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sábado, 31 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... metacritic/XXVI




Termina el año y las diez -bueno, en este caso, doce- películas mejor calificadas por la crítica estadounidense de acuerdo con metacritic.com fueron (el número a la derecha es su calificación del 0 al 100):

1. We Were Here, de David Weissman y Bill Weber... 94

2. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi... 93

3. My Perestroika, de Robin Hessman... 90

4. Poesía, de Chang-dong Lee... 89

    The Artist, de Michel Hazanavicius... 89

6. El Eje, de Clio Barnard... 88

7. Viajo Porque Preciso, Volto Porque te Amo, de Marcelo Gomes y Karim Ainouz... 87

    La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe"... 87

    Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte 2, de David Yates... 87

    El Juego de la Fortuna, de Bennett Miller... 87

    Autobiografia lui Nicolae Ceausescu, de Andrei Ujica... 87
  
    Jûsan-nin no shikaku, de Takashi Miike... 87





viernes, 30 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... yo/XXV



Después de ver unas 300 películas este 2011, es hora de hacer el ejercicio de elegir lo mejor del año, según mi muy discutible parecer. El lugar común (crítico) es quejarse del estado actual del cine mundial -que si el comercialismo, que si Hollywood, que si la digitalización, que si la crítica, que si el internet, que nadie hace cine como _______, etcétera- pero, por lo menos aquí, no encontrará usted ninguna de esas quejas. De hecho, revisando mi bitácora del 2011, me doy cuenta que vi unos 50 estrenos realmente notables, es decir, una de cada seis filmes de este año. Como promedio de bateo es terrible, pero como porcentaje de buen cine visto no está nada mal. Además, habría que aclarar que no todo el cine restante fue como estos estropicios fílmicos que padecí. 
El 2011 se resolvió cinematográficamente para mí en noviembre, con Misterios de Lisboa, la última película de Raúl Ruiz. No sólo me pareció lo mejor del año sino la primera gran cinta de la segunda década del siglo. El segundo sitio de mi lista fue tambien fácil de decidir: la encantadoramente sentimental cinta animada El Ilusionista. De ahí en adelante, sufrí no tanto para hacer los dos top-10 que leerán a continuación sino para decidir los lugares en los que iba cada cinta.
Uno de los top-10 está formado por cintas vistas solamente en festivales y en circuitos culturales -vulgo: Cineteca Nacional y adláteres- que no han sido distribuidas en forma en las cadenas comerciales y, probablemente, nunca lo serán. El otro top-10 es de cintas que ya tuvieron su corrida comercial respectiva. No abundo por qué elegí cada cinta porque a excepción de Mi Felicidad -que revisé hace unos días en screener- todas las demás películas las reseñé/critiqué en Reforma y/o en este blog. En todo caso, un par de líneas para argumentar mi elección por Misterios de Lisboa: se trata de un fascinante haz de historias enlazadas/divergentes/convergentes/digresivas que, en un acto de magia pura, termina negándose a sí mismo. Y eso que nomás he visto la versión de cuatro horas y media. Espero en este 2012 conseguir la versión para televisión de seis horas y compararlas. 

Por lo pronto, en orden de preferencia y en cuanto a estrenos comerciales se refiere:

1) La Nana, de Sebastián Silva. Mi crítica en Reforma.

2) El Planeta de los Simios: Revolución, de Rupert Wyatt. Mi crítica en Reforma.

3) Temple de Acero, de los Hermanos Coen. Mi crítica en Reforma.

4) Dinero Sucio, de Charles Ferguson. Mi crítica en Reforma.

5) Triste San Valentín, de Derek Cianfrance. Mi crítica, aquí.

6) El Cisne Negro, de Darren Aronofsky. Mi crítica aquí.

7) Los Niños Están Bien, de Lisa Chodolenko. Mi crítica en Reforma.

8) De Hombres y de Dioses, de Xavier Beauvois. Mi crítica en Reforma.

9) 8 Minutos antes de Morir, de Duncan Jones. Mi crítica en Reforma.

10) En un Mundo Mejor, de Susanne Bier. Mi crítica en Reforma.


Y en cuanto al mejor cine visto en festivales y en el circuito de exhibición cultural:

1) Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica en Reforma.

2) El Ilusionista, de Sylvain Chomet. Mi crítica, aquí.

3) Nostalgia de la Luz, de Patricio Guzmán. Cuando la vi en Guadalajara 2011, escribí esto.

4) La Ciudad de la Vida y la Muerte, de Chuan Lu. Mi crítica, aquí.

5) El Caballo de Turín, de Béla Tarr y Ágnes Hranitzky. Mi crítica, aquí.

6) Exit Through the Gift Shop, de Banksy. Mi crítica, aquí.

7) Mi Felicidad, de Sergei Loznitsa.

8) El Eje, de Clio Barnard. Mi crítica, aquí.

9) Hahaha, de Sang-soo Hong. Mi crítica, aquí.

10) Poesía, de Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí.


Otras cintas valiosas que quedaron fuera de estos dos top-10, sin un orden en particular: Conocerás al Hombre de tus Sueños, Todo Estará Bien, El Peleador, De enda Rationella, Sun Taam, Ojalá Hubiera Sabido, Algo Así como un Buen Tipo, Una Familia Muy Normal, Medianoche en París, Aún Sigo Aquí, El Árbol de la Vida, Al Filo de la Mentira, El Juego de la Fortuna, El Hombre de al Lado, Mujeres al Poder, Carlos, Meek's Cutoff, Misión Imposible: Protocolo Fantasma.

Dos películas que vi en 2011 pero que, de haberlas visto en el año de su producción, estarían entre lo mejor de ese año. De cualquier año, de hecho: Ne Touchez Pas la Hache y Pusher 3

Películas que aparecieron en las listas de colegas que a mí, ni modo, nunca me terminaron de convencer: Somewhere: en un Rincón del Corazón, Un Filme Socialista, La Leyenda del Tío Boonmee, Damas en Guerra, Rango, Fausto y Así se Siente el Amor

Y, finalmente, grandes filmes que descubrí, que volví a ver después de tanto tiempo que cuentan como vistos por vez primera o que volví a ver para refrendar mi admiración por ellos: La Mujer Infiel (Chabrol), Un Asunto de Mujeres (Chabrol), Las Zapatillas Rojas (Powell y Pressburger), Los Imperdonables (Eastwood), Nanook el Esquimal (Flaherty), El Bazar de las Sorpresas (Lubitsch), El Planeta de los Simios (Schaffner), Cuerpos Ardientes (Kasdan), La Pasión de los Fuertes (Ford), La Diligencia (Ford), El Verdugo (Luis García Berlanga), Vámonos con Pancho Villa (De Fuentes), Gente Prefabricada (Tarr), La General (Keaton) y Plácido (García Berlanga).

PS. En cuanto al cine mexicano del 2011, a mediados de mes publiqué mi lista de mis cintas preferidas acá.


12 preguntas a Woody Allen


jueves, 29 de diciembre de 2011

Las Aventuras de Tintin




Una cinta bastante entretenida, por encima del bajo promedio que nos entregó el cine animado hollywoodense este año, Las Aventuras de Tintin (The Adventures of Tintin, EU-Nueva Zelanda, 2011) es, sin embargo, una obra muy menor si se le compara con lo mejor en la filmografía de su director, Steven Spielberg. Qué remedio pero así debe ser: ante un nuevo filme de Spielberg –o de Scorsese o Allen- uno no puede olvidar que esos maestros han hecho cosas mejores. Se les exige más porque a eso nos han acostumbrado. Quién les manda.
Es fácil entender el interés de Spielberg por Tintin, el personaje de tira cómica creado por el historietista belga Georges Prosper Remi (mejor conocido como Hergé). Publicado inicialmente en 1929, Tintin vive buena parte de sus aventuras en una de las épocas favoritas del cineasta, los años 30/40. Y, por otra parte, las rocambolescas peripecias de Tintin se parecen mucho a las que vive el aventurero/arqueólogo Indiana Jones, con todo y tesoros escondidos, mapas secretos, tierras exóticas, además de peleas, balazos y corretizas. 
Es decir, si Tintin no existiera, Spielberg lo habría creado. Y creo que aquí está el problema: acaso por permanecer fiel al espíritu inevitablemente episódico de la tira cómica original, el guión –atribuido a tres autores: Steven Moffat, Edgar Wright y Joe Cornish- no hace más que empujar al audaz periodista juvenil Tintin y a su fiel chucho Milú de un peligro a otro, de un escenario a otro, de una persecución a otra. No hay descanso para el espectador, es cierto, pero tampoco tiempo para interesarse en los personajes. Y aunque hay algunos destellos de buen humor por aquí y por allá –mi favorito: el administrador que le pone una estrella extra a su hotelucho que ya tiene vista al mar-, Tintin es un personaje plano y sin matices. Como héroe de acción y de aventuras exóticas, me sigo quedando con Indy. De lejos.
En el terreno de la animación, sí hay momentos notables que me hicieron recordar a otro Spielberg, ya no el de la saga indianajonesca, sino el de esa obra mayor subvalorada El Color Púrpura (1985). Como en aquel sublime melodrama femenino sobre “la sonrisa más fea del mundo” (Ayala Blanco dixit), en Las Aventuras de Tintin Spielberg experimenta con una serie de transiciones y enlaces narrativos/visuales tan imaginativos que, en efecto, sólo pudieron hacerse a través de la animación: arenas que se transforman en feroces olas del mar, el agua de un sitio que se transforma en un charquito pisado por el zapato de alguien, y así, pasando de presente a pasado, o de un escenario a otro, como en un imposible acto de prestidigitación cinematográfica. El mejor Spielberg, aunque sea por algunos momentos.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXI



Las Aventuras de Tintin (The Adventures of Tintin, EU-Nueva Zelanda, 2011), de Steven Spielberg. Como cinta animada de aventuras y en 3D, la cinta está por encima del promedio -en un año flojo de la animación hollywoodense, habría que decir-; como cinta de Spielberg, no le llega ni a los talones a cualquier de estas cintas listadas. Mi crítica, in extenso, aquí mismo el día de mañana. 

En un Mundo Mejor (Hævnen, Suecia-Noruega-Dinamarca, 2010), de Susanne Bier. La ganadora del Oscar 2011 a Mejor Película en Idioma Extranjero es un sólido melodrama centrado en dos chamacos de personalidades encontradas y sus respectivas familias. Las lecciones éticas planteadas -la responsabilidad profesional, el rechazo de la violencia- pueden resultar obvias pero son, también, bastante más ambiguas de lo que algunos alegan. Mi crítica en el Primera Fila de Reforma del viernes pasado.

Misión: Imposible - Protocolo Fantasma (Mission: Imposible -Ghost Protocol, EU, 2011), de Brad Bird. ¿La mejor cinta de la serie del espía Ethan Hunt/Tom Cruise? Ya alegué ayer mismo aquí que sí, creo que sí. 

Octubre (Perú, 2010), de Diego Vega Vidal y Daniel Vega Vidal. Un arisco tipo solitario, una mujer y una bebé enmedio de ellos. No, no es Las Acacias (Giorgelli, 2011), aunque las dos cintas comparten su rigor estético minimalista y un humanismo sobrio y reticente. La cinta se ha empezado a exhibir a partir de este martes en la Cineteca Nacional y, acaso, vuelva a escribir de ella in extenso en los próximos días.

martes, 27 de diciembre de 2011

Misión: Imposible - Protocolo Fantasma




¿Es la cuarta parte de la saga, Misión: Imposible - Protocolo Fantasma (Mission Imposible –Ghost Protocol, EU, 2011), la mejor de todas? Para ser francos, ni bajo tortura podría recordar de qué se trataron las tres anteriores, dirigidas por De Palma (1996), Woo (2000) y Abrams (2006). De hecho, apenas si recuerdo algunas escenas (la del tren en la primera parte), imágenes (Cruise en una moto y unas palomas que quién sabe de dónde salen en la segunda) y actuaciones (a Philip Seymour Hoffman en la tercera). Ah, claro, y la inolvidable música de Lalo Schifrin en los tres filmes.
Por lo anterior, sí creo que esta cuarta parte, dirigida por el maestro del cine animado en su primer filme de acción -¡y qué acción!- viva Brad Bird (El Gigante de Hierro/1999, Los Increíbles/2004, Ratatouille/2007) es, con mucho, lo mejor que ha hecho Tom Cruise en su papel del agente Ethan Hunt de las Fuerzas Misión Imposible. O, por lo menos, sospecho que, pasando el tiempo, recordaré muchas más escenas e imágenes de este cuarto episodio que las que se guardaron en mi memoria de las tres cintas anteriores.
Y es que, ¿cómo olvidar la huida de Hunt de una prisión rusa, montada a ritmo del Dean Martin de “Ain't That A Kick In The Head”, de tal manera que Cruise se mueve, salta, golpea y elude golpes cual Gene Kelly con menos soltura y rostro más concentrado? ¿Cómo borrar de la memoria a la morenaza Paula Patton enseñando pechuga mientras conquista a control remoto a un bobalicón magnate indio con satélite privado (Anil Kapoor)? ¿Cómo dejar de recordar la gracia con la que Bird monta ciertas escenas menores, como la dificultad que tiene el chaparrín Cruise para colocar sus ojos en un identificador de retinas en un tren en movimiento? Y, por supuesto, ¿no merece estar entre lo mejor del año esa secuencia final en el que el héroe Cruise y el villano Michael Nyqvsit se agarran a catorrazo limpio mientras caen, se levantan, vuelven a caer y se vuelven a levantar, en el centro de un enorme garaje con elevadores, luchando por una maleta gloriosamente plateada?
Bird y su editor Paul Hirsh han montado estas y otras piezas de acción –no he olvidado la secuencia en la torre Burj Khalifa, la más apantallante pero también la más convencional de todas-  con una gracia y un humor a flor de piel, no tomándose nunca en serio la historia (¿a quién fregados le importa lo que quiere hacer el villano y por qué?: ¡es el malo, quiere acabar con el mundo y ya!), ni profundizando un instante en los dilemas existenciales (¿cuáles?) de su personajes, que tienen menos vida interna que, digamos, la rata protagónica de la inolvidable Ratatouille.
Misión: Imposible - Protocolo Fantasma es lo que quiere ser: un fascinante ejercicio cinematográfico sobre el manejo del espacio, es decir, del encuadre, con los objetos y actores moviéndose en él. La coreografía de objetos animados/inanimados que ha creado Bird y su equipo para este filme es una master-class para tantos otros cineastas hollywoodenses, incapaces no sólo de dotar de elegancia sus escenas de acción sino, ya de perdida, hacerlas mínimamente coherentes. ¿Cierto, Mr. Bay; cierto, Mr. Nolan?

viernes, 23 de diciembre de 2011

El cine que no vimos/XLIII




Tal vez deba de cambiar el nombre de esta sección del blog. O agregarle el adverbio respectivo: "el cine que no vimos... comercialmente". Y es que al hincarle el diente a la trilogía nunca estrenada en México Pusher (Dinamarca, 1996), Pusher II (Dinamarca-GB, 2004) y Pusher 3 (Dinamarca, 2005), del danés internacionalizado tan de moda Nicolas Winding Refn, no le estoy descubriendo nada al lector habitual de este blog. De hecho, estoy seguro que la mayoría de los lectores de Vértigo ya han visto alguna sino es que todas las cintas de Winding Ren. Es natural: en estos tiempos -los mejores en cuanto a la cinefilia se refieren, insisto- si alguien no conoce de un cineasta es porque no ha querido conocerlo. Como, mea culpa, había sido mi caso.
Pero, señor juez, tengo la disculpa -sé que es muy común, pero no por ello menos cierta- de la falta de tiempo. Así que, a pesar de que el nombre de Winding Refn ha aparecido en varias ocasiones en la mejor revista de cine que conozco -Sight and Sound-, en algunas listas de lo mejor del año desde 2008 para acá, y en pláticas con Agustín Galván, lo cierto es que apenas en este diciembre de 2011 me he dado el tiempo de ver todo su cine, preparándome para el estreno, por supuesto, de Drive (2011).


Y si había que empezar a conocer al danés educado en Nueva York y Copenhagen Winding Refn había que iniciar, Perogrullo obliga, con el principio. Pusher, la opera prima del egresado de la Escuela de Cine Danesa es un entusiasmado y entusiasmante ejercicio de estilo que logra trascender sus homenajes más obvios -al Scorsese de Calles Peligrosas (1973) y Buenos Muchachos (1990), a los ritmos conversacionales del primer Tarantino, al estilo "sucio" y "realista" de esa tomadura de pelo que fue el movimiento Dogma 95- gracias a un entusiasmo contagioso que, si bien no vuelve entrañable a sus personajes demasiado bien calculados, sí hace imposible dejar de interesarnos en ellos, incluso en su final en lógicos y contundentes puntos suspensivos.
En el párrafo anterior mencioné el seminal filme scorsesiano Calles Peligrosas. Ese nombre bien podría haber llevado toda la trilogía, de hecho. Para Agustín Galván, las tres Pusher retratan la vida y la muerte en las peligrosas calles danesas. Yo agregaría, además, otro adjetivo: las calles son peligrosas y multiculturales. El retrato que hace Winding Refn en estas tres cintas de la Dinamarca de hoy -especialmente en la tercera película, la mejor de ellas-es rico, sí, pero también desesperanzador: las tensiones entre los nativos daneses -o sus vecinos suecos- con los inmigrantes de todo tipo -serbios, turcos, albanos, polacos y demás- es tal que basta una broma pesada para que la sangre empiece a correr.
Después de la presentación de los personajes principales de la cinta con todo y sus nombres en la parte inferior del encuadre -el dramatis personae que Winding Refn repetirá en las dos secuelas y en su segundo largometraje, el quebrado Bleeder (1999)-, el filme se centra en la complicada vida a toda velocidad del traficante de heroína Frankie (Kim Bodnia), con novia prostituta desprecidada Vic (Laura Drasbæk) y socio y mejor amigo-rival Tonny (jovencísimo Mads Mikkelsen, cual émulo acaso traicionero del Johnny Boy del Robert de Niro de Calles Peligrosas).
Frankie es un buen sobreviviviente en el rudo ecosistema del distrito de Vestebro, el barrio bravo de Copenhagen. Como buen dealer que es -o buen puchador de droga, para decirlo en mexicano-, Frankie siempre está comprando y vendiendo y, por lo mismo, siempre le debe dinero a alguien y siempre le está cobrando a otros. El problema es que le debe ya demasiado al gangster serbio engañosamente afable Milo (Zlatco Buric), quien quiere ver su dinero ya. Así, cuando a Frankie le sale una jugosa oportunidad de negocio -vender una buena cantidad de heroína a un sueco excompañero de prisión-, el voluntarioso puchador le pide en consignación la droga a Milo, con la condición de regresar en unas cuantas horas a pagarle el precio de la droga y, además, lo que le debe. Por desgracia, la compra/venta termina en corretiza policial y, de aquí en adelante y hasta el final del filme, en corretiza existencial. Cual Peña Nieto tratando de salir del atolladero de dar una lista de libros, cada vez que Frankie quiere salir del hoyo en el que se encuentra, más se hunde.
La puesta en imágene de Winding Refn -cámara en mano siempre en movimiento de Morten Søborg- es el vehículo perfecto para seguir el frenesí de Frankie que sabe que no puede ni debe detenerse. En su última parte, incluso, es inevitable recordar algunos segmentos de Buenos Muchachos en los que la narrativa visual parecía contagiada por la exaltación del protagonista, el gangster cocainómano interpretado por Ray Liotta. También es notoria la influencia de Scorsese en la relación que tienen Frankie y Tommy. Como en Calles Peligrosas, en Pusher hay una camaradería conflictiva entre los dos amigos, sólo que aquí no hay  dependencia paternal, sino una clara rivalidad expresada en las guarradas de Tommy o en el aire de superioridad de Frankie. No importa: el rompimiento fraternal de los dos amigos será el problema menos importante de Frankie. Literalmente, no se la va a acabar... y no sabe ni siquiera cuándo se la va a acabar.


En Pusher II Frankie no está a la vista, pero sí Tonny, quien acaba de salir de prisión. Tonny es, ahora, el protagonista, uno mucho más pasivo de lo que fue Frankie. Con todo y que pide "respeto" por el tatuaje que tiene escrito en la nuca, Tonny nunca tendrá el respeto de nadie: no de las prostitutas que se ríen de él porque es incapaz de lograr una erección, no de su novia reaparecida Charlotte (Anne Sørensen) quien le enseña a su hijo de meses que no conocía, no de su camarada puchador Kusse-Kurt (Kurt Nielsen) que lo deja colgado de la brocha cuando un negocio sale mal y, sobre todo, no de su implacable padre Smeden (Leyf Sylvester) que lo desprecia y lo ve como un auténtico fracasado.
De los tres Pusher, éste es el menos logrado. Estilísticamente, es muy similar -nuevamente la ágil cámara en mano no conoce el descanso, otra vez el grano reventado del filme, de nuevo la toma sostenida de uno o dos minutos- pero en esta ocasión el tremendismo termina imponiéndose claramente. De hecho, por la historia misma -un tipo busca no la redención pero sí su identidad frente a un padre que no lo quiere y con un hijo de brazos que desconoce- estamos, a ratos, más en el terreno de un melodrama negro y violento a la Ripstein -aunque, eso sí, sin la abyección que caracteriza a los personajes más recientes del cineasta mexicano.


El tono solemne, entre bíblico y edípico, de Pusher II mina algo de su fuerza dramática, misma que recuperará en Pusher 3, la más satisfactoria de la serie acaso por ser la menos predecible. La tercera parte inicia con Milo -el gangster serbio de la primera parte que aparece también en una escena clave de la secuela- asistiendo a una junta de Narcóticos Anónimos. ¿De verdad Milo está dejando la droga? ¿Y también sus negocios ilícitos? ¿A poco nomás se va a dedicar a cocinar y a atender su restaurante, como lo hacía en la primer Pusher?
Muy pronto nos damos cuenta que sí, que la rehabilitación es en serio -bueno, más o menos- y que no, que Milo no ha dejado su profesión de mafioso. Sin embargo, como en las dos anteriores cintas, un negocio saldrá mal y Milo tendrá que lidiar con sus pocas-pulgas proveedores albanos, con cierto tratante de blancas polaco con todo y jovencita negociable, con su puchador truco alebrestado y respondón Muhammed (Ilyas Agac) y hasta con la organización de la fiesta de cumpleaños 25 de su mandona hija Milena (Marinela Dekic), casada con el bueno-pa'-nada taxista/puchador Mike (Levino Jensen).
Otra vez, con un estilo visual idéntico y tal como seguimos a Frankie en su infernal semana de mala suerte en el primer Pusher, en esta tercera parte seguirmos a Milo pero a lo largo de 24 horas, en las que tendrá que resolver desde los problemas más grandes -negociar con el dueño del local en donde será la fiesta por las flores y los globos extras que quiere la caprichosa de su hija- hasta los más pequeños -el ocultamiento de un par de cadáveres que salieron como producto indeseable de un trato que no terminó bien-, pasando por sus esfuerzos para no caer de nuevo en la droga y la molestia de que sus dos guaruras no pueden ayudarlo en nada porque se han enfermado del estómago al comer un guiso tradicional en el restaurante del propio Milo.
De las tres cintas, Pusher 3 es lo más cercano a una comedia que he visto en toda la obra de Winding Refn -aclaro: me falta ver Fear X (2003), Valhalla Rising (2009) y Drive-y, también, su atribulado gangster Milo es el protagonista más agradable -o menos destestable, pues- de toda la galería de emblemáticos personajes masculinos que he conocido. Milo se sabe viejo y que hay jóvenes esperando ocupar su lugar, sabe que no puede vencer a su dura hijita-de-papá, se ve obligado a tratar con drogas que no conoce (unas pastillitas llamadas éxtasis) y, por si fuera poco, la Dinamarca en la que, se entiende, ha vivido desde hace tiempo, se vuelve cada vez más compleja, con otros inmigrantes mejor integrados y/o más violentos que él mismo
Apunté arriba que Pusher 3 me parece la más satisfactoria de la trilogía: por la humanización -que no justificación/idealización- de su personaje central, por la ausencia de citas/homenajes cinefílicos, por su ausencia de tremendismo jodidista y porque el guión, escrito por el propio cineasta, es genuinamente impredecible. Cuando uno espera, por lo que se ha visto en las anteriores Pusher, que la cinta vaya por un lado, termina tomando otra ruta. 
¿La mejor película de Winding Refn hasta el momento es Pusher 3? Creo que sí: a menos que Valhalla Rising o Drive me hagan cambiar de opinión.

El evangelio del 2011 según... Robert Horton/XXIV



Colaborador de Film Comment, crítico de cine asentado en Seattle y regenteador del magnífico blog The Crop Duster, Robert Horton es uno de los más prolíficos cinecríticos estadounidenses. Su top-10, a continuación:

1) Tinker, Tailor, Soldier, Spy, de Tomas Alfredson.

2) Copia Fiel, de Abbas Kiarostami. Mi crítica, aquí.

3) Melancholia, de Lars von Trier.

4) A Dangerous Method, de David Cronenberg.

5) Meek's Cutoff, de Kelly Reichardt. 

6) La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

7) Cuatro Estaciones, de Michelangelo Frammantino.

8) Poesía, de Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí.

9) Drive, de Nicolas Winding Refn. 

10) Le Havre, de Aki Kaurismäki. Mi crítica, aquí. 


jueves, 22 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... Robert Koehler/XXIII



Robert Koehler es un viejo conocido para todos los que nos encontramos cada año en Guadalajara o Morelia. Escribe en Variety, CinemaScope y en muchos otros lugares, además de tuitear (@bhkoe), ocasionalmente, sobre los Dodgers, el futbol americano, la política de su país y, ah, claro, también de cine. Koehler puede ser intimidante no por su estatura, su complexión o su facha, sino por su pasión. Cuando odia una película lo dice directamente, sin subterfugio alguno; si ama una cinta, igual. Y vaya que sabe construir sus argumentos: léase si no los largos textos que escribió de El Caballo de Turín (a favor) o de El Árbol de la Vida (en contra).
Por lo pronto, he aquí su top-10 del año que, por los títulos elegidos, es casi un top-10 festivalero:

1. La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

2. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica en Reforma.

3. Sawan baan na, de Uruphong Raksasad.

4. Margaret, de Kenneth Lonnergan.

5. Morrer Como Um Homem, de João Pedro Rodrigues.

6. Historias Extraordinarias, de Mariano Llinás.

7. Autobiografia lui Nicolae Ceausescu, de Andrei Ujica.

8. Take Shelter, de Jeff Nichols.

9. Poesía, de Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí. 

10. La Bocca del Lupo, de Pietro Marcello.

La lista completa de Koehler, por acá. 

miércoles, 21 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... J. Hoberman/XXII



J. Hoberman, el crítico de planta de The Village Voice le lleva la contraria a su revista y en su top-10 no aparece El Árbol de la Vida, pero sí, sorpresa, J. Edgar.

1. A Dangerous Method, de David Cronenberg.

2. Melancholia, de Lars von Trier.

3. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica, en Reforma.

4. Aurora, de Cristi Puiu.

5. Seeking the Monkey King, de Ken Jacobs.

6. Morrer Como Um Homem, de João Pedro Rodrigues.

7. La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

8. Hugo, de Martin Scorsese.

9. J. Edgar, de Clint Eastwood.

10. Jitsuroku rengô sekigun: Asama sansô e no michi, de Kôji Wakamatsu.

Los comentarios de J. Hoberman, por acá.


El evangelio del 2011 según... The Village Voice/XXI



Es lógico: el casi centenar de críticos encuestados en The Village Voice son más o menos los mismos que fueron cuestionados en otros lados, como en IndieWire o Film Comment, así que los resultados son más o menos predecibles y como siguen:

1. El Árbol de la Vida, de Terrence Malick. Mi crítica en Reforma.

2. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi.

3. Melancholia, de Lars von Trier.

4. Copia Fiel, de Abbas Kiarostami. Mi crítica aquí.

5. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica en Reforma.

6. La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

7. Margaret, de Kenneth Lonnergan.

8. Meek's Cutoff, de Kelly Reichardt.

9. Drive, de Nicholas Winding Refn.

10. Take Shelter, de Jeff Nichols.

martes, 20 de diciembre de 2011

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCX



Alucardos: Retrato de un Vampiro (México, 2010), de Ulises Guzmán. La opera prima de Guzmán, la última cinta mexicana en estrenarse este año es, también, una de las mejores cintas nacionales del 2011. Mi crítica, escrita hace rato, por acá.

Coco e Igor (Coco Chanel&Igor Stravinsky, Francia, 2009), de Jan Kounen. Una convencional pero impecable "película de papá" sobre el supuesto romance entre las almas gemelas/contrastantes Coco Chanel e Igor Stranvisky. Ambientación perfecta, actuaciones notables y una dirección fluida del versátil Jan Kounen. Mi crítica, en el Primera Fila del Reforma de viernes pasado.

When You're Strange: una Película de The Doors (When You're Strange, EU, 2009), de Tom DiCillo. Otra cinta convencional, pero bien informada y mejor editada. Mi crítica, aquí.

Mi Felicidad (Schastye moe, Alemania-Ucrania-Holanda, 2010), de Sergei Loznitsa.Un joven chofer de un camión, en algún lugar de la exUnión Soviética, inicia un recorrido que no tendra fin. Un deprimente fresco de la corrupción casi metafísica que ha corroído el Estado (post)soviético. Mi crítica, en los próximos días, en este mismo blog.

El evangelio del 2011 según... Jonathan Rosenbaum/XX



El veterano cinecrítico Jonathan Rosenbaum (@jonathanrosenba en twitter) dio a conocer su top-10 del 2011 en la lista de IndieWire como sigue:


1) Gu ling jie shao nian sha ren shi jian, de Edward Yang. 
 
2) Poesía, de Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí.

3) Cuatro Estaciones, de Michelangelo Frammartino.

4) Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica en Reforma.

5) A Dangerous Method, de David Cronenberg.

6) Terri, de Azazel Jacobs.

7) Road to Nowhere, de Monte Hellman.

8) La Piel que Habito, de Pedro Almodóvar. Mi crítica en Reforma.

9) Putty Hill, de Mathew Porterfield.

10) Hugo, de Martin Scorsese.


lunes, 19 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... IndieWire/XIX



IndieWire liberó hace unas horas su lista de lo mejor del 2011, recopilada a través de las listas de 164 críticos de cine. El top-10, a continuación y la lista completa, por acá:

1. El Árbol de la Vida, de Terrence Malick. Mi crítica en Reforma.

2. Melancholia, de Lars von Trier.

3. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi.

4. Drive, de Nicholas Winding Refn.

5.  La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

6. Copia Fiel, de Abbas Kiarostami. Mi crítica, aquí.

7. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica, en Reforma. 

8. Hugo, de Martin Scorsese. 

9. Margaret, de Kenneth Lonnergan. 

10. Meek's Cutoff, de Kelly Reichardt.

El evangelio del 2011 según... Michael Atkinson/XVIII



Michael Atkinson -antes de planta en The Village Voice, hoy escribiendo en diferentes lugares, incluyendo Sight and Sound- ha liberado su top-10 en su propio blog, Zero for Conduct. Se le puede acusar de ser una lista pretenciosa pero cuidado: por lo menos dos de sus filmes aparecerán en mi lista del año. Respetillo, por favor.

1. La Leyenda del Tío Boonmee, de "Joe".

2. Gu ling jie shao nian sha ren shi jian, de Edward Yang.

3. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi.

4. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica, en Reforma.  

5. Mi Felicidad, de Sergei Loznitsa.

6. Poesía, de
Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí.

7. Martha Marcy May Marlene, de Sean Durkin. 

8. La Ciudad de la Vida y la Muerte, de Chuan Lu. Mi crítica, aquí.
 
9.
Marti, dupa craciun, de Radu Muntean.

10. Bellflower, de Evan Glodell.  

Los comentarios de Atkinson, por acá. 

domingo, 18 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... Scott Weinberg/XVII



Especializado en el cine de horror, Scott Weinberg es una de las voces más frescas e irreverentes de la crítica fílmica estadounidense en la red y en twitter (@scottEweinberg). Su top-20 del 2011, a continuación:

1. Martha Marcy May Marlene, de Sean Durkin.

2. We Need to Talk About Kevin, de Lynne Ramsay.

3. Medianoche en París, de Woody Allen. Mi crítica en Reforma.
 
4. Drive, de Nicholas Winding Refn.

5.Akmareul boatda, de Jee-woon Kim.

6. La Piel que Habito, de Pedro Almodóvar. Mi crítica en Reforma.
 
7. Los Muppets, de James Bobin. Mi crítica, aquí.

8. Jûsan-nin no shikaku, de Takashi Miike.
 
9. Win Win, de Thomas McCarthy.

10. Black Death, de Christopher Smith.

11. Project Nim, de James Marsh.

12. Take Shelter, de Jeff Nichols.

13. Hugo, de Martin Scorsese.

14. Attack the Block, de Joe Cornish.

15. 50/50, de Jonathan Levine.

16. Young Adult, de Jason Reitman.

17. Submarine, de Richard Ayoade.

18. El Juego de la Fortuna, de Bennett Miller. Mi crítica, aquí.

19. Al Filo de la Mentira, de John Madden. Mi crítica, en Reforma.

20. The Myth of the American Sleepover, de David Robert Mitchell.

sábado, 17 de diciembre de 2011

When You're Strange: una Película de The Doors




Dice el viejo adagio que si alguien se acuerda de lo que hizo en los años sesenta, significa que no los vivió. Pero no hay problema: para resolver estas lagunas mentales está Tom DiCillo con su convencional, reverente pero bien informado documental When You’re Strange, una Película de The Doors (When You’re Strange, EU, 2009).
Desde el inicio, es obvio que el subtítulo en español es, por lo menos, inexacto: no se trata tanto de un filme sobre el emblemático grupo sesentero sino, más bien, sobre su carismático e ingobernable poeta-rebelde-vocalista, Jim Morrison, el hijo de un serio oficial naval que, mientras su hijo revolucionaba la música en Estados Unidos, él se encontraba combatiendo en Vietnam.
Desde las imágenes iniciales, DeCillo nos deja claro cuál será el centro de su documental: a través de imágenes de archivo, vemos llegar a un aeropuerto a los miembros del grupo, que se presentan frente a la cámara en blanco y negro, dicen su nombre, edad y ocupación. Así, aparecen frente a nosotros Robby Krieger, John Densmore, Raymond Daniel Manzarek y, finalmente, un jovencísimo Jim Morrison que voltea, sonríe y el freeze-frame detiene su imagen. Desde ese momento, él sabía quién era la estrella de The Doors.
Con una seria y muy matizada voz en off de Johnny Depp, la narración escrita por el propio DeCillo nos lleva a conocer los orígenes familiares de Morrison, sus lecturas poéticas iniciales, su admiración por Elvis Presley –que años después cambiará por Sinatra- su encuentro clave con Ray Manzarek en la UCLA y la legendaria formación de The Doors en 1965, nombre tomado, por supuesto, de cierta línea poética de William Blake.
Todo esto es historia conocida pero, insisto, está bien contada por Depp y mejor montada por los editores Micky Blythe y Kevin Krasny, quienes tuvieron como fuente decenas de horas de conciertos, ensayos, entrevistas y noticieros para ir construyendo esta épica sobre Morrison, su época y su música. En este sentido, el plato fuerte resulta ser el rescate de un filme experimental escrito por el propio Morrison, HYW: An American Pastoral (Ferrara, 1969), en el que el cantante y poeta aparece en el papel central.
Así,  desde los albores de The Doors hasta su disolución causada por los estragos físicos y la muerte del propio Morrison, la presencia recurrente de su imagen manejando un automóvil por una carretera desértica tiene un aire de fascinante aparición fantasmal. Desde la tumba, Morrison sigue hipnotizando.

Confesiones Verdaderas/XXXVIII


El legendario Jerry Lewis se sincera en un reciente documental dirigido por Gregg Barson, Method of Madness of Jerry Lewis, acerca de su trabajo en El Rey de la Comedia (1983), la irritante obra maestra scorsesiana:

"I got more critical acclaim from that film than I did for any of the work that I did in my whole life. Critics acclaiming, acclaiming, and I’m thinking to myself, 'You schmuck, do you realize I showed up and I just read the words and went home?' I mean, I didn’t have to do anything, I had to be me."

Tan lindo, Lewis. 

viernes, 16 de diciembre de 2011

El evangelio del 2011 según... Film Comment/XVI



La mejor revista de cine en Estados Unidos ha liberado su top-10 del 2011 como sigue (la lista completa, que llega hasta los 50, aca):

1. El Árbol de la Vida, de Terrence Malick. Mi crítica en Reforma.

2. La Leyenda del Tío Boonmee, de Apichatpong Weerasethakul.

3. Melancholia, de Lars von Trier,

4. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi.

5. A Dangerous Method, de David Cronenberg.

6. Misterios de Lisboa, de Raúl Ruiz. Mi crítica en Reforma.

7. Copia Fiel, de Abbas Kiarostami. Mi crítica, aquí.

8. Meek's Cutoff, de Kelly Reichardt.

9. Hugo, de Martin Scorsese.

10. Poesía, de Chang-dong Lee. Mi crítica, aquí.

El evangelio del 2011... según Roger Ebert/XV



Roger Ebert ha liberado su top-20 del año de cine de ficción, como sigue:

1. Jodaeiye Nader az Simin, de Asghar Farhadi.

2. Shame, de Steve McQueen.

3. El Árbol de la Vida, de Terrence Malick. Mi crítica, en Reforma.

4. Hugo, de Martin Scorsese.

5. Take Shelter, de Jeff Nichols.

6. Kinyarwanda, de Alrick Brown.

7. Drive, de Nicolas Winding Refn.

8. Medianoche en París, de Woody Allen. Mi crítica, en Reforma.

9. Le Havre, de Aki Kaurismäki. Mi crítica, aquí.

10. The Artist, de Michel Hazanavicius.

11. Melancholia, de Lars von Trier.

12. Terri, de Azazel Jacobs.

13. The Descendants, de Alexander Payne.

14. Margaret, de Kenneth Lonnergan.

15. Martha Marcy May Marlene, de Sean Durkin.

16. Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, Parte 2, de David Yates. Mi crítica, aquí.

17. Trust, de David Swimmer.

18. Life, Above All, de Oliver Schmitz.

19. The Mill and the Cross, de Lech Majewski.

20. Another Earth, de Mike Cahill.

Los comentarios de Ebert y las menciones honoríficas, por acá.

El evangelio del 2011... según mi blogósfera personal/XIV



He aquí la entrega de una recopilación similar que hice el año pasado: las listas de lo mejor del año propuestas por otros colegas y camaradas que tienen su propio blog, como es el caso del polifacético Arturo Aguilar, que lo mismo hace videocrítica, que tiene un blog, que campea en las redes sociales, que tortura a sus estudiantes de comunicación; o el mordaz Alejandro Alemán, que se dice harto de los críticos de cine y, por lo mismo, se ha convertido, qué remedio, en uno de ellos. 
Con el paso de los días, hasta el fin de año, esta entrada servirá para recopilar las listas de ellos y de otros más, como Agustín Galván, Alberto Acuña Navarijo o Mauricio González, para dar otros tres nombres claves en la cinefilia y la crítica bloguera/tuitera de inicios de esta década en México.

-Así pues, aquí está el top-10 de lo mejor del año por parte de Arturo Aguilar que, además, ha escrito por acá, otra entrada en su propio blog, Arturo en el Exilio, sobre lo mejor del cine documental visto en el 2011.

-Acá está, sin un orden en particular, la revisión de lo mejor del año por parte de alonso ruvalcaba, quien escribe obsesivamente de cine, televisión, restaurantes, comida, poesía y de Medianoche en París en donde puede y en donde lo dejan. Si exceptuamos esos inexplicables momentos de locura en los que me ha echado el caballo encima por no odiar la más reciente cinta de Allen, debo anotar mi admiración por el estilo de alonso que, en Letras Libres, ha escrito un espléndido texto sobre El Planeta de los Simios, (R)Evolución, el mejor que me ha tocado leer en español.

-En cuanto a Alejandro Alemán (@elsalonrojo), su top-10 con todo y comentarios, por aquí. Ojo a su elección del primer lugar.

-Saúl Bass Bolio, uno de los cinéfilos más apasionados que he conocido en el ciberespacio, ha colocado su lista (un top-21) por acá. Es hora que no veo la cinta que eligió como número uno.

-El ingobernable periodista, provocador y arjoniano puro Juan Carlos Romero (@jcromero) también escribe de cine en su blog elperrocafé y ha publicado su top-20 con Así Se Siente el Amor en el primer sitio.

-Antonio Camarillo, del comité organizador de Mórbido y cinecrítico de Premiere, ha hecho su propio top-13, pero de cine fantástico. Debo confesar que no he visto la cinta que ha anotado en el número uno. Pero ya está entre los pendientes.

-El ubicuo e incansable Oscar Uriel también ha publicado su top-10 en Prodigy.

-Y mi compañera de Primera Fila, Adriana Fernández, también ha publicado sus diez cintas preferidas del 2011 en su propio blog.

-Por su parte, el muy activo en twitter Mauricio González Lara ha publicado su lista de lo mejor del año. Coincido y disiento, como debe de ser.

-Mientras, Rebeca Jiménez Calero, en Revista Cinefagia, tiene una lista interesante de estrenos comerciales y festivaleros, al estilo de la que yo hice. Coincidimos en varios títulos, por cierto

-Uno de los blogueros que más respeto es Agustín Galván. Su lista de lo mejor del 2011 refrenda ese respeto.

-Otra de las presencias constantes en mi TL en twitter es@Dj_Cthulhu. Desde Austin, Texas, su top-10 del 2011, por aquí

-Desde Argentina, el colega Roger Koza entrega una riquísima lista de lo mejor del año por acá. 

-Judit Mam, desde Nueva York, hace una lista extendida de lo mejor, lo bueno, lo fallido, lo decepcionante..., por acá. 

jueves, 15 de diciembre de 2011

Pídala cantando/XLVI



 El lector frecuente Saúl Bass, gran admirador, y con razón, de Patrice Leconte, me ha pedido que rescate algo que escribí de El Hombre del Tren hace tiempo. Según mis cuentas, estas líneas datan de hace unos siete años.


El Hombre del Tren (L’Homme du Train, Francia-GB-Alemania-Suiza-Japón, 2002), el más reciente filme del veterano cineasta galo Patrice Leconte, nunca llegó a distribuirse comercialmente en México. El largometraje número 20 en la consistente filmografía de Leconte es, como algunas de sus cintas anteriores (Los Especialistas/1985, Monsieur Hire/1989, El Marido de la Peluquera/1990, Tango: La Maté porque la Quería/1993), una obra centrada en sus personajes masculinos: sus sueños, obsesiones y fracasos. En buena parte del mundo lecontiano, las mujeres son figuras con las que uno se obsesiona, con las que uno se pierde, pero no con las que uno vive. Una oda al hombre como lobo solitario: así podríamos definir a una buena parte del cine de Leconte.
            Francia, tiempo presente. A un anónimo pueblito llega un misterioso hombre llamado Milan (Johnny Hallyday), quien termina encontrando acomodo en la enorme casa de un maestro de poesía retirado, Manesquier (el siempre bienvenido Jean Rochefort). Milan es un hombre rudo, de pocas palabras y viaja con tres pistolas. Manesquier es parlanchín, abierto, con la sonrisa a flor de piel. Los dos están viejos, cansados, un poco hartos de sí mismos. Los dos enfrentarán a su destino el mismo día, aunque en diferentes circunstancias.
            Aunque aparecen otros personajes importantes (la amante de planta y la hermana de Manesquier, los oscuros colegas de Milan), el centro del filme es la interacción entre los dos personajes quienes, en cierto momento, quisieran intercambiar posiciones. Milan se prueba unas pantuflas, fuma en pipa y hasta da una hilarante clase sobre Eugenia Grandet a un desconcertado jovencito. Manesquier se prueba la chaqueta de Milan, trata de portarse rudo y practica el tiro al blanco usando las armas de su nuevo amigo. En el filme no sucede nada realmente “importante” –por lo menos no hasta el poético desenlace abierto que no comentaré.
            Lo que atestiguamos durante los 90 minutos del filme es el fascinante, gracioso y hasta conmovedor “rapport” entre Hallyday (una leyenda del rock francés) y Rochefort (uno de los más sólidos actores de su generación). No se necesita mucho más para hacer una gran película. No se necesita mucho más, en todo caso, cuando el filme está en manos de alguien como Patrice Leconte.