domingo, 19 de febrero de 2012

Ambulante 2012/IX



En Tiroteo (Gun Fight, EU, 2011), el documental televisivo que Barbara Kopple dirigió para HBO, la doblemente ganadora del Oscar a Mejor Documental por Harlan County USA (1976) y American Dream (1990) explora un tema profundamente enraizado en el ethos estadounidense, en la visión que los americanos tienen de sí mismos y en la propia historia de cómo nació su país y su Constitución, que les da el derecho -a través de la célebre y sacrosanta segunda enmienda- de portar armas para su protección.
Kopple inicia este documental con imágenes de archivo -de noticieros televisivos y de imágenes capturadas por un teléfono celular- de la matanza de estudiantes que ocurrió un 16 de abril de 2007 en Virginia Tech, cuando un tal Seung-hui Cho entró a esa escuela de Blackburg, Virginia, para matar a 33 compañeros de clases. Esa masacre -ocurrida ocho años después de Columbine- es el punto de partida que toma Kopple para explorar la cultura de las armas en Estados Unidos, las razones de su fortaleza y el poder que tiene la famosa Organización Nacional del Rifle -NRA por sus siglas en inglés- que ha extendido cada vez más su tentáculos político-económicos en el Congreso, en la Casa Blanca, en los medios de comunicación. 
Kopple, obviamente, está a favor de un mayor control en la venta de armas, pero no comete el error de caricaturizar a los contrarios ni intenta simplificar el tema -no es Michael Mooere, pues-, por lo que la cineasta no sólo les otorga voz y presencia a los más recalcintrantes defensores del armamentismo, sino que uno de los tres personajes centrales de la cinta resulta ser Richard Feldman, un muy articulado exDirector del NRA que, distanciado de la organización, desnuda los intereses económicos del NRA sin dejar de defender su derecho constitucional a portar una matona. 
El segundo personaje que emerge en Tiroteo es el joven Colin Goddard, uno de los sobrevivientes de la matanza recordada al inicio del filme, la de Virginia Tech. Goddard, quien aún tiene en su cuerpo fragmentos de las balas disparadas por Cho, es uno de los más apasionados defensores de la Propuesta Brady, llamada así por el secretrario James Brady, herido en el atentado en contra de Ronald Reagan. La propuesta respectiva no trata, siquiera, de prohibir la compra y el uso de armas, sino de ir llenando algunas de las lagunas de la actual legislación, como el hecho de que alguien pueda vender su colección personal de armas sin control alguno, a diferencia de lo que sucede en cualquier armería, cuyo dueño tiene la obligación legal de, por lo menos, averiguar quién es el comprador.
Finalmente, el tercer personaje de Tiroteo es alguien que tiene que lidiar, literalmente a diario, con los efectos de la cultura de las armas en Filadelfia, "la capital del asesinato", como la llaman en el filme. Se trata del Dr. Wintenmute, un médico de mediana edad que atiende a las decenas de heridos de bala que llegan a la sala de emergencias de cierto hospital de Filadelfia. Cada semana, dice el doctor, hay más jóvenes muertos a balazos que los asesinados en Virginia Tech, pero como se trata de muertos a cuenta-gotas, nadie lo nota... más que él y su muy profesional equipo, por supuesto. 
Kopple nos da los suficientes datos como para entender que el derecho a portar armas, protegido en la segunda enmienda constitucional y recientemente refrendado por la Suprema Corte de Estados Unidos, no es un tema sencillo de abordar: hay por lo menos 80 millones de estadounidenses que poseen armas y por lo menos 300 millones de ellas en el país del norte. Por supuesto que abundan orates entre estos individuos -milicianos que "protegen" la frontera de los "invasores" mexicanos, neonazis que no tienen empacho en presumir la svástica, seguidores orgullosos del KKK, Timothys McVeighs en potencia listos para actuar en contra de su propio país- pero el asunto es que no todos los 80 millones que tienen armas están locos o son neo-nazis. El panorama es mucho más complejo y por eso se necesita la sensatez y reciedumbre de alguien como Colin Goddard, que habla desde su trágica experiencia, buscando metas posibles, alcanzables. Porque las armas no se van a ir de los Estados Unidos: no de sus casas, no de sus calles, no de sus películas... ¿no de su psique?

Tiroteo se exhibe hoy domingo en Cinépolis Diana a las 22:10 horas.

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