miércoles, 29 de septiembre de 2010

A los maestros, con cariño/XXIV


Jonathan Rosenbaum, el veterano cinecrítico semiretirado del Chicago Reader -ya no escribe semanalmente, aunque sigue asistiendo a festivales, dando conferencias, publicando en revistas y mantiene (¡horror de horrores!) su propio website- ha escrito un espléndido texto sobre su preferencia de las mediocridades de antes sobre las de ahora. Dicho de otra manera: prefiere ver otra vez algo como El Manto Sagrado (Koster, 1953) que, por ejemplo, entrar al cine a ver Encuentro Explosivo (Mangold, 2010).
Comparto la idea. Algo tiene que ver con la edad, supongo, y con la certeza de que uno cada vez tiene menos tiempo para desperdiciarlo en basura contemporánea cuya mayor gracia radica, acaso, en su campaña publicitaria o en su estrella ascendente/decadente. En cambio, si me topo en la televisión una mediocre cinta mexicana de los años 50/60 -por dar un ejemplo- siempre encuentro algo de interés: ese actor o esa actriz que luego desapareció sin dejar rastro, esa trama melodramática aleccionadora de pena ajena, ese realización muy apenitas que, sin embargo, sostiene la historia sin mayor problemas de principio a fin.
El texto completo del maestro Rosenbaum, aquí.

4 comentarios:

Champy dijo...

Ahora si que, guardando toda proporción, yo tambien prefiero aventarme un "Maravilloso Churro" 60'ero donde los pelos del hombre lobo a leguas se notaba que eran de un peluche muuuuy fino, o encontrar cables en producciones "urbanas" cincuenteras, reirme a carcajadas con los Inclán o los Soler.... a ir a ver cualquier babosada-blockbuster al Cine nomas por que está en primer lugar de taquilla....
Contimas un Hombre con su trayectoria.

Muy bello texto.

2046

Joel Meza dijo...

Justo tuve eso la semana pasada. Renté el DVD R1 de The Joneses (Amor por Contrato) y el DVD R4 de Sobre las Olas, que resultó ser, no la de Pedro Infante por Don Ismael, sino la primera película de Miguel Zacarías, hecha en 1933, sobre Juventino Rosas. Un churrazo de una hora, pero que no me aburrió en lo más mínimo porque me la pasé encontrando puntos de interés, ya fueran pistas al tipo de buen cineasta que eventualmente sería Zacarías (el diseño de algunas escenas me gustó, si bien la ejecución fallaba escena tras escena), o la actuación sobresaliente (en casi todas sus escenas) de un jovencísimo René Cardona como el antagonista en amores, o las veladas críticas al porfiriato (aquí no aparece Santa Claus/Porfirio Díaz, como en la de 1950) o bien la risible escena climática (o que debió serlo) donde Juventino finalmente compone el famoso vals y que termina pareciendo algo que tuvieron que arreglar en el cuarto de edición. En resumen, una hora muy entretenida.

En cambio, qué puedo decir de The Joneses: qué buena está Demi Moore, qué buena está la que hace de su hija. Y David Duchovny debería estar en mejores películas.
Si tuviera que ver alguna de las dos otra vez, adivinen cuál sería.

Joel Meza dijo...

Pos sí pero Rosenbaum es millonario...

Diezmartinez dijo...

Joel: Oh, pues, algún defecto tenía que tener.

Champy: De acuerdo.