viernes, 13 de mayo de 2011

Retrospectiva Ferzan Özpetek/I



Como parte del quinceañero Festival Mix México, la Cineteca Nacional ha programado una retrospectiva necesaria del cineasta turco avecindado en Italia Ferzan Özpetek, de quien hemos visto en México una parte de su obra, sea en Muestras, Foros, en la televisión cultural y/o de paga y hasta, insólitamente, en alguna que otra corrida comercial. El terreno dramático de Özpetek es el matrimonio y la familia, el género que domina es el melodrama y el leit-motiv de su cine es la homosexualidad reprimida/asumida/perseguida/ocultada/descubierta.
El día de hoy el ciclo inicia con El Baño Turco (Hamam, Turquía-Italia-España, 1996), su sólida opera prima. Muchos de los elementos del Özpetek posterior están aquí, en el argumento escrito por el propio cineasta. Vea si no: Francesco (Alessandro -hijo de Vittorio- Gassman) es un joven arquitecto que vive en Roma con su distante esposa Marta (Francesca D'Aloja). A punto de cerrar un importante negocio, Francesco se ve obligado a viajar a Estambul, donde una tía que acaba de fallecer y a la que nunca conoció, le ha legado una enorme propiedad en algún barrio viejo de la antiquísima metrópoli: un "hamam" -baño turco, pues- que fue en algún tiempo uno de los sitios emblemáticos de la ciudad. El cliché obliga: el estirado y frío europeo cambiará lenta pero inexorablemente ante el contacto de la calidez, la sensualidad, los olores y sabores, del milenario Oriente. El asombro de Francesco por todo lo que le rodea será mayor cuando se descubra, finalmente, a sí mismo.
Los convencionalismos melodramáticos son legión -la transformación de Francesco por el nuevo entorno, la familia que lo recibe para convertirlo en uno de los suyos, la tragedia que uno adivina que llegará en cualquier momento, el desenlace que ata demasiado bien todo lo que hemos visto- pero Özpetek los trasciende y con mucho.En primera instancia, por una realización controlada y segura: cuando el filme está en Roma, con el aséptico matrimonio de Francesco y Marta, la cámara de Pasquale Mari construye las escenas en tomas extendidas y encuadres elegantes; cuando la cinta se traslada a Estambul -primero siguiendo a Francesco; después, cuando llega Marta a acompañarlo-, la camara en mano cobra vida y se asombra en cada callejón descubierto, en cada platillo que se descubre, en cada sorpresa a la que se enfrentan los personajes.
Özpetek -como otros cineastas europeos contemporáneos: pienso en Akin, en Ozon, en Assayas, en Desplechin- no le teme al melodrama. Al contrario: el formato convencional del género le sirve a él -y a los cineastas ya mencionados y a otros muchos más (¡Sirk!, ¡Fassbinder!, ¡Almodóvar!)- como el vehículo perfecto para dinamitar otro tipo de convencionalismos sociales/familiares/sexuales. No es nada raro: que un género aparentemente tan conservador como el melodrama sirva, en realidad, para moverle el tapete al espectador más desprevenido.

El Baño Turco se exhibe hoy viernes en la Cineteca Nacional a las 20:30 horas.

4 comentarios:

Tyler dijo...

Hablando de cineastas turcos, no he podico conseguir Contra la Pared de Fatih Akin caray

Tal vez para mi próxima incursión por la tienda mas bonita: amazon.

Joel Meza dijo...

A ver si la consigo para ver cómo es eso de que el desenlace ata demasiado bien...

Israel León dijo...

Yo tmb estuve ahí. No conocía nada de Özpetek y me quedé gratamente sorprendido de encontrar un gran director.
Te invito a que conozcas mi blog y los dos nos enriquezcamos mutuamente en pos de mejorar en nuestra crítica cinematografíca.

Diezmartinez dijo...

Bienvenido a los comentarios, Israel.