martes, 14 de junio de 2011

El Defensor




Matthew McConaughey tuvo su primer papel importante a los 27 años en el sólido film-soleil Estrella Solitaria (1996), de John Sayles. Casi de inmediato tuvo otro rol protagónico: el de un joven abogado sureño en el drama de juzgado Tiempo de Matar (Schumacher, 1996). A partir de ahí, el actor tejano perdió la brújula y lo que parecía una prometedora filmografía se estancó en películas cada vez más lamentables que explotaban su atractivo físico. Ora sí que “carita” mató carrera.
Quince años después de aquel inicio esperanzador, el personaje del abogado defensor Mick Haller, creado por el prolífico novelista hard-boiled Michael Connelly, puede ser el boleto que haga regresar a McConaughey por el camino del buen cine. O, bueno, no exageremos: al camino del cine por lo menos visible.
Basado en la novela The Lincoln Lawyer –disponible en español con el nombre de El Inocente (Ediciones B, 2008)-, El Defensor (The Lincoln Lawyer, EU, 2011), segundo largometraje de Brad Furman –opera prima inédita en México The Take (2007)- es un competente thriller de juzgado que aprovecha lo previsible de la historia para convertirla en la fuerza motora de la trama. Es decir, el chiste de El Defensor no es saber qué va a suceder sino cómo.
Mick Haller (McConaughey) es un hábil abogado defensor que, como le dice al chofer de su auto Lincoln que funge como oficina móvil, utiliza su conocimiento de las transas callejeras para sacar el mejor provecho posible en los juzgados de Los Ángeles. De la nada, a Haller le cae un caso realmente importante con el que puede ganar buen dinero: el heredero de una enorme fortuna inmobiliaria, Louis Roulet (Ryan Phillippe, muy en su papel), es acusado de haber violado y golpeado a una mujer. Roulet se dice inocente y no quiere negociar nada con la fiscalía. ¿Será que, para variar, Haller, acostumbrado a representar a puro malandrín, defenderá  a un auténtico inocente?
No se necesita haber leído las obras completas de Chandler o ser un especialista en cine negro para saber hacia dónde va la película. De hecho, lo disfrutable de El Defensor es ver que se dirige hacia el camino previsto, aunque por rutas genuinamente entretenidas y, hasta cierto punto, imprevisibles.
Furman dirige con elegancia –hay algunas transiciones llamativas, un plano secuencia inicial lucidor- y el reparto extendido es, sin excepción, espléndido, aunque la siempre bienvenida Marisa Tomei resulta desperdiciada en el papel de la exesposa chabocha a la que hay que proteger porque todavía se siente algo por ella –y se entiende: sólo alguien con atole en la sangre no siente algo por la señora Tomei.
Pero volvamos a McCounaghey: el tejano disfruta su primer papel interesante en mucho tiempo y lo hace suyo con un garbo que no le veíamos desde hace por lo menos tres lustros. Como Michael Connelly ha escrito otras novelas sobre Haller, a lo mejor aquí está la oportunidad para la casa productora Lionsgate y para el propio McCounaghey de iniciar una interesante saga legal/policial. Ojalá así sea. Este tipo de cine siempre será bienvenido –por lo menos por quien esto escribe.

6 comentarios:

Joel Meza dijo...

"... el chiste [...] no es saber qué va a suceder sino cómo..."

Es lo que yo dije la semana pasada cuando agarraron al jr. del profe. Y mira, también el cómo está resultando más que predecible y aburrido.
---
Ojalá tengas boca de profeta y se haga esta serie de películas. hace rato que no hay buenas películas de juicios.

Tyler dijo...

Como no Joel, te olvidas de La Ré Social?

--

por otro lado, yo ví esta y me agradó. Y mi señora detectó una omisión

En el trailer se veía al Mathew M. diciendole a su hija que cual oficina le gustaba mas, si la de él o la de su mamá, cosa que en la película nunca apareció.

Pero luego me enteré vía el libro de Bordwell que eso suele pasar, es decir, que hay escenas que se usan solo para el trailer que luego no salen en la película.

que loco...

Joel Meza dijo...

Tyler, hay muchos casos de esos que dejan escenas fuera. Recuerda que los anuncios se hacen mucho antes de terminar la postproducción (en algunos casos antes de terminar la filmación) y el área de mercadeo usa el material que les manda la producción. Otra cosa que es muy común y tú lo has de vivir todo el tiempo es que en los cortos te vendan una película y cuando la ves finalmente es una cosa completamente distinta. Recuerdo Marley & Me, por ejemplo, que parecía una comedia romántica estilo los Farrelly...

Joel Meza dijo...

A todos ésto, la Resocial no fue sobre juicios, Tyler... O al menos la parte chila no era la de las audiencias. ¿Pos qué no leíste las reseñas y los comentarios?

Diezmartinez dijo...

Joel: El personaje es interesante. Hasta me están dando ganas de leer las novelas.

Joel Meza dijo...

Sobre la explotación del físico de McConaughey hay una serie de clips en el YouTube con Matt Damon remedándolo muy bien con David Letterman, que, por lo visto, ya ha convertido la imitación en una sección regular de su programa. Pa' reirse un rato.