lunes, 6 de septiembre de 2010

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CXLIII


El Silencio de Lorna (Le Silence de Lorna, Bélgica-Italia-Francia-Alemania, 2008), de Jean-Pierre y Luc Dardenne. Acaso la más accesible de las cintas que han realizado los hermanos Dardenne pero, de todas maneras, anclada en los mismos temas y en las mismas preocupaciones de siempre. Como de costumbre, los belgas usan de manera magistral las más abruptas elipsis narrativas. Un crimen que sólo se exhiba en dos salas de la Ciudad de México. Mi reseña en el Primera Fila del viernes pasado en Reforma.

Pasión en el Cairo (Cairo Time, Canadá-Irlanda-Egipto, 2009), de Ruba Nadda. Si no fuera por la gran Patricia Clarkson y por la fascinante -por lo menos en el filme- ciudad del Cairo, el más reciente largometraje de la cineasta canadiense Ruba Nadda no pasaría de ser un mero telefilme romántico. Pero con esos escenarios y con esta actriz, nada de eso. Además, hay que admitir que la señora Nadda dirige con solvencia esta sobria historia de amor nunca consumada. Creo que la película merece que vuelva a ella en la semana. Espero hacerlo.

El Infierno (México, 2010), de Luis Estrada. Por situaciones ajenas a mi voluntad no pude ver El Infierno. Por lo pronto, aquí está la reseña del colega Carlos Bonfil en La Jornada, menos entusiasta de la que escribió mi compañero Rafael Aviña el viernes pasado en el Primera Fila de Reforma.

14 comentarios:

Josafat M dijo...

Este domingo me di mi tiempo para checar Machete, fue curado ver a la bola de blancos aplaudiendo al final de la función.

Joel Meza dijo...

Ese Josafat, qué se me hace que no estás en Chicago nada. Allá, pura raza, ¿no?

Anónimo dijo...

Pues otra película mexicana le fue bien en taquilla. Bien por ellos.

“El infierno”, gracias a algunos momentos bien logrados, me hizo reír, pero en general me deja insatisfecho.

Como en cierta manera señala Bonfil, en “El infierno” todo lo de fondo es tratado por encimita. Digo por encimita, porque el tema del narcotráfico -y la resultante violencia en el norte del país- es claramente visto por una sobresimplificada perspectiva ¿chilanga? (por cierto, ausencia de acento norteño en las actuaciones). Por una parte, si se piensa un poco, el tratamiento de lo no-defeño es similar al que se hizo en ciertas road-movies noventeras. Por otra parte, “El infierno” tiene mucho en común con otras películas mexicanas que ya sea central o tangencialmente denuncian “lo que no funciona en el país” (la guerra del narcotráfico, la ineficiencia de las política y los políticos, o el funcionamiento de las instituciones), pero siempre cayendo en la crítica fácil, el lugar común y la canalización de la frustración colectiva.

Al terminar la película, me cuestioné si Luis Estrada fue: a) estorbado por el tono de la sátira que eligió para explotar cabalmente la crítica que pretendió hacer, o b) simplemente se topó con sus limitaciones para entender y exhibir el problema.

Lo anterior lo respondí en los siguientes términos: se “renuncia” a mostrar complejidades porque simplemente no comprenden lo que pretender criticar o denunciar.

Las comparaciones pueden ser chocantes, pero es ilustrativo ver lo que se hace en otros lugares en cine y televisión. Ahí tenemos series como “The Wier” y “Los Soprano” o películas como “Río Místico”, “Crónica de un asesino en serie” o “Un profeta”, que al verlas no pude evitar pensar: “caray, las personas que hicieron esto saben de lo que están hablando”.

Saludos,

Jorge

Joel Meza dijo...

Leí la crítica de Bonfil y el comentario de Jorge (no he visto El Infierno). Creo que Luis Estrada hace lo suyo (criticar al sistema mexicano) a su manera (con humor grueso, como dice Bonfil) pero su obra no representa al género de la crítica política y social en México, simplemente porque no hay tal género, con tan pocas producciones.

Como ya se ha comentado aquí otras veces y acerca de lo que dice Jorge, sí hay gente que sabe de ciertos temas de los que podría hablar, escribir y hacer películas... pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Esto es, sin que le pique el cascabel, pues.

Josafat M dijo...

En efecto, Joel, hay mucho paisa por acá, pero para el momento que empezaron los aplausos ya habían prendido las luces y fue ahí cuando torcí el biznes ese.

En efecto, Joel, ese género es inédito en México, aún hace falta LA película que aborde el tema del narcotráfico como debe de ser, aunque por ahí hay un culichi que cree ya haberlo logrado.

Joel Meza dijo...

¡Ya me salió el anuncio de Peña Nieto! ... pero yo creí que salía Lucerito. Ni de qué me alegro... Ni modo, como de costumbre a googlearla pa' ver sus fotos.

Anónimo dijo...

Joel, Josafat: Me parece que falta LA película del narco, pero también de otros asuntos nacionales, como lo que pasa en las escuelas, los ni-nis, la impartición de justicia, etc., etc. Pero no se crean, soy optimista.

Jorge

Joel Meza dijo...

Jorge, Josafat, justamente (puras jotas, ¿no?) es no sólo LA película, sino películas, lo que me gustaría ver y como dices, Jorge, no únicamente del narco, sino de los temas que mencionas (los ninis... nitanto; en mi opinión son güevones y ya). Por eso decía criticar (hablar de, pues) el sistema mexicano. La sociedad mexicana.
Entre las de más alto perfil, por ejemplo, ahí es donde prometía y se quedó cortísima Rudo y Cursi. Esa escena final de los ignorantes hermanos derrotados, mutilados, asimilados por el sistema social, parados frente a la casa del cuñado narco, como decía Diezmartínez, es lo mejor de toda la película. Un sólo fotograma resumiendo varias de las crisis de México.

Diezmartinez dijo...

Josafat: ¿Blancos? Han de haber sido güeros de rancho... Puro sinaloense en Chicago.

Jorge: Interesantes juicios los tuyos. Esas cintas que mencionas al final... Caray, ojalá así se hiciera en México cine de ficción. El documental es otra cosa.

Joel: Esa escena final es extraordinaria. He ahí una gran escena final en busca de una buena película.

Anónimo dijo...

Viendo el cura Hidalgo de Alejandro Tomassi, no puedo dejar de pensar que de las producciones con motivo del 2010, lo mejor está proviniendo del lugar menos esperado (por mí): de la televisión, particularmente de una empresa que suele ofrecer basura.

Bueno, "Chicogrande" también me gustó...

Jorge

El Duende Callejero dijo...

Ni en literatura se ha tratado el tema del narcotráfico de forma satisfactoria, y eso que hay gran cantidad de títulos y el medio se presta para ello, esperar que el cine lo haga a la primera de cambios y con una película cuya única valía hasta el momento son los lloriqueos de su director-guionista de que lo censuran poniéndole una clasificación para adultos, siendo su película para adultos... Nada más no. Al Infierno le falta el diablo, y precisamente por ese afán por criticar, más no por contar la historia, logra ese épico empantanamiento. Parece una serie de viñetas, con personajes en común y con tema en común nada más. Y se empeña tanto en "hacernos reflexionar" que se olvida que lo suyo no es contrapublicidad, sino película, y por ende, se debe contar una historia, desarrollar unos personajes, recurrir a todos los elementos estéticos posibles para lograr tal fin.

Imposible pensar en LA película del narco mexicana. Los que hacen esas películas no saben más que las leyendas manidas por la prensa y los que las podrían hacer, por vivir en medio de ello, están tan hartos del tema que prefieren "evadirse" con otros temas, como los extraterrestres, las historias de amor con melcocha y demás.

El Duende Callejero dijo...

El ejemplo de lo que digo es la ridícula tanta de opiniones sobre lo que podría "significar" la media sonrisa de el capo ese famoso, el último más grande de los grandes y tan magistralmente aprehendido. Se nota que esos que están tras los medios, jamás han ojeado las notas rojas de los periódicos "provincianos", sólo para ver las bellas fotos de los malandrines con apodos comunes que apresan y que se la llevan pelando los dientes lindos, haciendo símbolos de la paz, sacando la lengua o imitando a Bruce Lee. Imagino la sarta de idioteces que dirían al respecto si tantas putas olas hicieron por un simple tic...

Diezmartinez dijo...

Jorge: Sí, la teleserie esta de Gritos de no-se-qué no ha estado tan mala (bueno, el primer episodio sí apestó gacho, pero los demás han estado decente). Y Tomassi ha estado muy bien como un Hidalgo violento y arrebatado. Que Padre de la Patria ni que nada. Parece un Mesías desatado y no de Macuspana.

Duende: En efecto. Esa hermeneútica de la risa de "la Barbie" fue de pena ajena.

El Duende Callejero dijo...

Y con la nota de ayer, puta madre, ya salieron telépatas tardíos. Por eso no hay cine político mexicano... Sólo reality show.