domingo, 30 de octubre de 2011

El cliché que yo ya vi/XCI



Abraham Sánchez Espinoza (@Buster_Chaplin) propone el siguiente cliché:

El idiota y la maleta llena de billetes. Un grupo de hombres yace inerte a mitad de la noche, hay sangre por doquier y decenas de casquillos de bala regados después de la masacre. Un hombre observa a lo lejos los coches estacionados y decide echar un vistazo. Pasmado de inicio ante los cadáveres, se sorprende al observar que ambos bandos han dejado un maletín forrado de billetes y una carga de drogas. Sin pensarlo demasiado, el hombre toma el dinero y se aleja de la escena del crimen. Lo que sigue es un relato lleno de violencia en el que el dueño del maletín buscará recuperar lo perdido y darle una lección al estúpido ladrón. Y es que uno no le roba a este tipo de gente.

En esta clase de historias, el idiota que roba el dinero siempre se encuentra con tres opciones. La primera de ellas es dejar la escena del crimen, lo cual nos llevaría a otro tipo de película, pues de ser éste el protagonista, veríamos una cinta más sobre el dilema moral de no haber tomado ninguna acción ante tal situación, con lo cual se corre el peligro de aburrirnos, al menos que tengamos a un guionista realmente excepcional. 

La segunda opción sería hacer lo cívicamente correcto y llamar a la policía, ante lo cual el protagonista tendría que ser cuestionado sobre qué hacía en ese lugar y seguramente sería tratado como sospechoso.

La tercera opción es la más obvia, por eso es cliché, pero los guionistas no son estúpidos: también es la mejor opción que tiene un escritor. Cuando nuestro idiota le roba a la mafia tenemos lo mejor de tres mundos: el dilema moral que carga el protagonista que sabe que ha hecho algo indebido; la policía sigue su línea de investigación que eventualmente la conducirá con este tipo, pues inevitablemente habrá dejado algún rastro de su presencia; y, por supuesto, lo más importante, al implacable criminal que lo perseguirá sin cesar.

Cuando el cliché es aplicado por unos maestros como los hermanos Coen, tenemos como resultado una cinta que también toma lo mejor de las tres situaciones: tres protagonistas con su propia agenda y su propia carga moral. Nuestro imbécil que se dará cuenta muy tarde que está en un callejón sin salida, aunque eso no le impide intentar encontrarla; el viejo policía cansado que no puede ante la ola de violencia, pero cuyo trabajo es intentar detenerla a toda costa; mientras que el villano será una fuerza imparable que, sin importar qué tan ridículo sea su corte de cabello, generará el terror en todos los involucrados, incluídos nosotros como espectadores.

La fórmula se sigue al pie de la letra: el villano eventualmente torturará a algún ser querido de nuestro idiota y le pedirá muy amablemente que entregue el dinero antes de que sea tarde para salvar la vida del ser amado. Llegará el momento en que la policía se dé cuenta que el pobre diablo estaba en el lugar y momento equivocados, dividiendo su trabajo entre encontrar al ladrón y detener a su perseguidor. Y también llegará el momento esperado en el que las tres fuerzas choquen y tengamos a un eventual vencedor. ¿Alguien le apuesta al idiota?

Pero no todo tiene que ser siempre tan serio y obscuro. Como lo demuestran esos otros hermanos de apellido Farrelly, la fórmula también le viene bien a la comedia. En Una Pareja de Idiotas (Dumb and Dumber/Tonto y Retonto, pa' los cuates), el ídem de Jim Carrey y su torpe compañero intentan muy noblemente hacer lo correcto y entregar un maletín forrado de billetes a su dueña. Claro, son tan imbéciles que no saben que han tomado el dinero del rescate de un secuestro. Vaya, ni siquiera saben lo que contiene el maletín o que son perseguidos por el grupo de secuestradores y usted puede imaginar la manera tan “responsable” en la que gastarán el dinero cuando abran el maletín. Claro que lo hacen para cubrir los gastos del viaje: todo sea en aras de regresar el dinero.

La fórmula es clásica y con los clásicos difícilmente se puede fallar. Quizá por eso en el ejemplo más reciente del cliché, no importa que haya una mala dirección y por ende un grupo de actores poco cobijados. En Sin Retorno, a pesar de la mano poco hábil de Guillermo Iván, la historia (o la fórmula) es lo que vale un pasaje de ida lleno de entretenimiento, pues tras una mortal balacera, nuestro par de idiotas se encuentran ya no con un maletín, sino con  varios fajos repletos de billetes verdes que deciden ir a gastar como Dios manda en un bar contable, sin saber que el grupo de mafiosos al que robaron es dueño de dicho bar. Añádale a la fórmula una interesante estructura donde vemos la misma historia contada en distintas perspectivas: la del par de idiotas, la de los mafiosos del bar, la de los narcotraficantes gringos y la de una de las teiboleras, y tenemos un thriller mexicano que, aunque podría ser mejor, indudablemente funciona.

Usted junte a dos bandos clandestinos en un intercambio que saldrá mal por alguna razón, añádale un par de idiotas codiciosos y difícilmente las cosas saldrán mal, o al menos mal para nosotros como espectadores, ya que por el idiota no respondo. ¿Alguién vió mi maletín?


8 comentarios:

Joel Meza dijo...

Ah, un cliché que dispara toda una historia.
Shallow grave, por supuesto, pero con tres idiotas en lugar de uno.

Tyler dijo...

Por lo general este cliche también termina siendo McGuffin no?

Me viene a la mente la maleta llena de dinero que da pie a una de las mejores películas de todos los tiempos: Psycho.

También me viene a la mente Snatch, ahí la maleta no esta llena de dinero pero trae un diamante del tama;o de una manzana y en esa cinta tenemos no solo a un idiota, sino como a 20 y también tenemos a muchos malosos tras el dichoso pedazo de carbon presurizado al vacío, el inolvidable Bullet Tooth Tony (siempre imitado jamas igualado), el inolvidable Boris The Bullet Dodger (pero por que le dicen el esquiva balas? pues porque esquiva balas!) y el tambien inolvidable Brick Top y su granja de cerdos...

suavecito dijo...

Pues de los Coen tambien la de No Country for Old Men no?. El problema con la de Sin Retorno... es que sus personajes no son idiotas, son pendejos... y el director que tambien es uno de los personajes, cree que los espectadores somos idiotas. Saludos.

El Duende Callejero dijo...

La de esa novela (no recuerdo su nombre) de Cormac McCarthy que es casi como el guión de una película que necesita hacerse, y que trata precisamente de esto ¿no? (jo).

¿Y Rapiña de Taboada? ¿O esa última película rescatable de Raimi: A Simple Plan, basada en una novela de Scott B. Smith?

Aunque... ¿No estamos hablando de algo más que un cliché aquí?

Joel Meza dijo...

Definitivamente, Duende, tenemos algo más que un cliché, pero el encontrarse el maletín lleno de dinero sí es un cliché por sí solo: nadie se encuentra maletines llenos de dinero en la vida real. Bueno, nadie que yo conozca...

Diezmartinez dijo...

Joel: Shallow Grave, claro.

Tyler: Bueno, pero en Psicosis Marion Crane no se encuentra el dinero. Se lo roba. Pero sí, el dinero en sí es un magnífico McGuffin: no hay que explicar nada. Después de todo, la gente necesita lana.

Suavecito: Abraham menciona precisamente la de los Coen. Bueno, no por su nombre.

Duende: Rapiña... Otra buena película. Por ahí anda en los botaderos, en DVD.

J Luis Rivera dijo...

"Rapiña" fue lo primero que pensé.

"Blank Check" es la versión Disney para niños de este cliché? (y un supercomercial para Mac, by the way)

Joel Meza dijo...

Como dijo Mamet: "Todos quieren dinero. Por eso se llama dinero..."