miércoles, 26 de enero de 2011

Homenaje a Chabrol/VII


Es inevitable trazar vasos comunicantes entre la vasta obra de Claude Chabrol y la no menos prolífica de Alfred Hitchcock. De hecho, el propio Chabrol no era ajeno a este tipo de estudios comparativos, como algunas de sus entrevistas lo hacen notar. En el caso de La Dama de Honor (La demoiselle d'honneur, Francia-Alemania-Italia, 2004), las influencias hitchcockianas son inocultables.
Aunque, para ser justos, habría que apuntar que este filme de Chabrol está basado en la novela The Bridesmaid, de la escritora inglesa Ruth Rendell. Y si el guión, escrito por el propio cineasta en colaboración con Pierre Leccia, se parece demasiado a la premisa de Pacto Siniestro (Hitchcock, 1951), habría que pensar, en todo caso, que Rendell fue la que, en su libro, homenajeó a Patricia Highsmith y su clásica novela criminal Extraños en el Tren (1950), que sirvió de base, precisamente, para Pacto Siniestro. A este polígono de influencias -Highsmith: Rendell, Hitchcock: Chabrol- habría que apuntar otro más: el destructivo amour-fou de estirpe surrealista/buñueliana.
La trama está centrada en la obsesión sexual/pasional que surge entre el joven contratista Philippe (Benoît Magimel) y la prima de su cuñado, la desequilibrada Senta (Laura Smet). No terminaban de cruzar palabra en la boda de la hermana de Philippe, cuando a través de la mirada los dos ya se habían dicho todo. Para Philippe, Senta es una imprevisible caja de sorpresas: apasionada, mitómana, extravagante, peligrosa, impredecible. Cuando ella le plantea algunas pruebas absolutas de amor -entre ellas, cometer un asesinato-, él le sigue el juego, de la misma forma que le cree -o dice creerle- que fue extra en una película de Woody Allen o que viajó por medio mundo. Total, seguirle la corriente a una mujer tan fascinante no le hace daño a nadie... ¿o sí?
Los ecos de Extraños en el Tren -el intercambio de asesinatos- y de La Soga (1948) -el crimen como una prueba de superioridad- son evidentes en La Dama de Honor, todo ello aderezado por la pasión indomable, autodestructiva, que empuja a Philippe en dirección de Senta. Ella no puede evitar hacer lo que hace y él no puede evitar amarla. Hasta el final. Hasta el último momento.

La Dama de Honor se exhibe hoy miércoles en la Cineteca Nacional a las 18:15 y a las 20:30 horas.

3 comentarios:

Ariadna dijo...

hola que tal! permítame felicitarlo por su excelente blog, me encantaría tenerlo en mis blogs de entretenimiento. Estoy segura que su blog sería de mucho interés para mis visitantes !.Si puede sírvase a contactarme ariadna143@gmail.com

saludos

Joel Meza dijo...

¿Amarla (procurar el bien de la otra persona) o desearla (procurar el bien propio)? No la he visto pero tu descripción apunta a lo segundo.

Diezmartinez dijo...

Joel: Es una mezcla de las dos cosas. Sí, la desea, pero también la ama: quiere protegerla. Y ahí está su perdición.