Envíos gratis a México

viernes, 31 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según yo/XXIII


Se fue el año con sus 295 estrenos comerciales -cifra extraoficial y personal, aclaro. Yo, por mi parte, vi poco más de 300 cintas en el 2010 y me pude librar de algunos filmes nefatos. De otros, no, como esta entrada lo señala.
Mis reglas para elegir lo mejor del año -según yo, por supuesto, y se vale disentir, faltaba más- son simples: he elegido entre las películas que han tenido corrida comercial en nuestro país con, por lo menos, la semanita de exhibición de rigor. Por lo mismo, se han descartado filmes vistos en festivales, muestras, foros, ciclos y en DVDs. De todas formas, debo apuntar que si violara mis propias reglas tendría que anotar, en el número uno, Las Playas de Agnès (Varda, 2008) -la mejor película que vi en todo 2010-, y en otros sitios de la lista tendrían que figurar Le Père de Mes Enfants (Hansen-Love, 2009), L'Heure d'Été (Assayas, 2008) y dos cintas mexicanas: Presunto Culpable (Hernández y Smith, 2008) -que, se supone, se estrenará finalmente en febrero- y Perdida (García Besné, 2009) que, esa sí, no tiene fecha de estreno, hasta donde sé.
En la lista a continuación no hay cine mexicano: espero amanarme -dirían en mi rancho- en el 2011 con la mencionada Presunto Culpable y con Perdida, si es que logra ser vista fuera del circuito festivalero/cineclubero, pues vaya que merece exhibición comercial. Otra película extraordinaria que vi a destiempo: Le conseguenze dell'amore (Sorrentino, 2004), que también debería estar entre lo mejor del año. De cualquier año.
Así pues, va mi lista de lo mejor del 2010 exhibido en el circuito comercial, mexicano en mi caprichoso orden de preferencia. No un top-10, sino un top-12: mis doce magníficas.

1. El Listón Blanco (Das Weisse Band -Eine Deutsche Kindergeschichte, Alemania-Austria-Francia-Italia, 2009), de Michael Haneke. Mi crítica, en Reforma.

2. Toy Story 3 (Ídem, EU, 2010), de Lee Unkrich. Mi crítica, aquí.

3. Camino (España, 2008), de Javier Fesser. Mi crítica en Reforma.

4. El Origen (Inception, EU-GB, 2010), de Christopher Nolan. Mi crítica, aquí.

5. Hambre (Hunger, GB-Irlanda, 2008), de Steve McQueen. Mi crítica, aquí.

6. Un Hombre Serio (A Serious Man, EU-Francia-GB, 2009), de Joel y Ethan Coen. Mi crítica en Reforma.

7. El Escritor Fantasma (The Ghost Writer, GB-Francia-Alemania, 2009), de Roman Polanski. Mi crítica en Reforma.

8. Enemigo Interno (The Bad Lieutenant: Port of Call New Orleans, EU, 2009), de Werner Herzog. Mi crítica en Reforma.

9. Invictus (Ídem, EU, 2009), de Clint Eastwood. Mi crítica en Reforma.

10. El Secreto de sus Ojos (Argentina-España, 2009), de Juan José Campanella. Mi crítica en Reforma.

11. Un Profeta (Un Prophète, Francia-Italia, 2009), de Jacques Audiard. Mi crítica, aquí.

12. Luna: 1095 Días (Moon, GB, 2008), de Duncan Jones. Mi crítica, aquí.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Citadina


Citadina (City Girl, EU, 1930) fue la última película dirigida por F. W. Murnau -aunque luego realizó Tabú (1931), en codirección con Robert Flaherty- y durante medio siglo se creyó que se había perdido. Realizada para la casa Fox después de su obra maestra Amanecer (1927) y la esa sí perdida hasta el momento 4 Devils (1928), la película le fue arrebatada a Murnau por el propio William Fox quien, dice la leyenda, se horrorizó por lo que había visto en el corte final. Aparentemente, Fox ordenó que se re-editara, se le agregara algo de sonido y se estrenó en una mutiladísima versión de poco más de una hora que, previsiblemente, falló en la taquilla. El corte original de Murnau, silente y de 90 minutos de duración, nunca se exhibió comercialmente y hasta se dio por perdido durante mucho tiempo hasta que reapareció a inicios de los años 70. En todo caso, Murnau nunca vio su filme estrenado en la pantalla grande y, por lo mismo, molesto por la interferencia de William Fox, terminó rompiendo el contrato que había firmado para su estudio y decidió experimentar con el cine documental, colaborando con Flaherty en la ya mencionada Tabú.
Por supuesto, esta no fue la primera ni sería la última vez que un genio fílmico chocara con las directrices económicas de Hollywood (¿les suena von Stroheim? ¿O Welles?). Murnau había llegado de tierras alemanas a la casa Fox con un ventajoso contrato que le otorgaba todo el presupuesto y todas las libertades posibles. Así, en esas condiciones, realizó Amanecer que, aunque triunfó en el establishment hollywoodense -ganó tres oscares: actriz, fotografía y uno "especial" por su calidad artística- y entre la crítica de su tiempo -casi unánimemente fue considerada una obra maestra-, el filme no fue un buen negocio. Su siguiente obra, 4 Devils, el filme perdido, fue alabado por la crítica, pero tampoco conquistó la taquilla. Aun así, habría que apuntar que si bien es cierto que que la casa Fox le cortó el presupuesto para Citadina, su tercera cinta para ese estudio, de todas formas le dio el suficiente dinero a Murnau para que comprara una granja en Oregon, el escenario natural de una película que, hasta cierto punto, se puede entender como una pieza de acompañamiento de Amanecer.
Si se recuerda, en Amanecer una vampiresa citadina provoca que un honesto marido campirano planee el asesinato de su sufrida mujer. Aquí, en Citadina, la soñadora y vivaz Kate (espléndida Mary Duncan), una joven mesera proveniente de la ciudad será, si no una inocente víctima, sí una mujer independiente injustamente acorralada por los prejuicios de un autoritario páterfamilia (David Torrance) y de un lascivo capataz (Richard Alexander) que sólo la ve como material encamable.
Kate, una extenuada mesera de un siempre atascado comedor de Chicago, conoce al ingenuo muchachote Lem (Charles Farrell), quien ha ido a la gran ciudad a vender la cosecha de trigo de la granja familiar. Después de hacerlo a un precio más bajo de lo que esperaba -lo que provocará que su padre se lo reproche cuando regrese- y de haber comido varias veces en el restaurante donde trabaja Kate, los dos muchachos, prácticamente al mismo tiempo, se declaran su amor y deciden, de manera impulsiva, casarse. Así pues, Lem regresa a la granja paterna en Minessota con todo y esposa (¡MESERA!, dicen los enormes intertítulos) incluida.
Bajo los estándares contemporáneos, este melodrama femenino es lo que Molly Haskell ha llamado "a woman's film" -categoría, de hecho, en la que también cabe Amanecer-, aunque la virtuosa realización de Murnau hace que Citadina se eleve muy por encima de los convencionalismos de una trama que podría haber sido filmada por Griffith o Sjöstrom (cf. El Viento/1928). Además de unas transiciones que capciosamente nos ubican en los universos enfrentados de la historia -el pan cortado a cuchillo por el viejo patriarca en Minessota y el pan que sale ya cortado y calientito de una máquina en un restaurante de Chicago-, habría que llamar la atención sobre el manejo de la luz por parte del cinefotógrafo Ernest Palmer -la escena de la estación bañada por líneas de luz y la escena expresionista en la que los padres de Lem reciben en telegrama en el que el muchacho les anuncia su matrimonio- y, por supuesto, el extraordinario tracking-shot por el cual seguimos a Lem y Kate al llegar a la granja. Se trata del momento culminante de felicidad, el edén particular de los recién casados, antes de enfrentarse al infierno de incomprensión y prejuicios que tendrán que enfrentar momentos después. Pocas veces en la historia del cine -y lo he pensado antes de escribir esto- un solo movimiento de cámara -en este caso, un travelling en un escenario abierto, atravesando un campo de trigo, siguiendo a dos enamorados- significa tanto emocional y dramáticamente.
Un último apunte con respecto a la dirección de actores de Murnau, especialmente al trabajo del veterano David Torrance, quien encarna al atrabiliario padre de Lem. Su interpretación es notable porque está concentrada en todo su cuerpo y no sólo en sus gesticulaciones. Esto se nota en el desenlace: de repente, de un corte a otro, el imponente patriarca, rígido e implacable, se transforma en un conmovedor y frágil anciano. No se trata de su rostro sino de su cuerpo entero: a partir de ese momento sabemos que Kate y Lem no tendrán mayores problemas. El anciano, después de todo, tiene un corazón.

Citadina se exhibe hoy en la Cineteca Nacional a las 19 horas.

El Evangelio del 2010... según metacritic/XXII


Metacritic es lo que es: el rostro de los cinecríticos de los medios escritos americanos más importantes. Tiene el defecto de ser, en efecto, un sitio gringocéntrico, pero la virtud de ofrecer, de un vistazo, cómo ha sido recibido "X" filme por el establishment crítico estadounidense. Se acaba el año y he aquí, pues, las diez cintas -once, en realidad- mejor evaluadas en metacritic.com (el número a la izquierda del nombre de la película es el puntaje atribuido al filme por metacritic):.

1. 95: Red Social (The Social Network, EU, 2010), de David Fincher. Mi crítica en Reforma.

2. 94: Sita Sings the Blues (EU, 2008), de Nina Paley.

3. 93: Carlos (Ídem, Francia-Alemania, 2010), de Oliver Assayas.

4. 92: Toy Story 3 (Ídem, EU, 2010), de Lee Unkrich. Mi crítica, aquí.

5. 91: Otona no miru ehon - Umarete wa mita keredo (título en inglés: I Was Born, But...) (Japón, 1932), de Yasujiro Ozu.

6. 90: Un Profeta (Un Prophète, Francia-Italia, 2009), de Jacques Audiard. Mi crítica, aquí.

90: Winter's Bone (EU, 2010), de Debra Granik.

8. 88: Inside Job (EU, 2010), de Charles Ferguson.

88: Shtikat Haarchion (título en inglés: A Film Unfinished) (Israel-Alemania, 2010), de Yael Hersonski.

88: 45365 (EU, 2009), de Bill Ross IV y Turner Ross.

88: The King's Speech (GB-Australia, 2010), de Tom Hooper.

La lista completa de metacritic, aquí.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según Robert Horton/XXI


Robert Horton en un infatigable crítico residente en Seattle y colaborador habitual de Film Comment. Su espacio en la red está en The Crop Duster acaso el mejor blog de un cinecrítico profesional americano después del de Roger Ebert. Su top-10 en orden de preferencia:


1) Un Profeta (Un Prophète, Francia-Italia, 2009), de Jacques Audiard. Mi crítica, aquí.

2) Winter's Bone (EU, 2010), de Debra Granik.

3) Four Lions (GB, 2010), de Christopher Morris.

4) Sweetgrass (Francia-GB-EU, 2009), de Ilisha Barbash y Lucien Castaing-Taylor. Mi crítica, aquí.

5) El Escritor Fantasma (The Ghost Writer, Francia-Alemania-GB, 2010), de Roman Polanski. Mi crítica, en Reforma.

6) Excentricidades de una Joven Rubia (Singularidades de uma Rapariga Loura, Portugal-España-Francia, 2009), de Manoel de Oliveira.

7) Pranzo di Ferragosto (Italia, 2008), de Gianni di Gregorio.

8) Los Niños Están Bien (The Kids Are All Right, EU, 2010), de Lisa Chodolenko.

9) Soul Kitchen (Alemania, 2009), de Fatih Akin.

10) Greenberg: un Perdedor sin Ilusiones (Greengberg, EU, 2010), de Noah Baumbach.

El cliché que yo ya vi/LXIX


Joel Meza, entre bostezo y bostezo, después de ver Megamente, propone:

"¿Somos, Kemosabe?": En las películas, nadie está obligado a declarar su amor o, de perdida, su dependencia a otra persona. Llegado el momento de sincerarse, siempre está el recurso de echarle la culpa a los demás. El enamorado dirá algo como "Todos te queremos", seguido de una pausa, para luego, con voz apenas audible, soltar la sopa: "YO te quiero..." Mal de muchos, consuelo de tontos, pues. El ejemplo más reciente, la animada y floja Megamente, que ni en ese detalle es original.

martes, 28 de diciembre de 2010

Héroes de Ocasión


Para José Abril



De todos los grandes cineastas hollywoodenses de los 30/40 hay uno que, en mi opinión, permanece tercamente oscurecido por los grandes autores que lo rodearon (Capra, Hawks, Ford, Welles...). Me refiero al gag-man y gran artesano de la comedia y el melodrama clásicos Leo McCarey quien, a pesar de contar en su filmografía con varias obras mayores -Make Way for Tomorrow (1937), Terrible Verdad (1937), Algo para Recordar (1957)- permanece en la semioscuridad cinefílica.
McCarey inició en el mundo del cine como todos sus contemporáneos: desde abajo, haciendo méritos, aprendiendo el negocio de pe a pa. Según su propia confesión, su primera chamba fílmica fue fungir como script-girl para Todd Browning a fines de los años diez. En menos de una década, en 1926 y hasta 1929, McCarey ya estaba trabajado para Hal Roach, supervisando -es decir, escribiendo, dirigiendo y produciendo- hasta tres centenares de filmes de uno o dos rollos con las estrellas del estudio: Charley Chase, Mabel Normand, La Pandilla y, por supuesto, Laurel y Hardy, a quienes el propio McCarey descubrió y a quienes dirigió en algunas ocasiones.
Para los años 30, McCarey ya era un cotizado cineasta free-lance, acaso el más importante de los "graduados" de la "casa Roach". En 1933 Paramount lo atrajo con un tentador contrato y le asignó su primera tarea, a la que McCarey trató de oponerse inútilmente: dirigir a los irrefrenables Hermanos Marx en un filme que se conocería aquí como Héroes de Ocasión (Duck Soup, EU, 1933).
Según el propio McCarey, su noveno largometraje -acaso no el mejor pero seguramente el más visto de toda su filmografía- fue una pesadilla laboral para él: no sólo era dificil controlar a los Marx en el set sino que, de hecho, resultaba una proeza tenerlos al mismo tiempo en el mismo espacio. Indisciplinados, caóticos, ingobernables, los Marx, sin embargo, sabían lo que hacían: fueron ellos los que exigieron a la Paramount que los dirigiera McCarey so pena de romper el contrato. Groucho y hermanos tuvieron la razón: Héroes de Ocasión fue y sigue siendo, de lejos, el mejor filme de los Marx.
Estamos en Freedonia y la imponente, poderosa y ricachona señora Teasdale (Gloria Dumont, la perfecta víctima de Groucho) exige que el nuevo presidente sea Rufo T. Moscón (Groucho, por supuesto), que hará su aparición entre cánticos, bailes y una metralla de one-liners dirigida a la pobre señora Teasdale, quien apenas alcanza a parpadear cada vez que Rufo la insulta. De ahí, en adelante, la película no conoce descanso en sus modestos 68 minutos de duración.
La cinta es la más grande sátira fílmica que se haya realizado en contra de la clase política (la que sea), las guerras (las que sean) y el nacionalismo (el que sea): Rufo le declara la guerra nomás porque sí a su vecino país Sylvania, es espíados por dos torpísimos agentes secretos -Chicolini (Chico) y Pinky (Harpo)- y todo se vuelve un perverso juego en el que los políticos intercambian insultos mientras la gente muere en el campo de batalla. A pesar de todos los intentos para buscar la paz, Rufo se niega a toda conciliación con un argumento muy poderoso: ya tiene pagado un mes de renta de campo de batalla. Cuando la guerra empieza, Groucho -con una bacinica como casco- les dice a sus valerosos combatientes que mientras ellos arriesgan su vida por la patria, él estará pensando en ellos y lo tontos que son; y cuando la batalla termina con la aparente victoria de Freedonia -quién sabe cómo pasó eso, porque Rufo ha disparado en contra de sus propias tropas-, la señora Teasdale empieza a cantar un himno heroico por el triunfo nacional, lo que la hace merecedora de una tomatiza que le propinan justicieramente Groucho, Chico y Harpo. Chico mismo se pasa de bando: deja Sylvania y se pasa al ejército de Freedonia no por cuestiones ideológicas, sino porque la comida es mejor. Nada en Héroes de Ocasión tiene lógica porque, acaso, en ese mundo de entreguerras, que estaba a unos cuantos años de involucrarse en una conflagración aún más violenta que la de 1914-1918, la diplomacia, la política, la democracia, el honor, la nación, el Estado, empezaban a sonar por un lado vacías -recuérdese la crisis de las democracias occidentales de la época- y, por otro lado, cargadas de significados ominosos -recuérdese el ascenso del fascismo en esos mismos años. (No por nada, en la Italia de El Duce esta película estuvo prohibida)
¿Qué tanto hay de los Marx y qué tanto de McCarey en Héroes de Ocasión? Aunque el propio McCarey confesó que tuvo que rendirse ante la incansable tarabilla que era Groucho en cuanto abría la boca, es obvio que el éxito de este filme se debe no sólo al talento desbordado de los Marx sino al aprendizaje de McCarey como gag-man y director de comedias durante los años 20. McCarey no sólo dirigió el filme sino que lo "supervisó" a la manera que lo hacía en su época con Roach: es decir, revisó los diálogos, manejó a los actores en el set, fue responsable del montaje y hasta eliminó del corte final aquello que le parecía superfluo, como -dicen algunas versiones- varios interludios musicales y una subtrama amorosa que interfería con el estado de locura de los Marx. De hecho, por esos radicales cortes que realizó McCarey es por lo que Héroes de Ocasión apenas si llega a los 68 minutos.
Ahora bien: Héroes de una Ocasión no es una gran película. Me explico: a diferencia de Chaplin o de Keaton -e incluso de Lloyd-, los Marx no eran comediantes que pudieran ser contenidos -en toda la extensión de la palabra- por la pantalla de cine. Su comicidad apuntaba a todas partes, avanzaba en todas direcciones, no tenía control y no respetaba nada. Así como los Marx arrasaban con todo lo que se encontraba a su paso -buenos modales, seriedad, valores morales, civilización-, también arrasaban con el cine mismo, con sus reglas, su lenguaje, sus convenciones. Por eso mismo McCarey, uno de los grandes artesanos clásicos hollywoodenses, no pudo con ellos. Pero, ¿alguien, alguna vez, pudo con Groucho y compañía?

lunes, 27 de diciembre de 2010

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CLIX




TRON: El Legado (Tron: Legay, EU, 2010), de Joseph Kosinski. Una inútil y tediosa secuela de la cinta de 1982. Mi crítica comparativa de las dos cintas -la ochentera y la reciente- en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

El Listón Blanco (Das Weisse Band - Eine Deutsche Kindergeschichte, Alemania-Austria-Francia-Italia, 2009), de Michael Haneke. En un pequeño pueblo del norte alemán, a un año del inicio de la Gran Guerra, empiezan a suceder cosas extrañas: accidentes, amenazas, muertes, golpizas, torturas... Menos preocupado en señalar un culpable específico que en mostrar una forma de vida en la que se está anidando el huevo de la serpiente, Haneke ha hecho, con El Listón Blanco, la cinta más bella -formalmente hablando- de toda su filmografía. Mi crítica en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado. La crítica de Carlos Bonfil, aquí.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Confesiones Verdaderas/XXIX


"Estoy tratando de encontrar un lenguaje cinematográfico que le dé un poco de libertad al espectador. Con un libro, el lector crea sus propias imágenes gracias a su imaginación... Pero el cine le roba esas imágenes imaginadas al espectador y las remplaza con otras creadas por alguien más. Al ofrecer imágenes, palabras y todo lo demás, el cine determina y fija muchísimas cosas; y gracias a eso, precisamente, es muy fácil manipular al espectador... Desde un punto de vista moral, esto no está bien.
Por eso trato de darle al espectador un poco más de libertad; ¿pero cómo si una imagen es de todas formas una imagen? Bueno: tienes que trabajar con lo que está sugerido, fuera del encuadre -o por lo menos con lo que no está en el encuadre- y usar un tipo de dramaturgia que no está terminada, que deje espacio para la interpretación. Esto me parece las únicas dos maneras de darle al espectador más libertad. Mi objetivo es darle más oportunidades de imaginar al espectador. Eso puede acercar el cine a las demás artes.
Aunque hay grandes cineastas que entienden el cine de manera completamente opuesta a como yo lo veo, hay otros que comparten mi visión -Kiarostami, por ejemplo, que para mí es el más grande de todos. Esta vía que señalo me parece la única para que el cine realmente progrese. El cine ahora puede que sea más rápido, más violento, más tecnológicamente sofisticado, pero sigue siendo básicamente lo mismo.
Bueno, ese es mi objetivo. Pero no estoy seguro realmente si he cambiado como cineasta... Mis películas empiezan a abrirse un poco, a respirar un poco más, después que hice mi "trilogía austriaca" y luego Código Desconocido. De todas mis cintas, ésta es la que más me gusta. Tiene defectos, como todas las demás, pero me gusta porque abrió mi universo un poquito".

Michael Haneke en una larga entrevista con Geoff Andrew en Sight and Sound (diciembre 2009, pp. 14-17) a propósito de su obra maestra El Listón Blanco.

sábado, 25 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según Miguel Cane/XX


Miguel Cane, el escritor y cinecrítico transterrado en la Madre Patria, publicó en el suplemento cultural de Milenio su top-10 fílmico del año que, por cuestión de espacio, quedó en top-7. Ora sí que en exclusiva aquí está su top-10 completo, con los comentarios del mismo colega Cane al calce y como sigue:

Io sonno L'amore/Yo soy el amor

(Italia/Reino Unido/Alemania/Francia 2009)

Luca Guadagnino hace mancuerna con una deslumbrante Tilda Swinton, mostrando una elegante mirada a la brutal irrupción de la pasión en la estéril vida cotidiana de una aristocrática ama de casa de Milán, transformando su existencia y la de su extensa familia. Filme de exquisita belleza, cuya sustancia trasciende incluso a la forma, es una de las más destacadas cintas europeas del año.

The Kids are Alright/Los chicos están bien

(Estados Unidos, 2010)

Radiografía a una familia postmoderna, en este caso, dos adolescentes criados por una pareja lesbiana (extraordinarias Annette Bening y Julianne Moore) deciden buscar a su padre biológico, que resulta ser un eterno adolescente (Mark Ruffalo). La inclusión de este personaje, afecta de modo insospechado la dinámica familiar, sin embargo, no hay melodrama sino una inteligente y mordaz comedia concebida y ejecutada con astucia por Lisa Cholodenko.

Somewhere

(Estados Unidos, 2010)

Sofia Coppola regresa, tras haber concluido su trilogía sobre los “Sueños de jovencita”, para explorar la relación entre un padre celebridad (Steven Dorff) y la hija prepúber (Elle Fanning) que prácticamente no conoce. El célebre Hotel Chateau-Marmont de Hollywood se convierte en un personaje más, de este filme sosegado y sensible (mas no sensiblero) realizado en la vena de su magistral Perdidos en Tokio.

Animal Kingdom

(Australia, 2010)

Josh Cody, un adolescente de Melbourne encuentra inescapables los lazos con su familia de criminales, aún pese a los esfuerzos de su madre – que tiene bastante cola que le pisen- por salvarlo. Como una abuela monstruosa, amoral y formidable, Jacki Weaver da la interpretación que define su carrera, mientras que como cineasta/escritor, David Michôd nos muestra el rostro humano de las bestias, en una tragedia modernista con varios actos, de ritmo vertiginoso y plena de sorpresas que sí funcionan.

Black Swan/Cisne Negro

(Estados Unidos, 2010)

Tomando elementos de filmes inquietantes sobre la alienación femenina como Persona (Bergman, '66), El bebé de Rosemary (Polanski, '68) y La marca de la pantera (Schrader, '82), Darren Aronofsky se aventura a narrar con glamour y aplomo el siniestro descenso a los infiernos de Nina, bonita bailarina (Natalie Portman), cuya obsesión por la danza y severa neurastenia podrían convertirla en un monstruo de verdad. Femenina, despiadada, abrumadora, este cuentito de terror íntimo es la película más visualmente perturbadora del creador de Réquiem por un sueño.

The King's Speech/El Discurso del Rey

(Reino Unido/Australia, 2010)

Colin Firth está literalmente soberbio en su interpretación de Jorge VI, rey de Inglaterra contra su voluntad, que requirió la ayuda de un logopeda para superar su tartamudeo y timidez y así ser quien guiara al Imperio a través de los oscuros años de la Segunda Guerra Mundial. Tom Hooper toma una trama histórica que en otras manos podría ser pedestre, para crear una atmósfera humana y optimista, con personajes reales que apelan a la emoción, con un espléndido elenco donde Geoffrey Rush y Helena Bonham-Carter ofrecen dos de sus mejores interpretaciones en años.

Copie Conforme/Copia fiel

(Francia/Italia/Irán, 2010)

Juliette Binoche se reúne con Abbas Kiarostami, para mostrar con exquisita ternura y un radiante espectro de colores, la historia de una mujer irresistible –y anónima- que trastorna la ordenada (y aburrida) existencia de un novelista británico que viaja por la Toscana para promover su libro y se encuentra con que, al estar con ella, nada es lo que parece. Entusiasta, vigorizante, seductora, esta genial cinta del cineasta iraní rompe el molde de la ostensible comedia romántica para desvelar los insólitos entresijos del amor y sus despropósitos.

As if I'm not there

(Irlanda/Bosnia Herzegovina, 2009)

La cineasta irlandesa Juanita Wilson no se amilana ante nada para mostrar los incomprensibles horrores de la guerra de Bosnia, con toda su violencia y salvajismo intactos; Natasia Petrovic es la joven que va a dar a un campo de refugiados y ahí nos presenta su situación con una mirada prístina, sin parpadear. Una de las películas más crudas y brutales del año, que pese a su brutalidad, mantiene una vena muy humana de esperanza.

Hanyo/La Criada

(Corea del Sur, 2010)

Cuando una familia de nuevos ricos decide contratar a una sirvienta para su flamante residencia, nadie imagina las pasiones secretas y consecuencias demoledoras que tendrá la llegada de Eun-yi (Do-yeon Jeon) a este hogar. Agudo thriller de Sang-soo Im, remake de un clásico de los 60 en su país, que parte de esa idea, para explorar un mundo de sensaciones, emociones, dominación, rencor, venganza y amoralidad, temas que aborda sin gazmoñerías. No apta para pusilánimes.

Potiche

(Francia, 2010)

François Ozon presenta una adaptación muy libre de la farsa teatral de Jean-Pierre Grédy, reunido con una de sus actrices-mito, Catherine Deneuve, que tras años de papeles de matrona madura, redefine su carrera interpretando eso mismo: Suzanne Pujol es un ama de casa en 1977, que se ve obligada a tomar las riendas del negocio familiar en medio de un escándalo y se descubre una mujer nueva. Mordaz y extravagante, ésta es una comedia en la que Gerard Depardieu es el complemento perfecto.

viernes, 24 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según Jonathan Rosenbaum/XIX


El (dizque) retirado cinecrítico del Chicago Reader Jonathan Rosenbaum, enlistó su top-10 para IndieWire como sigue:

1. Les Herbes Folles (Francia-Italia, 2009), de Alains Resnais.

2. La Amante de Mussolini (Vincere, Italia-Francia, 2009), de Marco Belocchio. Mi crítica en Reforma.

3. Ne Change Rien (Portugal-Francia, 2009), de Pedro Costa.

4. The Art of the Steal (EU, 2009), de Don Argott.

5. Carlos (Ídem, Francia-Alemania, 2010), de Oliver Assayas.

6. Una Propuesta Atrevida (Chloe, EU-Francia-Canadá, 2009), de Atom Egoyan. Mi crítica en Reforma.

7. Greenberg: un Perdedor sin Ilusiones (Greengberg, EU, 2010), de Noah Baumbach.

8. El Escritor Fantasma (The Ghost Writer, Francia-Alemania-GB, 2010), de Roman Polanski. Mi crítica en Reforma.

9. Red Social (The Social Network, EU, 2010), de David Fincher. Mi crítica en Reforma.

10. Winter's Bone (EU, 2010), de Debra Granik.

jueves, 23 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010 según... mi blogósfera personal/XVIII


No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Me refiero a colegas, amigos, cinéfilos, cinéfagos y una brillante pluma femenina y transterrada en Nueva York. Todos ellos gustan del cine y para mí eso es más que suficiente. Después de un revisión de los blogs que visito cotidianamente, he aquí el recuento de lo mejor del año de El Exigente Duende Callejero -debo confesar que la suya me pareció la lista más interesante de todas las que he leído hasta el momento-, la lista del entusiasta cinéfilo Saul Bass Bolio, las de los colegas Alonso Ruvalcaba, Arturo Aguilar y Alejandro Alemán, la del perro café Juan Carlos Romero, la extendida lista de Judy Mam y, por supuesto, la del polifacético Mauricio González.
Mi lista, por cierto, va a tener que esperar unos días. En concreto, para el último día del año.

Megamente


A la casa Dreamworks la espía la competencia o son ellos, los ejecutivos de Dreamworks, quienes espían a los contrarios. Hace años, Dreamworks produjo HormiguitaZ (Darnell y Johnson, 1998), acerca de una hormiga que no quiere ser una más del montón y a esta cinta le siguió, meses después, Bichos (Lasseter y Stanton, 1998) de Pixar que, más allá de ser el remake inconfesado de ¡Three Amigos! (Landis, 1986), básicamente era la misma historia de una hormiguita que se rebelaba para no ser como las demás.

Y, ahora, la historia se repite: Universal estrena hace meses Mi Villano Favorito (Coffin y Renaud, 2010), acerca de un maloso que en realidad tiene corazón de oro y Dreamworks le sigue con Megamente (Megamind, EU, 2010) que tiene, qué remedio, más o menos la misma historia.

La novedad –si podemos llamarla así- es que Megamente juega con las convenciones de los súper-héroes y súper-villanos provenientes de otros planetas, entregando una parodia del mundo de Supermán que es más chistosa como idea que como película.

El Megamente del título (voz en inglés de Will Ferrell y en español de Juan Alfonso Carralero) llegó a la Tierra, como bebé, al mismo tiempo que otro súper-bebé que luego será llamado Metro Man (Brad Pitt en el original, Marco Antonio Regil en español), quien se convertirá en el héroe por default de Metro City. La rivalidad entre los dos es inmediata, constante, total, aunque quien sale perdiendo siempre es Megamente. Contra todo pronóstico, Megamente logra por fin derrotar en definitiva a su archienemigo, lo que lo lleva a la depresión. Si El Guasón no es nada sin Batman, ¿qué va a ser de Megamente sin Metro Man? Así pues, Megamente, con la invaluable ayuda de Servil, su fiel piraña alienígena, produce un nuevo súper-héroe, Titán (voz en inglés de Jonah Hill y en español de Abraham Vega), para que sea su nuevo enemigo. Pero el tiro le saldrá a Megamente por la culata.

No sé si las famosas voces originales –a las que habría que agregar la de Tina Fey como una clon de Luisa Lane- le den un extra a Megamente en inglés, pero la versión nacional que yo vi, con las voces en español, apenas si aguanta el palomazo decembrino. Hay algunos detalles que, uno sospecha, funcionan en la versión original –por ejemplo, la imitación de la voz de Marlon Brando cuando el Megamente de Will Ferrell se convierte en una especie de Jor El-, pero ,en general, la cinta es un ejercicio tan amable como derivativo. Sirve para acabarse un vaso de palomitas con los hijos/sobrinos y para nada más. Y para eso, se me hace que más valdría rentar Mi Villano Favorito. Sale más barato.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según The Village Voice/XVII


Después de la lista de IndieWire, con más de 200 cinecríticos encuestados, la de The Village Voice, con menos de un centenar de colegas, aparece no tanto como un déjà vu sino como una versión limitada y corregida. En todo caso, su top-10 está aquí abajo y la lista completa, aca.

1. Red Social (The Social Network, EU, 2010), de David Fincher. Mi crítica en Reforma.

2. Carlos (Ídem, Francia-Alemania, 2010), de Oliver Assayas.

3. Winter's Bone (EU, 2010), de Debra Granik.

4. El Escritor Fantasma (The Ghost Writer, Francia-Alemania-GB, 2010), de Roman Polanski. Mi crítica en Reforma.

5. Alle Anderen (Alemania, 2009), de Maren Ade.

6. Diente de Perro (Kynodontas, Grecia, 2009), de Yorgos Lanthimos. Mi crítica, aquí.

7. Black Swan (EU, 2010), de Darren Aronofsky.

8. Les Herbes Folles (Francia-Italia, 2009), de Alains Resnais.

9. Madeo (Corea del Sur, 2009), de Joon-ho Bong.

10. Toy Story 3 (Ídem, EU, 2010), de Lee Unkrich. Mi crítica, aquí.

martes, 21 de diciembre de 2010

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CLVIII


El Asesino Dentro de Mí (The Killer Inside Me, EU-Suecia-GB-Canadá, 2010), de Michael Winterbottom. El más reciente largometraje del prolífico y versátil Winterbottom es un sólido y perturbador film-soleil sobre Lou Ford (extraordinario Casey Affleck), un joven ayudante del sheriff en un pequeño pueblito texano que, detrás de sus buenas maneras y su respetada herencia familiar, esconde un perverso asesino sadomasoca. La cinta está basada fielmente en la gran novela homónima de Jim Thompson. La cinta merece que vuelva a ella en este blog más tarde.

Megamente (Megamind, EU, 2010), de Tom McGrath. Una comedia animada existencialista de Dreamworks en la que el súper-villano Megamente (voz original de Will Ferrell) se aburre como ostra cuando logra eliminar a su súper-héroe rival Metro-Man (voz en inglés de Brad Pitt). Un palomazo indoloro que, acaso, resulte más interesante si se revisa la versión original en inglés, por las voces de las estrellas involucradas: además de Ferrell y Pitt, aparecen Tina Fey, Jonah Hill y Ben Stiller. Mi crítica, aquí mismo, en esta semana.

lunes, 20 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según J. Hoberman/XVI


Desaparecida la monumental encuesta que hacía The Village Voice acerca de lo mejor del año, J. Hoberman se ha refugiado en IndieWire en donde ha publicado su top-10, en orden de preferencia. Nada que ver con las anteriores listas. Casi.

1. El Extraño Caso de Angélica (O Estranho Caso de Angélica, Portugal-España-Francia-Brasil, 2010), de Manoel de Oliveira.

2. Carlos (Ídem, Francia-Alemania, 2010), de Oliver Assayas.

3. El Escritor Fantasma (The Ghost Writer, Francia-Alemania-GB, 2010), de Roman Polanski. Mi crítica en Reforma.

4. Materia Blanca (White Material, Francia-Camerún, 2009), de Claire Denis.

5. Líbano (Lebanon, Israel-Francia-GB, 2009), de Samuel Maoz. Mi comentario crítico, aquí.

6. Welt am Drath (RFA, 1973), de Rainer Werner Fassbinder.

7. L'Enfer d'Henri-Georges Clouzot (Francia, 2009), de Serge Bromberg y Ruxandra Medrea.

8. Guy and Madeline on a Park Bench (EU, 2009), de Damien Chazelle.

9. Ne Change Rien (Portugal-Francia, 2009), de Pedro Costa.

10. Greenberg: un Perdedor sin Ilusiones (Greengberg, EU, 2010), de Noah Baumbach.

domingo, 19 de diciembre de 2010

El Evangelio del 2010... según Michael Atkinson/XV


Después de salir de The Village Voice, hace ya dos o tres años, Atkinson se ha dedicado a lanzar libremente por todas partes: Sight & Sound, Slant, The Boston Phoenix y hasta escribió una novela recientemente. Entre tanta chamba, su blog está muerto. Su top-10 es uno de los más interesantes que he leído este fin de año. Su lista extendida, por acá:

1) Trilogía Red Riding: Red Riding: In the Year of Our Lord 1974 (GB, 2009), de Julian Jarrold; Red Riding: In the Year of Our Lord 1980 (GB, 2009), de James Marsh; Red Riding: In the Year of Our Lord 1983 (GB, 2009), de Anand Tucker.

2) Diente de Perro (Kynodontas, Grecia, 2009), de Yorgos Lanthimos. Mi crítica, aquí.

3) Never Let Me Go (GB-EU, 2010), de Mark Romanek.

4) Madeo (Corea del Sur, 2009), de Joon-ho Bong.

5) Un Profeta (Un Prophète, Francia-Italia, 2009), de Jacques Audiard. Mi crítica, aquí.

6) Io Sono L'Amore (Italia, 2009), de Luca Guadagnino.

7) Ajami (Ídem, Alemania-Israel, 2009), de Scandar Copti y Yaron Shani.

8) La Amante de Mussolini (Vincere, Italia-Francia, 2009), de Marco Belocchio. Mi crítica en Reforma.

9) Monsters (GB, 2010), de Gareth Edwards.

10) Joheunnom nabbeunnom isanghannom (Corea del Sur, 2008), de Ji-woon Kim. (Título en inglés: The Good, the Bad, The Weird).

sábado, 18 de diciembre de 2010

El cliché que yo ya vi/LXVIII


El camarada Joel Meza propone el siguiente cliché:

"-Cuelga tú...". "-No, primero tú...": En las películas, nadie se despide cuando habla al terminar una llamada telefónica: simplemente cuelgan al terminar el diálogo. Excepto, claro, si la llamada es parte sustancial de la escena, en cuyo caso el personaje que hace la llamada será puesto en espera o le colgarán abruptamente o se cortará la llamada. Y si es por celular, perderá la señal y/o se le acabará la batería. Si no fuera así, Sepultado hubiera durado dos minutos.

Por cierto, la reseña de Sepultado de Joel Meza, aquí.