miércoles, 18 de enero de 2012

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXIV



Caballo de Guerra (War Horse, EU, 2011), de Steven Spielberg. Como quiero escribir largo y tendido de esta película de Spielberg, sólo quiero subrayar mi desconcierto por la recepción que ha tenido este filme en un sector de la crítica. El argumento que he leído es que a algunos les molestó porque es un filme sentimental, cursi, anacrónico y manipulador. O sea, les molesta que Spielberg sea Spielberg. Ni hablar: estos colegas, supongo, llegan hasta las lágrimas con la nueva cinta de "Joe" o del último Godard. Yo también, por cierto. Aunque por otras razones. Mi crítica, mañana mismo en este blog.

Diario de un Seductor (The Rum Diary, EU, 2011), de Bruce Robinson. Sobre una novela semiautobiográfica de Hunter S. Thompson, este convencional melodrama periodístico le faltan los excesos de Fear and Loathing in Las Vegas (Gilliams, 1998) y le sobra un Johnny Depp. Desperdicio lamentable de un espléndido reparto secundario. Mi crítica, en el Primera Fila del Reforma del viernes pasado.

Tenemos que Hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, GB-EU, 2011), de Lynne Ramsay. Otra cinta de la que hay que escribir in extenso. Por lo pronto, digamos que el tercer largometraje de Ramsay es un apabullante filme de horror ("moral", ha dicho el colega Miguel Cane) sobre la maternidad deseada/no-deseada/padecida/asumida. Aunque en apariencia se trata de temas muy distintos, la cinta resiste la comparación con clásicos de la talla de El Bebé de Rosemary (Polanski, 1968) y El Exorcista (Friedkin, 1973). Mi crítica, en los próximos días en este blog.

El Rapto (Rapt, Francia-Bélgica, 2009), de Lucas Belvaux. El séptimo largometraje como cineasta del actor Lucas Belvaux es un brillante thriller procedimental, exhibido antes en el 14to. Tour de Cine Francés. El poderoso presidente de una megacorporación francesa, Stanislaff Graff (Yvan Attal, soberbio) es secuestrado por un eficaz grupo de delincuentes profesionales que pide 50 millones de euros para su liberación. La familia -la pasiva mujer aguantadora, la fría (¿o cínica?) mamá, las dos hijas adolescentes- resiste no sólo la desaparición del hijo/padre/esposo, sino la crucificción mediática del personaje, un mujeriego y jugador compulsivo, mientras la paciente policía liderada por el comisario Paoli (Michel Voïta) investiga metódicamente el caso y, en el terreno de los negocios, el eterno segundón de Graff, Monsieur Peyrac (André Marcon) toma el liderazgo de la compañía en tanto el jefe siga desaparecido.
El guión escrito por el propio cineasta Belvaux nos muestra las razones de cada quien -de la mujer, de la mamá, del afable lider secuestrador, del comisario policial, de los socios de Graff y, por supuesto, del propio secuestrado- sin sentimentalizar, disculpar, condenar, victimizar ni idealizar a nadie. Queda claro que la experiencia deshumanizante del secuestro no se la quitará nunca de encima Graff y, por ello mismo, es dificil -¿imposible?- que alguien entienda -incluyendo su mujer y sus hijas- lo que le pasó. Como al inicio, Graff sigue solo, acaso sólo acompañado de su fiel y extrañado perrazo.

3 comentarios:

J Luis Rivera dijo...

Interesante lo de "Caballo de Guerra". Debo admitir que no me atrae mucho, ni esa ni Tintín. Pero eventualmente les echaré un ojo.

Yo sólo vi la noruega "Troll" (que apenas llegó a Monterrey) y fui feliz. Mucho muy feliz.

Diezmartinez dijo...

J Luis: Tintin no me impresionó -más allá de algunas escenas. War Horse sí me emocionó. Soy un anticuado, qué remedio.

marichuy dijo...

Tarde y con sueño, pero ya pude ver “El Rapto”. Una trama que en principio no tendría nada de original, gracias al manejo del director se vuelve un muy buen thriller. Yvan Attal está perfecto como ese decadente millonario, a quien el único ser que parece quererlo y extrañar es su noble perro. Me gustó el ritmo (esa tensión pasmosa) y que, creo, le tuerce el cuello al cisne de este tipo de historias con lo que sucede después del secuestro. Por ejemplo, la cena familiar en la que se respira una tensión asfixiante me pareció una gran gran secuencia. La moraleja que extraigo: después de ser secuestrado, la cosa más triste para un hombre debe ser tener una madre como la de Stanislas Graff. :P

Saludos