viernes, 19 de agosto de 2011

El Mural de Siqueiros

 
 
Exhibido con más pena que gloria en la sección iberoamericana de Guadalajara 2011, ha llegado a las pantallas nacionales El Mural de Siqueiros (México-Argentina, 2010), vigésimo-tercer largometraje del veterano Héctor Olivera (La Nona/1979, No Habrá Más Penas ni Olvido/1983, telefilme borgiano El Evangelio Según Marcos/1993). Estamos ante una fallida mezcla de extravagante melodrama familiar y declamatoria biopic política-culterana que tiene como único punto a su favor su excelente ambientación de época. Llamada "de interés nacional" en los créditos -lo que hace suponer que hubo dinero del erario argentino en la producción- El Mural de Siqueiros toca el mismo tema, sólo que en el terreno de la ficción, que la premiada cinta documental Los Próximos Pasados (Muñoz, 2006), no vista, desgraciadamente, por mí.
En 1933, el gran muralista mexicano, apasionado comunista y fanático del papito Stalin, David Alfaro Siqueiros (Bruno Bichir, adecuadamente desatado) llega a Buenos Aires con el fin de pintar un mural "revolucionario" en algún lugar público pero, en su lugar, termina siendo contratado por el poderoso magnate periodístico Natalio Botana (Luis Machín), dueño del influyente diario "Crítica", para pintar un mural erótico ("Experimento abstracto" se llamaría) en el amplio sótano de su quinta Los Granados.
Olivera combina así, el retrato de la personalidad creativa de Siqueiros -su apuesta por la experimentación formal, el uso artístico de un producto industrial como el silicato- con sus muchas contradicciones ideológicas -un revolucionario que no tenía empacho en trabajar para el capitalista Botana; un (dizque) progresista que trataba de puta a su esposa, la poeta urugaya Blanca Luz Brum (Carla Peterson)-, al mismo tiempo que nos entrega la escandalosa crónica telenovelera de la familia formada por el propio Botana y su excéntrica esposa periodista/feminista Salvadora Medina (Ana Celentano), con todo y la aparición de las personalidades famosas de rigor, como Pablo Neruda (Sergio Boris) o Victoria Ocampo (Mónica Galán).
La producción, repito, es impecable y los protagonistas/antagonistas, Siqueiros y Botana, son figuras fascinantes por sí mismas, pero la cinta se pierde en una verbosidad que llega a hartar, varios personajes están desdibujados -Neruda y Ocampo de plano están de más: ni siquiera funcionan como cameos chistosones- y el drama de la familia Botana-Medina es, para decir lo menos, inconsistente. La señora Medina es retratada aquí como una histérica y desquiciada -por lo que la infidelidad de Botana con la suculenta esposa de Siqueiros prácticamente se disculpa- mientras que algún episodio lésbico -el beso de la ama de llaves alemana a la señora Medina- es tan gratuito que roza con el absurdo. Como dijera un clásico reciente: ¿juay-dis-mess?

3 comentarios:

Tonalli-Atl dijo...

He de decir, que aunque me encanta la personalidad del maestro Siqueiros y Bruno Bichir es de mis actores mexicanos favoritos, en la primer parte de la película sentí bastante flojo al actor, hasta después de la mitad siento que se empieza a adentrar en el personaje, yo soy pintor y muralista también así que esperaba mucho de la cinta, Siqueiros no solo era soberbio, también tenia una personalidad que intimido al propio Diego Rivera y aparte de que le tiro a todos los movimientos sociales e ideologías políticas que hubo , claro que tuvo sus faces en casi todas las que hubo en su tiempo, pero veo a Bruno mas como aquel estudiante grillero, que como el gran pintor que alguna vez fue David Alfaro, ese que estuvo en la élite de los mejores pintores del mundo, creo que con esto queda claro que Siqueiros era mi muralista favorito, y no le hicieron justicia a su personalidad, aunque no creo que esto sea lo que hace mediana a la película, siento que la trama en momentos es pesada y no siempre esta bien justificada.

Guillermo dijo...

"David Alfaro Siqueiros (Bruno Bichir, adecuadamente desatado) llega a Buenos Aires con el fin de pintar un mural "revolucionario" en algún lugar público"


Nomás que sin las comillas, por favor. Este cabrón pintaba que podía volver revolucionario a Rockefeller (amén de sus contradicciones personales, que todos tenemos las nuestras).

¿Y quién la hace de Neruda, por cierto? No capté.

Diezmartinez dijo...

Guillermo: Tiene comillas porque eso es lo que él dice: que su mural va a ser revolucionario. Estoy citando a Siqueiros. Bueno, a Bichir, pues. ¿Quién hace de Neruda? Sepa: un tipo mofletudo. Da lo mismo.

Tonalli-Atl: Bienvenido a los comentarios. Y sí, la cinta se hace pesada -muy pesada- a ratos.