jueves, 7 de abril de 2011

Werner Herzog: Retrospectiva Documental/II



Uno de los mejores documentales en la extensa filmografía de Werner Herzog, Ecos de un Imperio Sombrío (Echos aus einem düsteren Reich, RFA-Francia, 1990), se exhibe hoy en la Cineteca Nacional, dentro de una invaluable retrospectiva documental herzogiana.
Como es común en la obra de Herzog, he aquí, de nuevo, un acercamiento fascinado/fascinante a lo anormal, a lo extraordinario, a lo extravagante, a lo grotesco. El documental está centrado en el gobierno, el exilio, el juicio y la prisión de Jean-Bedel Bokassa, autonombrado Bokassa I del Imperio Centroafricano, hoy República Centroafricana. Con la ayuda del periodista inglés Michael Goldsmith, quien realiza las entrevistas y es el hilo conductor del filme, Herzog nos sumerje en ese mundo desquiciado del imperio de opereta fundado por Bokassa en una paupérrima nación del último mundo, con la complacencia/indiferencia de las naciones civilizadas.
La cinta inicia con el propio Herzog frente a cámara, informándonos acerca de la desaparición de Goldsmith en medio de la guerra civil en Liberia, continúa con una descripción/visualización de cierta pesadilla apocalíptica de Goldsmith -que podría haber sido de Herzog- en la que miles de cangrejos empiezan a invadir la tierra y, luego, pasa a seguir de cerca al periodista, que va tras el rastro de Bokassa. Goldsmith se entrevista con la última esposa , sus hijos, su abogado, sus adversarios políticos y con ciudadanos centroafricanos de a pie, mientras Herzog rescata -y edita, con la ayuda del montajista Rainer Standke- innumerables imágenes de archivo: la coronación del emperador, el golpe de Estado, su exilio en Francia, el juicio que se le siguió al regresar a la República Centroafricana, etcétera.
Sin asomo de rollos didácticos/explicativos, Ecos de un Imperio Sombrío es la impávida crónica del grotesco mundo de Bokassa y, como de costumbre, Herzog deja en el aire una pregunta clave: ¿por qué regresó Bokassa a su país en 1986 cuando sabía que lo iban a juzgar y, muy probablemente, lo condenarían a muerte? (De hecho, eso fue lo que sucedió, aunque la pena máxima fue conmutada a cadena perpetua, luego disminuida a 20 años de cárcel y, finalmente, en 1993, fue amnistiado por el régimen democrático de Kolingba. Bokassa murió de un ataque cardiaco en 1996).
La imagen final es emblemáticamente herzogiana. En ese epílogo, Goldsmith señala hacia un chimpancé que fuma despreocupadamente un cigarrillo. Con la voz descompuesta, el periodista habla con Herzog, quien se encuentra fuera del encuadre: "hay que cortar eso, no lo puedo ver más, prometiste que esta sería la última imagen". Y, efectivamente, es la última imagen que vemos: un animal fumando un cigarrillo y expeliendo el humo. La desazonante escena final de un filme sobre un dictador que presumía practicar el canibalismo con la carne de sus rivales. ¿Quién es el animal? ¿Quién es el civilizado?

Ecos de un Imperio Sombrío se exhibe hoy en la Cineteca Nacional a las 18 y a las 20 horas. El filme está acompañado de los cortos Medidas contra Fanáticos y La Incomparable Defensa de la Fortaleza Deutschkreutz que, por cierto, no he visto.

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