jueves, 17 de marzo de 2011

Pídala cantando/XXXII




Saúl Bass, uno de los lectores y comentaristas del blog, me pidió que rescatara mi crítica de 2046, de Wong Kar-wai. Va lo que escribí de esta cinta cuando se exhibió por vez primera en México, en el desaparecido FICCO 2006.


En alguna escena de 2046 (Ídem, China-Francia-Alemania-Hong Kong, 2004), un personaje le dice al escritor de novelas de artes marciales Chow Mo Wan (el astro pan-chino Tony Leung Chiu Wai) que debería cambiar el final de uno de sus textos por un desenlace más feliz. Chow medio sonríe y musita: “veré qué puedo hacer”. Por supuesto, fracasa: el escritor queda pasmado frente a la hoja de papel sin poder borrar ni agregar un ideograma. Chow no puede cambiar nada… ¿o será que no quiere hacerlo?
            Eso mismo podríamos preguntarnos ante 2046, la más reciente cinta del maestro hongkonés del amor/desamor romántico Wong Kar-wai, estrenada en nuestro país dentro de la sección de galas del FICCO 2006: ¿Wong será capaz de cambiar, transformarse, evolucionar? O, en todo caso, ¿querrá hacerlo?
            Una suerte de secuela/expansión de su anterior película Deseando Amar (2000), 2046 nos muestra a Chow de regreso a Hong Kong y convertido en un endurecido y cruel play-boy. Así, el Chow de un impecablemente bogartiano Tony Leung puede pasar la noche con su antigua novia Lulu (Carina Lau) para luego iniciar una tormentosa relación con la temperamental Bai Ling (Ziyi Zhang), servir de “celestino” de la jovencita enamorada Wang Jing Wen (Faye Wong) y, después, recordar su efímero affaire con una misteriosa tahúra (Gong Li, nada menos), aunque nada de esto lo podrá hacer olvidar a la única mujer que realmente ha amado: la bellísima señora Su (la diva Maggie Cheung en un brevísimo cameo), quien lo (y nos) hipnotizó con su caminar y su mirada en Deseando Amar.
            Wong no podría hacer una película fea aunque lo intentara. Todo superficie, todo textura, todo sensación, 2046 es una intoxicante “cinta-summa” temática/visual de la obra de Wong. Temáticamente, el filme es una extensión (otra más) de las mismas preocupaciones de siempre del cineasta hongkonés: Chow y Bai juegan a las vencidas amorosas como los amantes gays de Happy Together (1997), todos y cada uno de los personajes se abandonan y se reconcilian como si fueran volátiles habitantes de Chunking Express (1994) y todos ellos saben que para evitar ser rechazado hay que rechazar primero, como en Ashes of Time (1994). El amor, pues, como un espacio de lucha, sueño, anhelo, nunca realización.
Visualmente hablando, 2046 es aún más estilizada que Deseando Amar -si es que esto es posible-, mientras la cámara de Christopher Doyle y sus dos colaboradores toma a los personajes fragmentados, reflejados en espejos, mirando hacia fuera del encuadre. No pueden ocupar el mismo espacio en pantalla porque nada –a no ser su incapacidad de encontrar el amor- los une. Tampoco en la novela de ciencia ficción que escribe Chow sus criaturas encuentran el descanso. ¿Cómo podrían hacerlo?: su creador tampoco lo ha logrado.
Y aquí vuelvo a la pregunta inicial: ¿Wong querrá cambiar de tema, de estilo, de obsesión? Para ser franco, yo espero que no. De hecho, espero que nunca.  
             

8 comentarios:

El diablo probablemente dijo...

Wong Kar-wai es un preferido personal, pero sinceramente, en esta película, me pareció ver a un realizador demasiado autoconciente de (o engolosinado con) su estilo, y eso quizá me irritó un poco. La película pareciera simular el spot publicitario de un perfume de marca muy cara con todo el esteticismo que ello implica.

Saludos!

Diezmartinez dijo...

En efecto, Don José: 2046 tiene un gran problema. Es un apéndice -virtuoso, bonito, pero apéndice al final de cuentas- de In the Mood for Love. No tiene sentido por sí misma.

Anónimo dijo...

Gracias maestro por la dedicatoria, claro que para ver 2046 se tiene que ver primero In the Mood...pero se lo pedí, porque una amigas está comenzando con Wong Kar Wai, y la primera que vio fue My Blueberry Nights, y para seguir con la música, la cámara y la elegancia que mejor que A Single Man.
Un saludo de parte de Saúl @sabassbo

V. dijo...

Diezmartínez, si existe un cineasta estilizado (como tu dices) o amanerado, inclusive, ese es Wai. Pero sinceramente, quiero seguir viendo sus amaneramientos.

Sonará cursi, pero gracias por rescatar la crítica de esta pequeña joyita. A veces, es preferible ver estas perlas que las grandes Obras Maestras (así con mayúsculas).

Postdata: No tengo nada contra el otro comentarista, mas qué tiene en contra de los anuncios de cineastas? No ha visto esta maravilla de David Lynch para Gucci???? un comprimido de cine en minuto y medio - Youtube: http://youtu.be/c2QFZ-Njmjo

El diablo probablemente dijo...

Si en contra de los cineastas que hacen publicidad no tengo nada, y lo referente a Lynch ya lo he posteando y con todo y la distancia crítica. Pero una cosa es que el cineasta sepa lo que ha podido hacer en una película (la gran Deseando amar) y otra lo de "se que puedo hacer mucho más" enfatizando estilísticamente el continente descuidando el contenido.

Champy dijo...

Ay Senioron....

De entrada y creo que esta de sobra pero siempre lo educado es reconfortante, un chingo de gracias....aunque no este de acuerdo en mucho.

Comentaba hace unos dias por otro lado, en lo intrincado de este laberinto, y me parece injusto catalogarla como apendice, cuando en ese caso, In the mood for love es un apendice de Days of being wild..... yo, luego de chingo mil revisiones hoy prefiero verlas como una sola o un todo.

Pero las catalogaciones son personales y es ahi donde solo cabe el respeto.

En 2046 se concluye un planteamiento iniciado 13 anios antes.... si hubiera batallado menos para captar completo el epilogo, estaria de acuerdo con la falta de Contenido...pero aun hoy, me queda claro que ni he acabado y al paso que voy, en un descuido ni acabare...

Para los fanaticos y apasionados de la obra de WKW (somos legiones!!!) es comun elucubrar subjetivamente tanto y tanto, que son rounds interminables, es muy poco lo que sabemos oficialmente de su pasado.... como que sale de Shangai a la edad de 5 anios y la llega de la mano de la madre a HK... que el padre era hotelero aficionado a la opera y que con la madre conocio el bolero...

Un perfil profesional pudiera decirnos mucho, pero prefiero y me gusta mas fantasear con perfiles amateurs, y ver prpoyecciones suyas por todos lados...

Tengo una bien champignona certeza de que el meollo de su vida esta en el triangulo hotelero-hija-japones.... y tu ahora me lo confirmas un poquito.... la madre a travez del padre le pide cambiar su final...y el, no es que no pueda o no quiera,simplemente esta seguro que toda el agua regresa a su cauce, y si el suyo es vagar y putear y atormantar... asi sera. Chango nuevo no aprende maroma....porque hacerle caso a una "madre" asi????

Hay algun loco que asegura, que apuesta que escucho algun dia a su madre dar un nombre diferente...

Si eso fuera cierto me horroriza su forma de cobrarle.... pero en fin, ya todo es mera subjetivacion.

Se vale que no?

2046

Diezmartinez dijo...

Champy: Claro que se vale. Es más: es necesario subjetivar el cine: hacerlo de uno, apropiarse de él. La obra de Wong, como la de todo gran autor, se alimenta de sí misma: se canibaliza. En lo personal, no me quejo. Lo mismo sucede, en otros terrenos, con el cine de Allen, Bergman, Hitchcock, etcétera... A veces muchos de estos autores rondan con el autoplagio. No lo pueden evitar. Y qué bien que no lo hagan.

Champy dijo...

Recuerdas el monologo descenlace de tu adorada Maggie en Ashes of time????

Si no repasalo.

2046