viernes, 29 de octubre de 2010

Olivier Assayas, cuántas vidas nuevas/II


Continúa hoy la retrospectiva Olivier Assayas, Cuántas Vidas Nuevas, en la Cineteca Nacional, con la exhibición de Demonlover (Ídem, Francia, 2002), noveno largometraje de Assayas estrenado comercialmente en México a fines de 2003. De aquella época data esto que escribí y como sigue:

¿Qué pasaría si un cineasta de verdad adaptara a la pantalla grande alguna aventura de Lara Croft? Supongo que algo similar al fascinante/irritante juego visual/narrativo que es Demonlover (Ídem, Francia, 2002). La trama (escrita por el propio Assayas) es muy simple: un emporio francés de la comunicación, Volf, quiere adquirir los derechos de una compañía japonesa de anime (que incluyen filmes, tecnología, series de televisión y cómics). A su vez, el emporio galo pretende asociarse con una compañía americana que ya domina buena parte del mercado mundial de animación nipona. Una empleada de Volf llamada Diane (Connie Nielsen), juega en varios frentes: ¿ella está con los japoneses o con sus competidores o con los gringos o con los franceses o está jugando su propio juego? Sepa la bola.

La línea argumental es la de un thriller convencional, con todo y cruel vuelta de tuerca en el desenlace. Lo que provoca la compulsión fílmica de no despegar los ojos de la pantalla es el infinito laberinto anecdótico a través del cual seguimos a Diane en su complejo y peligroso paseo por la pornografía japonesa animada, el mundo cibernético de la violencia real o los submundos de la cultura virtual de la tortura y el crimen. La estética y la narrativa de este filme de Assayas sigue la lógica de un videojuego: en realidad, no importa el final ni los distintos episodios de la historia. Lo que le interesa al jugador es seguir jugando, así que en esta cinta lo que importa es ver/sentir/palpar una aventura tras otra, de Tokio a París a ¿México? a cierto hogar clasemediero estadounidense.

La cámara de Denis Lenoir nunca descansa: nerviosa, trastabillante, en constante movimiento, atisbando lo que puede en la oscuridad, transmite una sensación de peligro inminente que se cumple una y otra vez, como si el vídeo-juego empezara de cero cada determinado tiempo. Por supuesto, el filme es demandante: no es una película tradicional y exige también un público no-tradicional. Pero si usted está dispuesto a jugar el juego, no se va a aburrir un segundo.

Demonlover se exhibe hoy viernes en la Cineteca Nacional, a las 18 y a las 20:30 horas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Probablemente hoy la vea. Si es así, trataré de compartor mis impresiones.

Saludos,

Jorge