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lunes, 31 de diciembre de 2012

El evangelio del 2012... según yo/XVIII



Desde que inicié este ejercicio de hacer listas de lo mejor y lo peor del año -según mis cuentas, por allá en 1993- siempre había seguido la regla de elegir solamente filmes que habían tenido estreno comercial en México. Sin embargo, con el paso de los años -y más a partir del nuevo siglo- esta regla autoimpuesta se fue haciendo más ridícula: ¿cómo tomar en cuenta solamente lo exhibido en las salas comerciales cuando a través de foros, muestras, festivales, formatos legales y caseros, además de los medios ilegales de cajón, se puede tener acceso a otro cine, a veces más valioso e interesante?
Durante muchos años me negué a agregar en mis listas lo que había visto en festivales, DVDs, BDs, screeners, Festival Scope y demás, pero el hecho es que el cinéfilo más exigente del nuevo siglo no se conforma con lo que ve en el Cinépolis/Cinemex más cercano, sino que se nutre de medios legales e ilegales que están a su alcance, además de muestras, foros, ciclos y festivales. Por lo tanto, basta de reglas del siglo pasado. A partir de este año, mi lista estará conformada con lo mejor que vi en el año, sea estreno comercial o no. Así pues, en orden de preferencia, las doce magníficas del 2012:

1) El Espía que Sabía Demasiado (Tinker Tailor Soldier Spy, GB-Francia-Alemania, 2011), de Tomas Alfredson. A finales de 2012 disfrutamos de un sólido re-boot jamesbondesco y, a inicios del mismo año, esta soberbia adaptación de la opaca novela de Le Carré que funciona como la perfecta película anti-007. El espionaje mostrado aquí es el cerebral duelo entre un grupo de grisáceos burócratas en el que George Smiley (Gary Oldman), el perfecto Gutierritos nerd, es el rey sin corona. Estreno comercial. Mi crítica, en Reforma.

2) Una Separación (Jodaeiye Nader az Simin, Irán, 2011), de Asghar Farhadi. Si Hitchcock hubiera dirigido un melodrama moral/familiar habría hecho algo como esto: una película realizada con gran dominio técnico, llena de suspenso y con incesantes vuelta de tuerca. Estreno comercial. Mi crítica, en Reforma.

3) Mary y Max (May and Max, Australia, 2009), de Adam Elliot. Según mis cuentas, esta obra maestra  animada cuadro-por-cuadro no tuvo estreno comercial en México aunque no estoy seguro que se haya exhibido antes en algún foro/muestra/ciclo. En todo caso, se programó en la MIG-Género 2012 en septiembre de este año y escribí de ella in extenso por acá. El  mejor filme animado que vi en el año y por mucho.

4) La Invención de Hugo Cabret (Hugo, EU, 2011), de Martin Scorsese. Suena cursilísimo pero lo escribiré: una carta de amor al cine por el cineasta más cinéfilo que puede presumir la industria hollywoodense (y no: Tarantino no le llega ni a los talones). Estreno comercial.

5) Caballo de Guerra (War Horse, EU, 2011), de Steven Spielberg. Una de las mejores películas de Lassie de la historia. Sólo que aquí Lassie es un caballo. No entiendo -mejor dicho: no comparto- el rechazo que algunos muestran por el "sentimentalismo" spielbergiano de Caballo de Guerra. ¿Qué?: ¿a poco nomás ven películas de Haneke de enero a diciembre? ¿Se educaron con puro Antonioni y Bergman? ¿Nada de Ford o Chaplin? ¿Nunca vieron cine hollywoodense de los 20-30-40? Mi crítica por acá. Estreno comercial.

6) Amor (Amour, Austria-Francia-Alemania, 2012), de Michael Haneke. A propósito de Haneke. Amor es, sin duda, la cinta más conmovedora que ha dirigido el cineasta austriaco. O más devastadoramente conmovedora, si usted quiere. El riguroso método de observación típico en el cine de Haneke aplicado aquí a un tema inevitablemente universal: la vejez, la enfermedad, la muerte... Y el amor. Y el título, por cierto, no tiene nada de irónico. Vista en Morelia 2012, presentada en la 54 Muestra y estreno comercial en unos días. 

7) El Chico de la Bicicleta (Le Gamin au Vélo, Bélgica-Francia-Italia, 2011), de Jean Pierre y Luc Dardenne. Un esperanzador cuento de hadas sobre un niño sin rumbo y la más bella hada madrina de carne y hueso (Cécil De France) que yo recuerde. Los Dardenne han hecho algo realmente complicado: dramatizaron no sólo la posibilidad de la bondad, sino la necesidad de ella. Estreno en Morelia 2011. Sin estreno comercial. Vista por mí hasta el 2012 en DVD.

8) Una Vida sin Principios (Dyut Meng Gam, Hong Kong, 2011), de Johnnie To. El hongkonés To ha realizado una de las cintas claves de este tiempo complicado que estamos viviendo y sufriendo, en el que la bolsa de valores baja y sube misteriosamente, mientras nosotros, sin deberla ni temerla, pagamos los platos rotos. Al final, por supuesto, hay ganadores y perdedores. Y no parece haber ninguna moraleja al respecto. Vista en Riviera Maya 2012.

9) Tenemos que Hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, EU-GB, 2011), de Lynne Ramsay. Otra cinta vista en enero que, a final de año, resulta más pertinente que nunca. Acaso la cinta más inquietante que vi en el año. Mi crítica, aquí. Estreno comercial.

10) Cumbres Borrascosas (Wuthering Heights, GB, 2011), de Andrea Arnold. Pregunta retórica: ¿se puede revitalizar visual y temáticamente el cine de papá? Vea esta versión de Cumbres Borrascosas y luego platicamos. Mi crítica, aquí. Exhibida en el FICUNAM 2012.

11) Bestias Salvajes del Sur (Beast of the Southern Wild, EU, 2012), de Benh Zeitlin.  Estamos ante la exploración (¿y explotación?) lírica de un ethos muy particular: el de un pequeño grupo de habitantes del "Bathtub", una paupérrima y libérrima zona ficticia ubicada en algún lugar del bayou de Louisiana. Esta gente está acostumbrada a vivir y morir rodeada de agua, cantando, comiendo, tomando. La protagonista, la niñita Quvenzhané Wallis, es el descubrimiento del año. La mejor opera prima gringa del 2012. Vista en Morelia 2012 con estreno comercial programado en el 2013.

12) Valiente (Brave, EU, 2012), de Mark Andrew, Brenda Chapman y Steve Purcell. Otra cinta que siento la obligación de defender. Acá escribí in extenso de ella. Estreno comercial.

Pero, ¿sólo 12 cintas fueron valiosas en el 2012? Nada de eso: aquí van otras casi 40 películas notables que vi en el año, sin un orden en particular: El Rapto (Belvaux, 2009), Drive: el Escape (N. W. Refn, 2011), Tyrannosaur (Considine, 2010), Jadeante (Yang, 2009), No Es una Película (Panahi y Mirtahmasb, 2010), Toda una Vida (Leigh, 2010), Carrièrre, 250 metros (Rulfo, 2011), Rebelión (Kassovitz, 2011), Baseball: the Tenth Inning (Burns, 2010), El Día que Él Llega (Hong, 2011), Play: Juegos de Hoy (Östlund, 2011), Michael: Crónica de una Obsesión (Schleinzer, 2011), ¡Piratas! Una Loca Aventura (Lord y Newitt, 2012), Pie de Página (Cedar, 2011), Un Método Peligroso (Cronenberg, 2011), Elena (Zvyagintsev, 2012), El Ladrón (Heisenberg, 2010), Polisse (Maiwenn, 2011), El Precio de la Codicia (Chandor, 2011), Infancia Clandestina (Ávila, 2011), Arrugas (Ferreras, 2011), La Casa Emak Bakia (Alegría, 2012), Declaración de Guerra (Donzelli, 2011), No (Larraín, 2012), La Caza (Vinterberg, 2012), Dupa Delauri (Mungiu, 2012), Post Tenebras Lux (Reygadas, 2012), En otro País (Hong, 2012), Final Cut (Pálfi, 2012), Moonrise Kingdom (Anderson, 2012), Una Luz en la Oscuridad (Holland, 2011), 007: Operación Skyfall (Mendes, 2012), César Debe Morir (Hermanos Taviani, 2012), Después de Lucía (Franco, 2012), De Metal y Hueso (Audiard, 2012), Oh, Boy (Gerster, 2012), Una Aventura Extraordinaria (Lee, 2012), El Último Elvis (Bo, 2012) y El Estudiante (Mitre, 2011).

Y, finalmente, obras mayores y/o maestras que volví a ver, que descubrí este año o que re-descubrí, pues hacía tiempo que no las había revisado: Aquel Querido Mes de Agosto (Gomes, 2008), Tabú (Murnau, 1931), Cruzada (Scott, 2005) en la versión extendida del director, El Regreso de los Muertos Vivientes (O'Bannon, 1985) y Shoah (Lanzmann, 1985).


domingo, 30 de diciembre de 2012

El evangelio del 2012... según metacritic/XVII



Las diez películas -en este caso, once- con más alta calificación en metacritic.com en el 2012 -los puntos a la derecha- fueron:

1. Zero Dark Thirty, de Kathyrn Bigelow.................................... 95

2. Amor, de Michael Haneke....................................................... 92

    La Locura de Almayer, de Chantal Akerman........................ 92

    Ningen Johatsu (1967), de Shôhei Imamura.......................... 92

5. No Es una Película, de Jafar Panahi................................... 90

6. Barbara, de Christian Petzold............................................... 88

7. The Gatekeepers, de Dror Moreh............................................. 87

     How to Survive a Plague, de David France............................. 87

     Elena, de Andrei Zvyagintsev................................................ 87

     El Chico de la Bicicleta, de Jean Pierre y Luc Dardenne...... 87

     Wake in Fright (1971), de Ted Kotcheff................................... 87


La lista completa de metacritic, por acá.
    

sábado, 29 de diciembre de 2012

Pídala Cantando/LII

-"¿Quién manda, eh, quién manda?"
-"¡Usté, usté, señor Presidente, usté!"



Christian Guisa me ha pedido rescatar la crítica de Aguirre, la Ira de Dios, que publiqué -por las referencias políticas que vienen al final- a inicios del 2007 en la desaparecida página web Cinevertigo. Va, pues, tal como fue escrita hace un sexenio:



Hay que volver a los clásicos de vez en cuando. Y por lo que respecta a quien esto escribe, eso es el quinto largometraje de Werner Herzog, Aguirre, la Ira de Dios (Aguirre, der Zorn Gottes, República Federal Alemana, 1972): un auténtico clásico. En 1972 Herzog todavía era un cineasta joven –tenía apenas 30 años de edad- pero ya estaba consolidado como una de las voces más originales del cine alemán de su generación. De hecho, para entonces, el prolífico cineasta ya había realizado, entre cortos y largos, 12 filmes, y había dirigido ya dos de sus más celebrados largometrajes: la perturbadora alegoría También los Enanos Empezaron de Pequeños (1970) y el hipnótico filme experimental Fata Morgana (1971).
Aguirre, la Ira de Dios se convertiría, con el paso del tiempo, si no en la obra maestra de Herzog –aunque algunos consideran que sí lo es-, por lo menos en su película más emblemática. Por principios de cuentas, esta fue la primera cinta en la que Herzog se encontró con su actor-favorito/alter-ego/rival-perfecto Klaus Kinski, en una tormentosa relación que los llevaría a trabajar en cinco filmes y a llenar con decenas de impresionantes anécdotas (¿reales?, ¿fantásticas?) su ineludible trabajo fílmico.
En segunda instancia, Herzog llevaría aquí al límite (aunque no sería la primera ni la última vez) su particular filosofía de cómo filmar: para el cineasta alemán, hacer películas no significa colocarse detrás de la cámara y ver lo que otros hacen frente a ella, sino participar, involucrarse, ser parte de la historia (y en todos los sentidos del término). Y si esa historia está ubicada, como en Aguirre…, en las Amazonas peruanas, pues hasta allá irá Herzog con actores y técnicos, a vivir y trabajar en plena jungla, a filmar en estricta secuencia de principio a fin, a construir con sus propias manos -eso dice la leyenda- las balsas en los que personajes navegan el caudaloso río Nanay, tributario del Amazonas.
Y en tercer lugar, tal vez esta es la primera vez en la que Herzog mostró interés en lo que sería –hasta la fecha- su obsesión artística. El director de Fitzcarraldo (1982)  es un hombre obsesionado por personajes obsesivos, sean éstos construcción totalmente ficticia, estén basados vagamente en hechos auténticos o sean personajes reales, de carne y hueso, como el increíble/patético amante-de-los-grizzlys que retrata en su más reciente obra mayor El Hombre Oso (2005).
Aguirre… es la muy libre puesta en imágenes de una de las aventuras más demenciales ocurridas en la Conquista de América. En 1560 un grupo de soldados españoles comandado por Pedro de Ursúa se internó en la selva amazónica en busca de la mítica El Dorado, una ciudad dizque construida de oro puro. Históricamente se sabe que la expedición terminó en una extravagante rebelión contra la monarquía, pues Ursúa fue depuesto y asesinado por sus subalternos. Uno de ellos, “el loco” Lope de Aguirre –un aventurero de oscuro pasado- terminó auto-erigiéndose en “Príncipe de Perú, Tierra Firme y Chile” y asoló las tierras amazonas durante varios meses hasta que fue derrotado y ejecutado en 1561.
A partir, pues, de este episodio histórico real, Herzog –autor él mismo del guión- se concentró en lo que le interesaba: en retratar la locura a la que van cayendo todos los miembros de esa maldita expedición. Después de que Ursúa (Ruy Guerra) es asesinado por Aguirre (Kinski delirante/¿delirando?), la trama se mueve a terrenos en donde se fusionan la parábola política, la comedia del absurdo y la una de las más pesimistas meditaciones acerca de la naturaleza humana que yo recuerde. En la medida en que todos los soldados van cayendo, una tras otro, en manos de la naturaleza, de los implacables indios nunca visibles o del propio Aguirre enfurecido, los pocos sobrevivientes se desbarrancan aún más en la alucinación, hasta llegar a la imagen final, una de las más perturbadoras del cine de los años 70: un Klaus Kinski solo, rodeado de una decena de pequeños primates, sobre una precaria balsa construida con troncos, navegando, enloquecido, por el Amazonas.
Por supuesto, en su momento Aguirre... se leyó como un fascinante retrato del fascismo hitleriano, pero uno puede atreverse a hacer sus propias lecturas. El Aguirre de hace 35 años es, hoy, el retrato de un caudillo derrotado (por sí mismo y por sus enemigos) que se hace llamar Presidente legítimo, es el retrato de un gangster megalomaníaco que grita “traición” cuando el principal traidor fue él, es el retrato de un mediocre chaparrín y de lentes que necesita usar y presumir de la fuerza para que los pequeños primates que lo rodean le rindan infinita pleitesía. Aguirre, la Ira de Dios: nuestra clase política en su laberinto y sobre una balsa que se llama México.
            

viernes, 28 de diciembre de 2012

La Caza



La Caza (Jagten, Dinamarca, 2012), séptimo largometraje del disparejo pero siempre interesante cineasta danés Thomas Vinterberg (La Celebración/1998, Calles Peligrosas/2004, Submarino/2010) funciona como inevitable pieza de acompañamiento de la película con la que él se dio a conocer internacionalmente, La Celebración
Si en la cinta de 1998 -ariete, por cierto, de esa efímera tomadura de pelo que fue Dogma 95- un anciano y respetado pater-familias era acusado por su propio hijo adulto de un constante abuso sexual en su infancia, desatando una implosion familiar en plena fiesta de cumpleaños del viejo perverso, en La Caza la situación se invierte por completo: un amable, civilizado y profesional profesor de kínder es acusado falsamente de haber abusado sexualmente de una niñita -y, luego, de varios otros niños- lo que lleva al pobre diablo a sufrir el ostracismo, el acoso y el abuso directo de parte de sus compañeros de trabajo, de sus vecinos y hasta de sus amigos más cercanos, pues basta que la sospecha pedófila se anide en la mente de estos primer-mundista daneses para que salga lo peor de sus prejuicios y crueldades. 
El guión escrito por el propio cineasta en colaboración con Tobias Lindholm no deja espacio para la ambigüedad. Es claro que Lucas, el susodicho maestro de preescolar -interpretado por Mads Mikkelsen, Mejor Actor en Cannes 2012 por este papel-, no ha abusado de nadie. La mentira que suelta Klara (Annika Wedderkopp), la niñita que alega haber sido tocada por Lucas, fue producto del despecho, de la confusión y, ¿por qué no?, hasta de la crueldad más casual e ingenua de las que podemos ser capaces los seres humanos, aunque tengamos cinco años de edad y una carita encantadora como Klara. Así pues, Vinterberg nos ubica desde el inicio y hasta el desazonante final paranoico, del lado de Lucas, de tal forma que vemos, sufrimos y experimentamos "la caza" en la que resulta que él es la presa.
La película se vuelve un irritante y, al mismo tiempo, fascinante ejercicio de resistencia por parte del espectador: ¿cuánto tiempo más podrá aguantar Lucas esta situación?, ¿qué más quieren esos amigos/vecinos de él si está claro que no ha hecho nada?, ¿qué está dispuesto a hacer Lucas para recuperar su dignidad mancillada en ese pueblito de la Dinamarca profunda? 
Las pulsiones primitivas están a flor de piel y no lo podemos evitar, parece proponernos Vinterberg. Y las heridas causadas por estas pulsiones, las consecuencias de nuestros errores y crueldades, no desaparecen nunca por completo. En el precario orden existente hitchcockiano (vía Thomas Vinterberg), la más transparente inocencia no es garantía de tranquilidad.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Una Aventura Extraordinaria




En los primeros minutos de Una Aventura Extraordinaria (Life of Pi, EU-China, 2012), el más reciente largometraje del versátil Ang Lee (perfecta cinta-de-papá Sensatez y Sentimiento/1995, sólido drama familiar La Tormenta de Hielo/1997, eficaz western Paseo con el Diablo/1999, formidable wuxia El Tigre y el Dragón/2000, buena película súper-heroica Hulk/2003, sublime filme romántico/reprimido Secreto en la Montaña/2005), hay tantos guiños realista-magicosos, que uno espera lo peor: alguna ñoñería pseudo-garciamarquiana que puede funcionar en papel –la película está basada en un bestseller escrito por Yann Martel- pero no en el cine.
Vea si no. Hay elementos realista-magicosos al pasto: el origen chistosón tanto del nombre del protagonista, Pi –abreviación de su nombre completo, Piscine Molitor Patel-, como de cierto imponente tigre de Bengala que, por un error burocrático, termina llamándose “Richard Parker”; la ingeniosa forma en la que Pi pudo sortear el bullying escolar al aprenderse de memoria el número Pi (3.14159….) con sus infinitos decimales; la incansable búsqueda de Dios por parte del adolescente Pi al probar/explorar cada religión con la que se topaba (hinduismo, cristianismo, islamismo, más la que se acumule en la semana), ante el disgusto de su racional y agnóstico padre; y así hasta coquetear con la exasperación.
Sin embargo, planteado el origen del personaje y el pretexto para la historia –un maduro Pi (Irrfan Khan) le cuenta la aventura extraordinaria del título a un escritor (Rafe Spall)-, la película toma vuelo a partir del naufragio del barco en el que el adolescente Pi (Suraj Sharma) se dirige con su familia hacia Canadá. Único sobreviviente humano del desastre, Pi termina en un bote, compartiendo espacio con los animales de un zoológico: una cebra, un orangután hembra, una hiena y el citado tigre de Bengala, “Richard Parker”. Por supuesto, el enorme felino pronto se despachará a los otros animales –incluida una rata que le sirve de botana- y Pi tendrá que buscar la forma de sobrevivir no sólo al naufragio, sino al hambre del susodicho Mr. Parker.
El Pi adulto le dice al escritor que la historia que le está contando le hará creer en Dios, pero creo que esta afirmación es más que discutible. La historia de Pi –y la película de Lee, por supuesto- propone la necesidad de creer en Dios, que no es exactamente lo mismo. Y lo hace a través de una puesta en imágenes luminosa, colorida, mágica, con el mejor uso del 3D que he visto en el año –si exceptuamos La Invención de Hugo Cabret (Scorsese, 2011), por supuesto.
Una Aventura Extraordinaria termina, pues, resultando más insidiosa de lo que uno podría haber pensado al ver los minutos iniciales del filme. Sí, es cierto, directamente aboga por la necesidad humana de la mentira, la fantasía, la evasión. Es decir, por la necesidad que tenemos de que nos cuenten buenas historias, en más de un sentido. Y eso es Ang Lee: un buen contador de historias.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Fotogramas 2012



Actuaciones, presencias, líneas de diálogo, escenas sueltas, secuencias inolvidables... Los grandes momentos de cine que recuerdo del 2012 que está terminando:

**Leonardo DiCaprio como J. Edgar Hoover en J. Edgar.

**Tilda Swinton en Tenemos que Hablar de Kevin.

**"Puedo odiarte más, pero nunca te amaré menos", la sufrida esposa Emily Watson al marido problemático Peter Mullan en Caballo de Guerra. La plática entre el soldado inglés y el alemán en la tierra de nadie, en esta misma película.

**Philip Seymour Hoffman y Paul Giamatti en Poder y Traición.

**Albert Brooks en Drive: el Escape.

**Jessica Chastain mirando de reojo a Octavia Spencer en Historias Cruzadas.

**Francisca Galván como Violeta Parra en Violeta Se Fue a los Cielos.

**"La Mer", cantada -es un decir- por Julio Iglesias, en el final de El Espía que Sabía Demasiado. En esta misma cinta, la fiesta de Navidad en la que todos los espías/burócratas cantan "The Second Best Secret Agent in the Whole Wide World".

**Liam Neeson hablando con un agonizante en Un Día para Sobrevivir.

**La toma final hacia la calle de No Es una Película.

**Jean-Claude Carrière y Milos Forman se encuentran en Carrière, 250 metros.

**Madame Deneuve y su hija Chiara Mastroianni, cantando a dúo en Los Bien Amados.

**La escena en la que una empleada bancaria le "explica" a una pobre doñita a dónde se van a ir sus inversiones en Una Vida sin Principios.

**Michel Piccoli en Habemus Papam.

**"Mi nombre es Lauren", al final de Tomboy.

**La mirada que cruzan los niños en Una Separación, compartiendo la insensatez de sus respectivos padres.

**Carey Mulligan cantando la versión más tristes que he escuchado de "New York, New York", en Shame: Deseos Culpables.

**Kenneth Brannagh como Laurence Olivier en Mi Semana con Marilyn. Lo mejor de la película.

**La creciente exasperación que provoca Play: Juegos de Hoy. La méndiga cuna que nadie mueve y que estorba a todos en esta misma película.

**El desenlace de Melancolía. Insisto: toda la película es el pretexto para ese bello y terrible final, ideal para el maniaco depresivo que es von Trier.

**El robot Michael Fassbender tratando de imitar a Peter O'Toole de Lawrence de Arabia en Prometeo.

**Eva Green, fabulosa, en Sombras Tenebrosas. Y la música de Barry White. Oh, pues, qué quieren. Crecí en los setenta.

**Cuauhtémoc Cárdenas, exasperado, hablando por teléfono con Vicente Fox en El Ingeniero.

**Mel Gibson imitando a Clint Eastwood en Atrapen al Gringo.

**Viggo Mortensen como Freud en Un Método Peligroso.

**La reina convertida en osa en Valiente y sus desternillante intentos de conservar la dignidad.

**"I'm chinese-american: I like to work, I like to study": Sacha Baron Cohen como Aladeen dizque haciéndose pasar como chino-americano en El Dictador. Su discurso final en el que habla como un convencido demócrata occidental, hilarante parodia del choro de El Gran Dictador chaplinesco.

**Alec Baldwin en De Roma con Amor.

**El chiste sobre esa lejana tierra en donde no conocen a Fidel Castro en Juan de los Muertos.

**La escena del rescate del balon en Los Colores de la Montaña.

**La tarabilla de nombres femeninos "white-trash" escupidos por Mark Walhberg en Ted.

**"Explíqueme todo como si fuera un golden retriever", le dice Jeremy Irons a Zachary Quinto en El Precio de la Codicia.

**El encuentro de Bradley Whitford con El Monstruo de la Laguna Negra en La Cabaña del Terror.

**El baile de cachetito en la fiesta de cumpleaños de Infancia Clandestina.

**El final de La Casa Emak Bakia.

**Robert Pattison es violado por Uma Thurman en Bel Ami, el Seductor. No sabía que Pattinson podía actuar.

**Tim Roth como una especie de Columbo cínico y malhablado en Mentiras Mortales.

**El ensayo/seducción shakespeariano de "Noche de Reyes" en Viola.

**"Señor Bigotes", musita sorprendida la niña de chicos ojotes de Frankenweenie, cuando ve que su gato se ha convertido en un monstruo y se está portando mal.

**El rostro, inescrutable, de Gael García ante el triunfo del "No" en la cinta homónima de Pablo Larraín.

**La fragilidad de Jean-Louis Trintignant y Emanuelle Riva en Amor.

**Mads Mikkelsen en La Caza.

**John Goodman y Alan Arkin en Argo. Lo mejor de la película. Y ni siquiera serán nominados al Oscar.

**Jun-Sang Yu, como el salvavidas enamorado de En Otro País.

**Michael Corleone descubre que le están poniendo los cuernos, según el montaje de Final Cut.

**El vídeo-clip "Zombilaridad" de El Santos vs. la Tetona Mendoza.

**Bruce Willis en Moonrise Kingdom.

**Michael Shannon en La Entrega Inmdiata.

**El 007 y "M" se suben al discreto Aston Martin en 007: Operación Skyfall.

**El gran discurso del demagogo Marco Antonio en César Debe Morir. (Ah, qué buenos diálogos escribe ese tal Shakespeare).

**Hernán Mendoza en Después de Lucía.

**El duelo de acertijos entre Bilbo y el Gollum en El Hobbit. El único momento de buen cine en toda la película.

**"¿Cómo te llamas, R2D2?", le dice burlón Tom Schilling a un ecolálico empleado del tren en Oh Boy.

**La cruel vuelta de tuerca final de El Último Elvis.

**Richard Parker se dirige rumbo a la selva sin voltear a ver a Pi en Una Aventura Extraordinaria. 

**El análisis de un dibujo de Rembrandt que hacen el anciano escultor y su guapa modelo juvenil en El Artista y la Modelo. 

**Y, claro, el mejor momento de cine y música en todo el año: "Let My Baby Ride", interpretado en acordeón por Dennis Lavant y compañía en Holy Motors. 



martes, 25 de diciembre de 2012

El Hobbit: un Viaje Inesperado



 "-Mira, es nuestra oportunidad para desquitar el sueldo. ¡Hay que actuar!"
"-Ya vas, Barrabás".


Confesión no solicitada: nunca pude pasar de las primeras cien páginas del primer tomo de El Señor de los Anillos. Sé que para muchos esto es una herejía, pero la prosa de Tolkien me pareció una mezcla indigesta de diario de viajes, sosa descripción histórica, crónica de sociales y directorio telefónico repleto de nombres extraños. Sin embargo, con todo y que fui impermeable al mundo literario de Tolkien, las tres películas dirigidas por Peter Jackson entre 2001 y 2003 me maravillaron: las vi dos veces en el cine, compré y vi las ediciones extendidas en DVD y hasta poseo otra edición de la trilogía en BD aún más larga.
Entonces pues, mi rechazo a la primera parte de la saga-precuela El Hobbit: un Viaje Inesperado (The Hobbit: an Unexpected Journey, EU-Nueva Zelanda, 2012) no proviene de que “no conoces el libro”, “debes leer El Hobbit para entender bien la película” o gansadas por el estilo. Insisto: no necesité leer las 1368 páginas de la trilogía de Tolkien para que la versión cinematográfica de Jackson me pareciera una obra maestra épico-fantástica.
El problema es transparente: los guionistas Fran Walsh, Philippa Boyens y el propio cineasta Jackson –con la colaboración de Stephen Sinclair en El Señor de los Anillos: las Dos Torres (2002)- lograron comprimir las citadas 1368 páginas en tres películas de cuatro horas de duración. Es decir, Jackson y compañía eliminaron, depuraron, eligieron: el resultado fue, insisto, extraordinario. En contraste, El Hobbit, la novela, tiene apenas 324 páginas y esta primera parte cinematográfica dura casi tres horas. 
Es decir, mientras en la trilogía original cada filme resultó ser la adaptación a la pantalla grande de 450 páginas, aquí 324 mugres páginas servirán para las nueve horas de la siguiente trilogía. Una locura: en lugar de eliminar, depurar, elegir, los guionistas –Jackson, Walsh y Boyens, con la colaboración de Guillermo del Toro- agregaron, sumaron e inventaron. Y lo que se demuestra aquí  es que Jackson y su equipo son pésimos para extender el mundo épico-fantástico de Tolkien.
Por ejemplo, una escena que seguramente en el libro no consume más que unas cuantas páginas –la llegada de Gandalf (Ian McKellen) y sus trece enanos a la idílica morada del Hobbit del título (Martin Freeman)- aquí se extiende ¡durante una hora! El problema es inocultable: una historia tan simple –Gandalf y sus trece enanos van en busca de Bilbo (Freeman) para que les ayude a recuperar el reino de Erebor, que ahora es dominado por un enorme dragón llamado Smaug- es extrapolada insensatamente, acaso porque Jackson piensa que la primera condición para cualquier filme épico es que dure tres horas, sea este tiempo justificado o no. Y, en este caso, no se justifica.
El otro problema son los famosos 48 cuadros por segundo (fps). No seré yo quien dirija una filípica ludista en contra de esta tecnología que permite que las imágenes sean increíblemente nítidas. Pero el hecho es que se ven tan claras que a ratos me parecía no estar viendo una película, sino el detrás de las cámaras del BD respectivo. Incluso, algunas escenas –por ejemplo, cuando Gandalf, Bilbo y los enanos llegan al reino veganista de los elfos- parecían más falsas que El Teatro Fantástico de Cachirulo: las cascadas de Rivendel parecían pintada en papel tapiz.
Con todo, debo aceptar que hay un momento extraordinario en la película: el duelo de acertijos entre Bilbo y el bien conocido, patético y siniestro Gollum (Andy Serkis). Aquí, Jackson filma la más sencilla de sus escenas y, de lejos, la mejor: dos buenos actores –uno de ellos real; el otro, animado- haciendo su trabajo. Todo lo demás es lo de menos.
Al final de El Hobbit vemos el ojo de Smaug, el dragón que descansa entre el oro y las riquezas de Erebor. El dragón de marras es la perfecta alegoría del propio Peter Jackson, nadando entre los billetes de la trilogía de El Señor de los Anillos y negándose a dejar ese universo que tanto dinero y prestigio le dio. Eso me recuerda a otro dragón ávido de lana: un californiano cuyo nombre empieza con la G de George y su apellido con la L de Lucas.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCXIII



La Caza (Jagten, Dinamarca, 2012), de Thomas Vinterberg. El berrinche de una niñita despechada desata el infierno alrededor del amable profesor de pre-escolar Lucas (Mads Mikkelsen), quien es acusado de haber abusado de una de sus alumnas. Un filme que alarga y sostiene la tensión hasta su desazonante final muy hitchcockiano -pero del Hitchcock de El Hombre Equivocado (1956), aclaro. Escribiré in extenso de ella en el blog en los próximos días.

Una Aventura Extraordinaria (Life of Pi, EU-China, 2012), de Ang Lee. El versátil Lee nos entrega esta vez una alegórica pieza de aventuras fantásticas en el mar. El uso del 3D es notable. Mi crítica, en los próximos días en el blog.  


domingo, 23 de diciembre de 2012

El evangelio del 2012... según Alonso Ruvalcaba/XVI



Creo que Alonso Ruvalcaba, un invitado habitual en este blog, no necesita ser presentado de nuevo. En todo caso, no está de más recomendar uno de sus mejores y más recientes textos en Letras Libres: sus muy pertinentes apuntes sobre Post Tenebras Lux
En cuanto a su top-10 del 2012, aquí abajito:



Como todo top, éste es provisional: una foto de mi gusto hoy. Van de menos a más.

10. Premium rush de David Koepp. (Después de 72 años, una buena competencia para His girl Friday de Howard Hawks.)

9. Moonrise kingdom de Wes Anderson.

8. The Dust Bowl pt. 1 de Ken Burns. (El tipo está encarrerado. Lástima que no he podido ver The Central Park five. Bonus 2012: el episodio de “Ken Burns” de Community: ‘Pillows and blankets’.)

7. Breaking bad: ‘Fifty-one’ de Rian Johnson y Sam Caitlin. (La fiesta de cumpleaños más deprimente de 2012.)

6. Chronicle de Josh Tank.

5. Louie: ‘Daddy’s girlfriend’ pt. 1 y pt. 2 de Louis C.K. (Un experimento formal y un enfrentamiento vital.)

4. Girl walk // All day de Jacob Krupnick. (La película más feliz de 2012 y de muchos años a la redonda. Por personas como Anne Marsen [The Girl] y John Doyle [The Creep] puedo decir: qué bueno que no se acabó el mundo.)

3. Post tenebras lux de Carlos Reygadas.

2. Amour de Michael Haneke. (Ya la precisión de las dos primeras tomas, una en movimiento ondulante, una fija, la debería colocar en cualquier lista. De ahí en adelante, no pierde la puntería.)

1. Luck de David Milch & Michael Mann. (La temporada completa: una hermosísima película de nueve horas.)