miércoles, 11 de enero de 2012

El cine que no vimos/XLIV



Exhibida en la Cineteca Nacional dentro del festival 4+1 2011 pero sin fecha -hasta donde sé- de estreno comercial en México, Meek's Cutoff (EU, 2010), cuarto largometraje de la cineasta en ascenso Kelly Reichardt (Old Joy/2006, Wendy y Lucy/2008), terminó en varias listas de lo mejor del 2011, como en la de The Village Voice, IndieWire, Film Comment y Cahiers du Cinéma. Y con toda justicia, debo decir, por más de una razón.
En primera instancia, estamos ante un western centrado en uno de los temas menos explorados por el género: la colonización de los vastos territorios de América del Norte que no habían sido tocados por la civilización europea, en concreto, el arribo a las lejanas tierras de Oregon en 1845, un par de años antes de la guerra México-EUA en la que nuestro país perdería más de la mita del territorio. Digamos que estamos ante un filme del oeste antes de la conquista del oeste "oficial". 
En segundo lugar, Meek's Cutoff es un western visto desde la perspectiva femenina y no sólo porque la directora es una mujer, sino porque el personaje central es precisamente la joven esposa (Michelle Williams) de uno de los pioneros (Will Patton). Esta pareja, acompañadas de otras dos, son guíadas por el Stephen Meek del título (irreconocible Bruce Greenwood), un vaquero correoso y racista que dice conocer esos terrenos como la palma de su mano. Parece que no es así: desde el inicio vemos que los tres matrimonios -uno de ellos con un niño preadolescente- están perdidos y saben que lo están. Cuando el grupo se topa con un indígena "cayuse" (Rod Rondeaux), Meek lo tomará prisionero y estará a punto de asesinarlo. La pequeña pero voluntariosa Emily Tetherow (Williams) pensará distinto: acaso el misterioso "salvaje" sea la única oportunidad que les queda para salir de los desérticos páramos de Oregon y encontrar agua, pasto, sombra. El edén por el que están arriesgando su vida.
El revisionismo sobre los temas y personajes del cine del oeste no es nada nuevo en el género -un buen ejemplo es el propio cine crepuscular de John Ford El Capitán Búfalo (1960) o El Ocaso de los Cheyenes (1964)- pero, a pesar de que la mujer no es un elemento extraño en el género, tampoco ocupa un lugar preponderante, a no ser como la idílica dama joven, la prostituida chica buena/mala de las cantinas o la machorra que con su pistola bien fajada se hace respetar de propios y extraños. A lo que me refiero es que no abunda en este tipo de cine una visión femenina de la colonización de esos territorios, de la precaria vida familiar, del miedo a lo desconocido, de la ausencia de civilización. Lo más cercano que recuerdo a este tipo de visión femenina "excéntrica" es La Balada de Little Jo (1993), dirigida por Maggie Greenwald, sobre la "verdadera" historia de una mujer (Suzy Amis) que, en algún pequeño pueblo del oeste, se hizo pasar por hombre para no ser molestada y vivir tranquilamente. En Meek's Cutoff el objetivo es distinto: Reichardt -y su guionista de cabecera Jonathan Raymond- es presentar los mismos temas y los mismos escenarios a partir de otra mirada: la de un ama de casa que, en realidad, no tiene aún casa, porque va en pos de ella. 
La caprichosa elección del formato de composición del encuadre -el anacrónico 4:3- lo explica la cineasta como un intento de captar la mirada de las mujeres de esa época, quienes por sus característicos gorros o "bonnets" tenían una visión muy limitada, no periférica, de esos vastos territorios. Digamos que para Reichardt los paisajes fordianos en widescreen representan la mirada masculina, completa, dominante. El encuadre casi cuadrado en Meek's Cutoff representa, en contraste, la visión de una mujer preocupada por lo que tiene aquí y ahora, en este momento, frente a ella. No quiere ver lo que hay a lo lejos, sino recoger unas cuantas piezas de madera para hacer un fuego y cocinar.
Reichardt no está interesada en el destino final, sino en el camino. ¿Llegarán a la tierra prometida los siete pioneros o más bien es una trampa del indio cayuse que los lleva a una masacre? No lo sabremos: como en el cine anterior de Reichardt, Meek's Cutoff termina pero no concluye. El camino sigue abierto.

3 comentarios:

Abraham dijo...

También estuvo en el FICCUNAM de hace un año, aunque no la hemos visto. Sigue sin antojárseme mucho, suena como una de esas cintas donde no pasa nada o más bien lo que está pasando no se muestra, sino se intuye.

Rackve dijo...

Gran cinta, el ritmo que lleva es muy bueno y creo que la directora lleva una coherencia en su cine, Wendy y Lucy una "road movie" bastante triste y ahora este "western" donde nos muestra como las mujeres, se levantaban en la madrugada para poder hacer el desayuno. Y visualmente es muy bella.

Diezmartinez dijo...

Abraham: Se muestra algo de lo que pasa. Pero otras que pasan no se muestran. O, en todo caso, si pasan, no nos enteramos porque ya se acabó la película.

Rackve: Sí, incluso mejor, acaso, que Wendy y Lucy. O más interesante, de hecho, como cinta de género.