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martes, 28 de septiembre de 2010

El Infierno


México está podrido y no tiene remedio. Este es el discurso que prevalece, desde su titubeante inicio hasta su extendido final alargado, en El Infierno (México, 2010), sexto largometraje de Luis Estrada, brutal colofón a sus dos exitosas películas anteriores: La Ley de Herodes (1999), sobre el putrefacto sistema político priista, y Un Mundo Maravilloso (2006), sobre los estragos económicos provocados por los desgobiernos de la tecnocracia prianista.

Como en los dos filmes ya mencionados, a Estrada lo domina aquí la inclinación a la brocha gorda y al trazo más grueso, tanto en sus personajes como en las caracterizaciones de sus actores o en los diálogos. Pero también hay en Estrada algo más interesante: una chocarrera ferocidad misantrópica casi única entre los miembros de su generación y muy escasa, en general, en la historia del cine mexicano.

México, tiempo presente. Después de 20 años de haberse ido a los “yunaites”, Benjamín, “el Benny” García (Damián Alcázar) regresa a su pinchurriento pueblito de San Miguel (N)Árcangel y se encuentra a su anciana madre (Angelina Peláez) olvidada y muerta de hambre, a su hermano menor “el Diablo” (Tenoch Huerta) asesinado quién sabe por quién y a una suculenta cuñada (guapísima Elizabeth Cervantes) emputecida, con todo y un hijo adolescente, “el Diablito” (Kristian Ferrer), que quiere seguir los sicarios pasos de su idealizado papá matón.

Aunque “el Benny” tardará un tiempo en ambientarse, muy pronto irá a pedirle chamba al barón de la droga del lugar, Don José Reyes (Ernesto Gómez Cruz), quien tiene una guerra a muerte con su hermano también narco Don Pancho Reyes (Gómez Cruz otra vez). Así, teniendo como guía/protector a un viejo amigo de la infancia, “el Cochiloco” (Joaquín Cossío, con el Ariel en la mano), “el Benny” probará las mieles del triunfo (dinero, drogas, troca, cuñada buenota) y, tarde que temprano, las heces del fracaso. Que, para Estrada, no es el fracaso de él sino del país entero.

El Infierno se mueve en los terrenos temáticos de la provincia mexicana, definida memorablemente por Ismael Rodríguez en La Oveja Negra (1949): el espacio en donde la mentira, las máscaras y la simulación dominan todas las relaciones sociales, sea en la familia, con tu pareja o en el espacio público del gobierno, tal como lo describió, acaso en su mejor ensayo, Jorge Ayala Blanco en La Aventura del Cine Mexicano (1968). Algunas referencias al cine clásico nacional son más que obvias –cierto changarro levantado con dinero del narco se llama “Los Cuatro García’s”, la relación de Don José Reyes y su hijo (Mauricio Isaac) es una caricatura de la que tenían Fernando Soler y Pedro Infante en La Oveja Negra -, pero otras alusiones son mucho más insidiosas y provocadoras.

Estamos en una provincia patológicamente simuladora: Don José hablando de la familia y mandando decapitar a sus propios sobrinos, la mamacita sufridora mexicana lamentándose porque su hijo se mete al narcotráfico pero aceptando gozosamente su nueva tele y pidiendo un relojote de oro de pilón, “el Benny” dándose golpes de pecho porque su cuñada viuda es prostituta para encamarse con ella a las primeras de cambio, un anciano (Salvador Sánchez) que masculla impotente “pinches mafiosos” pero que no duda en recibir una donación de dinero sucio para levantar su negocito, un tipejo (Silverio Palacios) que traiciona a su propio hermano (otra vez Palacios) por el pago de mugres mil pesos, un matarife desalmado que funge como ejemplar padre de familia cuando está con sus hijitos y su mujer embarazada, un sacerdote que está para lo que se necesite –hasta para bañar en agua bendita una fusca- siempre que haya pago de por medio, un heredero al trono gangsteril que esconde su homosexualidad para no decepcionar a su muy machote papá atrabiliario…

Y si la familia y la sociedad están podridas, qué se puede esperar de las autoridades: como la “política de nuestro señor Presidente es convertir a México en un país de soplones”, en la provincia mexicana de El Infierno la policía local sólo existe para corromperse, el Presidente Municipal es un corre-ve-y-dile del narco en turno, el ejército es el surtidor de correosos indígenas oaxaqueños convertidos en “zetas” y el gobierno federal también tiene precio, sólo que uno más caro y encarnado, con el aplomo de siempre, por Daniel Giménez Cacho. La acumulación de simulaciones llega a ser asfixiante: ¿es que nadie se salva en esta visión radicalmente pesimista de Estrada? Pregunta retórica de la semana: no, en efecto, nadie se salva.

Estrada alterna hábilmente el horror con el humor, la indignación con la caricatura, la gracejada alburera con el sarcasmo más negro. El ejercicio narrativo es peligroso pero creo que Estrada ha salido, en general, bien librado, aunque no todos piensan lo mismo. Mi estimado colega de La Jornada Carlos Bonfil ha comparado El Infierno con Mecánica Nacional (Alcoriza, 1971) porque, a su entender, más que una crítica al aquí y al ahora, se trata de un ejercicio narcisista/tremendista en el que se muestran todas estas lacras para luego terminar diciendo: “Bueno, es que así somos y no podemos hacer nada para cambiarlo”.

No creo que sea así, pero entiendo el punto de Carlos. Creo que esta interpretación de la cinta se justifica, en especial, por “el Cochiloco”, espléndidamente encarnado por Joaquín Cossío. De todos los personajes del filme, él es el más transparente, el menos simulador y el más articulado en sus razones para estar en el narcotráfico: “el infierno es la miseria”, “si no fuera por el narco, no tendría nada”, “yo sé lo que me espera y no me hago ilusiones”, etcétera. A través de la voz de Cossío, es evidente que en el México provinciano de El Infierno –no el México real, insisto, sino el México retratado en El Infierno- no queda más que estar en el narco, servir en el narco o ser testigo de lo que hacen los narcos. La fuerza actoral de Cossío y el gran personaje que interpreta –creo que es, de lejos, el mejor escrito de todos- pueden provocar que uno confunda lo que dice un personaje con lo que propone la cinta. Y creo que, en este sentido, Estrada está lejos de justificar la violencia del narco: nada de lo que vemos en el desenlace puede sostener una visión idealizada/heroica/glamourizada del narcotráfico. Por vías mucho menos elegantes y mucho más toscas, Estrada propone lo mismo que Gomorra (Garrone, 2008): la mafia destruye todo lo que toca, sea la familia, la sociedad, el gobierno, la religión. Por supuesto, se le puede reprochar a Estrada que no presenta ninguna solución, pero sospecho que esa no es la tarea de Estrada: el hijo de “el Perro” es cineasta, no mesías.

Finalmente, hay que apuntar el gran problema que tiene la cinta: su excesiva duración de 145 minutos. Es cierto que nunca llega a aburrir, pero también es cierto que en muchas ocasiones las escenas se alargan innecesariamente. Me queda la sensación que a la cinta le faltó una edición más rigurosa, menos complaciente: hay ocasiones, incluso, que la cámara sigue rodando por dos, tres, cuatro segundos, cuando es evidente que la escena ya terminó. Ese vicio lastra el desenlace de la cinta: cuando uno cree que el filme ha finalizado en un desaforado clímax violento, viene un epílogo más o menos justificado y luego el epílogo del epílogo que, ese sí, está de más porque no agrega nada que no sepamos a estas alturas.

Sin embargo, con todo y este defecto, Estrada ha logrado una cinta fuerte, vigorosa, bien anclada tanto en las referencias cinematográficas del cine nacional clásico, así como en el retrato distorsionado, exagerado, caricaturizado, de una realidad presente que, por supuesto, es mucho más compleja de lo que aquí aparece. ¿Es así el México en el que vivimos?: por supuesto que no. Ese es el México que ve Estrada. Y hay algo en esa visión que sacude. Bueno, por lo menos a mí.

47 comentarios:

marichuy dijo...

Ernesto

Comparto contigo la visión de que sin ser un film enorme, "El infierno” se sostiene por esa visión anti solemne, desencantada, y a la vez con buen ritmo de la realidad mexicana. Estrada, toda proporción guardada, al igual que Matteo Garrone en Gomorra, desglamouriza la mafia narcotraficante para revelarla en toda su podredumbre, miseria y violenta crueldad. Y sin embargo, pese a su dureza, viviendo en este México donde ‘aunque no lo parezca vamos ganando la guerra’ y por eso 72 migrantes son masacrados sin que nadie se inmute… “El Infierno” es casi light

Saludos

PS El Cochiloco se merece el Ariel y los premios que hagan falta, pero después de ver que Biutiful será “nuestra representante” en los óscares, capaz que se lo dan al Bardem!

Tyler dijo...

wow que buen texto

Pienso que la realidad debe ser mucho peor Ernesto, las fotos del Reforma de la matanza de los 72 migrantes todavía me dan pesadillas, y eso es lo que se pública lo que se filtra porque no queda de otra. Imagínate todo lo que no...

No, definitivamente esta película es apenas un esbozo folklórico de lo que en realidad es este país

Champy dijo...

Lo que si es un hecho es que Estrada ha conseguido que se hable de Cine Mexicano, y ha resultado interesante escuchar posturas y reacciones muy variadas al respecto, siempre en función de la ideología del que las emite por supuesto.

Como Cine, a mi me gustó, yo ni sentí los 145 minutos que dices... se escucha y lee mucho "exagerada"... ojalá a esos que así la tildan, no les toque de cerca, verán que nada se acerca a la realidad.

Yo no entiendo el afán por las comparaciones, lo mismo que en El Profeta, yo no veo entre el Infierno y Gomorra absolutamente ningun hilo... ambas (dos) se sitúan en contextos completamente diferentes, plantean realidades que ni de chiste se asemejan, y en definitiva la forma autoral de ambos, impide a quien la respeta hacer comparaciones con y sin proporciones.

Yo recuerdo al Estrada del Camino Largo a Tijuana, de Bandidos, y lo extraño, pero me enorgullece de manera bien estúpida y patriotera haber atestiguado el desarrollo y consagración de un Autor bien mexicano, orgulloso de quienes lo precedieron.

Su manejo actoral ya no debe asombrar a nadie.

2046

Alejandro dijo...

Vaya! Hasta que se dignó. Muy bien, coincido completamente. Y creo que lo que más me ha gustado hasta el momento de El Infierno es justamente las reacciones de la gente, mismas que hablan más de ellos que de la cinta.

Saludos.

Diezmartinez dijo...

Marichuy: Sin haber visto Biutiful, creo que la decisión fue por el lado de las posibilidades de ganar el Oscar. Digamos que González Iñárritu tiene un nombre en la Academia -Luis Estrada no-, los productores tienen dinero para la publicidad y Bardem, dicen, está muy bien. Hasta a los que odiaron la cinta dicen que él merece algún premio. Supongo que le apuestan a alguna nominación, supongo.

Alejandro: Es inevitable que cada quien la vea con los ojos de su experiencia y su ideología. Se vale.

Champy: Subrayo la comparación con Gomorra porque creo que Estrada no hace nunca el intento de idealizar a sus narcos. Ni siquiera al mostrarlos valientes o arrojados, como el Scarface de De Palma. La mafia que retrata Estrada -como la que hace Garrone en Gomorra- es capaz de vender a su madre por dos pesos. Los narcos no son benefactores de nada sino destructores de todo. El discurso, en este sentido, es muy similar aunque, claro, la distancia estilística entre las dos cintas es muy grande.

Tyler: Sí, claro. La realidad supera a la ficción. Con mucho.

Juan Carlos Romero dijo...

Pues según yo, sí hay un estereotipo de narco que para mí ya no funciona sino como caricatura. Aunque en general me gustó, no dejaré de insistir en que me parece complaciente con un público enojado que quiere catársis y ahí es donde Estrada hace concesiones para la taquilla. Creo.

Diezmartinez dijo...

Juan Carlos: No estoy tan seguro en cuanto al estereotipo. Es cierto que los hijos y nietos de narcos están en otra sintonía y que no toda la gente que se dedica a ese negocio es así, pero la leyenda de los viejos capos del narco no está tan lejana de lo que ahí se retrata.
Todavía el año pasado circulaba la historia dizque verídica del paternal narco legendario que llegó a cierto restaurante de Culiacán a comer con toda su escolta, cerró las puertas, no dejó salir a nadie, mandó recoger todos los celulares de los clientes, pidió amablemente la comprensión de todos ellos y luego pagó la cuenta de todos y cada uno de los comensales. Digo, esto lo podría haber hecho, con una sonrisa paternal en el rostro, el Don José de Ernesto Gómez Cruz.

Champy dijo...

ERNESTO ese perfil carticaturesco y exagerado del narco trazado, no cabe dentro del estilo que un Autor imprime a sus cuadros?

La escena que citas del restaurante, también es leyenda urbana aquí en regiolandia, inclusive puedes escuchar: un vecino (o una tía o la cuñada d eun compañero o...) ahí estaba! Cuando El Chapo cerro el Vips de Calzada (en San Pedro)!!!! Y hasta le dejó 5000 pesotes de propina al mesero!!!

2046

Diezmartinez dijo...

Champy: Eso es lo que digo. Ese trazo de brocha gorda forma parte del estilo de Estrada, por lo menos desde La Ley de Herodes. Puede ser que a uno le guste o no, pero eso es otra cosa.

Anónimo dijo...

marichuy, cuando hablas de Matteo Garrone y dices "toda proporción guardada" con respecto a Luis Estrada, me parece que exageras. Luis Estrada es un gran director, Garrone no es ningún Scorsese así que no lo enaltezcas tanto. Es un buen director igual que Estrada. Yo creo que el director mexicano no le pide nada al director italiano.
ANÓNIMO S

El Duende Callejero dijo...

Curiosamente, ese acordonamiento narrativo sacado de las lamentables notas nacionales, donde se tilda al narco de ser más un cáncer en el páncreas que ya ha llegado a los huesos, por lo que sólo es cuestión de días para que todo acabe, no me estremeció: me dio flojera. A Estrada se le nota su lista de tópicos narcos, que iba palomeando, en su "guión". Como a Hidalgo, que le sobra esas escenas del Hidalgo maduro y acabado y esas incersiones balines de dos momentos de insurrección, a este Infierno, insisto, le falta el Diablo y le sobra el "personaje principal". Si todo iba a ser como viñetas, que así fuera desde el inicio. Ah, también un bozal, pero para su director, que piensa que ha hecho Saló parte 2, pero con la intención de que la chamiza que no lee Proceso, conozca el problema que existe tras esas tachas que consume en el antro. Y una visita a terreno narco, o de perdis, ver unas de los Almada, para que entienda que su estereotipo buchón cabía en la era del amor y la paz, no en la del American Eagle y los deportivos europeos.

Anónimo dijo...

Yo, la verdad, comparto el punto de vista de Bonfil. Una película más que retrata la miseria de la sociedad mexicana. En ese sentido El infierno guarda cierta semejanza con Todo el poder, películas que se mueven entre la denuncia, la sátira, etc, pero con su buena dosis de comedia para garantizar la taquilla. Claro, Estrada es mucho mejor director y su película tiene cosas más valiosas, pero no deja de señalar el ya clásico: "así somos; aquí nos tocó vivir."

La película de Estrada está bien hecha y, como ya señalaste, juega con los discursos. Pero antes que él hay cintas que tratan estos temas del narco y la frontera. No hay mucho de novedad en su cinta.

Saludos

Max

Anónimo dijo...

DUENDE CALLEJERO,parece que lo que te molestó de la película es que vistieran a los narcos como "gruperos norteños" y no como se visten en la actualidad. Parece que te sientes ofendido porque en lugar de vestirlos con ropa traida de los mall de San Diego o Nueva York (una camiseta verde que diga London o un saco de pana sport como el que traía vicentillo cuando lo agarraon o un conjunto sport Adidas como el que traia aquel otro que capturaron mientras hacía ejercicio en un parque del D.F.) los vistieron como Na(r)cos rurales. Es la sátira, Duende, la sátira, la burla, la parodia. De eso se trata. De paso, tu escepticismo ya también es un tópico
ANÓNIMO S

marichuy dijo...

Anónimo S

El "toda proporción guardada" no era para enaltecer a Matteo Garrone Gomorra y "hacer menos" (como diría mi abuela) a Luis Estrada. Es el establecimiento de la diferencia entre la realidad que retrata Gomorra y la que retrata El Infierno. Y Punto. No estoy midiendo/comparando el trabajo de dirección de uno y otro realizador.

Saludos

Joel Meza dijo...

Ah... que ya llegue al rancho pa' opinar...

Anónimo dijo...

Entonces, mi estimada marichuy, escribiste mal tu comentario, porque no se puede interpretar de otra manera: "Estrada, toda proporción guardada, al igual que M.G. en Gomorra...".
ANÓNIMO S.

kolinazo dijo...

Chingonsisimo texto Ernesto, pero estoy en completo desacuerdo; ya desde un mundo maravilloso la "satira" de estrada me sabia insípida, como a caldo mal hecho, completamente atonal y con unos escenarios y personajes construidos con una pereza lamentable, como de guionista que le dio hueva la investigación de un trabajo mas realista y la imaginación de un trabajo mas fantástico/alegórico (sin mencionar los diálogos de folleto y las situaciones sacadas de chespirito)..en fin, luego escribo mas al respecto..un abrazo

El Duende Callejero dijo...

Anonimo S., la verdad ese no es escepticismo. Verás, Luis Estrada dijo, el 31 de agosto de este año, al parecer muy encorajinado, lo siguiente:

"Como cineasta creo que se le está haciendo un daño a los jóvenes, pues nosotros queríamos que a través de 'El infierno' vieran los riesgos que tienen de involucrarse con la delincuencia organizada"

Ah, se hace daño a los jóvenes no dejándolos, según él, ver una película... Lo siento, pero ni eso lo cumple. Y si hay tópicos en todo esto, sería éste: para "mensajes" los post-it, no el cine. A ese déjenlo en paz y no le cuelguen "milagros" (o "traumas", mejor denle chamba a los psicólogos, que buena falta les hace).

Ah sí, dijo esto con motivo de la "justa" clasificación C que le dieron. Digo justa, pues se la merece. Pero, vamos ¿En qué sala de todo México se respeta las clasificaciones? Ahí sí hay una sátira. Hagámosla tópico, mejor. La verdad no leo, en su declaración, una sola mención a que su película es una sátira. Que no la vean, repito, "hace daño".

Uy...

¡Qué no mame!

Luego salió con:

"Quise realizar como una radiografía mucho más amplia, no quedarme sólo en el problema del narcotráfico o dedicarlo al aspecto social y político de nuestro país, sino con una perspectiva hacia el futuro preguntándome hacia dónde es que vamos. De allí que el título de la cinta sea como una profecía que espero no se cumpla, de hacia dónde veo que se mueven las cosas en México."

¡Pos vete de médico papá, si quieres andar sacando radiografías!

Bueno, ahora espero correcciones, como las que se les hace a Marichuy (jo).

Diezmartinez dijo...

Duende: ¿Y tú le crees a los cineastas? ¡Yo tampoco! Digamos que Estrada es un cineasta competente (bueno, aquí hay varios que dicen que no) pero como entrevistado suele decir muchas barrabasadas. Como esas que dices.

Anónimo dijo...

Duende, cierto es que el cine no tiene la obligación de dar mensajes. Pero, si lo hace, no necesariamente está mal. Después de todo, eso sería una crítica al aspecto moral, ético, de la cinta, y no a sus cualidades estéticas. En cuanto a las declaraciones de Luis Estrada, eso es típico de los directores. Tarantino mismo ha dicho que “odia la violencia” y hasta en Family Guy le aventaron un pastelazo por ese comentario. Hasta a intelectuales como Fuentes se le ha salido alguna barrabazada (“Echeverría o el fascismo”), así que no nos asustemos mucho por sus comentarios. Lo que importa, a final de cuentas, de una obra de arte, es ésta misma, no el proceso que lleva a ella o la intencionalidad que tiene (en ese caso tendríamos que descartar de inmediato la obra de Eisenstein y Leni Riefenstahl que sirvieron a los intereses del comunismo uno, y del nazismo la otra). Si él quiso hacer una radiografía del país, está en todo su derecho, y creo que no lo hizo tan mal.
ANÓNIMO S

El Duende Callejero dijo...

No, claro que no le creo... Pero... Ni modo, "el pez por su boca muere", dicen, y en este caso, se da de pechito. Lo dije en su momento y lo repito aquí: "hace mejor callándose este amigo antes de que veamos su película, que lo más seguro es que todo lo que diga, una vez vista, se le revertirá". Y así pasó. No me vendas espejitos, mi buen, si lo único que traes son piezas canicas. Sé la diferencia.

Y no sé, pero se me hace que a esta película le pasa lo del Mundo Maravilloso, que se pierde en la línea de botaderos de los supers. Tan inocua resultó. En fin, insisto: ese personaje "principal", esa "crónica" latente que se contrapone a "la sátira"... ¿Para qué, para qué?

Finalizo: a este infierno le falta un diablo.

marichuy dijo...

Anónimo S

Sí, me expresé mal. La culpa es toda mía…

Ernesto:

También lo pensé: La Academia selecciona Biutiful porque cree que así tendrá más posibilidades de ganar. Tal vez, en especial Bardem. Pero ello no obsta para que sea cuestionable. Y además, ahora resulta que los españoles están indignados pues dicen que les “robamos”… como cuando la selección de “El laberinto del fauno”, que era ‘su’ película’ y acabó representando a México. No sé si les robamos (desconozco cómo está el nivel de participación financiera de cada país), lo que sí creo es que Biutiful se me hace tan mexicana como el gazpacho y no porque para serlo tenga que retratar algún estereotipo típicamente mexicano, pero simplemente me parece una película totalmente ajena a México. Y lo más triste: quizá no había de más donde escoger.

Buen día

Diezmartinez dijo...

Marichuy: Ah, claro que es cuestionable. Yo trataba de explicar la lógica de la elección de Biutiful, no la justificaba. Ni siquiera he visto la cinta. Pero, como dices, acaso lo triste es que Biutiful es la cinta que tiene más posibilidades de ser nominada -o si no la película, en una de esas Bardem.

El Duende Callejero dijo...

Ah, pero ni Eisenstein y Leni Riefenstahl salieron con las jaladas de el señor aquí mentado. Ni modo, insisto, y con bases: el fracaso monumental de El Infierno como película que, haciendo un simil político, ya que su director nos rebaja a eso, es como Fox, tuvo todo para hacer algo pero lo dejó ir por el lugar común, la broma fácil y el "ya merito". Eso, lo siento, pero es insultante. Y para muestra, esas declaraciones de su mandamaz, que nada más tiene que salir a "defender" su película pues por sí misma se cae en pedazos. Su estructura narrativa, si es que la tiene, es la de El Infierno de Dante. Cambiemos a la musa del poeta, por el "ser alguien" o "lograr algo" y veremos que esa "llegada a la Dite rural", con todo y letrero, casi de "dejad toda esperanza vosotros que entraís aquí", para luego conocer a su Virgilio (el tal Cochiloco, en efecto, lo único visible de la película), que lo llevará de la mano a nuestro "poeta" (repatriado, pobre, "soñador"), en su recorrido por los ¿9 círculos del infierno? Nombre, por las notas de ese narco de las notas de Proceso o Nexos, nada más. Y recordemos, en La Divina Comedia se da ese matiz episódico en el que se conoce a un personaje, se sabe qué hace ahí, su "castigo" y se sigue adelante. Aquí también. Empantanadas, claro, por esas "subtramas" que nada más no... Y al final, recordamos, el Poeta conoce al mismísimo diablo y se impresiona. Aquí, insisto, a este infierno le falta el diablo. Es como un pedito en público, ruidoso y apestoso y toda la cosa, que nos hace voltear y buscar para saber quién se fue a la vez que los otros lo hacen, pero bah, el apeste dura un poquito nada más. Cosa de salirse del cuarto y seguir adelante.

Penoso, la verdad. Y bueno, si vieras lo que digo Tarantino... Jo.

Anónimo dijo...

Buena la frase esa: "a este infierno le faltó el diablo", pero me parece que cometes el mismo error que el tal Lemus de letras libres (ahi si, marichuy, guardando las proporciones debidas): Una frase ingeniosa todo lo vale, ante el sacrificio del análisis racional. Te salió buena la frase, Duende, lástima que no se aplique a la pelicula de Estrada.
ANÓNIMO S.

El Duende Callejero dijo...

¿Sacrificio del análisis racional? Jo... Como dice el Benny en la malogradota y rumorosa película esta: "What?"

Champy dijo...

Orale, se puso chido esto.... hasta esto consiguió Estrada, ponernos a hablar de la "Realidad".
El crítico eres tu, uno nomas parlotea, eso me queda claro.

2046

Joel Meza dijo...

Maldición, acabo de checar la cartelera adelantada del rancho y tampoco se estrena este fin de semana. Ya será vieja esta discusión para cuando llegue.

Por lo pronto digo que este es un caso más de "¿Tú le crees a los cineastas? Yo tampoco."

¿Cuántos cineastas habrá que cuando hablan o escriben son congruentes con sus resultados en pantalla?

El Duende Callejero dijo...

Ninguno Joel... Pero por eso podrían ponerse a hablar de su película nada más. No de "las implicaciones mnotécnicas que le heredé espiritualmente al celuloide en el que imprimí mi película que, palabras más, palabras menos, es una pinche obra de arte que ya la quisiera cualquiera y si no te gustó, pos qué iletrado e inculto eres"... (poner el nombre del genio cinematográfico mexicano de su preferencia a continuación: ___________________). El día en el que los cineastas mexicanos hagan películas, no formas para salvar al mundo o peores cosas, aquí sólo se hablará de eso: de películas, de cine... Jo...

El Velvet de Cierto Pelo dijo...

Qué magnífico texto se aventó don Ernesto. La discusión que provocó la cinta aquí, también motiva muchísimo a verla.
Eso, supongo, es la función de la crítica.

Anónimo dijo...

Muy buen texto, Ernesto. Veo que andas especialmente inspirado.

Como todos en la sala, yo me reí de los chistorretes de la película, pero no creo que aborde bien lo que dice retratar. Personalmente no me parece que la renuncia a los matices se justifique recurriendo a la sátira y a los brochazos para. ¿Que la visión del autor es que no hay matices? Muy bien, gracias pero no es suficiente.

En fin, la película funcionó como un buen conducto para canalizar la frustración colectiva, pero no hay novedad.

Saludos,

Jorge

Diezmartinez dijo...

Velvet: La discusión es mérito de ustedes, no mía.

Anónimo dijo...

Mmmmm... Pa'mi que a los críticos ya les pasó lo que a que Novo y Villaurrutia con Los Olvidados. Nomás no saben por dónde entrarle.
Lo malo es que ya no hay Octavios Paces que les expliquen la película.

¿Sátira? se come con Kubrik, con Kurosawa o con Coen y Scorsese.

La Bomba, Naranja, Jojimbo, o Las Pandillas.

¡Ay, crítica, que fue de ti en manos de blogueros... Culeros

J.A.B.!

Tyler dijo...

Joel,

como no? se estrena Wall Street!

para un capitalista como yo es un imperdible

es más, antes de ver la nueva veré la primera en DVD para irme ambientando y recordar a Charlie Sheen cuando hacía cosas de respeto y no payasadas en la tele...

Champy dijo...

Jorge Ayala Blanco????

Como se tiene tanto.... recurso para establecer tanta y tan rica retórica, y no se tiene valor para firmar y dar la cara?

Si aqui no matan....

2046

Tyler dijo...

este post ya se puso como película de Buñuel...

jo

Diezmartinez dijo...

Tyler: Parafraseando a Don Miguel Inclán en Los Olvidados: "Ojalá los mataran a todos (los blogueros) antes de nacer"...

Joel Meza dijo...

"¿Sátira? se come con Kubrik, con Kurosawa o con Coen y Scorsese.
La Bomba, Naranja, Jojimbo, o Las Pandillas."


Don J.A.B., no nos deje con la duda, le faltó el ejemplo de los Coen.
---
Tyler, quise decir: no se estrena El Infierno acá en el rancho. Sí, me expresé mal. La culpa es toda mía…
(m'ta, no puede uno regarla tantito en esto de los blogs. Ahora comprendo a tus colegas nacionales, Ernesto.)

Joel Meza dijo...

(Estrada, ¿el innombrable de este mes enque Diezmartínez?)

Anónimo dijo...

Cierto: mejor mil narcos en la calle que un bloguero suelto. Ahora, borraré a Joel de mi lista de amigos de facebook, porque es bloguero...

Atentamente: uno que ahora es culón, pero le decían duende callejero.

Joel Meza dijo...

Pos para mí, feisbuc es donde da vuelta el infierno (como las trampas de los lavabos, pues: lo que cae ahí, ya no sale).
---
Bueno, como no se estrenará acá al menos por dos semanas más, suelto mi cacareada idea antes de que pasemos a otro tópico en la siguiente entrada propuesta por nuestro anfitrión Diezmartínez.

El tono de Estrada, así como el tono de los Almada en su momento, para el tema del crimen (o la corrupción re:La Ley de Herodes), ha de ser su manera de no entrarle de frente en sus películas a los asuntos que aborda. Así, si hay alguna reclamación, siempre está el recurso de decir: ¿pos qué no ven que es cotorreo?

Claro que eso es lo que pienso, no lo que es. Finalmente lo que importa es lo que se proyecta en la pantalla y cualquier declaración o análisis previo o posterior, no forma parte de la obra y sólo tiene valor para quienes nos queremos dar el gusto de sufrir (o darle el gusto a alguien más, de vernos sufrir, así sea sólo al Duend... perdón, al nalgón -mi educación marista me impide decir lo otro).

Tyler dijo...

jajajajajaja

el Duende nunca deja de sorprenderme...

El Duende Callejero dijo...

Clap clap clap clap para Joel...

(PD. ya se me quitó lo culón... Lo otro que dijo Joel, neva... Así nací...).

Anónimo dijo...

"y no se tiene valor para firmar y dar la cara?"

Mmmm...se la pueden dar de muy letrados pero aún así no saber leer. La firma está ahí. Clarísima. Tanto que le recriminaron su "retórica", que muchos mascan pero pocos entienden.

Atentamente

CAT.

Champy dijo...

CAT Woman?!?!!??!

No, prefiero CAT Power...

2046

Diezmartinez dijo...

Ojalá fuera CAT Woman... Lo chistoso es que es muy transparente quién es CAT. Lo conozco (cibernéticamente) desde hace más de una década. Cambia de pseudónimo cada tres, cuatro años. Y a veces firma con su nombre. Esas son las iniciales de su nombre.

Joel Meza dijo...

¡Yo soy Espartaco!