miércoles, 8 de septiembre de 2010

Pídala Cantando/XXIII


Por twitter, una lectora me pidió mi reseña de Contra la Pared (Gegen Die Wand, Alemania-Turquía, 2004), publicada en su momento en Reforma y luego en mi desaparecido libro Vértigo, 20 años de Crítica Cinematográfica.
Contra la Pared es, ya lo he escrito aquí, una de mis cintas predilectas de los últimos años y ocupó el sitio 2 en mi top-25. Lo que escribí sobre Contra la Pared, en el momento del estreno mexicano, en una versión abreviada, a continuación:


Hamburgo, tiempo presente. Cahit (Birol Ünel), un turco-alemán sin trabajo y perpetuamente alcoholizado, estrella su auto contra una pared. Recluido en un hospital, conoce a la atractiva turca-germana Sibel (Sibel Güner), quien sin decir “agua va”, le propone matrimonio. Sibel, que ha intentado suicidarse en varias ocasiones, no se enamoró a primera vista de Cahit. Su razón para tan intempestiva declaración marital es muy simple: ella quiere salir de la tradicionalista casa paterna y Cahit resulta ser el partido perfecto. Puede que tipo sea un vago desempleado que cuando no está borracho está drogado, pero por lo menos tiene algo a su favor: es turco. Los papás de ella no podrán oponerse al matrimonio.

Cahit accede a montar el engaño (hay otro intento suicida de por medio por parte de ella) y lo que veremos a continuación es la más terrible, desesperante y, al mismo tiempo, perversamente divertida historia de amor que he visto en los últimos años. En la progresión dramática del filme Akin toma prestada una premisa chistosona, casi de screwball-comedy hollywoodense, para luego estacionarnos en las aviesas rutinas de un matrimonio cualquiera para luego, desde ahí, hacernos descender a un infierno de celos, malentendidos y tragedia. Y cuando ya uno, como espectador, apenas si puede sostener la vista sobre la pantalla (¡esa secuencia del callejón en Estambul, por Dios!), Akin nos atrapa de nuevo con la remota posibilidad de que Cahit y Sibel puedan acceder a un happy-end elusivo como pocos.

La película está acompaña, de principio a fin, por interludios musicales interpretados por seis músicos y una cantante que, a orillas del Bósforo, entonan viejas canciones turcas. Al final, los músicos y la cantante posan frente a la cámara y se inclinan frente a ella. Nosotros, desde nuestra butaca, les regresamos la reverencia. Se la merecen.


7 comentarios:

Rackve dijo...

Hablando de Turquia, que opinas de la directora Yesim Ustaoglu, con sus películas que para mi tratan sobre la busqueda de una respuesta, solo he visto tres películas de ella La caja de pandora, Waiting for the Clouds y Journey to the Sun.

Diezmartinez dijo...

Una directora interesante. Conozco las últimas dos películas de ella, La caja de Pandora y Waiting for the Clouds. Sus dos primeros filmes los tengo pendientes.
Creo que el cine mexicano podía aprender del cine turco y sus temas: la inmigración, las dinámicas familiares, el pasado que se niega a ser enterrado... Ustaoglu es una cineasta a seguir.

PS. Ahora que recuerdo, no hice reseña de La Caja de Pandora. Lo prometí pero no cumplí. Tengo madera de diputado.

Joel Meza dijo...

Pa' morirme bichi, entonces.

Guillermo dijo...

¿Te acuerdas Ernesto, de Cuarenta Metros Cuadrados de Alemania? Película que en 1986 ya retrataba la situación de los migrantes turcos (o de cualquier grupo migrante), tema que en el cine mexicano se descubrió como veinte años después. Y lo mejor de todo: sin Kate del Castillo, Carmen Salinas ni Eugenio Derbez.

Diezmartinez dijo...

Sí, como no. Gran cinta. Aunque el tema ya lo trataba aaaantes de esa cinta el propio Fassbinder. En los 70's, de hecho.

Guillermo dijo...

"Aunque el tema ya lo trataba aaaantes de esa cinta el propio Fassbinder. En los 70's, de hecho."


Ah sí, en Ali: el miedo devora el alma. Pero esa era la mirada de un europeo. Lo especial de la otra es que es la mirada de un turco.

Diezmartinez dijo...

Sí, tienes razón.