sábado, 25 de febrero de 2012

FICUNAM 2012/III



Seguramente usted se acuerda. Nuestros padres hablaban "en clave" para, según ellos, ocultarnos algo. Un ejercicio un tanto cuanto inútil: uno sabía, de niño, que nos estaban escondiendo algo y tarde o temprano averiguábamos qué estaba pasando. En De Jueves a Domingo (Chile-Holanda, 2012), opera prima de Dominga Sotomayor -cinta recién ganadora al premio a la Mejor Película en Rotterdam 2012-, la niña protagonista, Lucía (Santi Ahumada), ve a sus papás (Francisco Pérez Bannen y Paola Giannini) manotear a lo lejos, discutir sin escuchar lo que están diciendo, hablar en inglés para que ella y su hermanito Manuel (Emiliano Freifeld) no los entiendan y, en cierto momento, es testigo de alguna ominosa conversación fragmentada ("Voy a rentar ese departamento", "¿A qué venimos?") que indica con dolorosa claridad que esta familia en vacaciones está en una crisis irremediable.
Papá, mamá y los dos niños viajan en un pequeño y maltratado Mazda hacia el norte de Chile, a pasar unos cuantos días -del jueves al domingo del título- de vacaciones. En la medida que la familia avanza por la carretera, nos vamos dando cuenta de las tensiones matrimoniales: algún reproche por ahí, un tono de exasperación por allá, un gesto de enfado por acá... Los niños hacen lo cualquier niño haría en esas circunstancias, encerrados en un auto: juegan, molestan, cantan, pelean, hacen un berrinche pero, por lo menos en el caso de Lucía, la mayor, también se dan cuenta de esa tensión que se respira dentro del Mazda o fuera de él, como cuando se detienen a la orilla de un río para pasar la noche con un antiguo amigo de la mamá.
La debutante Sotomayor privilegia la toma fija, sea en planos generales o el interior del auto en carretera, pero uno siente que no se trata de jugar al minimalismo cinefotográfico tan de moda. La elección de la puesta en imágenes tiene que ver con la perspectiva con la cual la cineasta quiere mostrarnos la crisis de esta familia. En este sentido, no tenemos acceso a las razones de ellos, de los adultos, sino a la mirada y la sensibilidad de la niña -aparentemente el alter ego de la propia cineasta- que ve de lejos y acaso intuye que su vida está a punto de cambiar después de que termine ese viaje. No les quedará más que los recuerdos, como esa rescatada canción de Manuel Alejandro, "Quiero Dormir Cansado", que se escucha, insidiosamente, en los créditos finales.

De Jueves a Domingo se exhibe hoy sábado a las 20 horas en la sala Julio Bracho. 

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