mala elección de adjetivo. Lapsus brutus.

Diezmartinez dijo...

Leobardo: Y gracias. Aquí no tengo editores pero sí lectores que no me dejan pasar una.

Héctor Hernández dijo...

Me gustó mucho Un Profeta, mucho.

También me cansa la mercadotecnia fácil y la credulidad de muchos cinéfilos cuando comparan esta o la otra con la mejor pelicula de... bla, bla, bla.

El sólo hecho de que @diezmartinez se vea obligado a, o le salga hacer, la aclaración de que Un Profeta no es El Padrino, demuestra cómo esa mercadotecnia y ese boca a boca crédulo nos impactan hoy día. @diezmartinez de todos modos no renuncia a hacer sus comparaciones, al menos en el personaje protagónico.

Estéril ejercicio.

Un Profeta es Un Profeta. Ni mejor ni peor que El Padrino (que es una película realizada hacer cuánto, ¿40 años, o más?) en otro contexto social, político, económico; basada en un contexto muy diferente al francés contemporáneo.

UN PROFETA es buena por sí misma.
EL PADRINO es buena por sí misma.

¿Para qué comparar?

Diezmartinez dijo...

Héctor: Es inevitable. El asunto es no quedarse sólo en las comparaciones sino tratar de argumentar por qué la cinta -en este caso, Un Profeta- vale por sí misma, independientemente de la tradición fílmica a la que representa. Pero es imposible olvidarse del cine anterior: cada autor fílmico no sólo compite en cartelera con otros directores contemporáneos sino compite con las sombras de los grandes maestros que le antecedieron. Imagínate que alguien en este momento hiciera una cinta de acción de samurais ambientada en el Japón medieval. Las comparaciones serían inevitables con ya-sabes-quién.
El propio Audiard no renuncia a las comparaciones, por cierto. Las provoca. Más que compararse con El padrino, él ha contrastado su cine con el Scarface de De Palma. Ha dicho -y creo que con cierta razón- que su filme es una suerte de anti-Scarface.
Lo cierto es que el personaje de Malik es el mafioso más complejo e interesante en mucho tiempo (mafioso ficticio, aclaro).

Miguel dijo...

Yo también pienso que son inevitables las comparaciones, no para definir cual es mejor que otra, sino para poder apreciar mejor una pelicula, creo que en el caso de una crítica es de mucho ayuda, entiendo la molestia de Hector pero creo que en este caso les hacen un favor a mucha gente que no entraría a ver una pelicula francesa que tiene pocas salas

Champy dijo...

Tampoco estoy de acuerdo con las comparaciones..... que diferencia cuando como referencia son tratadas, y pero por supuesto que yo no voy a apreciar mejor o peor una obra solo porque alguien más la comparó con un clásico.... mas que apreciación, creo que lleva a la predisposición.

Tampoco creo que ayude en una critica hacer uso de ello, que facilita la chamba, eso si.

Si desde un inicio se plantea como un ánalisis comparativo puede que se acepte, pero ya no es ni crítica ni reseña ni...

O será que no tiendo a ver CINE buscando reminicencias...si solitas brotan, son válidas como influencia, pero ver para buscar y decir jubilosamente: Encontré!

Que flojera...se me hace que en ese momento dejaré de ver CINE.

2046

Diezmartinez dijo...

Creo que la comparación es válida para el análisis y la crítica, Champy. Pero no es la única herramienta que el crítico cuenta (o debe contar), por supuesto. Y hay películas que se prestan a ello, porque se hacen dentro de una larga tradición genérica.
Y, además, están las influencias y los vasos comunicantes entre una obra y otra. Pero todo esto debe usarse como un instrumento para iluminar la lectura o comprensión de la obra a analizar, no para oscurecerla.
Tal vez por deformación profesional -ya lo escribí en otra parte- cuando alguien empieza a hacer comparaciones con obras centrales en la historia del cine (El Ciudadano Kane, El Padrino, etcétera) me pongo en guardia, como aquí. Pero, insisto: Un Profeta se sostiene en ese fascinante retrato de ese gangster ascendente. Y en esos detalles de cine puro que describí, como el paso por el detector de metales. Gran momento estrictamente visual, cinematográfico. ¿El Padrino del siglo XXI? No, para nada. No puede serlo: pero sí es un gran filme, sin duda.

marichuy dijo...

Ernesto

En el Aeropuerto, a Malik solo le faltó inclinarse para que le revisaran el derrière. La escena del avión me pareció casi sublime. A esas alturas ya me tenían (Rahim y Audiard) en la bolsa, pero fue en la escena de ¿Marbella o Marsella?, cuando Malik se mete al mar, donde terminaron de conquistarme: el ángulo de la escena, la expresión de él mientras juega con el agua, como niño inocente. Y de pronto, la toma se abre dejando ver un mar melancólico, solitario; un mar tan parecido a la mirada de él. Insisto: Tahar Rahim tiene un registro histriónico asombroso que le permite ir de un estado de ánimo a otro, pasar de una actitud casi inocente a otra de fría dureza, sin perder la gracia en el camino (ese chico actúa con todo y sin aparente dificultad; amén de que, como dice mi papá de mí, habla con los ojos).

Impactante, para mí, el microcosmos interracial que crea Audiard al interior del penal; metáfora de la sociedad como dijo el propio Director (y no sólo la francesa como decía el crítico del semanario Proceso); salvando las obvias distancias, sobrevivir en el penal es casi similar a hacerlo afuera: hay que morder el polvo más de una vez, fingir demencia (ser taimado) y más que avanzar (es un decir) conforme a un plan, irse haciendo en el camino y a contracorriente.

Dos cosas:
Una. No creo que la película de Audiard necesite que la comparen con otras (consagradas) para convencer de su valía. Ciertamente, nadie descubre el agua tibia, tres de sus películas- que él tiene su propio estilo narrativo y gusto estético. Un ejemplo: sus bandas sonoras siempre son buenas, muy en sintonía con la trama e igual pasa con la fotografía. Ahorita me viene a la mente, la perfecta amalgama de estos tres elementos en ‘De battre mon coeur s'est arête’.

Dos. La comparación de Un Profeta con El Padrino está fuera de lugar; como si más que para alabarla la hubiesen hecho para pode ningunearla. (un mote. ‘Audiard ha creado su Padrino Moro’, tan despectivo –aplicado por la prensa española). Son totalmente diferentes. Para empezar, El Padrino no es, creo, un film carcelario. Yo amo El Padrino, pero siempre me ha parecido un poco como la glamourización de la mafia, una visión por momentos casi idílica (con la que crecí haciéndome una idea romántica de los gánsteres: yo quería que Vito Corleone me adoptara), hasta que Saviano me la tiró con las 327 páginas de Gomorra. Don Vito, el Pater Familias que extiende su manto protector y que aunque se joda a los traidores, jamás pierde la compostura. En cambio, Cesar Luciani es sucio, burdo, no conoce de formas y lejos está de pretender ser “el padre sustituto”, ni de erigirse en el mentor –en el sentido tradicional- de Malik; éste aprenderá, como bien dices, ensangrentándose las manos.

A mí no se me antoja ser gánster, pero sí volver a ver Un Profeta y, sobre todo, un novio como Malik… (que no me lea un insigne agente del CISEN, jajá). Y ya

Saluditos

Dije que no podía ser objetiva y no lo seré:

Un Prophète... Chapeau¡!

marichuy dijo...

Ernesto

Sólo por probar esta chunche. Hace unos minutos (y en la mañana me pasó igual) a la hora de enviar mi comment el blogger respondió: "lo sentimos pero no hemos podido llevar a cabo… bla, bla…” Pero, segundos después, apareció el letrerito verde: "se ha guardado el comentario y será visible cuando... bla, bla"

Entonces, ¿se guardó mi choro o se fue el limbo (como en la mañana) ¿

Saludos

El Duende Callejero dijo...

Hay una tendencia a "renovar" los "clásicos" que aunque comprendo (y lo hago con un poema de Paz en la mano, siempre), simplemente la sigo como el "signo de los tiempos". Eso de buscar "la nueva" o "el nuevo"... Lo entiendo como una medida fácil de venta, moneda de cambio apantalla brutus de rigor (de esos que sólo abren revistas o medio leen reseñas para ver si pueden sacar detallitos que luego presumirán con su prole y se ganan, supongo, su estrellita, palomita o sobadita). Imposible dejar fuera "la comparación", que no es comparación, es más "contextualización". Tratamos con cine de género, de fórmula, en el que hasta la paleta de colores es indispensable para "contar su historia". Ahí no se puede dejar fuera al menos una referencia... ¿O de qué se escribiría? Lo que sí choca es "el nuevo...", "la nueva..." Recurso fácil, gastado, ocioso.

En el caso de Un Profeta, sigo pensando que tiene lazos que la comunican en mayor o menor medida con Gomorra y con la trilogía Pusher de Nicolas Winding Refn. Principalmente ese universo propuesto o dispuesto por ambas cintas. Esos "gangsters" polutos que sudan, lloran y se mean como cualquier hijo de puta que ande por esta tierra. Con esa me quedo.

Diezmartinez dijo...

Marichuy: Sí, el tono operático de El Padrino no tiene nada que ver Un Profeta... Y, sin embargo, sí hay un lazo de unión: uno desea, en el fondo, que triunfe Malik como desea que triunfe Michael Corleone en el primer Padrino. Lo que sucede es que Coppola, desde el inicio, nos muestra que Michael se ha convertido en un monstruo mientras que aquí, en el final, con Mack the Knife sonando en el fondo, Malik sale de prisión como todo un héroe. Claro, bañado en sangre, pero como un héroe muy discreto, para recordar otro título de Audiard.

Duende: En el caso de Gomorra, no sé... La visión de Gomorra me parece incluso más dura, más ruda, más pedestre que la de Audiard. Insisto: de alguna manera, sin glamourizar el mundo gangteril, Malik termina siendo el héroe de la película (chale: soné a político mexicano).

Champy dijo...

Es que en realidad así es... o así termina...como el heroe de la película... y no veo porque habría de ser negativo, todo lo contrario, lo encuentro bastante renovador...

2046

Diezmartinez dijo...

Sí, Champy: es un final feliz. Tan inmoral como feliz. No necesariamente es malo. El cine está más allá de toda lección de moralina y, además, Audiard deja muy claro que ese final feliz le costó sangre -suya y de otros- a Malik.

marichuy dijo...

Mira nada más: mi comentario era tan largo que al último quise cortarle, pero se me pasó la tijera y me llevé medio párrafo. Lo que Marichuy quiso decir (seré mi propio Rubencito Ayala) fue que:

"(....) después de ver tres de sus películas (además de Un profeta), me parece que Audiard ha sabido articular un estilo narrativo propio... etc."

¿Les parece que ‘Un Profeta’ tiene final feliz? Pues será una felicidad medio amarguita, no?
A mí, más bien me parece de sutil crueldad: al salir de la prisión Malik se ha construido una personalidad, dejó de ser ese Don Nadie y se ha ganado el respeto de otros, sí, pero a costa de algo más grande que la sangre propia y de otros. Su nueva vida, es un poco como la condena que describe Eduardo Lizalde en su poema “Amor”:

"ser eternamente desgraciado y triunfador (sin riesgos aparentes)”

Leobardo dijo...

Dije que en Self Mader Hero salìa Cassel, y no es cierto, él sale en Lee mis Labios. Es más bien Kassovitz.
Lo que creo que habría que resaltar es que, además de dominar el género negro, Audiard es un gran director de actores. Cassel, Kassovitz, Romain Duris, ahora Tahar Rahim... El tipo sabe cómo congeniar con sus protagonistas y eso se refleja en pantalla.
Por otra parte, creen que Audiard se atreva a hacer una secuela de A Prophet?
Me encantaría....
Saludos

PS. Fuera de tema, estaba platicando con un amigo hace rato... no creen que El Origen de Nolan tiene muchas similitudes (por no decir otra cosa) visuales y temáticas con Dark City, de Proyas?

El Duende Callejero dijo...

Yup... es cuestión de enfoques. Gomorra es más una película sin un personaje, por tanto no hay esa "identificación", puesto que está en otro registro. Aquí es simplemente una historia de iniciación. Presentación e iniciación. Pero a lo que me refiero es a ese contexto "desmitificante" del gangster. Ya no ese mundo como aparte en el que se mueven, en el tal pareciera que hasta existe un sol que sólo sale para ellos. Aquí ya son cabrones de carne y hueso que hasta les huele el sudor. A eso me refiero. Y, curioso, aún no son muchas las que siguen esa línea. O se plantean un mundo de caricatura (Rockanrolla o como se escriba), o se ponen nostálgicos y clásicos (Los Soprano).

Joel Meza dijo...

Odio quedar fuera de estas discusiones por no conocer el chiste (acá, cero profeta).
¿Soy el nuevo Charlie Brown, acaso?

Diezmartinez dijo...

Marichuy: El final feliz es para él. Ganó. Triunfó. Como Michael Corleone. Se ha transformado en un criminal de primer nivel y carismático. En ese sentido, es un desenlace ambivalente para nosotros (porque queríamos que ganara) pero para él no lo creo.

Leobardo: Sí, en efecto, es un gran director de actores. El chavo este, Rahim, está impresionante. Lo vemos transformarse ante nuestros ojos.

Duende: En ese sentido, sí, tienes razón. Aquí no vemos ninguna épica gangsteril a la Coppola. No sólo les huele el sudor sino que pierden el oído por tanto balazo que sueltan.

Diezmartinez dijo...

Leobardo: Sí, creo que hay algunas. Aunque sigo pensando que esto de los sueños es el McGuffin de Nolan para seguir tratando los mismos temas de siempre: su obsesión por sus personajes obsesivos.

Miguel dijo...

No eres el único Joel, creo que varios pasamos por lo mismo,es eso o podemos opinar sin haberla visto como se acostumbra y armamos discusiones y toda la cosa

El Duende Callejero dijo...

Promesas del Este (asco, pinche título, pero es correcto), tendrá secuela. Pero la traigo a colación pues también es una historia como la de Un Profeta. Pero está en otro registro. El que llamo "nostálgico". Y eso se nota desde esa cámara sobria, desde esos diálogos y esas actuaciones contenidas. A esos no les pega el pinche sol que a nosotros. Sus prostíbulos son elegantes, sus putas se ven limpias, sus bebidas vienen sin marca.

Diezmartinez dijo...

Duende: Tienes razón. Toda la historia vista como un prólogo: es el caso de Promesas del Este y Un Profeta.

Miguel, Joel: ¿Opinar, discutir y hasta decir que tal película es un asco sin haberla visto? Mmmm... Para eso váyanse al twitter. Hay varios en twitter que hasta pendejean a los demás -a los que les parece meritoria Inception, por ejemplo- sin haber visto la película respectiva.

El Duende Callejero dijo...

De hecho, resulta interesante ese ejercicio ¿no? Salt, Un Profeta y Promesas del Este (ah, pinches títulos, y uno está sin traducción), logran algo curioso: nos hacen pedir secuelas. Qué pedirlas, demandarlas casi. Y estén como estén las películas.

CINE dijo...

Si les gusto Profeta vayan a ver Hambre esa carcel si que es una obra de arte con su sangre corriendo por el suelo y sus muros con excrementos pero con una composicion que le dio la camara de oro en cannes La fuerza del protaonista esta en su cuerpo aguantando los golpes aun la tengo en los ojos depues de 2 semanas de verla en Mexico